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25 de junio de 2014

La exposición del tesoro de la fragata "Nuestra Señora de las Mercedes" recorrerá España a partir de diciembre

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, ha anunciado este martes en el Pleno del Senado que el tesoro del Odyssey que actualmente se expone en una exposición conjunta en el Museo Naval de Madrid y el Museo Arqueológico Nacional (MAN) podría empezar su recorrido por España en una exposición itinerante a partir del mes de diciembre y que no afectará a la exposición permanente del tesoro que se expone en el Museo de Arqueología Subacuática (ARQUA) de Cartagena.
El proyecto de itinerancia ya está en marcha por parte de la Dirección General de Bellas Artes.
El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, ha anunciado este martes en el Pleno del Senado que el tesoro de la fragata "Nuestra Señora de las Mercedes", rescatado de manos de la empresa cazatesoros Odyssey y que actualmente se expone en una exposición conjunta en el Museo Naval de Madrid y el Museo Arqueológico Nacional (MAN) podría empezar su recorrido por España en una exposición itinerante a partir del mes de diciembre.

Según ha indicado Wert,  la exposición 'El último viaje de la fragata Mercedes' podrá visitarse hasta el 30 de noviembre en las dos sedes de Madrid, y será entonces cuando podrá iniciar su recorrido por el resto de la geografía española.

El proyecto de itinerancia ya está en marcha y actualmente el objetivo es "encontrar un modelo para adecuar el discurso museográfico a la capacidad más limitada de las salas", en las que se pueda contemplar tanto la "dimensión histórica" como el "discurso" con el que mostrar el tesoro.

Para ello, se está realizando un plan a través de la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio con todas las comunidades autónomas que han solicitado esa itinerancia y "en función del ajuste temporal, en el mes de diciembre --porque antes no tiene sentido-- se irá dando satisfacción a estas demandas", según ha indicado Wert.

Según han indicado fuentes del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte a Europa Press, las 12 comunidades que han solicitado la itinerancia del tesoro del Odyssey son Castilla y León, Canarias, Aragón, Madrid, La Rioja, Andalucía, Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Galicia, Valencia y País Vasco.

Wert ha destacado además que la exposición 'El último viaje de la fragata Mercedes' es una muestra "compleja" son un relato histórico y un relato museográfico, que está hecha con "la ambición que permiten las dos sedes que la acogen, que permite un discurso expositivo complejo que no necesariamente es transplantable a otros posibles destinos de itinerancia".

MÁS DE 500.000 MONEDAS
La exposición 'El último viaje de la fragata Mercedes' muestra el patrimonio recuperado de la fragata tras el litigio con la empresa Odyssey, que anunció en 2007 el hallazgo de un lote de más de 500.000 monedas en el lugar en el que se había hundido el navío español, así como otros objetos.

Tras un largo litigio entre la empresa estadounidense y el Gobierno español, los tribunales norteamericanos dieron la razón a España y se ordenó la inmediata devolución de estas piezas al país de origen, donde por fin se dan a conocer al público en una gran muestra en la que además se ofrece un marco histórico para situar al visitante en aquel suceso, ocurrido el 5 de octubre de 1804.

Organizada por el Ministerio de Defensa, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y Acción Cultural Española (AC/E), esta exposición acoge no solo objetos encontrados en la fragata, sino también un buen número de documentos y cartas con las que se reproduce aquel momento.

28 de mayo de 2013

La Armada expulsa de aguas de Málaga a otro buque cazatesoros de "Seaway Offshore"

El  "Endeavour" pertenece a la compañía cazatesoros norteamericana Seaway Offshore, la misma propietaria del "Seaway Invincible", que ya fuera expulsado de aguas españolas el pasado diciembre cuando hurgaba frente a la costa de Marbella.
Actualmente el "Endeavour" se encuentra en el puerto de Algeciras.

El patrullero de la Armada 'Infanta Elena', apoyado por el 'Serviola', interceptó al buque de investigación 'Endeavour', con bandera de Togo, que supuestamente se encontraba realizando sondeos con el objetivo de localizar navíos hundidos en aguas frente a la costa de Málaga.

