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23 de septiembre de 2016

Los peritos destacan el gran valor arqueológico de la Cueva de Chaves

El empresario Víctorino Alonso trata de culpar al fallecido director del Museo de Huesca por la destrucción del yacimiento y su defensa cuantifica los daños basándose en los precios de piezas en subastas de internet. 
La desaparecida cueva de Chaves era el segundo yacimiento más importante del neolítico en la península. FOTO: RADIO HUESCA.
Dos de los peritos que intervineron en la reanudación del juicio que se sigue en Huesca contra el empresario minero Victorino Alonso por la destrucción de la Cueva de Chaves han incidido en el gran valor arqueológico que tenía el yacimiento para la interpretación de la cultura del neolítico.

Así lo han manifestado los arqueólogos del gobierno aragonés que han intervenido en la vista, para quienes el investigador que comenzó el estudio del yacimiento y denunció posteriormente su destrucción, el fallecido director del Museo de Huesca Vicente Baldellou, era uno de los máximos especialistas en el neolítico del país.

El arqueólogo José Ignacio Royo, que valoró inicialmente los daños registrados en Chaves en 14,3 millones de euros, ha señalado que cuando efectuó su valoración sólo se fijó en los vestigios que se vislumbraban y no en la importancia del yacimiento para la cultura del neolítico.

Baldellou valoró a su vez los daños en 50,9 millones de euros debido al gran valor del yacimiento, uno de los más importantes de España y del conjunto europeo.

Royo ha explicado que la pala excavadora que dañó de forma irreversible el yacimiento retiró al menos mil metros cúbicos de nivel arqueológico del suelo, y llegó a adentrarse hasta 175 metros por el interior de la cueva.

EL EMPRESARIO CULPA AL FALLECIDO BALDELLOU
Ha destacado que algunas de las principales autoridades mundiales en la cultura del neolítico visitaron la cueva, y ha rechazado de forma tajante que Vicente Baldellou hubiera provocado la situación al "sugerir" la limpieza de la zona.

Con esta afirmación, el arqueólogo ha salido al paso de la afirmación vertida ayer por Victorino Alonso al culpar a Baldellou de la destrucción de Chaves por "sugerir" al encargado del coto de caza donde se ubicaba el yacimiento la necesidad de limpiar el lugar.

A este respecto, ha incidido que Baldellou, como uno de los máximos especialistas en el neolítico, no hubiera permitido una actuación sin estar presente ni hubiera autorizado la utilización de una excavadora para retirar unas piedras situadas en la visera de la cueva que amenazaban con caer sobre la zona de las excavaciones.

Por su parte, Pilar Utrillas, que participó junto a Baldellou en las excavaciones, ha insistido en que la Cueva de Chaves era el segundo yacimiento más importante del país para la cultura del trabajo.


Para resaltar su importancia, la investigadora se ha servido de un símil y ha destacado la destrucción de Chaves era para la cultura del neolítico lo que supondría en la actualidad la destrucción de Barcelona.

Ha admitido que oyó hablar a Baldellou acerca de la necesidad de retirar algunas de las piedras situadas en la parte alta de la cueva, pero ha incidido en que él era partidario de "microvoladuras" controladas por la Guardia Civil para romperlas y proceder luego a apartarlas.

Según ha destacado, Baldellou no hubiera hecho ninguna acción que hubiera supuesto la destrucción de Chaves ya que, ha añadido, el yacimiento era "parte de su vida".

Ha recordado, además, que este investigador se mostraba "contento" respecto al futuro del yacimiento al estar ubicado en un coto de caza vallado protegido por un guarda que favorecía su protección.

CUANTIFICACIÓN DE LOS DAÑOS BASADA EN SUBASTAS DE INTERNET
Las defensas han presentado a su vez un informe pericial que cifra los daños causados en 810.000 euros y que basa su tasación en datos obtenidos en subastas por internet de productos supuestamente similares.

Esta valoración ha sido cuestionada por José Ignacio Royo, para quien las subastas en internet no son fiables ya que pueden incluir objetos falsificados u obtenidos de forma irregular.

