Mostrando entradas con la etiqueta ciudad íbera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ciudad íbera. Mostrar todas las entradas

6 de abril de 2017

Hallado un taller artesano en la ciudad ibérica del Cerro de las Cabezas (Valdepeñas)

El taller, dedicado a la metalurgia, se ha datado en la segunda mitad del Siglo III a.C.en una manzana de edificios que también albergan un horno de fundición. 
Vista aérea del entramado urbano de la ciudad íbera del Cerro de las Cabezas. FOTO: LANZA
El XIV Curso de Arqueología de Campo organizado por la Asociación Orisos en colaboración con la UNED y el Ayuntamiento de Valdepeñas, que se llevó a cabo en agosto del año pasado, halló en el yacimiento íbero Cerro de las Cabezas una vivienda y un taller artesano dedicado al metal de la segunda mitad del s. III a.C., según muestran las pruebas del carbono 14, tal y como se desprende de los resultados del curso que se dieron a conocer este martes.

El teniente de alcalde de Cultura, Turismo, Comercio y Educación, Manuel López, declaró que el hallazgo “es importante no sólo a nivel material, por el número de vasijas y de elementos metálicos localizados, sino también por la relevancia a nivel cultural ya que supone un gran avance en la comprensión de la organización espacial y social del yacimiento”.

MANZANA URBANA
El hallazgo se produjo en el área denominada F2, en la que se está trabajando desde el año 2013. Tanto la vivienda como el taller artesano del metal “se integran en una manzana urbana que tiene forma triangular con diferentes calles y los elementos que se han encontrado son de hierro y bronce, que actualmente están en fase de estudio”. También se ha encontrado un horno de función.

El co-director del curso, Tomás Torres, explicó que en este curso de arqueología de campo se han utilizado técnicas de documentación planimétrica y topográfica así como nuevos métodos, como la fotografía aérea con dron, que permiten documentar en 3D las estructuras del yacimiento.


ESTRATOS DE LA EDAD DEL BRONCE
Indicó que en el área urbana norte se trabajó en la casa del metalúrgico, “que supone un avance en la compresión de los espacios urbanos y también se ha realizado un sondeo que ha permitido documentar la secuencia estratigráfica de la zona norte y conocer más sobre las extensiones más antiguas del yacimiento, desde las que van de la transición del final del Bronce a la primera Edad del Hierro”.

Por otro lado, señaló que los trabajos realizados en la muralla sur se centraron en finalizar la excavación de la zona de vivienda y en el bastión sureste se documentó toda la secuencia constructiva de la puerta sur.

Apuntó que la XV edición del Curso de Arqueología ya está en marcha y que habrá novedades, como que se celebrará en la segunda quincena de julio en lugar de en agosto.

PARQUE ARQUEOLÓGICO
Por su parte, el director de la UNED de Valdepeñas, Salvador Galán, deseó que los trabajos que se vienen realizando así como sus resultados puedan servir para que el Consistorio logre obtener la calificación de Parque Arqueológico del yacimiento, en la que está trabajando. Además puso en valor el esfuerzo de Orisos y del Consistorio apostando por la formación universitaria y por dar a conocer el yacimiento Cerro de las Cabezas, por el que han pasado a través de estos cursos más de 400 alumnos.
Apuntó que en el ciclo de conferencias “Los jueves con historia” organizado por Orisos y la UNED se hablará del Cerro de las Cabezas y comentó que por las jornadas de puertas abiertas del yacimiento han pasado más de 1.000 personas.

(Fuente: Lanza)

2 de julio de 2014

Confirman que el poblado íbero del Cabeçó de Mariola fue arrasado por los romanos entre los siglos II y I a.C.

Las excavaciones que se están llevando a cabo en el Cabeçó de Mariola, en el término municipal de Alfafara (Alicante), han revelado que el importante poblado íbero situado en este enclave fue destruido como consecuencia de un ataque de los romanos.
El profesor Ignacio Grau, destaca que la importancia de este poblado venía dada por su situación estratégica.
Foto: DIARIO INFORMACIÓN
Los trabajos llevados a cabo han sacado a la luz vestigios de destrozos e incendios que avalan esta conclusión. También han salido a la luz restos de una muralla de 70 metros de longitud, así como de casas adosadas a la misma.

Por segundo verano consecutivo se están llevando a cabo excavaciones en el Cabeçó de Mariola. Bajo el amparo del Museo Arqueológico de Alcoi, y con la dirección de su responsable, José María Segura, y del profesor de la Universidad de Alicante, Ignacio Grau, se trabaja en intentar conocer los máximos aspectos posibles de este importante poblado íbero de 4,5 hectáreas de extensión que, según se ha podido averiguar, estuvo habitado durante cinco siglos y llegó a tener más de 700 vecinos.
Vestigios de destrozos e incendios en el poblado ibérico.

Grau destaca que la relevancia de este asentamiento radicaba en su situación estratégica: controlaba el acceso a las actuales comarcas de l'Alcoià y El Comtat y se supone que tendría una importancia notable a nivel comercial y económico. Esa trascendencia llamó la atención de los romanos.

Las excavaciones que se están llevando a cabo han permitido constatar signos evidentes de incendios y destrucción, lo que apunta a que el poblado íbero, según Grau, fue arrasado como consecuencia de un ataque registrado entre los siglos II y I antes de Cristo.