Según ha informado este lunes la Armada en un comunicado, efectivos de la Armada identificaron y visitaron al buque, que venía siendo vigilado desde hace meses, y le ordenaron interrumpir sus actividades en las aguas españolas del mar de Alborán, en su plataforma continental.

El 'Endeavour' venía siendo seguido desde el Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima de Cartagena desde septiembre del año 2012 y la semana pasada se detectó que se dirigía hacia el Estrecho de Gibraltar.

En la madrugada del día 26, tras analizar sus movimientos y "comprobar que se correspondían con los patrones clásicos de búsqueda de pecios", se ordenó a los patrulleros que le interceptaran. Tras la visita al buque para comprobar sus actividades, se le ordenó abandonar la zona.

El 'Endeavour' se dirigió entonces hacia Algeciras acompañado por el patrullero 'Infanta Elena', donde fue transferido a la Guardia Civil con la que se coordinaron las actividades realizadas por los patrulleros de la Armada.

Ya se le detectó en octubre
El 'Endeavour', al que ya se detectó realizando tareas similares el pasado mes de octubre, pertenece a la misma compañía que el 'Seaway Invincible', buque que también fue visitado y expulsado de la misma zona el pasado mes de diciembre por el patrullero 'Infanta Cristina' por la misma razón.

Entonces, fuentes de la Armada explicaron que la empresa a la que pertenece el 'Seaway Invincible', con bandera panameña, es norteamericana, pero no es Odyssey, la compañía condenada por un tribunal norteamericano a devolver a España el tesoro de la fragata hundida 'Nuestra Señora de las Mercedes'.

Este tesoro se encontraba en la zona de donde se ha expulsado ahora al 'Endeavour'. Entonces, la empresa 'cazatesoros' aseguraba estar buscando un pecio británico.

La expulsión del "Seaway Invincible" el pasado diciembre
Para saber lo que pretendía el Seaway Invincible el pasado mes de diciembre bastaba con haber leído lo que publicó Ouest France el 9 de mayode 2012: "El Seaway Invincible estaría preparando la caza de un tesoro". El periódico francés precisaba que la empresa propietaria de este barco es Seaway Offshore, propietaria del Seaway Endeavour, por entonces también en Brest. Los piratas prestan atención a la prensa, así que este barco cambió de bandera (la tenía panameña en Brest) y de nombre: ahora se llama Endeavour a secas y luce bandera de Togo.

Seaway Offshore esconde algo, o desde luego no actualiza demasiado su web, ya que en ella no figura el Endeavour, y sí en cambio el Seaway Rover, que ya no se llama así, sino Seaway Agbamu, está registrado en Nigeria y anclado frente a Lagos.


Estas operaciones de la Armada son una prueba de que algo va cambiando en la administración española en cuanto a tolerar las andanzas de los ladrones de patrimonio.

