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25 de mayo de 2017

Hallan restos humanos y útiles de la Edad del Hierro en una cueva de Suarías (Asturias)

La pieza más llamativa es una punta de lanza de 30 centímetros, pero en la gruta de Peñamellera Baja también hay piezas de cerámica y una gran colección de fauna
Alis Serna, en el Museo Arqueológico, muestra la punta de lanza
encontrada en Peñamellera Baja. A su lado, Alfonso Fanjul.

Parece «un basurero de la Edad del Hierro completamente intacto». Así lo describe el arqueólogo asturiano Alfonso Fanjul Peraza, que se encarga en los últimos meses de estudiar este yacimiento, hallado en diciembre de 2016 por el espeleólogo Alis Serna Gancedo mientras realizaba una exploración deportiva de varias cavidades del concejo de Peñamellera Baja, en el Oriente asturiano. En una de ellas, el deportista cántabro, que es además arqueólogo y ha realizado numerosos estudios sobre hallazgos en cuevas en la comunidad vecina, se encontró en superficie una serie de objetos y restos óseos, que han resultado ser de la Edad del Hierro, esto es, de entre los siglos V y I antes de Cristo. Los investigadores han confirmado que se trata de restos humanos, hallados en superficie, entre ellos un gran fragmento de cráneo y, a su lado, varios dientes, aún sin datar ni estudiar. También han aparecido piezas de cerámica y «una potente colección de fauna».

Según explicaba ayer Alfonso Fanjul, que también participaba en aquella excursión espeolológica y fue avisado por su compañero del hallazgo, «la cueva constituye un ejemplo excepcional en Asturias de ocupación subterránea tardía dentro de la Prehistoria reciente y, teniendo en cuenta la calidad y la cantidad de las piezas, así como la escasez de yacimientos en cueva de esta época, podríamos decir que el yacimiento descubierto no tiene parangón en Asturias, donde la presencia de un vertedero protohistórico intacto, con cerámicos y fauna de la Edad del Hierro sobre el que aparecen en superficie una punta de lanza perfectamente conservada y restos humanos, convierten a este yacimiento en la gran cueva de la Edad del Hierro asturiana». Añade que el único paralelo claro está en Lledías, en Llanes, al que se podría sumar -con varios siglos de mayor antigüedad- la sima de Fuentenegroso, en la sierra del Cuera.

ANÁLISIS DE ADN y CARBONO 14
Los descubridores comunicaron el hallazgo a la Consejería de Cultura, que envió una semana después a dos arqueólogos del servicio de Patrimonio para realizar una visita técnica. Trasreconocer los restos, se trasladó la punta de lanza al Museo Arqueólogico de Asturias, donde quedó depositada. La pieza, «excelentemente conservada», mide 30 centímetros de longitud, es de sección plana y dispone de un mango de madera circular. Al pasar casi cinco meses desde el hallazgo sin que los descubridores hayan recibido el encargo de realizar una actuación de emergencia -tal y como exige la Ley de Patrimonio- y ante el riesgo de que el yacimiento sea saqueado, han dedicido presentar un proyecto y solicitar esa actuación de emergencia. En la misma se plantea una topografía de todo el yacimiento, la recuperación y estudio de las piezas y la obtención de muestras para realizar una datación con Carbono 14, aprovechando que la punta de lanza mantiene inctacta la madera del arma. Igualmente, plantean un presupuesto para realizar un análisis de ADN y un estudio antropológico de los restos humanos para poder datarlos y confirmar su importancia arqueólogica.

«Preferimos no dar el nombre de la cueva ni su ubicación exacta para evitar posibles expolios», explicaba Fanjul, quien de todas formas cree que es necesario realizar «cuanto antes» esa intervención de urgencia para recuperar los restos, que siguen en el mismo lugar donde fueron encontrados a finales del año pasado.

27 de enero de 2017

Descubren importantes restos prehistóricos y medievales en Cuéllar (Segovia)

Las obras de adecuación y reforma del vial que dará acceso a la próxima exposición 'Las Edades del Hombre' en Cuéllar, han sacado a la luz restos medievales y prehistóricos, en concreto de la primera y segunda Edad del Hierro
Ana Sandoval muestra una de las piezas recuperadas en la excavación. FOTO: ESCUELLAR.ES
Las obras de adecuación y reforma que se están ejecutando en la calle Palacio, en Cuéllar, han sacado a la luz restos medievales y prehistóricos, en concreto de la primera y segunda Edad del Hierro, tal y como informa Ana Sandoval, una de las arqueólogas de la empresa Antequem, que se encarga del estudio arqueológico. Los vestigios han aparecido durante las actuaciones de la tercera y cuarta fase del proyecto de mejora del vial, en el tramo situado entre la iglesia de San Martín y el acceso de la muralla situado junto al castillo.

En este último tramo están apareciendo, también, restos medievales, probablemente islámicos, entre los que se encuentran numerosos silos que, al parecer, se utilizaban para guardar el grano de las cosechas y así conservarlo durante todo el año. Se trata de agujeros de distintos tamaños excavados en el suelo, algunos ubicados en el interior de las viviendas y otros en el interior.

Además de los silos, se han encontrado los denominados fondos de cabaña que son restos de las antiguas casas de los habitantes del lugar. A la luz de los hallazgos, Sandoval apunta que los restos son anteriores al castillo y a la muralla y que, según las pesquisas, el lugar sería una barriada con viviendas endebles y de poca consistencia. «Buscaban el nivel natural, llegaban a un terreno firme, que no tiene humedad, y se asentaban sobre la zona», detalla la arqueóloga.

ÁREA ISLÁMICA
Los trabajos se están realizando mediante excavaciones en el suelo. En el lugar donde aparecen manchas negruzcas suelen encontrarse distintos restos. «Cuando empezamos a trabajar en la arqueología, vamos quitando esas capas de relleno y sacando lo que era la planta de su vivienda, por ejemplo». Allí, los antiguos habitantes excavaban en el suelo para determinar el lugar en el que iban a vivir y en los laterales levantaban muros con entramados de barro y vegetal, y con cubiertas de paja, probablemente.

Además, en el interior de una de las viviendas se pueden ver restos de un silo y pequeños hoyos que se supone se utilizaban para encajar tinajas donde se guardaban el agua, el vino o el grano, entre otros alimentos.


En este asentamiento también se están encontrando distintos restos de cerámica y huesos. La cerámica invita a pensar que se trata de un área islámica, «que hasta ahora se sabe que había, pero no está muy definida». Gracias a los restos se observa para qué se usó la zona y de qué época es.

En la parte superior de la excavación, en la zona más cercana a la iglesia de San Martín, se han encontrado restos de adobe de una vivienda de ocupación prehistórica, junto con pequeñas manchas que pueden hacer ver dónde se encontraba la cimentación. También se están hallando fragmentos cerámicos que ayudan a conocer la época.

Por el momento, las evidencias hacen pensar que estos restos son más antiguos que los más cercanos al castillo, en concreto de la primera y segunda Edad del Hierro.

CERÁMICAS ROJIZAS Y CON LÍNEAS DE TORNO
Las cerámicas encontradas en la zona medieval son rojizas y con líneas de torno en su interior, mientras que las más antiguas son negras y hechas a mano. Se están encontrando restos muy diferentes y se están separando para su posterior estudio para, gracias a las mismas, determinar las fases de su procedencia.

Junto a los restos cerámicos también se están encontrando otras piezas, como dientes de animales. Sandoval señala que se están guardando también estas piezas y otras relacionadas con la fauna para así poder conocer qué comían, cómo era su dieta, qué animales tenían como ganado y qué cultivaban.

Ana Sandoval destaca lo interesante del estudio arqueológico porque permite en una zona amplia ir viendo la distinta ocupación de un lugar próximo al castillo, aunque los restos hallados son anteriores su construcción. Recuerda que en épocas prehistóricas y medievales se buscaban zonas altas para los asentamientos con el fin de tener un control del resto de la población.

Los trabajos se llevan desarrollando una semana y se prolongarán al menos durante otra, aunque se mantienen los plazos de la obra y se espera que su ejecución esté concluida completamente antes del mes de abril, cuando comenzará la exposición de Las Edades del Hombre en la localidad.