11 de abril de 2014

Los arqueólogos descubren en Jaén el mayor santuario ibérico encontrado hasta el momento

Con la finalización de la campaña de excavaciones han salido a la luz en el oppidum ibérico de Puente Tablas (Jaén) casi 300 metros cuadrados de santuario repartido en tres aterrazamientos, dos cellas con sus correspondientes pre-cellas porticadas, un aljibe excavado en la roca con una interesante canalización de agua, además de cuatro cavidades en la roca -también porticadas- y que supuestamente podrían haber sido utilizadas para algún tipo de culto oracular, según nos ha contado Arturo Ruíz, director del Instituto Universitario de Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén, que hoy dan por finalizadas las excavaciones que se iniciaron en esta zona el pasado mes de noviembre.
Excavaciones en el santuario del oppidum de Puente Tablas. A la izquierda de la imagen se aprecian las dos cellas con sus pre-cellas correspondientes, a la derecha las grutas recientemente descubiertas y al fondo la estela de la diosa.
"Se trata del santuario ibérico de mayores dimensiones de los descubiertos hasta el momento", nos comenta Ruíz. Hasta el momento han salido cerca de 300 metros cuadrados de planta repartidos en tres aterrazamientos y los diferentes espacio de culto entre los que destacan las dos grandes salas (cellas) dotadas de sus correspondientes pre-cellas porticadas que resultan de muy clara inspiración orientalizante". "Estas salas estarían dedicadas a la devoción de dos deidades diferentes, una femenina y la otra masculina." "Y no descartamos que las dimensiones puedan ser mayores todavía, ya que queda por excavar una buena parte de la ladera en la que se asienta el santuario."
Arturo Ruíz y Manuel Molinos, responsables
de la excavación. 

SANTUARIO DEL PRIMER CUARTO DEL S. IV a.C.
En cuanto a los descubrimientos de estos últimos meses -comenta Arturo Ruíz- "cabe destacar los fragmentos de una crátera de clara inspiración griega entre cuyos fragmentos hemos podido identificar el dibujo de una deidad femenina (que bien podría referirse a Artemisa o Afrodita), y que nos ha ayudado a fechar con exactitud la datación del santuario en el primer cuarto del S. IV a.C." 

"También hemos documentado, añade Ruíz, otros fragmentos de cráteras áticas con figuras rojas, diferentes restos de ánforas y dos pozos rituales que contenían materiales asociados a rituales religiosos, como pequeños huesos de animales, cenizas y otros elementos carbonizados".
Canalización de agua procedente
del aljibe.

EL AGUA COMO ELEMENTO DE CULTO
El agua desempeñaba un importante papel en el culto practicado en este santuario, "ya que también hemos documentado bajo el pavimento del santuario un complejo sistema de canalizaciones de factura perfecta que en un principio nos hicieron pensar en la existencia de una fuente o manantial en el santuario, una hipótesis que hemos descartado después de realizar los estudios geológicos oportunos." 

No obstante, prosigue Arturo Ruíz,  "sí que hemos encontrado un aljibe excavado en la roca en el aterrazamiento superior, que bien podría haber sido utilizado para dejar fluir el agua en la celebración de los cultos a través de las canalizaciones, y cuyo buen funcionamiento hemos podido constatar con las lluvias de los últimos meses." 


CULTO ORACULAR
Las cuatro cavidades descubiertas en el santuario, y que se podrían
relacionar con algún tipo de culto oracular.
Ha sido muy interesante, continúa Ruíz,  "el descubrimiento de las cuatro cavidades de roca, de entre 40 y 80 cm de profundidad que previsiblemente fueron empleadas en la práctica de algún tipo de culto oracular, ya que en el acceso a estas cavidades hemos descubierto lo que podían ser las bases de tres columnas, una representaciones de lo que podría interpretarse como un "ojo", otra de una "oreja" y una tercera -que todavía no hemos definido- pero creemos que podría tratarse de una "boca", aunque todo esto no son más que hipótesis", nos aclara Ruíz.

"Lo cierto es que en el interior de las cavidades, todas ellas naturales, no hemos encontrado restos de ningún tipo, a excepción de los fragmentos de la crátera que nos ha ayudado a datar con exactitud el santuario en el primer cuarto del S. IV a.C"., concluye Ruíz.

8 de enero de 2014

La presión popular salva la muralla íbera de Sikarra del soterramiento

Casi dos años después de su descubrimiento, las murallas ibéricas excavadas en Els Prats de Rei (en Anoia, Barcelona) tienen una cubierta provisional y garantizada su conservación y futura musealización gracias a que la Diputación de Barcelona ha asumido los costes después de que diferentes entidades culturales consiguieran más de medio millar de firmas a su manifiesto "Salvem Sikarra".
Vista de la muralla descubierta en Prats de Rei que data de los siglos VI y VII a.C. Foto: Mar Martí.
Se trata de una muralla muy bien conservada que, a juicio de los arqueólogos, corresponde con toda seguridad a una ciudad íbera de la que sólo se tiene una referencia documental en la Geografia de Ptolomeo y que citaba como Sikarra, palabra íbera con la que se denominaba a la comarca que hoy es la Segarra. Lo avala que a escasa distancia de la muralla, en otra excavación se encontró una moneda con la palabra escrita en caracteres íberos con dos caballos unidos en direcciones opuestas. 

El yacimiento se ha salvado de su cubrimiento gracias a la campaña en contra que iniciaron las entidades culturales asociadas a la Xarxa Sikarra, que consiguieron más de medio millar de adhesiones al manifiesto "Salvem Sikarra".

CUBRIMIENTO PROVISIONAL
El cubrimiento provisional de los restos se hace para garantizar su conservación y protección ante los rigores invernales. El proyecto que la Diputacion ya ha presentado ante el Ayuntamiento de Prats de Rei permitirá su observación a través de una cubierta de vidrio transparente para posteriormente establecer una museización estable que ponga en valor lo que queda de la antigua capital de la Segarra.