1 de diciembre de 2011

El Tribunal de Apelaciones desestima el recurso de Odyssey

Los jueces ratifican la sentencia que obliga a la empresa de cazatesoros a devolver a España los objetos extraídos de la fragata "Nuestra Señora de las Mercedes"
El Tribunal de Apelaciones de Atlanta ha desestimado el recurso presentado por la empresa Odyssey Marine Exploration contra la sentencia que le obliga a entregar a España el tesoro de la fragata española "Nuestra Señora de las Mercedes", según ha confirmado James Goold, el abogado que representa al Estado español en el caso.
Monedas rescatadas de la fragata española
"Nuestra Señora de las Mercedes" Foto: Público
Los 11 jueces del Tribunal de Apelaciones han ratificado de nuevo la sentencia que reconoce los derechos de España sobre la embarcación y su cargamento y ordena a Odyssey la devolución de todas las monedas y objetos extraídos del pecio.
"Ahora ya sólo les queda ir al Tribunal Supremo de EEUU, aunque si son realistas deberían darse por vencidos y reconocer que es una medida a la desesperada", ha dicho Goold, que ha calificado la petición como "simplemente inaceptable".
El tesoro está valorado en 348 millones de euros
La escueta decisión judicial, a la que se ha tenido acceso hoy a pesar de que la emitieran ayer, señala que ninguno de los magistrados encargados del caso consideró oportuno atender la petición de la compañía estadounidense de revisar su anterior decisión, por lo que ni siquiera fue necesaria una votación.
Hace un mes este mismo Tribunal de apelaciones ya rechazó un recurso de Odyssey, que trata de agotar todas las opciones legales para no tener que entregar a España el tesoro valorado en348 millones de euros, el mayor jamás hallado bajo el mar.
La fragata fue hundida en 1804 por un barco inglés
En mayo de 2007, la empresa exportó en secreto dos aviones cargados tras el hallazgo del las monedas y objetos extraídos en aguas cercanas al Estrecho de Gibraltar. Dos años después, un juez de EEUU dictaminó que la fragata, hundida en combate por un barco inglés en 1804, había sido enviada en misión especial por Carlos IV, pese a que también trasladaba propiedades privadas.
La Comisión Europea (CE) lanzó este lunes una consulta pública para buscar el modo de mejorar la protección que se concede al patrimonio cultural, histórico y artístico de los Estados miembros, con el objetivo de evitar el saqueo de estos 'tesoros nacionales', que después son vendidos fuera del territorio.
(Fuente: Público)

11 de enero de 2011

Filipe de Castro: "Odyssey va a pagar"

Imaginen que estamos en el año 2525. En un desierto remoto yace polvorienta la nave Apolo XI en la que el hombre viajó por primera vez a la Luna. Unos exploradores encuentran el transbordador, despojan su interior de cualquier objeto y lo abandonan, dejando tras de sí el artefacto en el que la humanidad, por una vez, dejó de mirar sombras dentro de la cueva y se propuso dar un gran paso.