24 de septiembre de 2015

Las obras de una carretera destapan un yacimiento del S. VII a.C. en Benicarló (Castellón)

Está a sólo dos kilómetros de la línea de costa en una zona plana y en él se han podido determinar dos tipos de estructuras: murallas de piedra por un lado y agujeros excavados en el subsuelo por otra, que servirían para almacenar alimentos o material. Respecto a los materiales localizados, se han encontrado objetos de cerámica, de metal, conchas marinas y piedras de molino, entre otros.
Algunas de las piezas recuperadas del nuevo yacimiento de Mas de Fabra, en Benicarló.
Los trabajos de construcción de la variante de la N-340 han sacado a la luz un yacimiento arqueológico en la partida del Mas de Fabra datado del siglo VII antes de Cristo. Un hallazgo que los directores de la campaña arqueológica, Miguel Vicente y Ramiro Pérez, han calificado de «excepcional», no tanto por la infraestructura o los materiales descubiertos sino por el hecho de estar ubicado en una zona plana, al contrario que la mayoría de asentamientos de los alrededores, que están en alto». De hecho, según los arqueólogos, se trataría del único yacimiento de estas características localizado en toda la costa que va desde Tarragona hasta Castellón. 
  • «Este yacimiento es especialmente valioso por la información que nos aporta, porque representaría la interacción entre indígenas de la Península Ibérica con los primeros fenicios que llegaron vía marítima para introducir sus productos elaborados en cambio de materias primas».
UN YACIMIENTO DIFERENTE
Los trabajos arqueológicos que se han llevado a cabo en la zona han sido unos trabajos denominados de urgencia, dada la necesidad de compaginarlos con las obras de la variante. Aun así, se han podido documentar y georeferenciar los restos y a partir de ahora se abre todo un proceso de estudio que permitirá contextualitzar el yacimiento y determinar su función y sus posibles habitantes. Según el arqueólogo Ramiro Pérez, «tenemos la oportunidad de empezar a conocer otro tipo de yacimiento, diferente del que hemos visto siempre, que nos dará una visión diferente de este periodo y de la gente que vivió».


El concejal de Cultura, Josep Barberà, ha manifestado la voluntad del Ayuntamiento de poner en valor el nuevo yacimiento. «Esperaremos los resultados de las catas arqueológicas y de los estudios previos, pero nuestra intención es habilitar la zona para las visitas. Tenemos que aprovechar el hecho que este es un yacimiento único, que nos diferencia del resto de yacimientos de la zona, y lo tenemos que explicar», ha dicho Barberà.

De momento, no se han facilitado los datos exactos de la ubicación del yacimiento para evitar posibles expolios o visitas de curiosos. El concejal de Cultura ha confirmado que «una vez finalizados los estudios necesarios, la zona se podrá visitar sin problemas».

UN YACIMIENTO VINCULADO AL COMERCIO CON LOS FENICIOS
Según han explicado los arqueólogos responsables de las excavaciones, la cronología del yacimiento correspondería en el siglo VII antes de Cristo, durante la llamada edad de hierro antiguo. Por los restos localizados, el asentamiento, ubicado a sólo 2 kilómetros de la línea de costa, estaría vinculado al mundo fenicio y con los intercambios comerciales con esta cultura del norte de África.

En el yacimiento se han podido determinar dos tipos de estructuras: murallas de piedra por un lado y agujeros excavados en el subsuelo por otra, que servirían para almacenar alimentos o material. Respecto a los materiales localizados, se han encontrado objetos de cerámica, de metal, conchas marinas y piedras de molino, entre otros.

(Fuente: Castellón diario)

18 de septiembre de 2015

La excavación destapa otras cinco viviendas de la Edad del Hierro en el castro da Cidade, en Barbanza (La Coruña)

Los arqueólogos también han encontrado varias cuentas de collar de color azulado que estiman que pertenecieron al Siglo V a.C.
 En la zona estarán trabajando quince personas, seis arqueólogos y nueve auxiliares de arqueología, hasta finales de septiembre. FOTO: CARMELA QUEIJEIRO
El castro da Cidade de Ribeira ha vuelto a sorprender a los expertos. La excavación ha sacado a la luz cinco nuevas cabañas, que sumadas a las encontradas el pasado verano, hace pensar a los arqueólogos que están ante un castro de un tamaño similar al de Baroña. En esta última fase, el grupo de quince personas comandado por Miguel Vidal está trabajado en 750 metros cuadros, de los 20.000 que se estima que ocupa el poblado en su totalidad.

Vidal asegura que el mayor hallazgo de esta segunda fase han sido las cinco cuentas de pasta vítrea. Los arqueólogos creen que formaron parte de un collar o una pulsera. «Esto nos hace pensar que hace 2.500 años a nuestros abuelos ya les gustaba adornarse, dice el director con una sonrisa.

Por el momento todavía necesitan realizar las pruebas del carbono catorce a las piezas halladas, aunque creen que todo pertenece al siglo X antes de Cristo, lo que los expertos denominan la primera edad del hierro. A pesar del poco tiempo del que disponen (terminan el día 30 de este mes) el grupo está muy contento. «Conseguimos pezas de moito valor histórico. Segundo os cálculos, pódese calcular que neste castro chegaron a vivir preto de cen persoas», asegura Vidal.

MEDIO MES DE TRABAJO
El equipo tiene todavía medio mes de trabajo en campo: «Seguiremos excavando, buscamos pruebas que nos permitan conocer la edad real de esta zona e incluso tenemos la sospecha de que pudo haber un herrero que trabajara el cobre o el bronce en esta zona».

Vidal cree, por la cantidad de cabañas por metro cuadrado que están descubriendo, que este castro se puede convertir en uno de los más importantes de la comarca. Una vez terminen con la excavación pasarán al laboratorio y a los despachos, luego tendrán que consolidar la zona para que la gente pueda visitarla sin dañar las pruebas. Todos esperan volver al castro da Cidade el próximo año. Vidal es el primero.

(Fuente: La Voz de Galicia / Álvaro Sevilla)

5 de agosto de 2015

Los arqueólogos buscan desentrañar la trama urbana de Dessobriga, en Osorno (Palencia)

En el yacimiento se han recuperado restos de materiales cerámicos y de edificaciones pertenecientes a la Primera Edad del Hierro y materiales pertenecientes a las etapas celtibérica y romana.
Margarita Torrione, catedrática de la Universidad de Saboya es la directora de la excavación en Dessobriga. FOTO: EL DIARIO
La campaña de excavaciones que se está realizando este año en el yacimiento de Dessobriga, sobre una superficie de 194 hectáreas, pretende desentrañar la trama urbana y el muro del antiguo poblado. Los inesperados hallazgos en las prospecciones geomagnéticas con georradar han permitido sacar a la luz una segunda muralla, viviendas y viales de comunicación, por lo que es previsible que los terrenos que se están estudiando sigan dando sorpresas.

El Proyecto Dessobriga tiene como directora y promotora científica a Margarita Torrione, catedrática de la Universidad de Saboya (Francia). Además, la dirección de la intervención arqueológica corre a cargo de Jesús Francisco Torres-Martínez y Antxoka Martínez Velasco, del Instituto Monte Bernorio.

En el yacimiento se han recuperado, tras los trabajos de investigación, restos de materiales cerámicos y de edificaciones pertenecientes a la Primera Edad del Hierro, lo que pone de manifiesto la ocupación en esta época en estas excavaciones. También se han hallado materiales pertenecientes a la etapa celtibérica y a la etapa romana. En concreto, los trabajos tanto de prospección superficial como de excavación arqueológica evidencian una ocupación durante la Primera Edad del Hierro, seguida por otra en la etapa celtibérica, con una continuidad en época romana, según informó ayer la Delegación Territorial de la Junta.

PLANTA CIRCULAR
Las excavaciones efectuadas en el yacimiento con motivo del proyecto de ejecución de la autovía del Camino de Santiago, entre Burgos y León, en los años noventa del siglo pasado, permitieron documentar varias viviendas de la Primera Edad del Hierro de planta circular, que se ubicaban en las laderas del páramo.