3 de marzo de 2015

El juez impone una fianza de 66 millones al empresario que destruyó el yacimiento de la Cueva de Chaves (Huesca)

El empresario leonés Victorino Alonso García se sentará en el banquillo de los acusados para responder por los daños que presuntamente causó en la cueva de Chaves, un yacimiento prehistórico del municipio de Casbas (provincia de Huesca). Los daños destruyeron completamente este yacimiento neolítico con declaración B.I.C. que era uno de los más importantes de la península.
La cueva de Chaves, un yacimiento arqueologico convertido en refugio de especies cinegéticas. FOTO: D.L.
El auto del Juzgado de Instrucción número 3 de Huesca por el que se ordena la apertura de juicio oral contra el empresario minero —actualmente en libertad provisional por el caso— llama la atención por la alta fianza que le impone: 66.276.093 euros, para asegurar el pago de la responsabilidad civil en la que podría derivarse de los hechos que se juzgarán, así como por dejar la puerta abierta no sólo al delito contra el patrimonio sino, además, al atentado contra el medio ambiente, que descartó la Audiencia Provincial de Huesca al resolver los recursos de las acusaciones particulares y del letrado del empresario contra el auto que instaba a las partes personadas a formular acusaciones o solicitar el sobreseimiento de la causa.

Según fuentes del caso, la fianza podría ser resultado de sumar las indemnizaciones que solicitan las partes, así como las multas que se proponen. El plazo para abonar la fianza expira hoy para Alonso y el lunes para los responsables subsidiarios —las empresas Fimbas, Ferpi y una aseguradora—. Si no se depositara la cantidad se procederá al embargo de los bienes del empresario.

LAS ACUSACIONES
Victorino Alonso saliendo de prestar declaración en los juzgados de Huesca.


La Fiscalía solicita para el empresario 2 años y 8 meses de prisión por un delito contra el patrimonio, además de cometer a su cargo medidas para restituir el daño en la parte del yacimiento que todavía existe, así como a indemnizar al Gobierno de Aragón con 14.311.640,86 euros, además de otras penas accesorias.

Por su parte, Ecologistas en Acción solicita tres años y multa de 24 meses por un delito contra el patrimonio, además de 50.681.160 de indemnización, así como la misma pena de prisión y multa por delito contra el medio ambiente por el que deberá indemnizar a la Comunidad aragonesa según informe pericial de los servicios de Medio Ambiente.

La Asociación Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (Apudepa) solicita para el acusado tres años de cárcel y 24 meses de multa a razón de 400 euros por día, y la misma cuantía que en el caso anterior como responsabilidad civil.

El letrado del Gobierno de Aragón se persona como acción civil —renuncia a la acción penal como había denunciado Ecologistas en Acción y la autonomía se apresuró a negar— pide que Alonso indemnice a la Administración aragonesa con 50.981.160 euros o, subsidiariamente, y siempre que no se considere ésta adecuada o probada, en 14.336.141,36 euros.
 
OBRAS EN UN B.I.C.
Las obras en el coto de caza que dañaron el yacimiento se acometieron en octubre de 2007 sin las oportunas licencias que debía haber concedido el Gobierno de Aragón al encontrarse la cueva de Chaves en el entorno del Bien de Interés Cultural de las Cuevas de Solencio. Sin embargo, hasta junio de 2009 no se formuló denuncia de la Comunidad autónoma ante la Fiscalía.

Las obras en un coto que ya despertaba polémica por ofrecer piezas de fauna de la región del Atlas, en Marruecos, consistieron en el acondicionamiento y la construcción de pistas de ocho metros de ancho, represas y embalses en los cursos de agua que atraviesan la finca. La cueva en la que se encontraban los restos prehistóricos, de importancia nacional, se acondicionó como refugio y comedero de especies cinegéticas mediante el empleo de maquinaria pesada.

3 de febrero de 2015

Piden 2 años y 6 meses de prisión por destruir el yacimiento neolítico de la Cueva de Chaves (Huesca)

La Fiscalía solicitará al empresario leonés del carbón Victorino Alonso una condena de 2 años y 6 meses de prisión y a una indemnización de 14 millones de euros por la destrucción de la Cueva de Chaves, uno de los yacimientos neolíticos más importantes del país.
Este era el acceso a la desaparecida Cueva de Chaves, uno de los yacimiento neolíticos más importantes de España.
FOTO: JOSÉ LUIS ACÍN / Heraldo
Fuentes del caso han confirmado que la acusación pública considera a Alonso presunto responsable de los daños causados al entender que era él de hecho quien administraba la sociedad encargada de gestionar el coto de caza donde se encontraba el yacimiento, en una finca vallada ubicada en el Parque Natural de Guara.