Puede parecerles ciencia ficción, pero para Filipe Vieira de Castro, director del Laboratorio de Reconstrucción de Barcos en la Universidad de Texas A&M, es tan sólo una metáfora de lo que está ocurriendo hoy en día bajo nuestros mares y océanos.
Filipe de Castro junto a una de las maquetas que utiliza en sus clases.
«Es una pena que un pecio único como el San Diego todavía no esté publicado», dice De Castro. Este galeón español, «dibujado, concebido y construido para realizar una de las rutas más largas y difíciles de este periodo, un space shuttle del siglo XVI» fue hundido cerca de Manila, Filipinas, por navíos holandeses en 1600. En 1991, el arqueólogo francés Frank Goddio lo encontró, extrayendo del buque cada una de los 6.000 piezas que allí se encontraban. Sólo quedó allí el barco y los huesos de trescientos marineros.
«El pecio ha sido excavado y sabemos de los cañones, de las monedas, de las porcelanas… pero el buque, lo realmente interesante desde el punto de vista intelectual, no ha sido publicado», se lamenta De Castro.
  • En 1991, el arqueólogo francés Frank Goddio encontró el "San Diego", extrayendo del buque cada una de los 6.000 piezas que allí se encontraban. Sólo quedó allí el barco y los huesos de trescientos marineros.
Originalmente un ingeniero civil en su Portugal natal, De Castro comenzó a interesarse por la arqueología náutica a principio de los noventa, colaborando de manera amateur con el Museo Nacional de Arqueología de Lisboa. En 1997, atormentado por el descarado saqueo que los cazadores de tesoros estaban infligiendo a los pecios portugueses, colaboró en la creación del Centro Nacional de Arqueologia Náutica e Subaquáteca.
Tras dirigir desde Lisboa la investigación de algunos naufragios, De Castro decidió desplazarse hasta Texas para aprender el oficio de la mano de leyendas como George Bass, padre de la arqueología subacuática, o Richard Steffy, cofundador del prestigioso Institute of Nautical Archaeology. Actualmente, el portugués ocupa el sillón de Steffy como director del laboratorio.
  • De Castro, además de impartir clases e investigar, colabora activamente con organizaciones internacionales que luchan contra los cazadores de tesoros.
«Odyssey va a pagar»
«Trabajamos 12 meses al año. La arqueología náutica no es como otros trabajos, es divertido e intelectualmente creativo. Nunca he sentido que necesitara vacaciones», dice De Castro, quien además de impartir clases e investigar, colabora activamente con organizaciones internacionales que luchan contra los cazadores de tesoros. «La Unesco está apoyando cada vez más nuestra causa, pero aún queda un largo camino. Actuamos después de que los cazadores de tesoros hayan hecho su trabajo. Deberíamos ser más proactivos pero estamos muy desorganizados».
Sin embargo, reconoce a España el mérito de haber sentado jurisprudencia en los tribunales internacionales. «Soy amigo personal de Greg Stemm y los dos sabemos que lo que él hizo estuvo muy feo y que se va a joder en el tribunal, sabemos que va a tener que devolver todas las monedas. Eso va a ser un muy buen ejemplo, que un cazador de tesoros, por primera vez, vaya a pagar», dice De Castro.
A lo largo de sus años en Texas, el arqueólogo portugués ha elaborado una base de datos de pecios españoles. «Están casi todos, sobre un centenar, con todas las imágenes y textos que he podido acumular» y que —aviso a navegantes— pone a disposición de cualquier investigador.
«Los ingleses han escrito la historia de la Armada española como un relato de gente malvada y avariciosa, que hundía sus barcos porque no eran competitivos», dice De Castro, «y la realidad es que estaban mapeando el planeta, haciendo los primeros estudios antropológicos de las gentes que encontraban y escribiendo páginas increíbles de la literatura mundial, pero los portugueses y los españoles tendemos a pensar en pequeño, y esto no está ayudando a la causa».
Más que una colmena de arqueólogos, el Laboratorio de Reconstrucción de Barcos de Texas A&M, repleto de barcos en miniatura, lápices y planos, parece el taller de una juguetería. De Castro y su equipo están trabajando ahora en la reconstrucción del Vasa, un barco de guerra sueco del siglo XVII. Investigan las culturas que produjeron esos barcos a través de contratos antiguos de compra-venta de madera o iconografía para recrear la construcción del buque y teorizar cómo van a meter dentro a 450 marineros, cuánta agua necesitan o dónde van a dormir.
Bajo la lámina de Vroom, la pantalla del ordenador muestra el detalle de un barco. En realidad, es la fotografía de un fresco impresionista del palacio del Viso del Marqués, en Ciudad Real, a más de 8.100 kilómetros de este laboratorio.
Teoría y práctica
«Me interesa la evolución de las formas», apunta De Castro. «Empezamos con un pequeño dibujo de un buque de tres mástiles en Barcelona, de 1409. Es la representación más antigua de un buque de tres mástiles que va evolucionando hasta un buque que un siglo más tarde va a la India, a América, desde Acapulco hacia las Filipinas… y todo esto supone un trabajo científico prodigioso que nadie ha estudiado a fondo».
Los esfuerzos de este grupo de investigadores no son solamente un reto intelectual por comprender cómo se fabricaron las naves espaciales del siglo XVII. Uno de los proyectos más ambiciosos del INA consiste en restaurar La Belle, un barco francés que naufragó en su intento de ascender por el Mississippi. Tras rescatar las piezas del fondo, la madera será tratada durante tres años en una solución acuosa de polietileno glicol para evitar que se deshaga y, a continuación, restaurada en un secador-congelador gigante. Finalmente, Filipe de Castro y su equipo emplearán las teorías adquiridas para reconstruir este buque, que en unos años será exhibido en un museo de Austin tal y como era antes de naufragar.
Al final de una de sus clases, antes de que sus alumnos se marchen, De Castro comenta que, «por razones prácticas, hay que conocer el pasado. Porque si no lo hacemos, tendremos que fiarnos de nuestros políticos. O lo que es peor, de nuestros periodistas». Touché.
(Fuente: ABC)