Las entidades de Xarxa Sikarra ya habían desarrollado un proyecto muy parecido con un coste de 40.000 euros, que la Diputació doblará y que servirá también para dar un nuevo tratamiento urbanístico a la plaza de Prats de Rei. Según fuentes de la Diputació, las obras podrían hacerse antes de verano.

UN HITO DE LA ARQUEOLOGÍA CATALANA
Según los defensores del mantenimiento, soterrar las ruinas habría sido "la solución más fácil pero también la menos inteligente". En el manifiesto ya pusieron de manifiesto que el hallazgo representa "un hito de la arqueología catalana, ya que permite demostrar la existencia real del oppidum ibérico de Sikarra, y en nuestro país esto se ha dado muy pocas veces ya que, en general, resulta extraordinariamente difícil poder relacionar de forma directa un topónimo antiguo, conocido a partir de alguna fuente histórica, con un núcleo de población ibérico concreto".

Sikarra fue en su momento un núcleo de especial importancia política, social y económica, por lo menos desde principios del siglo V a.C. De la importancia histórica de este núcleo da fe, además, el hecho de que el topónimo haya sobrevivido con tanta fuerza, transmitiéndose de generación en generación, cultura tras cultura, hasta hoy. 

Hasta hace poco, el dato más antiguo que se tenía de la Segarra eran unas lápidas romanas, también de Prats de Rei que indicaban la existencia de un municipium sigarrensis y fechadas en el II d.C. Ahora sabemos que Sikarra existía setecientos años antes.

22 de noviembre de 2013

Descubren un foso defensivo en la ciudad íbera del Puig de Sant Andreu, en Ullastret (Gerona)

El empleo de la tomografía eléctrica en 3-D ha permitido descubrir un foso defensivo en la ciudad Ibérica del Puig de Sant Andreu de Ullastret (Baix Emporda, Gerona). El enclave data del siglo VI a.C y sus dimensiones y profundidad lo convierten en un elemento defensivo singular y poco habitual en las fortificaciones Ibéricas. La muralla tiene una longitud de 1,5 kilómetros.
Se estima que la muralla perimetral alcanzó una longitud de 1,5km. Actualmente están documentados 825 metros.
Según el responsable de la institución, Gabriel de Prado, el enclave data del siglo VI a.C y sus dimensiones y profundidad lo convierten en un elemento defensivo singular y poco habitual en las fortificaciones Ibéricas.

CAPITAL DE LOS INDIKETES
De Prado señala que el conjunto arqueológico de época ibérica de Ullastret está formado por dos grandes núcleos de hábitat (Puig de Sant Andreu e Illa d’en Reixac) que conforman conjuntamente la capital de un territorio de unos 2.775 km² que las fuentes antiguas atribuyen al pueblo ibero de los indigetes o indiketes.

Los dos asentamientos ocupaban una extensión conjunta superior a las15 hectáreas y constituyen el núcleo poblacional más importante de la cultura ibérica y uno de los más relevantes del mediterráneo noroccidental durante la edad del hierro.

La fortificación del Puig de San Andreu dispone de un sistema defensivo, la singularidad e importancia del cual se ha puesto de manifiesto reiteradamente en la bibliografía científica. El asentamiento se fortificó inicialmente a finales del siglo VI a.C con la construcción de una muralla, flanqueada por seis torres, que protegía la vertiente occidental de la colina.

LONGITUD APROXIMADA DE 1,5 KM

Durante la primera mitad del siglo IV a. C se amplió la superficie del oppidum de manera considerable, con la construcción de un nuevo recinto amurallado que incorporó al asentamiento la zona norte y la vertiente oriental de la colina, reformándose también de manera integral la anterior fortificación.

Se puede estimar que la muralla perimetral alcanzó una longitud aproximada de 1,5 Km. En la actualidad están documentados unos 825 m, señala el arqueólogo.

A pesar de que el Puig de Sant Andreu ha sido objeto de una investigación continuada desde el año 1947, no se habían documentado estructuras defensivas avanzadas tipo foso. No obstante, la variedad y complejidad hipológica de elementos defensivos representados en esta fortificación hacía prever la existencia de un elemento de estas características.
El Puig de Sant Andreu reúne, además, los dos factores que están presentes en las fortificaciones protohistóricas donde este elemento está representado. Por una parte dispone de un flanco muy accesible en el cual un foso representaría un elemento defensivo de gran eficacia.

Por otra parte, el tipo de suelo geológico, formado por areniscas y margas, no comporta que la extracción de la piedra para excavar el foso fuera de una gran dificultad. Partiendo de estas premisas, el año 2011 se realizaron diversos sondeos estratigráficos en el exterior del trazado occidental de la muralla.

Los resultados no fueron concluyentes, de forma que el año 2012, en el marco de una reunión de trabajo internacional, celebrado en Ullastret, sobre las diferentes técnicas de prospección geofísica aplicables a la arqueología, se decidió utilizar una de estas técnicas en la búsqueda de este posible foso.

TOMOGRAFÏA ELÉCTRICA EN 3-D
La técnica aplicada fue la tomografía eléctrica 3D utilizando un equipo de última generación operado por el ingeniero italiano Gianfranco Morelli de la empresa Geostudi Astier. Esta técnica permite determinar la distribución de la resistividad eléctrica del subsuelo obteniendo perfiles e imágenes en tres dimensiones y está especialmente indicada para la detección de estructuras negativas como es el caso de un foso.