Los daños se derivan de las obras y movimientos de tierra realizados en 2007 en el entorno de la Cueva de Chaves para la habilitación de unas instalaciones cinegéticas destinadas al cuidado de las piezas de caza que eran introducidas en el coto.

PÉRDIDA IRREMEDIABLE
Estas obras, según los informes de los peritos, provocaron la pérdida "irremediable" de los posibles niveles arqueológicos existente y la retirada de sedimentos en los que podrían hallarse piezas de interés para su estudio.

El fiscal tipifica los hechos como un presunto delito contra el patrimonio y solicita para el acusado 2 años y 6 meses de prisión, así como 14 millones de indemnización, cantidad que fija de acuerdo a un informe pericial elaborado por técnicos del propio Gobierno aragonés.

Por su parte, la acusación particular en nombre de Ecologistas en Acción imputa a Victorino Alonso el mismo delito contra el patrimonio pero le responsabiliza, asimismo, de otro contra el medio ambiente, y solicita sendas penas de 3 años de prisión.

INDEMNIZACIÓN DE 50,9 MILLONES DE EUROS
Además, los ecologistas reclaman una indemnización al Gobierno de Aragón de 50,9 millones de euros por los daños causados al yacimiento, de acuerdo con el informe pericial que elaboró tras los hechos el entonces director del Museo Arqueológico de Huesca, Vicente Baldellou, ya fallecido.


En cuanto a la indemnización a pagar por los daños al medio ambiente, delito que entienden los ecologistas que se cometió al ubicarse el yacimiento en un entorno protegido, se deja en mano de los técnicos del Gobierno aragonés su valoración durante el proceso.

Las fuentes citadas aseguraron desconocer si el instructor permitirá acusar por un delito contra el medio ambiente, ya que en su auto de conclusión de la instrucción, confirmado por la Audiencia de Huesca, no lo estimaba procedente.

Por otra parte, el Gobierno aragonés ha confirmado a Efe que ha presentado un escrito de acusación penal y de reclamación civil por los daños causados, cuyo contenido no ha dado a conocer.


Por su parte, la asociación Acción por la Defensa del Patrimonio Aragonés (Apudepa) está pendiente de presentar ante el instructor el escrito de acusación por estos hechos.

Fuentes de esta organización han explicado a que en su escrito imputarán al empresario un presunto delito contra el patrimonio y reclamarán la indemnización de 50,9 millones planteada por el fallecido director del Museo Arqueológico de Huesca.

20 de febrero de 2013

Arsuaga testifica en el juicio por la destrucción del asentamiento neolítico de la Cueva de Chaves, en Bastarás (Huesca)

Según el  catedrático de Paleontología Juan Luis Arsuaga, la Cueva de Chaves "era un yacimiento de referencia en los estudios arqueopaleontológicos en la Península Ibérica y Europa», un enclave arqueológico cuya destrucción es «un escándalo y una gran pérdida para la ciencia».
Victornio Alonso saliendo de los juzgados el pasado mes de octubre.
Foto: Diario de León.
El juicio del Gobierno de Aragón contra Victorino Alonso y su empresa Fimbas, entre otros imputados, por la destrucción de la Cueva de Chaves en un coto de caza propiedad del empresario minero cuenta con un nuevo y excepcional testimonio. El del equipo de científicos que dirige Juan Luis Arsuaga, codirector del yacimiento de Atapuerca, y que ha sido aportado por la letrada del Ejecutivo aragonés.

Alonso declaró en el Juzgado número 3 de Huesca el pasado mes de octubre en el juicio que se sigue por arrasar con maquinaria pesada la cueva, ubicada en el coto de caza de Bastarás, en Huesca, para convertirla en un abrevadero de animales. Las irregularidades que se investigan pasan también por el vallado y la realización de balsas para animales en espacios protegidos; y se le ha impuesto una multa por introducir una cabra del norte de África (auris) en el Parque Natural de la Sierra de Guara.