Filipe de Castro: "La arqueología española se ha balcanizado en regiones"

El despacho de Filipe de Castro está adornado con una austera lámina que representa una batalla naval. «De Cornelisz Vroom, un pintor holandés del periodo de Felipe II», aclara De Castro. «Es un combate de portugueses y españoles contra navíos holandeses. Un cuadro increíble».
De Castro es manager del Institute Of Natical Archaelogy.
De Castro, que tuvo que lidiar con episodios similares en su etapa en Lisboa, manifiesta una empatía especial hacia España por los ataques de los cazadores de tesoros contra su patrimonio sumergido. Como en el cuadro de Vroom, cree que ambos países deberían aliarse para combatir a los expoliadores. «Pero es muy difícil, porque en España la arqueología está balcanizada en regiones. Desde el Ministerio de Cultura español nunca nos han contactado», dice cabizbajo. «Mis contactos con España son más personales que profesionales, tengo muy buenos amigos historiadores y arqueólogos, como Manolo Gracia Rivas, o José Luis Casado Soto, científico increíble que no ha publicado jamás una línea que no sea preciosa».
Según De Castro, tanto él como el Institute of Nautical Archaeology podrían ayudar mucho a los políticos y a los arqueólogos españoles «a saber lo que hay, porque la información no circula. En lugar de publicar dónde están los datos primarios, los arqueólogos suelen traficar entre ellos, es como si se empobrecieran al publicar lo que encuentran. Así la arqueología náutica nunca llegará a ser una disciplina científica, sobre todo en el Mediterráneo. Es una clase horrible, muy disfuncional».
Este secretismo supone, además, un obstáculo en la lucha contra los cazadores de tesoros. «Tenemos contacto con ellos y sabemos lo que pasa. A veces descubrimos la existencia de un pecio cuando ya han sido destruidos por cazadores de tesoros, para sacar unas barras de plata o de plomo que luego son vendidas como expolios de otros pecios. La confusión es completa».
(Fuente: ABC)

26 de julio de 2010

Un sarcófago y toneladas de oro sepultados en el litoral español: "Beatriz" y "Sussex" son los navío más buscados en en el paraíso mundial de la arqueología subacuática

Poco imaginaban en el antiguo imperio egipcio que la momia del faraón Micerino, cuya imponente pirámide fue la tercera levantada en la meseta de Gizeh durante la IV Dinastía, terminaría descansando a miles de kilómetros y en el fondo del mar. Su sarcófago de basalto, de 2,6 metros de largo, se encuentra frente a las costas murcianas, en las tripas de un barco llamado Beatriz. Su descubridor en 1837, el británico Howard Vyse, pretendió llevar el valioso tesoro hasta el Museo Británico para abrirlo allí y convertir a Londres en la capital del mundo arqueológico, en dura pugna con alemanes y franceses. Pero no todo salió a gusto de Vyse y hoy centenares de cazatesoros, arqueólogos y curiosos siguen la pista de Micerino por Cartagena. 

La historia del Beatriz y de su momia es una de las muchas que existen en torno a la arqueología subacuática, disciplina a caballo entre la historia, el arte y el negocio en la que el litoral español es uno de los paraísos más apreciados y también más expoliados del mundo. 'Entre el 85% y el 90% de los yacimientos registrados han sido dañados por los cazatesoros', calcula Javier Noriega, uno de los componentes del grupo Nerea, empresa especializada en arqueología marina que surge de la Universidad de Málaga. Su empeño, y el de sus diez compañeros, es proteger el legado histórico que pervive entre algas y arena. 


El número de naufragios en aguas españolas es una incógnita, según se ha puesto de manifiesto durante el congreso de arqueología subacuática celebrado el mes pasado en Gandía (Valencia). Está casi todo por descubrir en yacimientos clásicos -fenicios, romanos y griegos- y medievales. Y por seguridad, son contadas las autoridades que manejan un mapa sobre la localización de los pecios (restos de una nave naufragada) catalogados. 