Las anomalías detectadas en las dos tomografías realizadas en el exterior de la muralla occidental (torres I y II) permitieron confirmar la existencia de un foso avanzado a la muralla de unas dimensiones considerables.

FOSO EN PERFIL DE "U"
El foso, estructuralmente, presenta un perfil en U, dispone de una anchura mínima en la parte inferior de 8,10 m y una anchura máxima en la parte superior de 11,85 m, con una profundidad que alcanza en algunos puntos los 3,71 m. A partir de las prospecciones geofísicas, de los sondeos realizados y de algunas observaciones sobre el terreno, se puede intuir que el foso formaría parte de la estructura defensiva de la primera fortificación del siglo VI a.C. Este tendría una longitud total aproximada de 350 m y protegería completamente el flanco occidental del asentamiento en aquel comento.

En una primera estimación, se calcula que el volumen de piedra extraído en la construcción de este elemento defensivo podría haber llegado a los 12.500 m³, asegura el responsable del museo.

L’oppidum del Puig de Sant Andreu dispone de un sistema defensivo formado por la fortificación más compleja y elaborada de la cultura ibérica, que muestra numerosos elementos defensivos fuertemente influenciados por la arquitectura defensiva mas avanzada del mediterráneo central i oriental en aquel periodo.

El descubrimiento de un foso defensivo de esta magnitud, excavado enteramente en la roca, enfatiza mas si cabe la importancia de todo el conjunto que, sin duda, habría tenido una función defensiva y un aspecto disuasorio para los atacantes.

No obstante, por su monumentalidad, también habría sido un elemento simbólico, de prestigio y de demostración del potencial de la comunidad que lo construyó, concluye de Prado.

23 de septiembre de 2013

Los arqueólogos hallan restos del muro de la ciudad íbera de Allon (Villajoyosa)

Una intervención en la rehabilitación de una vivienda en la plaza de la Iglesia de Villajoyosa ha sacado a la luz restos de los muros de la ciudad íbera de Allon, así como ocho enterramientos del cementerio parroquial existente en el subsuelo.
Termas romanas de la ciudad de Allon, cuarta ciudad romana de la provincia de Alicante.
Según informa el departamento municipal de Arqueología en un comunicado, se ha hallado la esquina de una estructura realizada mediante mampostería irregular trabada con barro y que constituye el zócalo sobre el que se alzaba un muro de adobe. Además, se han podido documentar restos caídos de este muro en los derrumbes excavados al pie de dicha estructura. En cuanto a los enterramientos, los esqueletos localizados pertenecen a ocho individuos adultos que fueron enterrados entre los siglos XIV y XVIII (periodo de uso del cementerio). La datación de los restos no se puede determinar con mayor precisión hasta el estudio pormenorizado de los materiales exhumados entre los que destacan la localización de dos monedas de bronce (en proceso de restauración).

Ocho enterramientos
Los ocho enterramientos documentados proceden del cementerio del que se tiene constancia por fuentes documentales, ubicado bajo la Iglesia y la Plaza anexa, en el casco antiguo, declarado Bien de Interés Cultural. Esta área cementerial se utilizó en época bajomedieval y moderna, y se mantuvo en uso hasta finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, momento en que se trasladó al cementerio del Calvario

Los restos óseos, una vez depositados en Vilamuseu, serán analizados por un antropólogo que podrá aportar datos sobre el sexo de los individuos, su edad y las diferentes enfermedades que pudieron padecer. Hasta el momento se conoce el sexo de uno de los individuos, una mujer adulta que ha conservado un pendiente de bronce con el que fue enterrada, así como un enterramiento infantil.

La actual excavación arqueológica se limita a una franja de tres metros de largo por 40 centímetros de anchura para la canalización de agua proyectada. Sin embargo, en un futuro próximo se excavará sobre un área más amplia en la plaza con motivo de las obras de restauración de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

(Fuente: La Verdad / EFE)

9 de julio de 2013

Confirman que el yacimiento de Tossal de la Cala fue un "castellum" romano y no ciudad íbera

La muralla, el urbanismo y los indicios materiales de la presencia de soldados romanos confirman que el Tossal de La Cala fue un fortín o 'castellum' mandado construir por el general Sertorio dentro de un plan de fortificación de la costa norte alicantina, probablemente en torno al año 77 antes de Cristo. Con esto se da un giro en la interpretación del yacimiento que hasta hace poco se daba por íbero.
Vista de la muralla romana del Tossal de la Cala con Benidorm al fondo.
Un equipo formado por miembros del departamento de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Benidorm y de la Universidad de Alicante (UA) ha descubierto una muralla romana en el Tossal de La Cala de más de 2.000 años de antigüedad, la cual actuaba de protección de la zona, según ha informado en un comunicado el Ayuntamiento de la localidad.

El hallazgo, que será presentado hoy martes, se enmarca en la I Campaña de Excavaciones en la que trabajan el consistorio y la UA desde el pasado lunes, y hasta el próximo 12 de julio, con el objetivo de documentar las nuevas interpretaciones que han significado un giro en la concepción e interpretación del yacimiento arqueológico, en base a estudios realizados por el área de Arqueología de la institución académica.

Así, tras analizar la documentación de las excavaciones elaboradas por el padre Belda en 1943, Tarradell en 1956 y Francisco García Hernández en 1984, la citada campaña ha tenido como finalidad aclarar, por un lado, el urbanismo del asentamiento del Tossal y, por otro, identificar sus límites con la localización de la muralla.