De esta forma, es posible distinguir diferentes áreas funcionales como zonas urbanas, basureros y cenizales, estructuras de defensa y, posiblemente, la necrópolis indígena.


La campaña de excavaciones en este enclave arqueológico la desarrolla la Junta de Castilla y León a través de las consejerías de Familia e Igualdad de Oportunidades y de Cultura y Turismo, y se prolongará hasta el próximo día 8. En ella, participan 17 personas procedentes de la Société Archéologique de Bron (SAB) y el Instituto Monte Bernorio de Estudios de la Antigüedad del Cantábrico (IMBEAC). El enclave se encuentra ubicado en el cerro de Las Cuestas, entre Osorno y lo localidad burgalesa Melgar de Fernamental.

9 de junio de 2015

Descubren un santuario de origen celta en Gete (Burgos)

Se trata de un altar rupestre con escaleras que acoge una cubeta donde se hacían los ritos sagrados y orientado hacia la salida y la puesta de sol en los equinoccios. Para poder conocer más datos sobre este lugar sagrado se ha presentado en la Junta de Castilla y León un proyecto solicitando autorización para proceder a su excavación y limpieza
El yacimiento de Gete está datado, según los primeros estudios, entre el año 1000 y el 750 a.C. FOTO: J.P.
De niña, María Victoria Palacios había jugado y merendado sobre ella con otros niños de Gete. Ahora, sabe que esa roca donde ha pasado parte de su infancia es un santuario celta y que pertenece a finales de la época de la Edad de Bronce o a principios de la Edad del Hierro, lo que le sitúa entre el 1000 y el 750 antes de Cristo. Su curiosidad por este mágico lugar se ha despertado hace poco, mientras estudia Historia en la Uned. «Por una coincidencia pensé que podía ser algo importante y se lo comenté a un profesor», recuerda Palacios. 

ELEMENTOS TÍPICOS DE LOS ALTARES RUPESTRES
Fue cuando el arqueólogo y miembro de la Academia, Ignacio Ruiz Vélez, le acompañó a ver el lugar y observaron en él una serie de elementos típicos que presentan este tipo de altares y que son estar sobre una roca, tener unas escaleras y acoger un lóculo o laciculo, o lo que es lo mismo, una cubeta donde se hacían los ritos sagrados por los celtas. Otra característica más es su orientación, hacia la salida y la puesta de sol en los equinoccios.


Todo ello ha conducido a afirmar que se trata de un altar rupestre, con más de dos mil setecientos años, aunque como otros ejemplares hallados en la península, ha podido tener un uso posterior, incluso hasta la época romana. Para poder conocer más datos sobre este lugar sagrado y para poderlo poner en contexto con otros descubrimientos de la zona, como unos grabados aparecidos en Carazo, se ha presentado en la Junta de Castilla y León un proyecto solicitando autorización para proceder a su excavación y limpieza.
 

LABORES DE LIMPIEZA PREVIA
Este altar celta se encuentra en la localidad de Gete, perteneciente al municipio de Pinilla de los Barruecos. Está en una finca pública, a la que se accede a través de fincas privadas, y se sitúa próximo al núcleo urbano de Gete. Actualmente está rodeados de árboles y maleza, por lo que para poder seguir investigando sobre él es necesaria una limpieza previa. La idea del equipo que está trabajando en este proyecto es poder llevar a cabo esas labores durante el próximo mes de agosto. Otra de las líneas que se investigará es si se trata de un santuario fronterizo.

Dos de los santuarios celtas más importantes que se encuentran en la península son el de la localidad portuguesa de Panoias y el de Ulaca, en Ávila. Ahora habrá que esperar a los estudios para conocer la relevancia de este gran hallazgo en Gete, que podría ser un atractivo turístico para la zona y podría revelar más datos sobre los pobladores que habitaron en ella hace casi tres mil años.

(Fuente: DIario de Burgos / B. Antón)

2 de febrero de 2015

Descubren restos de la Edad del Hierro en el islote de San Martiño, en Cambados (Pontevedra)

Los arqueólogos han encontrado en el islote de San Sadurniño piezas de cerámica datadas entre los siglos VII y IX a.C., los más antiguos documentados en Cambados.
Los técnicos han constatado también que el torreón que preside el islote es de origen medieval, aunque no descartan que pudiera asentarse sobre la estructura de otro anterior. FOTO: MARTINA MISER / LA VOZ DE GALICIA 
Las sospechas se confirman. En el islote de San Sadurniño (Cambados) hubo presencia humana entre los siglos VII y IX a.C.. El equipo que dirige el arqueólogo del Concello de Cambados, Ángel Acuña, acaba de descubrir varias piezas de cerámica que, en una primera inspección, han datado en la primera Edad de Hierro, esto es, entre los años 600 y 800 antes de Cristo.

El descubrimiento ha sido recibido con entusiasmo por los arqueólogos pues hasta ahora no había pruebas que avalaran esta tesis. Además, estas pequeñas piezas encontradas entre la tierra suponen el hallazgo arqueológico más antiguo de cuantos hay documentados en Cambados.

PRUEBAS DEL MEDIEVO
Además de estas excepcionales cerámicas, los técnicos han recogido en San Sadurniño otros restos que constatan lo que ya se daba por hecho; que allí hubo un asentamiento humano posterior, correspondiente al Medievo moderno, asociado a la torre que preside el islote. Y más que podrían aparecer. 


Desde hace semanas un equipo de cuatro personas elabora el levantamiento topográfico en la isla con la finalidad de realizar una planimetría amplia y detallada y acometer la limpieza y la documentación de los perfiles arqueológicos. Y los trabajos continuarán todavía durante un mes, aproximadamente.

TAPAR LO EXCAVADO
Una vez concluyan las excavaciones y limpiezas está previsto instalar en diversos puntos de los lindes perimetrales de la isla jaulas metálicas rellenas de piedra para proteger los restos que han salido a la luz de los efectos de los temporales y, en consecuencia, evitar su deterioro. 

Las mareas del año pasado dejaron al descubierto restos óseos y de cerámica
en el islote. FOTO: MARTINA MISER.
El año pasado, las mareas se llevaron parte de la arena de este litoral dejando al descubierto restos óseos y de cerámica, y en el Concello de Cambados no quieren que esto vuelva a ocurrir. Y como quiera que no hay dinero para seguir excavando y tampoco hay unanimidad entre los técnicos respecto a la conveniencia de seguir removiendo la tierra, se ha optado por ocultar este patrimonio, sin perjuicio de que en el futuro se puedan ampliar estas prospecciones.

DESCARTAN QUE LA TORRE SEA COETÁNEA A LAS DE CATOIRA Y A LANZADA
Además de los hallazgos mencionados, los trabajos que se están haciendo en San Sadurniño le permiten al arqueólogo del Concello llegar a otra conclusión: la torre que preside el islote se construyó entre el siglo XV y el siglo XVI, «lo cual no descarta que hubiera otra torre con anterioridad», explica Acuña.

Hay otros factores a considerar a la hora de hacer este diagnóstico, como por ejemplo el tamaño de los sillares y la decoración pétrea que se observa en la vieja torre, que se asemeja a la de las ruinas de Santa Mariña Dozo.

En su opinión, no hay referencias documentales ni pruebas físicas que permitan afirmar que la de San Sadurniño pertenezca a la red de torres defensivas levantadas en la ría en el siglo XI para proteger la costa de las incursiones vikingas, caso de la de A Lanzada, las de Oeste en Catoira o la desaparecida de Cálago en Vilanova. «Esta torre no domina la lejanía como pasa con las otras», apunta Acuña.

Con todo, el arqueólogo no descarta que la torre medieval tuviera su origen en una estructura anterior. La única forma de comprobarlo sería excavando los cimientos de la misma, pero esta operación es de máxima dificultad teniendo en cuenta que el suelo sobre el que se asienta la torre es de roca. Tampoco parece que esta vaya a ser una prioridad del Concello.