La costa catalana, una de las que ha gozado de mayor rigor en la exploración, arroja más de 700 yacimientos. En Andalucía, por su parte, se afirma que entre Ayamonte (Huelva) y Tarifa (Cádiz) duermen los restos de más de 200 barcos cargados de tesoros por un valor aproximado de 115.000 millones de euros. 

El cementerio de galeones en que se convirtió el golfo de Cádiz a partir del siglo XVI acoge a uno de los buques más deseados, el Sussex. Bandera de la flota británica hasta 1694, se hundió hasta los 800 metros de profundidad tras una fuerte tormenta en el Estrecho. En el naufragio perdieron la vida 500 marineros y se fueron a pique nueve toneladas de oro. Su valoración depende de la fuente consultada: entre 1.000 millones y 4.000 millones de euros. 

Más allá del interés económico que mueve a Gobiernos y empresas, los especialistas han reiterado las inmersiones en aguas gaditanas en busca de restos de la batalla de Trafalgar, librada entre franceses, ingleses y españoles en octubre de 1805. 


La Unesco cataloga como yacimiento subacuático cualquier barco con más de un siglo bajo el mar. Javier Noriega, de Nerea, opina que debe protegerse cualquier nave hundida con valor histórico: '¿Un buque de la Guerra Civil no tiene valor arqueológico?', se pregunta el experto. 

Para este tipo de profesionales, tres son las principales amenazas que se ciernen sobre los restos de naufragios o batallas: expoliadores, obras civiles y el abandono de la Administración. 

Entre los arqueólogos existe quien defiende que los restos deben protegerse, estudiarse y dejarse donde los ancló el infortunio, sacando a la luz sólo los materiales metálicos (monedas, armas, etc.) y la cerámica. Una corriente contraria aboga por extraer también las estructuras de los navíos para exponerlos en museos. En lo que coinciden unos y otros es en la necesidad de legislación, inversión en tecnología e investigación y medidas para proteger el patrimonio que se esconde en las profundidades. 

'Wasa', del fondo marino a un museo tras el tesoro 
Más allá de las complicaciones técnicas de sacar un pecio a la superficie, el mantenimiento al aire libre de un barco naufragado es extremadamente complicado. Cada uno de los materiales que han sobrevivido bajo el agua debe ser tratado hasta su estabilización. 

Uno de los buques más célebres que tuvo un final fatal fue el sueco Wasa. Su naufragio ocurrió en 1628, en el mar Báltico, cuando acababa de ser botado. El Wasa fue sacado a flote en 1961 y hoy descansa en un museo levantado en torno a él, el Wasa de Estocolmo. Sus tablas precisaron años de tratamiento a base de polieliteno glicol, un producto ceroso que penetra muy despacio en la madera y sustituye al agua salada. 




España mantiene un acuerdo con la Unesco para la investigación de los restos de la batalla de Trafalgar, pero la voz del organismo es clara al desaconsejar que los yacimientos salgan del agua. Sólo en caso de peligro de robo o destrucción estaría de acuerdo en arrancar los tesoros del abismo. 


Tras el tesoro 
• Un detector de objetos mediante vibraciones de alta frecuencia y cámaras que aguanten la presión son los elementos fundamentales para localizar un yacimiento subacuático. Una vez encontrado, será fundamental para la investigación que haya permanecido oculto a piratas y curiosos. 

• La última gran operación de la Guardia Civil contra una banda de expoliadores fue culminada en mayo con la detención de siete personas. El cabecilla consultaba la ubicación de los naufragios en libros de historia. 

• La mayor firma cazatesoros del mundo tiene sede en Tampa (Florida), se llama Odyssey Marine Exploration y es bien conocida en España por su empeño en sacar el Sussex del Estrecho. La compañía cotiza en Bolsa con una capitalización de 145 millones de dólares.





Articulo extraido de: error98.blogspot.com