De este modo, el Ayuntamiento ha resaltado que el descubrimiento"confirma lo dicho en su día por el padre Belda", y ha apuntado que con un metro de grosor, cerraba "muy eficazmente" el recinto. Se trata de un enclave de media hectárea en la cima del Tossal, fortificado y con un número indeterminado de estancias dotadas de escaleras para comunicar las partes más bajas con las superiores.

La muralla, el urbanismo y los indicios materiales de la presencia de soldados romanos confirman que el Tossal de La Cala fue un fortín o 'castellum' mandado construir por el general Sertorio dentro de un plan de fortificación de la costa norte alicantina, probablemente en torno al año 77 antes de Cristo, si bien no se descarta que los íberos de la comarca vivieran en el enclave integrados en el ejército romano como tropas auxiliares.

Este plan de fortificación de la costa del general Sertorio intentaba controlar la navegación de las naves del Senado Romano que rebasaban el cabo de la Nao y tenían como destino el puerto de Cartagena, ha expuesto el consistorio.

20 de diciembre de 2012

El yacimiento íbero de Tútugi (Granada) estrena su centro de visitantes

La Diputación de Granada ha firmado ayer el acta de recepción de las obras del centro de interpretación y atención al visitante de la necrópolis ibérica del yacimiento de Tútugi, en Galera, que está destinado a ser el culmen de la ruta íbera por los yacimientos arqueológicos del norte de la provincia.
El alcalde de Galera y el diputado de Asistencia a Municipios firman
la recepción del Centro de Visitantes del yacimiento.

Las obras han supuesto una inversión de 239.719 euros con cargo a Fondos Feder en el marco del Programa de Fomento del Empleo Agrario.
Considerado uno de los más relevantes en el contexto andaluz y español, el yacimiento íbero de Tútugi está dividido en tres zonas de las que la primera ya ha sido excavada.
Con esta actuación se pretende dar continuidad a las labores de excavación y restauración arqueológica del yacimiento.

La ciudad ibero-romana de Tútugi
El conjunto arqueológico de Tútugi está compuesto por un asentamiento con varias fases de ocupación (Cerro del Real), una necrópolis ibérica (Tútugi) y zona de producción de cerámica (alfar ibérico) distribuidos por una amplia zona junto al actual casco urbano de Galera. Al ser la necrópolis el primer yacimiento que se excavó, toma el topónimo antiguo de lo que sería la ciudad ibérica, mientras que a ésta se le da el nombre de Cerro del Real, por ser el lugar de emplazamiento del campamento de Don Juan de Austria en el asedio de Galera en la Guerra de los Moriscos, en 1570.
La "dama de Galera", representación de la diosa
fenicia Astarté, encontrada en el yacimiento. 
En época ibérica el poblado, generalmente fortificado (llamado oppidum) era el centro político, administrativo, económico y, en ocasiones, incluso religioso de las comunidades. A partir del poblado principal se organizaba el poblamiento y la explotación de los recursos del entorno.

El asentamiento principal se situaba en un lugar elevado por razones de prestigio, control y defensa, próximo a las rutas comerciales y a las zonas de explotación económica. Las necrópolis de las familias dirigentes se situaban cerca del oppidum para mantener la memoria de los antepasados y el concepto de pertenencia al grupo de los difuntos. Igualmente, fuera del asentamiento se encontraban las explotaciones agropecuarias, generalmente situadas en las zonas llanas, donde podían haber granjas o pequeños núcleos rurales. Otros recursos económicos eran la ganadería, la alfarería, la explotación de canteras, etc

18 de julio de 2012

Descubren un asentamiento ibérico en el centro de Arjona (Jaén)

La intervención arqueológica y los sondeos estratigráficos realizados en las últimas semanas en el casco urbano de Arjona (Jaén) han sacado a la luz un complejo estructural de los Siglos VII-VI a.C. que bien podría corresponder a la antigua ocupación íbera de la localidad.
Maica Cortés y Sonia Osuna, de Oretania Arqueología,
en el transcurso de los trabajos en Arjona.
Planta cenital de la intervención.
La intervención realizada por la firma Oretania Arqueología han documentado diferentes estructuras de cimentación realizadas con piedras de gran tamaño trabadas con tierra, que parecen corresponder a viviendas medianeras. El estudio del material hallado durante el transcurso de la intervención corrobora que estas estructuras se adscriben al periodo ibérico antiguo. 




Respecto a los fragmentos de cerámica recuperados, la mayoría de ellos son piezas a torno de ajuar doméstico, útiles de cocina y cerámica de mesa (platos, cuencos y jarras en su mayoría). La decoración predominante en estas piezas de cerámica es la de bandas rojas y círculos concéntricos, aunque también se han encontrado varios fragmentos cuya decoración alterna bandas en colores rojos y negros, y algunas decoraciones incisas en las cerámicas de cocción reductora.

Según las responsables de los trabajos (Sonia Osuna, María del Carmen Cortés y Rosario Lisalde), “se ha documentado una gran muestra de cerámica a mano perteneciente al periodo ibérico antiguo que demostraría que estamos en un periodo de transición en el que se alternan ambas técnicas”.

La cerámica a mano muestra, a grandes rasgos, una factura tosca con desgrasantes de pequeño y medio tamaño y cocción principalmente reductora. Se corresponde con una vajilla asociada al ámbito doméstico formada principalmente por platos, cuencos, contenedores de líquidos y alimentos.