(Fuente: La Voz de Galicia / Bea Costa)

29 de diciembre de 2014

Localizan un yacimiento arqueológico inédito en Begur (Girona)

Los restos cerámicos indican que el lugar se frecuentaba durante el calcolítico-Bronce inicial, aunque los arqueólogos calculan que cuando tuvo una actividad más importante fue en el periodo de transición entre la Edad del Bronce y la del Hierro antiguo, momento en el que al parecer hubo un asentamiento que ocuparía la parte alta del cerro y su vertiente meridional, como mínimo.
Estructura de piedra seca en el yacimiento de Begur. FOTO: EFE
Un equipo de arqueólogos y geólogos gerundenses han localizado un nuevo yacimiento del periodo de transición entre la edad de bronce y la de hierro entre el Turó d'Aiguablava y Sa Punta d'es Mut, en Begur (Girona), según se ha publicado en la revista del Institut d'Estudis del Baix Empordà. Centenares de restos arqueológicos se encuentran dispersos en una gran extensión de unos 70.000 metros cuadrados propiedad del Parador Nacional d'Aiguablava, lo que ha evitado que se construyera en la zona y que se hayan podido conservar los restos.

El origen de la investigación está en el hallazgo por parte de uno de los arqueólogos de del equipo, de una postal en la Biblioteca de Catalunya que el pre-historiador Lluis Pericot i Garcia (1899-1978) mandó a un maestro y discípulo de Begur, Lluis Esteva i Cruañas (1906-1994) informándole que "els amics de Girona" habían encontrado cerámica a mano y a torno. Las indicaciones que le dio en una segunda carta apuntan a la localización en torno al espacio que ocupa el Parador de Turismo, inaugurado en febrero de 1966.

Las visitas hechas a la zona por los arqueólogos gerundenses, Francesc Aicart, Enriqueta Pons, Xavier Rocas y por el geólogo Carles Roqué, constataron la existencia de vestigios antiguos que documentan la presencia humana en este lugar en distintas épocas. Los restos cerámicos indican que el lugar se frecuentaba durante el calcolítico-Bronce inicial, aunque calculan que cuando tuvo una actividad más importante fue en el periodo de transición entre la edad del bronce y la del Hierro antiguo, momento en el que al parecer hubo un asentamiento que ocuparía la parte alta del cerro y su vertiente meridional, como mínimo.

ESTRUCTURAS DE PIEDRA SECA
A pesar de que por motivos desconocidos el asentamiento se abandono en el siglo VI antes de Cristo, también se ha constatado que en la primera mitad del siglo XVIII la zona fue transformada por cultivos de bancales, donde todavía se conservan algunas paredes de piedra. La ubicación del asentamiento, con acantilados al sur y al este, y la imposibilidad de acceder a él por tierra por el oeste, lo hacían de fácil defensa, y sus rellanos naturales y el estar a cubierto del viento de tramontana lo convertían en un buen lugar para establecer un asentamiento humano.

Sobre la vertiente sur del cerro se han identificado varias estructuras de piedra seca que coinciden con los lugares donde hay más restos arqueológicos, y los expertos creen que podrían ser restos de zócalos de cabañas o de otras estructuras relacionadas con la actividad agrícola. En los lugares donde aparecen vestigios de muros antiguos y donde hay una mayor concentración de restos arqueológicos han parecido fragmentos de arcilla y paja que podrían corresponder a restos de tapia de antiguas construcciones, y se han localizado una abundante presencia de guijarros elipsoidales redondeados de entre 3 y 9 cm de diámetro que podrían haber sido pavimentos de suelo de las cabañas.

También han aparecido fragmentos de cerámica a mano de ollas, vasos de grandes dimensiones y bandejas, datados de entre el 2.200 a.C hasta el S.VI aC, y cerámica hecha con torno de finales del S.VII y la primera mitad del S.VI aC. Según señala la publicación, los expertos han estudiado e inventariado unas setenta piezas de cerámica, y parte de ellas han quedado en el Archivo Municipal de Begur (Girona).

18 de diciembre de 2014

Las obras de un centro comercial destapan una nueva necrópolis en San Fernando (Cádiz)

Por el momento se han exhumado una treintena de enterramientos. La actuación arqueológica se ha ampliado mientras se realiza el trabajo de catalogación de los restos hallados. Existen indicios de que estaría enmarcada en la II Edad del Hierro aunque por el momento no se ha especificado nada sobre esta cuestión.
Restos encontrados en la necrópolis neolítica de Camposoto, en San Fernando. Foto: DIARIO DE CÁDIZ
Las excavaciones arqueológicas que se están desarrollando en la parcela que se convertirá en el futuro polígono comercial de Janer a la entrada de San Fernando, se encuentran en un momento crucial de la intervención tras hallarse más de una treintena de tumbas en el lugar.

Un hecho por el que desde Zona Franca ya se ha tomado la determinación de ampliar la actuación mientras que actualmente los trabajos se centran en la catalogación de los restos hallados.

La primera fase de estos trabajos finalizaron en el pasado mes de octubre y se han concluido con una hallazgo cuya importancia aún se está valorando.

Por el momento no se han dado más detalles pues el proceso no está muy avanzado, aunque se espera poder ampliar la información a lo largo de los próximos días.

Hay que recordar que esta posibilidad ya se recogía en la carta arqueológica de San Fernando. Según este documento en Janer podría estar ubicada una nueva necrópolis con decenas de enterramientos. Existen indicios de que estaría enmarcada en la II Edad del Hierro. Si bien por el momento no se ha especificado nada sobre esta cuestión.


Precisamente en el informe de la catas no se recogía nada al respecto y sólo se destacaban dos zonas en las que se debía prestar especial atención, aunque en principio alejadas de la categoría que se encuentra en la carta arqueológica.

En una de ellas sí que se especificaba la necesidad de realizarse una excavación más profunda para comprobar su importancia, mientras que en la otra tan sólo se deberían de llevar a cabo labores de control para comprobar los posibles restos.


VARIOS HORNOS PÚNICOS
De esta manera ha sido en la primera zona, la que está más cercana a la carretera, donde presumiblemente se habrían realizado los hallazgos. Aunque en las catas lo que se recogía era la posibilidad de que existieran restos púnicos. De hecho, además de las tumbas también se han hallado varios hornos púnicos.

Respecto a la otra zona, lo que se presupone es que existan restos romanos aportados en deposición secundaria. Habrían llegado allí como consecuencia de movimientos o vertidos a nivel.

Incluso se aporta una posible datación de estos restos que se enmarcarían entre el siglo primero antes de Cristo y siglo primero después de Cristo. Pero en este caso no se tiene que realizar una actuación determinada, tan sólo labores de control para comprobar los restos que se vayan encontrando.

Pero ahora mismo los trabajos se centran en determinar la importancia de las tumbas halladas y en realizar la catalogación de los restos. Algo que no es sencillo y que precisa su tiempo, por lo que también se está realizando una nueva planificación de las actuaciones que ahora se deben acometer en Janer.

15 de diciembre de 2014

Descubren un cementerio de mujeres de "alto estatus" en la necrópolis íbérica de Andorra (Teruel)

El análisis de ajuares y huesos arroja resultados inéditos en la arqueología protohistórica peninsular. Los seis túmulos funerarios encontrados a 400 metros del yacimiento ibérico andorrano de El Cabo pudieron albergar exclusivamente restos de mujeres que murieron con edades comprendidas entre los 20 y los 30 años, posiblemente con un elevado estatus social a juzgar por la riqueza de los ajuares depositados en las urnas con las que en la Edad de Hierro se distinguía a la gente pudiente.
Los arqueólogos extraen las dos urnas aparecidas en el túmulo | FOTO: J. A. Benavente/ DIARIO DE TERUEL.
Tras los trabajos de excavación, consolidación y puesta en valor de la necrópolis -realizados entre los años 2005 y 2006 bajo la dirección de los arqueólogos José Antonio Benavente y Fernando Galve-, en los dos últimos años un equipo de investigadores ha analizado los restos recuperados en la excavación. Tanto el estudio de los ajuares metálicos depositados en las urnas, realizado por el investigado Raimon Graells, del Museo de Mainz (Alemania), como de los restos humanos calcinados, realizado por el antropólogo Ignacio Lorenzo, del Gobierno de Aragón, coinciden en una misma atribución de género para los restos humanos allí depositados. De esta forma, todo parece indicar que se trata de un cementerio en el que se enterraron exclusivamente mujeres jóvenes y con un buen estatus social.