Según informaba ayer el Heraldo de Aragón, Arsuaga defiende que la Cueva de Chaves era un yacimiento de referencia en los estudios arqueopaleontológicos en la Península Ibérica y Europa», un enclave arqueológico cuya destrucción es «un escándalo y una gran pérdida para la ciencia».

Arrancar una página de la historia de la Humanidad
Los expertos consideran que la pérdida del yacimiento «deja un vacío que arranca una página de la historia de la Humanidad», ya que el asentamiento del neolítico que acogió tenía características únicas en toda Europa.


Arsuaga, catedrático también de Paleontología en la Universidad Complutense de Madrid, recuerda que su equipo realizó durante años excavaciones en la zona. «El yacimiento no sólo contiene un excepcional registro de la cultura material realizada por el ser humano a lo largo de las últimas etapas del Pleistoceno Superior y de la primera mitad del Holoceno, sino que de las excavaciones realizadas en él se ha recuperado una extensa colección de restos óseos de animales salvajes y domésticos que han sido motivo, y lo siguen siendo, de los trabajos de distintos equipos de investigación». 

Los expertos destacan en el informe que se ha enviado al juez, según publica el periódico aragonés, que el interés zooarqueológico del enclave radica en «su amplia extensión, la conservación de una potente serie imperturbada de sedimientos y el extenso intervalo cronológico representado en la misma».
Foto tomada hacia 1920 de la entrada a la Cueva de Chaves con los
visitantes bien pertrechados. Foto: Singlecoated
Según la denuncia que ahora se juzga, a finales del 2007 Alonso ordenó limpiar y nivelar con una retroexcavadora los sedimentos arqueológicos, derribó parte del techo y las paredes para convertir la cueva en una zona de estabulación y comedero de los animales de caza. A pesar de que la cueva tenía varias figuras de protección.

También roturó 60 hectáreas en zonas de habituales campañas arqueológicas. El empresario negó ante el juez haber tomado estas decisiones.

17 de diciembre de 2011

Un juez de Huesca imputa a Victorino Alonso por arrasar una cueva neolítica


El Juzgado de Instrucción Número 3 de Huesca ha citado a declarar «en calidad de imputado» al empresario minero leonés Victorino Alonso, en las diligencias previas por la denuncia presentada por la Asociación de Acción Pública en Defensa del Patromonio Aragonés (Audepa) y Ecologistas en Acción por la destrucción del yacimiento arqueológico de la cueva de Chaves, «el más importante yacimiento neolítico de España».
La cueva de Chaves era uno de los yacimientos neolíticos
más importantes de España.
El juez, que cita a declarar también a varias personas (entre ellos al guarda del coto de caza de Gastarás, donde se ubica el yacimiento), ha solicitado también un informe al consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, para que «informe a este juzgado a la mayor brevedad posible sobre si la zona afectada cuenta con otro tipo de protección medioambiental, además de la cultural, y si las obras llevadas a cabo en octubre del 2007 o con posterioridad en la Cueva Chaves constituyen o suponen un menoscabo de dicha protección».
Según la presidenta de Apudepa, Belén Boloqui, profesora emérita de la Universidad de Zaragoza, Alonso, propietario de la empresa Fimbas que tiene el coto de caza, arrasó el yacimiento, y «pese a que en su día el director general de Patrimonio prometió llegar hasta el final el Gobierno de Aragón se limitó a una denuncia fiscal y no solicitó la imputación de Alonso».
Ante esta situación, Apudepa decidió personarse como acusación particular en el proceso judicial por el «gravísimo expolio arqueológico».
Boloqui señala que la destrucción del yacimiento tuvo lugar en octubre del 2007, aunque se tuvo conocimiento del mismo un año y medio más tarde.
La finca, catalogada en 1996 como coto de caza, acoge el yacimiento, que había sido objeto de catas arqueológicas durante varios años. A finales del 2007, según la profesora, Alonso ordenó limpiar y nivelar con una retroexcavadora (de su empresa Ferpi, cuyo administrador debe declarar también en calidad de imputado) los sedimentos arqueológicos. También derribó parte del techo y paredes, para convertir el lugar en zona de estabulación y comedero de animales de caza.
Además, el empresario realizó caminos, vallados y balsas en toda la zona, así como un almacén sin permiso y cuatro veces mayor del solicitado en el proyecto que presentó.
(Fuente: Diario de León / María J- Muñiz)