19 de marzo de 2012

Hallado un santuario íbero en Puente Tablas (Jaén)

Encuentran una estela dedicada a una divinidad que los expertos relacionan con la fertilidad y restos de sacrificios animales.
El arqueólogo M. Molinos en el palacio principesco de Puente Tablas.
Foto: Jenri.
El yacimiento de Puente Tablas vuelve a estar de actualidad. Menos de un año después de que saliera a la luz el primer palacio íbero excavado en Andalucía, los investigadores del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica (CAAI) de la Universidad de Jaén (UJA) han hallado en este enclave -a pocos kilómetros de la capital jiennense- signos de un ritual nunca antes constatado en la región.

"Se trata de una puerta con una estela en la que está representada unadivinidad que, según las características que presenta, seguramente es una diosa de la fecundidad", ha comentado este lunes el director del CAAI, Arturo Ruiz, explicando que, coincidiendo con el equinoccio de primavera, el sol recorre los 15 metros de pasillo que llevan hasta la estela e ilumina la figura "desde la cabeza hasta abajo" durante media hora.

"Hemos hecho el experimento esta mañana y la verdad es que es espectacular", ha asegurado, señalando que este rito se completa con los restos de un sacrificio animal hallados en la misma zona. "Hemos encontrado los restos de 13 cerdos y dos cabras; en el caso de los cerdos, algunos eran neonatos o, incluso, podrían no haber nacido aún, de tal manera que se tratara de cerdas preñadas, lo que refuerza la hipótesis de que es un ritual de fecundidad", ha apuntado Ruiz.

"Es algo muy llamativo y novedoso", ha añadido el director del CAAI, destacando que es la primera vez que todos estos elementos se constatan juntos en un yacimiento íbero en la comunidad andaluza. "En Andalucía sí se han constatado pruebas de rituales de equinoccio, por ejemplo en Sierra Morena, donde hay cuevas en las que entra la luz hasta el fondo durante el ocaso. Sin embargo, no se ha dado nunca con la complejidad del sacrificio", ha afirmado.



El hallazgo se ha producido en la puerta de entrada al oppidum (zona elevada cuyas defensas naturales han sido reforzadas por el hombre), cuyo descubrimiento se dio a conocer el pasado mes de octubre. "Aquella era una puerta del siglo III a.C. que estaba realzada sobre otra del siglo IV a.C. -ha expuesto Ruiz-. Lo hablamos con la Junta de Andalucía y decidimos excavar completamente la que estaba debajo, sacando y numerando cada pieza de la otra para poder montarla de nuevo en cualquier momento".

Gracias a esa excavación ha salido a la luz este "ritual", parte del cual, según ha apuntado el responsable del CAAI, podría ser un "rito de fundación" de la puerta (el sacrificio), pero que en su conjunto apunta a la apertura de "algún tipo de fiesta" de celebración de la primavera, tiempo de fecundidad.

(Fuente: El Mundo / Mª Amelia Brenes)

12 de febrero de 2012

Arqueólogos encuentran un "stylus" íbero y delimitan la ciudad romana de Allon (Alicante)

Nuevo hallazgo arqueológico. Las excavaciones realizadas en Les Ribetes con motivo de las obras de un colector pluvial destapan un "silo" del siglo II a.C. dentro del cual estaba, en perfecto estado, una pieza que revela la transición de la etapa íbera a romana. Los trabajos también completan el perfil de las fronteras de la gran Allon.

Vista parcial de la ciudad romana de Allon en Villajoyosa (Alicante).
El útil que una vez fue utilizado para escribir asuntos del día, allá por los siglos II ó I a.C (Ibérico final, hace 2.200 años), relata ahora un momento clave del pasado de la Marina Baixa, la transición de la etapa íbera a romana. Se trata de un "stylus" de hueso, un punzón que los romanos utilizaban para escribir en tablillas de madera encerada, que ha sido encontrado por el equipo de arqueología municipal de La Vila dentro de un silo circular de 1,8 metros de diámetro en un yacimiento íbero de la localidad. 


La excavación de Les Ribetes surge con las obras del colector de aguas pluviales que recorre el casco urbano de La Vila. Una superficie de más de 800 metros de longitud en la que se han realizado sondeos para proteger las zonas donde hubiera indicios de la existencia de restos arqueológicos. Los sondeos descartaron casi un 90% del área de obras, dejando otras, como ésta, para ser excavadas. Según explica Antonio Espinosa, director del Museo de La Vila, la zona en la que están trabajando es un saliente del antiguo talud costero que hubo entre los barrancos del Censal y el Barranquet, hoy ocultos por el relleno de metros de escombros que se pusieron para construir la carretera y la expansión de la ciudad. En ese espolón, "un lugar privilegiado por su control visual de la bahía de Allon, se estableció un importante asentamiento, primero ibérico, después romano, probablemente una villa suburbana propiedad de un personaje principal, o bien un barrio completo en la periferia de la ciudad". 



En una anchura de 3 metros de ese lugar (lo que corresponde a la zanja del colector de pluviales) es donde se ha encontrado el silo fechado en el II a.C y en su interior, el punzón. 
Según recuerda el concejal de Patrimonio Histórico, Pepe Lloret, los silos son grandes hoyos excavados en el suelo, enlucidos de arcilla y quemados para endurecerla, donde se almacenaba grano tostado para conservarlo todo el año. Cuando se abandonaban se rellenaban con lo que se tenía a mano, de ahí que se encuentren en ellos objetos interesantes, como es este "stylus" de hueso. Un punzón que se expondrá en un futuro en el museo, con otros dos decorados de bronce también encontrados en La Vila, uno de los cuales está ahora en el Museo de las Culturas de Valencia.