"Ha sido una sorpresa para nosotros mismos", reconoció el gerente del Consorcio Patrimonio Ibérico de Aragón, José Antonio Benavente, quien explicó que los ajuares son brazaletes, fíbulas y anillas de pequeño tamaño que se corresponderían con adornos femeninos. En cuanto al estudio de los huesos, se trataría de "personas gráciles", es decir "no musculosas ni fuertes", indicó el arqueólogo Salvador Melguizo, otro componente del equipo de investigación encargado de estudiar las urnas, las estructuras funerarias y el entorno del yacimiento. También ha participado la investigadora Alejandra Balboa, de la Universidad de Toulouse, que ha realizado análisis metalográficos de los ajuares.

"INÉDITO EN LA ARQUEOLOGÍA PROTOHISTÓRICA PENINSULAR"
El hecho de que solamente hayan aparecido elementos decorativos del cuerpo femenino es "inédito en la arqueología protohistórica peninsular", aseveró Benavente. Ello "plantea numerosos interrogantes de tipo sociocultural y ritual, de difícil explicación por el momento, y abre nuevas líneas e hipótesis de trabajo que habrá que confirmar mediante excavaciones en otras necrópolis de características muy similares ya localizadas en los valles del Guadalope y del Bergantes". 


Panorámica de la necrópolis ibérica de El Cabo, formada
 por seis túmulos circulares. FOTO:  C. Piazuelo DIARIO DE TERUEL 
En concreto, el experto se refiere a dos cementerios ibéricos, en Aguaviva y en la Ginebrosa, ambos marcando la ruta de comunicación histórica por el cauce del río Bergantes. "Allí habría que volver a hacer estudios de ajuares y de huesos", indicó Benavente. "Sería la mejor forma de confirmar si este fenómeno se da en otros yacimientos", señaló el máximo responsable de la Ruta Íberos en el Bajo Aragón, a la que pertenece la necrópolis. Otra posibilidad sería que la necrópolis andorrana fuera más grande y, por la erosión, solo se conservasen seis tumbas

"Si aceptamos que existe un cementerio femenino, tenemos que aceptar que hay uno masculino no muy lejos", dijo Melguizo, que se llegó a plantear que "todo esto fuera un error y fuéramos incapaces de diferenciar el sexo de los individuos solo por los ajuares y por los restos sólidos". Y es que "estamos trabajando con cenizas", por lo que "resulta muy complejo" y más si la investigación "es más bien voluntariosa que con medios materiales: no tenemos capacidad de investigaciones de ADN" por falta de financiación.

DOS URNAS EN UN TÚMULO
Uno de los seis túmulos -todos ellos planos y de planta circular- conservaba dos urnas funerarias que fueron depositadas al mismo tiempo, lo que da la clave de que las cenizas de dos mujeres habrían sido depositadas al unísono. "No es muy habitual en la Edad de Hierro, donde empiezan a aparecer tumbas individuales donde el poder de los individuos -forjado a base de intercambios comerciales- se demuestra con riquezas", dijo Melguizo. "Que haya dos urnas juntas puede deberse a que haya una relación familiar muy directa entre individuos", interpretó el arqueólogo.

Preguntado por si le sorprende la edad de la muerte de estas chicas, Melguizo explicó que la esperanza de vida de la época era de 40 años por la dureza de aquellos tiempos.

EL CEMENTERIO NO ES DE "EL CABO"

En plena excavación, en el año 2005, la necrópolis ya arrojó la sorpresa de que, pese a que se encontraba junto al yacimiento de El Cabo -localizado por Endesa en la mina a cielo abierto Corta Barrabasa y trasladado pieza a pieza hasta el parque de San Macario-, ambos no se correspondían en el tiempo. Mientras que el cementerio se sitúa sobre el 600 a.C., el poblado es del 450 a.C.

En este sentido, en la última investigación se ha aprovechado también para realizar prospecciones con un radio de tres kilómetros a la redonda con las que se han localizado varios yacimientos por excavar. "En todo lo que es la Val de Ariño hay un pequeño curso de agua, un pequeño arroyo" que favorecería el asentamiento de núcleos poblacionales, explicó Benavente.

(Fuente: Diario de Teruel / Marcos Navarro)

15 de octubre de 2014

Descubren una estructura urbana única en el castro celtíbero de Laguna del Cañizar (Teruel)

Las viviendas del castro no estaban pegadas a la muralla como en los demás castros de la Edad del Hierro, sino que dejaban un espacio con una anchura por la que podía pasar un carro. También se han descubierto bloques ciclópeos en la cimentación de la muralla y un embarcadero.
Esta trama urbanística se ha calificado de "única" en los poblados de la Edad del Hierro. FOTO: EUROPA PRESS.

El equipo de arqueólogos y estudiantes de arqueología de la Universidad Complutense de Madrid en la campaña de excavación que están realizando en el castro de El Cerrito de la Laguna del Cañizar (Teruel) está descubriendo la existencia de una estructura urbana única entre los poblados celtíberos de la Edad de Hierro. Las casas no estaban pegadas a la muralla. 

El investigador y arqueólogo asociado a la Universidad Complutense de Madrid, Jesús Francisco Torres Martínez, valoró este descubrimiento hecho y lo calificó como "único". El investigador explicó que las casas se construyen pegadas a las murallas, pero no es el caso del castro El Cerrito, ya que hay un espacio por el que podía pasar un carro y esto se tiene que clarificar, así como si se extiende por todo el poblado".

En esta línea, Jesús Francisco Torres Martínez, apuntó la hipótesis de que como el poblado estaba en la laguna de El Cañizar, como un espolón, que se metía dentro del humedal, sus habitantes pudieran dejar este espacio para combatir la humedad y que no perjudicara el grano.

TAMAÑO DEL NÚCLEO URBANO
El investigador y arqueólogo, Jesús Francisco Torres Martínez, señaló que la tercera campaña arqueológica en el castro El Cerrito en la laguna del Cañizar en Cella tiene como objetivos realizar unos sondeos con el fin de establecer el tamaño del núcleo urbano, así como la trama que tenía y que tipo de viviendas. Asimismo apuntó que se persigue hasta que etapa estuvo ocupado este castro.

La tercera campaña de excavación arqueológica en El Cerrito de la Laguna del Cañizar se inició el pasado 9 de octubre y terminará el próximo 19 de octubre. La organización corre a cargo del Ayuntamiento de Cella y en la campaña están participando en total 11 personas, 7 de ellas alumnos de arqueología y graduados de la Universidad Complutense de Madrid.


El director de la campaña arqueológica comentó que estaban trabajando en el yacimiento de El Cerrito en el área de la muralla y de las edificaciones más próximas a la muralla y es en la realización de estos trabajos cuando han podido descubrir la singular trama urbana, que es diferente a la trama de otros castros. "Lo que estamos haciendo es intensificar los esfuerzos en saber qué tipo de estructura interna tenía el poblado".

CIMENTACIÓN CICLÓPEA DE LA MURALLA
Para el director de la excavación destaca, además del descubrimiento de la estructura urbana del poblado, la cimentación de la muralla, que tiene unos bloques ciclópeos, lo que supone un trabajo enorme para su desplazamiento y la realización de un gran esfuerzo colectivo, lo que hace imaginar el papel que ejercía el poblado en una zona muy rica agrícola y ganadera y en una laguna que abarcaba una gran extensión, por lo que había una comunicación con barca hasta que se desecó el humedal entr los hoy municipios de Cella, Villarquemado y Santa Eulalia del Campo. 

EMBARCADERO
"Las ruinas del castro sirvieron durante siglos como embarcadero", comentó. El castro del Cerrito de la Edad de Hierro abarca un periodo 400 años antes de Cristo y el cambio de era. El yacimiento se encuentra muy expoliado y dañado, ya que las piedras han servido para hacer diferentes obras a lo largo de los siglos. No obstante en los trabajos de excavaciones está permitiendo que aparezca material cerámico, que tras su análisis en la Universidad se mandará al Museo de Teruel.

PODRÍA SER VISITABLE
El investigador y arqueólogo asociado a la Universidad Complutense de Madrid, Jesús Francisco Torres Martínez, valoró muy positivamente el proyecto que comparten el Ayuntamiento de Cella y de Villarquemado de que el yacimiento del castro El Cerrito pueda ser visitable y potenciar de esta manera el patrimonio arqueológico del yacimiento ubicado en la laguna del Cañizar. Se tiene constancia que durante la Edad Media El Cerrito estuvo ocupado, ya que se han recuperado cerámicas cristianas y musulmanas. El Cerrito fue excavado por primera vez en 2012.

(Fuente: Diario de Teruel)

5 de agosto de 2014

Aparecen los primeros materiales arqueológicos en el yacimiento de Dessobriga

Los primeros sondeos arqueológicos entre los términos de Osorno (Palencia) y Melgar de Fernamental (Burgos), en busca de la huella de la antigua ciudad de Dessobriga, han dejado al descubierto restos cerámicos y de edificaciones de la Primera Edad del Hierro, además de materiales celtíberos y romanos.
En una de las catas ha aparecido el muro de una cabaña circular- Foto: Antonio Quintero / El Norte de Castilla
Fíbulas y monedas de bronce, restos de cerámica, canicas celtibéricas y restos de edificaciones y sistemas defensivos certifican que este yacimiento arqueológico estuvo ocupado entre la Primera Edad de Hierro, desde el siglo VIII a.d.C, hasta el siglo III de nuestra era, según ha detallado la directora del proyecto arqueológico, Margarita Torrione.

"Estamos empezando, habrá conclusiones, pero ya sabemos que un pueblo como Osorno la Mayor guarda una rica historia", ha agregado la historiadora.

El yacimiento, situado en el cerro de Las Cuestas, entre Osorno (Palencia) y Melgar de Fernamental (Burgos), fue descubierto en 2001 a raíz de las obras de las autovía del Camino de Santiago y desde entonces se han realizado prospecciones geomagnéticas y vuelos aéreos que han servido para documentarlo y hacer un mapa de su extensión, que suma casi 200 hectáreas.


Trabajos previos a los primeros sondeos y excavaciones que realiza estos días un equipo hispano-francés, formado por 17 personas, dirigidos por Torrione y dos arqueólogos, Javier Abarquero y Jaime Gutiérrez.

En concreto se han abierto cuatro catas, cada una correspondiente con una de las etapas de ocupación de Dessobriga, para documentar los restos romanos, vacceos y de la Edad del Hierro, en las que se han encontrado una moneda de bronce acuñada en Roma, monedas de Marco Antonio y Lépido, fíbulas del periodo vacceo, entre otros hallazgos.

En una de las catas ha aparecido ya el muro de una cabaña circular del siglo VIII a.d.C. y un banco corrido con los adobes, mientras que en otra se trata de recuperar restos de la muralla y empedrado romano, ha explicado Abarquero.

(Fuente: EFE / Fotos: El Norte de Castilla)

24 de junio de 2014

Descubren un importante yacimiento de la Edad del Hierro en Garcinarro (Cuenca)

El yacimiento, conocido como"La Cava", está ubicado en lo alto de un cerro, en una zona crucial para el control visual. Se trata de un edificio monumental que sirvió de santuario de ofrendas y acumulación de alimentos durante diferentes épocas, desde el 500 a.C. hasta la época visigoda.
El yacimiento estaba completamente cubierto de tierra, por lo que la excavación ha sido integral.
(Foto: LA TRIBUNA DE CUENCA)
Diferentes expertos han participado en el descubrimiento de este nuevo yacimiento en lo alto de un cerro en Garcinarro (en la Sierra de Altomira) que pone de nuevo a Cuenca en el primer plano de las excavaciones arqueológicas. El carbono 14 ha revelado que el yacimiento tiene sus orígenes en los alrededores del año 500 antes de Cristo. 

Miguel Ángel Valero, arqueólogo responsable de la excavación, confirmó que el hallazgo «es tremendamente relevante por el estado de conservación de las estructuras y por el propio retallado de la roca. No tenemos nada parecido en zonas anejas». El paralelo más cercano está en la localidad soriana de Tiermes, indicó Valero. 

El también comisario del yacimiento romano de la villa de Noheda asegura que desde el punto de vista científico se podría equiparar «al mosaico de Astarté en Iniesta, de cronología ibérica y un unicum, como Noheda».

Los trabajos se han realizado entre diciembre de 2013 y mayo de 2014, gracias a la financiación del Grupo de Acción Local Ceder La Alcarria y el Ayuntamiento de Valle de Altomira. La Dirección General de Cultura de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte ha supervisado el proyecto de investigación arqueológica y la puesta en valor del yacimiento tradicionalmente conocido como ‘La Cava’. El yacimiento estaba completamente cubierto de tierra por lo que la excavación ha sido totalmente integral.

YACIMIENTO MULTIFÁSICO MONUMENTAL
Se trata de un yacimiento multifásico que está ubicado en una zona crucial para el control visual y de vías de comunicación. Está localizado en lo alto de un cerro cuyo frente occidental resulta casi inaccesible. En un primer momento se documentó una ocupación de la Edad de Hierro, momento en el que se inició una excavación en la roca natural que descubrió tres estancias de morfología cuadrangular y amplias dimensiones, e intercomunicadas entre sí mediante un pasillo retallado en el farallón rocoso.

«Lo novedoso y espectacular es la monumentalidad del yacimiento», dice Valero, quien explica que hace 2.400 años las gente excavó este edificio singular. «Un santuario con varios elementos de ofrenda y acumulación de alimentos», dice el arqueólogo. La estancia está conservada en óptimas condiciones, gracias a la techumbre del edificio, probablemente de madera, que se cayó sobre el 350 a.C.

ÉPOCA VISIGODA 
Valero revela que un siglo más tarde, cerca del año 600 de nuestra Era y en época visigoda, fue utilizado «como eremitorio. Un lugar de recogimiento de los eremitas, vinculados al monasterio servitano de Cañaveruelas que está muy cerca».

El equipo de excavación ha encontrado numerosos objetos de diversas épocas. Valero explica que hay objetos que no están enteros, «se han abandonado y lo que quedan son fragmentos. Hay fíbulas, elementos de adorno de época ibérica, muchísima cerámica y elementos de época visigoda», asegura el arqueólogo, que apunta que se continuará con un proyecto de investigación». 

El arqueólogo afirma que el nuevo yacimiento encontrado en la provincia puede ser otro importante reclamo turístico. De hecho se está elaborando la panelería y desarrollando un itinerario interior para que se pueda visitar. «Aquella zona tiene un entorno bastante sorprendente», dice, y explica que se prepara una recreación en 3D y un vídeo interactivo. El descubrimiento tiene tal relevancia que la Junta de Comunidades incluirá el próximo año, dentro de los programas de investigación, una partida para seguir investigando el enclave.

(Fuente: La Tribuna de Cuenca / Jonatan López)

22 de mayo de 2014

Una nueva campaña desvelará más secretos de la antigua Dulantzi (Álava)

Hace cinco años, las primeras excavaciones arqueológicas realizadas junto al convento de las Clarisas de Dulantzi (Alegría de Álava) dejaron al descubierto una necrópolis. Ahora, los arqueólogos reanudan los trabajos en los alrededores a la caza de más secretos.
Durante los últimos días se han reanudado las excavaciones arqueológicas en Dulantzi, por el mismo equipo formado por los arqueólogos Javier Niso Lorenzo y Miguel Loza Uriarte. Foto: NOTICIAS DE ÁLAVA
Entre noviembre de 2009 y mayo de 2010, los arqueólogos Javier Niso Lorenzo y Miguel Loza Uriarte llevaron a cabo una excavación en las calles Nuestra Señora de Ayala y San Martín, junto al convento de las clarisas, donde unas obras para la reurbanización de la zona, realizadas a finales del año 2009, habían dejado al descubierto una necrópolis. Se sabía que en aquel lugar había estado la ermita de San Martín, desaparecida a finales del siglo XIX, considerada como la parroquia de la antigua aldea de Dulantzi.

Esta misma semana se han reanudado las excavaciones a continuación de las realizadas hace cuatro años por el mismo equipo de arqueólogos, en un espacio situado debajo de un almacén. El hecho de que esta zona haya estado cubierta por una capa de cemento ha hecho que los restos se encuentren particularmente bien conservados.