El "stylus", cuyo nombre da origen a la pluma estilográfica, tiene un extremo con forma de punzón para escribir y otro de una superficie biselada para hacer de goma de borrar, aplastando la cera.
El stylus un punzón que los romanos utilizaban para escribir
 en tablillas de madera encerada 
  

Perfilado el perímetro de la ciudad romana
Las excavaciones surgidas por el colector han desvelado los límites de Allon hacia el este. Antes de las obras de la antigua N-332, en los años 30 del siglo XX, su costa era una sucesión de espolones rocosos que dominaban el talud costero con un desnivel de 20 metros sobre la playa. Una especie de línea ondulada cuyos entrantes eran barrancos que penetraban en perpendicular al mar hacia el interior, obligando a subir hasta la plaza de "La Creueta" para sortearlos y seguir camino hacia la parte oriental del territorium de Allon, de la comarca. Ese rodeo se ha conservado fosilizado bajo La Vila durante 2.000 años. Muestra que si un carro romano quería ir, por ejemplo, la villa del Albir, partía del foro (Plaza de la Generalitat), subía por el Kardo Maximus o calle principal norte-sur (hoy calle Canalejas), hasta la Creueta, escoltado por cientos de tumbas, y, tras alcanzar un bivium (cruce de caminos) fosilizado tomaba el camino viejo de Valencia (actual avenida de Benidorm), para pasar junto a villas como la de Barberes Sur y la cantera romana de Cales i Alataies, recientemente descubierta. 


Por otra parte, se ha descartado excavar de momento en la plaza de la Generalitat, donde se encontraron indicios del foro y de una calzada que bajaba al puerto, a una gran profundidad, ya que se pasará el colector a una profundidad por debajo de los yacimientos detectados, según informaron desde la Concejalía de Patrimonio Histórico.

(Fuente: Diario Información / Raquel López)

6 de febrero de 2012

Aparecen unos frescos góticos en la restauración de la ermita de Sales en Viladecans (Barcelona)

Las pinturas son contemporáneas de la extraña historia de las 'monjas laicas' de ese santuario en el Siglo XIII 
Viladecans acaba de sumar una nueva pieza a su sin discusión ecléctico patrimonio arqueológico. Las obras de restauración de la ermita románica de Santa Maria de Sales, presa entre el cementerio de la ciudad, una fea estación eléctrica y la carretera de acceso a Sant Boi (vamos, la antítesis del bucolismo), han permitido descubrir unas interesantes pinturas góticas ocultas bajo unas pinturas renacentistas que, a su vez, estaban antes ocultas bajo otras pinturas de finales del siglo XVII.
Una de las escenas descubiertas en Santa María de Sales.
Viladecans es así. En 1965, una excavadora que trabajaba en la extracción de áridos dio con dos cascos etruscos, tan raros y excepcionales como para que un traficante de piezas de la antigüedad se arriesgara a ir a la cárcel, como así sucedió. En el 2008, otras obras abrieron una ventana al cuaternario. De repente se asomó a la superficie una extraordinaria colección de restos de mamut. Las pinturas góticas, al lado de los cascos guerreros y de los colmillos de aquellos gigantes mamíferos lanudos, no parecen en principio la repanocha, pero, primero, son únicas en la comarca y, segundo, están en una ermita con un pasado cristiano bastante atípico, poco ortodoxo y lamentablemente desconocido.
La estructura original de la ermita fue levantada en el siglo XI sobre los restos de una antigua villa romana precristiana. Aquella finca original del imperio de la península itálica nació para el cultivo de trigo, pero pronto dejó esa actividad a favor de la producción de vino. De hecho, bajo los nichos funerarios y los cipreses situados tras el ábside de la ermita quedan restos ocultos de los depósitos en que se almacenaba el vino. Menudo argumento para una segunda entrega de Poltergeist, con espíritus piripis y todo eso.
El pasado de Santa Maria de Sales, no obstante, requiere seriedad, pues en 1275 se formó allí una comunidad de deodatas, etimológicamente mujeres entregadas a Dios. Allí, en un recinto religioso, residían como si fueran monjas tres o cuatro mujeres pero, atención, sin ser monjas. No usaban hábitos, procedían habitualmente de familias nobles e, inicialmente, gozaban de plena autonomía para gestionar las tierras y la producción vinculada a la ermita. Guillema y Gueraua de Queralt fueron algunas de las responsables de esa extraña forma de convivencia que no queda claro si surgió como un modo de acercarse a Dios o como un método para alejarse del hombre. La convulsa vida política y militar de la época permitieron que pasaran parcialmente desapercibidas, pero no para un obispo, Ponç de Gualba, que les puso la proa y batalló por restarles privilegios. Tuvieron primero que aceptar como norma la castidad y la obediencia para no ser expulsadas, pero, tras unas oscuras acusaciones de brujería, esa suerte de experiencia entre el feminismo medieval y la vida de amazona sin lanzas ni escudos terminó por desaparecer en 1333 o 1334.
Acceso a la ermita de Santa María de Sales.
Manuel Luengo, responsable del área de Patrimonio del Ayuntamiento de Viladecans, no solo relata con indisimulada fascinación las peripecias de las deodatas, sino que, como afortunado que ha sido a la hora de poder analizar las pinturas recién descubiertas, se aventura además a situar su realización en aquellos años de tan heterodoxa derivada del cristianismo laico.
«Las pinturas parecen contemporáneas a las descubiertas en 1961 en el Palau Aguilar de Barcelona», afirma. Se trata de un conjunto, el de Barcelona, que relata la conquista de Mallorca en una cruzada comandada por Jaume I. Aquel episodio bélico aconteció en 1229, pero las pinturas góticas, claro, no eran exactamente los periódicos de la época, así que aquella exitosa expedición no fue retratada en el Palau Aguilar hasta el año 1285, como mínimo.
Pues bien, la moda que lucen algunos de los personajes representados en la ermita de Santa Maria de Sales es demasiado similar a la del Palau Aguilar como para que ambas no sean contemporáneas, concluye Luengo.
LA FLECHA DEL TIEMPO / Deodatas, brujería, gótico inédito… Conviene, llegados a este punto, no crear falsas expectativas a los curiosos. La ermita de Santa Maria de Sales, un topónimo local que data como mínimo del año 985, esta hoy, de entrada, rodeada por una cerca y en obras. Si pese a esa advertencia se insiste en ir, hay que situarse en la plazoleta situada frente al viejo edificio románico y echarle imaginación. En primer lugar, comprender que la línea de costa no estaba en tiempos del obispo Ponç de Gualba tan alejada como hoy. Realizado ese ejercicio de abstracción topográfica, hay que suponer que el pasado romano fue visible durante siglos tras la caída del imperio. Por ejemplo, más o menos allí donde hoy hay un McDonalds había un horno romano de pan, lo cual, por cierto, pone en cuestión que la flecha del tiempo corra en la misma dirección en todos los campos de la humanidad.
MASÍA IGNOTA / Desde la pequeña cumbre en la que reposa la ermita podían divisarse, además, algunos escasos restos íberos y una masía de Sales que jamás ha sido localizada.
El edificio de la ermita, por su parte, ha sufrido diversas modificaciones a lo largo de la historia. La puerta principal no estaba en su ubicación actual. El ábside es del siglo XVI. El porche, pese a la inspiración de chiringuito de playa con el que parece haber sido construido, es del siglo XVII. En resumen, que la suerte no siempre ha acompañado a la ermita de Santa Maria de Sales. La última vez que la fortuna no le sonrió fue durante la guerra civil. El recinto fue asaltado, pero como no había deodatas que mancillar, los quemaconventos tuvieron que conformarse con prenderle fuego a la talla medieval de Santa Maria de Sales. Seguro que ardió con facilidad. Era de madera. Por suerte, se salvaron las pinturas góticas que hoy, fruto del empeño del Ayuntamiento de Viladecans y el respaldo económico de la Diputación de Barcelona sobrevivirán para goce de los visitantes.
(Fuente: El Periódico / Carles Cols )

12 de octubre de 2011

La ciudad íbera de Puente Tablas (Jaén) ya tiene puerta

El Centro  de Arqueología Ibérica descubre la entrada a la ciudad fortificada.
El oppidum o ciudad ibera de Puente Tablas (Jaén) no para de arrojar luz. La segunda intervención realizada este año por el Centro Andaluz de Arqueología Ibérica (CAAI), con sede en la Universidad de Jaén, ha dejado al descubierto la puerta sur del oppidum, la única entrada conocida por ahora y una de las pocas puertas ibéricas excavadas en Andalucía.
Vista aérea del oppidum ibérico de Puente Tablas (Jaén).
La puerta sur de Puente Tablas, una urbe fortificada, es la primera conocida de esta ciudad y tiene como característica que no conoció la romanización, por lo que es una puerta exclusivamente ibera. Según señaló el director del CAAI, el arqueólogo Arturo Ruiz, la puerta se levantó en el siglo VII antes de Cristo, cuando se fortificó por primera vez el lugar y se construyeron dos bastiones que en paralelo trazaron un camino de algo más de 14 metros que atravesaba la fortificación con un ancho continuo de casi cuatro metros. En el interior, a la derecha de la puerta, el CAAI ha descubierto restos constructivos de una serie de espacios del siglo IV antes de Cristo, todavía por definir, cuyos muros conservan aún el revoco de cal. La puerta se mantuvo con sucesivas adecuaciones del pasillo de acceso hasta bien avanzado el siglo IV antes de Cristo, cuando el oppidum se abandonó.
Algún tiempo después, el lugar se volvió a ocupar. Los nuevos habitantes, explica Ruiz, decidieron cambiar el modelo de entrada porque uno de los bastiones había sufrido un fuerte proceso erosivo; así que desmocharon el otro bastión y, con un ligero desvío de la anterior puerta, construyeron una nueva, acortando la longitud del pasillo hasta los tres metros y reduciendo su ancho hasta los dos metros.
Todavía hoy se conservan los goznes de la puerta al inicio del pasillo y seguramente los restos de carbón recogidos aclararán en el futuro el tipo de madera de la que estaba hecha. "Además de esta puerta sur, que es la que mira hacia La Guardia, donde habría seguramente otro oppidum importante, seguramente habrá más puertas, como una norte que comunicaría con Iliturgi y Cástulo", explicó ayer sobre el terreno Ruiz, que ha dirigido los trabajos junto a los profesores Manuel Molinos y Eva Montes.
La intención del CAAI es poner en valor el yacimiento de Puente Tablas, con el centro de recepción a la entrada, y luego contar con una serie de puntos que sean visitables como el palacio y las casas. "De esta manera, el visitante tendrá un mayor conocimiento sobre lo que es un oppidum en Andalucía", aseguraba Arturo Ruiz.
El CAAI ha realizado durante este año dos intervenciones en el yacimiento de Puente Tablas, ambas enmarcadas en el plan turístico Viaje al Tiempo de los Iberos, que promueven la Diputación de Jaén y la Consejería de Turismo. Una campaña anterior propició la excavación del palacio del príncipe de Puente Tablas, convirtiéndose así en el primer edificio aristocrático de estas características hallado en Andalucía.
(Fuente: El País)