El Ayuntamiento de Alegría-Dulantzi patrocina estas excavaciones en colaboración con la Diputación Foral de Álava, con la intención de sacar a la luz el pasado histórico del municipio, pero también con la idea de que la puesta en valor de este importante yacimiento arqueológico constituya un punto de atracción más para los visitantes. Por el momento, el Ayuntamiento de esta localidad alavesa negocia con los propietarios de las fincas colindantes la posibilidad de ampliar el área de excavación.

En aquella primera campaña, que abarcó una superficie de unos 800 metros cuadrados, se encontraron restos pertenecientes a un amplio periodo de tiempo, que empieza en el segundo milenio a.C., una época a la que pertenecerían unos posibles fondos de cabaña presumiblemente de la Edad de Bronce, por lo tanto anteriores al poblamiento del cercano Castro de Henaio, datado en la Edad del Hierro. En Dulantzi, este poblamiento salta directamente de la Edad del Bronce a la época romana, durante los cuatro primeros siglos de nuestra era. Ya Lorenzo Prestamero había descubierto en Dulantzi, en 1799, un ara dedicada a Tullonio.

ÉPOCA ROMANA

De este periodo, que comprende los siglos I al IV d.C., se han descubierto restos de estructuras que formarían calles, con orientación noroeste-sureste y noreste-suroeste, es decir, un esquema urbanizado típico de la época romana. Se han encontrado también un pozo, datado en los siglos II-III, y fragmentos de estelas funerarias reutilizadas en la construcción de edificios posteriores, lo que supondría la existencia en las proximidades de una necrópolis altoimperial.

En cuanto a la relación entre estos vestigios y los del cercano yacimiento de Angostina, que hasta ahora era considerado como una villa romana, Javier Niso y Miguel Loza plantean la atrayente posibilidad de que no fuera una edificación aislada, sino que podría pertenecer al mismo núcleo de población. Sobre los restos romanos se halló una necrópolis, datada mediante el método del Carbono 14 entre los años 410 y 550. Este hecho parece implicar que esta zona, tras la época romana, dejó de ser urbana para pasar a ser marginal.

IGLESIA BASILICAL 
A partir del siglo VI se constata la existencia de un gran edificio de carácter religioso, con una necrópolis asociada, que parece dar una nueva importancia a la zona. Esta iglesia tendría planta basilical, de orientación este-oeste, con varias estancias. Al este una sala recta al exterior y con ábside al interior de 16 metros cuadrados, en la que apareció una estela romana reutilizada como altar. Junto a esta sala apareció el enterramiento de un personaje importante, una mujer, junto a la que se encontró un fragmento de cráneo de corzo con el arranque de las astas. Su datación estaría, de acuerdo con el Carbono 14, entre los años 340 y 540, por lo que dado que el edificio es posterior parece indicar que se trataría de un traslado desde la antigua necrópolis hasta esta nueva ubicación.

Al oeste de esta sala hay un gran espacio rectangular en el que se localizan diez enterramientos. Aquí los cuerpos se inhumarían en ataúdes de madera, ya que se han encontrado los clavos. En el ángulo sureste del edificio habría una puerta, cuyo umbral se realizó a partir de una estela funeraria romana, que daría paso a una pequeña habitación, destruida por la necrópolis posterior y por la moderna urbanización de la zona. Aquí se hallaron tres enterramientos, uno de ellos con dos niños. En el extremo suroeste habría otra pequeña sala con una pila excavada en su centro, a la que se accedería mediante unos escalones, que probablemente tendría la función de baptisterio, en la que el bautizo se realizaría por inmersión. Los enterramientos hallados indican que esta iglesia ya estaba construida a finales del siglo VI. En su exterior se encontraron otros cinco enterramientos.

Algunos de estos cuerpos llevan asociados ajuares, compuestos por cuencos de vidrio, cobre o cubos de madera, de los que se hallaron los aros metálicos de su estructura, cucharillas de plata y bronce, un hacha de combate, anillos, uno de ellos de oro, hebillas de cinturón y puntas de lanza. Estos objetos podrían estar relacionados con los hallados en las necrópolis de Aldaieta, en Nanclares de Ganboa, y la de San Pelayo, cercana a Dulantzi, relacionados con el área aquitana y el ducado de Vasconia.

ALTA EDAD MEDIA 
De lo anterior se deduce que los individuos inhumados en esta iglesia serían personajes de cierta relevancia social, incluso se ha constatado que en su alimentación tenía gran importancia la carne. Su datación mediante el Carbono 14 los sitúa del año 530 al 700. A partir de esa fecha, los enterramientos se trasladan a zonas más alejadas de la iglesia, constituyendo una necrópolis de la que se han localizado unas cincuenta tumbas, sin ataúd ni ajuar, con orientación este-oeste, que podrían ir hasta finales del siglo IX.

A partir del siglo X, las salas anexas a la iglesia desaparecen, pero la nave de la iglesia permanece en pie. En un principio se pensó que habría cambiado de función, ya que se han encontrado silos excavados en su interior, pero dado que estos silos respetan las zonas dedicadas a la liturgia, podrían estar relacionados, en opinión de los arqueólogos "con el proceso de captación de renta y su almacenamiento en suelo sagrado". En el siglo XII desaparecería el edificio para dar paso a la nueva iglesia, cuyos restos se han encontrado ahora, y a una nueva necrópolis. La desaparición del baptisterio coincide con el cambio del rito del bautismo, que pasa de la inmersión a la aspersión, tal como lo conocemos hoy en día.

Los enterramientos continuaron hasta el año 1150. En ese periodo coinciden con estructuras de habitación o relacionadas con el trabajo agrícola. A partir de esa fecha toda la zona se convertirá en cementerio, anejo a la nueva iglesia de San Martín. De esta época se han encontrado diferentes monedas, tanto de los reyes de Navarra Sancho V y Sancho VI, como del castellano Alfonso VI. Al parecer, tras la fundación de la villa de Alegría de Dulantzi en 1337, se abandonó esta necrópolis. Posteriormente en la zona se edificó, en el siglo XVI, el convento de Santa Clara, que aún subsiste.

Por el momento han salido a la luz el ábside de la iglesia de San Martín y algunas tumbas del cementerio, datados en principio entre los siglos XII y XIII, así como restos de un muro, pero los arqueólogos estiman que bajo él encontrarán otra necrópolis más antigua.

(Fuente: Noticias de Álava / Fernando Sánchez Aranaz)

19 de mayo de 2014

Los investigadores aportan en Zamora nuevos datos sobre los pueblos prerromanos de España

El Congreso de Fortificaciones del Hierro se ha clausurado "con éxito" pese al "olvido" de las instituciones públicas. Ha reunido en Zamora a más de 170 investigadores de diferentes puntos de España que coinciden en desmontar algunos mitos sobre la Edad de Hierro.
Ponentes en la jornada de clausura del Congreso "Fortificaciones en la Edad del Hierro: Control de los recursos y el territorio". Foto: LA OPINIÓN DE ZAMORA.
El Congreso Internacional ‘Fortificaciones en la Edad del Hierro: Control de los recursos y el territorio’, organizado por la Asociación Científico-Cultural Zamora Protohistórica ha concluido con la presentación de varias investigaciones sobre yacimientos prerromanos de diversos puntos de España. En general, los investigadores coinciden en que los estudios hacen caer algunos mitos sobre la Edad del Hierro al mostrar, por ejemplo, que los pueblos peninsulares tenían bastante movilidad y contactos entre sí.

“El concepto de frontera es más laxo que el que tenemos en la actualidad, probablemente entre un poblado íbero de montaña y un celtíbero no había demasiadas diferencias”, afirma Tomás Pedraz, investigador de la Universidad de Alicante.

Este especialista ha hablado de los sistemas defensivos de la Edad del Hierro en las zonas más orientales de la Meseta Sur, un amplio territorio que abarcaría parte de las actuales provincias de Cuenca, Valencia y Albacete. Sitios arqueológicos como El Molón o Castellar de Meca destacan sobre el resto por sus grandes fortificaciones, lo que revela “un papel económico y un prestigio” importantes. Además, los estudios muestran que estos pueblos prerromanos “se movían más de lo que aparentaban” y tenían muchos contactos con los pobladores de lugares relativamente distantes para la época, como Andalucía o Aragón.


“Probablemente, sus formas de vida basadas en la agricultura y la ganadería no era muy diferentes a las que tenían los modernos habitantes de estas zonas hace tan sólo 100 años”, comenta el experto. En su opinión, existen rasgos etnográficos presentes en manifestaciones como el folclore que provienen de esa época, que aún conservan “un sustrato indígena”, a pesar de que la historia se habría de escribir con el paso de otros pueblos, empezando por la conquista romana.

LA CONQUISTA ROMANA
Precisamente, otra de las ponencias del día ha mostrado un claro ejemplo de romanización, el caso de Segeda, una ciudad celtíbera ubicada en Belmonte de Gracián (Zaragoza) que presenta en la actualidad dos yacimientos diferentes: Segeda I, correspondiente a la original, y Segeda II, que apenas a 100 metros se identifica con la ciudad fundada por los conquistadores. “Los romanos la destruyen y fundan una ciudad nueva aunque mantienen la nomenclatura indígena”, explica el arqueólogo Diego Franganillo. En este caso, los elementos defensivos son muy característicos, con sillares de yeso que forman muros que aún hoy en día conservan entre tres y cuatro metros de altura.

En esta zona de la península la invasión romana parece seguir este patrón: la destrucción de las ciudades ubicadas en cerros para fundar otras en llano de acuerdo con la organización latina. Tras analizar en los últimos años los sistemas defensivos, el objetivo de los investigadores es realizar excavaciones en el interior de la ciudad para obtener más datos.

Esta última jornada del congreso ha contado también con ponencias sobre otros enclaves de Aragón, Castilla-La Mancha, Cataluña y País Vasco para concluir una cita que ha congregado en Zamora a lo largo de los tres últimos días a más de 150 especialistas en la Edad del Hierro gracias a la organización de Asociación Científico-Cultural Zamora Protohistórica.

PUBLICACIÓN
Por otra parte, en el marco del congreso, ha tenido lugar la presentación de las actas de las “II Jornadas de Jóvenes Investigadores del valle del Duero. Del Neolítico a la Antigüedad Tardía”, que recogen las comunicaciones que se presentaron en este evento, organizado por la Asociación Científico-Cultural Zamora Protohistórica y Tras las Huellas del Tiempo y celebrado en el Museo de León, que contó con la colaboración del Instituto Leonés de Cultura, la Universidad de León, la Diputación de León y la Junta de Castilla y León. Este evento reunió a 120 especialistas sobre el valle del Duero y tuvo lugar los días 25, 26 y 27 de octubre de 2012, con la presentación de 49 comunicaciones.

Equipo de Zamora Protohistórica.
Asimismo, la experiencia ha servido para presentar una nueva publicación editada por la casa especializada Glyphos, que contiene los 35 trabajos presentados en la segunda edición de esas mismas jornadas que tuvieron lugar en León con aportaciones sobre la arqueología y las nuevas tecnologías. Tanto este volumen (Del Neolítico a la Antigüedad Tardía) como el resto de trabajos editoriales se pueden adquirir en la página web del colectivo como en la librería Semuret.

CAMPAÑA EN EL CASTILLÓN
El éxito y la repercusión de las diferentes jornadas llevadas a cabo "ayudan" a la asociación a cumplir "nuevos objetivos". El más inminente se centra en una nueva campaña de excavaciones en el yacimiento de El Castillón (Santa Eulalia de Tábara), para el que intentan recabar distintos recursos que hagan posible el trabajo.

Precisamente, aquí radica una de las asignaturas pendientes de estas iniciativas, el apoyo institucional. "En estas jornadas, el apoyo de las instituciones públicas ha sido inexistente, por lo que resulta especialmente satisfactorio que la iniciativa haya salido adelante", explica José Carlos Sastre. El responsable de Zamora Protohistórica llama a las administraciones a "reflexionar" sobre encuentros como el de esta semana, "en el que han participado hasta 170 personas de diferentes países". Pese a ese "olvido", estas iniciativas colocan a Zamora en el mapa de la arqueología.

2 de abril de 2014

Documentan un recinto fortificado de la Edad del Hierro en el monte Larte (Guipúzcoa)

La cima del monte Larte, situado en la localidad guipuzcoana de Gaztelu, albergó un recinto fortificado en la Edad de Hierro, hace unos 2.500 años, según las investigaciones realizadas en el lugar por la Fundación Arkeolan y miembros del Museo romano Oiasso.
Los voluntarios sacaron a la superficie un muro circular. Foto: YARZA / DIARIO VASCO
Esta fortificación, denominada, Erroizpe-Larte se une así al conjunto de recintos fortificados de la Edad del Hierro de Gipuzkoa, que cuenta con emplazamientos de este tipo en Intxur (Tolosa), Basagain (Anoeta), Buruntza (Andoain), Murumendi (Beasain), Moru (Elgoibar), Murugain (Aretxabaleta), Muñoanundi (Orexa) y Akutu (Begoian-Errezil).

Este centro de investigaciones arqueológicas Arkeolan llevaba tiempo trabajando en el término de Gaztelu con la ayuda de la Diputación de Gipuzkoa con el objetivo de localizar los restos de la fortificación que da nombre al municipio (Castillo).

De esta forma, en 2011, gracias a la utilización de cartografía tipo "Lidar" y ortofotos de la institución foral, los arqueólogos localizaron un emplazamiento "muy peculiar" en la cima del monte Erroizpe y en sus aledaños del Larte.

Al año siguiente realizaron varias catas arqueológicas que descubrieron cimentaciones de muros identificados como obras de fortificación.


Concretamente, en la cima del Larte reconocieron tres anillos circulares de unos diez metros de diámetro y muros de un metro de anchura, en uno de los cuales practicaron una pequeña excavación.

Ya en el otoño de 2013, los expertos analizaron uno de los anillos y descubrieron gran parte de su planta con la colaboración de vecinos de Gaztelu, a los que se sumaron otros de Berastegi y de Tolosa.

También abrieron una cata arqueológica de la que recuperaron sedimentos, cerámica, huesos y restos de carbón que fueron enviados a datar a la Universidad de Uppsala (Suecia) que ahora han puesto de manifiesto una fecha de ocupación del recinto circular de Larte de hace unos 2.500 años.


30 AÑOS BUSCANDO CASTELLAS ROMANAS
Mertxe Urteaga directora de la fundación Arkeolan y del museo romano Oiasso, dirigió los trabajos junto a la arqueóloga Elena Zangitu y un grupo de vecinos voluntarios. Urteaga lleva 30 años buscando restos de las castellas romanas en Gipuzkoa. 

Pablo Gorosabel en el 'Diccionario Histórico Geográfico de Guipúzcoa' de 1862 menciona los restos de un fuerte, aunque hoy en día está tapado todo por la vegetación. Con la evolución de la tecnología, la Diputación Foral de Gipuzkoa realizó fotografías aéreas por satélite de todo el territorio, además de cartografías con tecnología 3D, que permitieron ver que existían construcciones circulares en la cima de Larte y Erroizpe.
(Fuente: Diario Vasco)

2 de agosto de 2013

Hallados cuatro hornos en un espacio comunitario del yacimiento íbero de los Vilars de Arbeca (Lleida)

El Grupo de Investigación Prehistórica (GIP) de la Universitat de Lleida (UdL) ha descubierto un espacio al aire libre, de unos 18 metros cuadrados, dedicado a la producción de alimentos. Restos de cuatro hornos de panadería, de tamaños superiores a los localizados en el interior de las casas, y un quinto más antiguo destinado a obtener temperaturas mucho más elevadas. Los arqueólogos, además, han obtenido del pozo mucho material para analizar
Trabajos de recuperación en el pozo central del yacimiento de Vilars de Arbeca. Foto: Universidad de Lleida.
El director del GIP y catedrático de arqueología de la UdL, Emili Junyent, ha asegurado que "los hallazgos superan espectacularmente las recuperadas en casi tres décadas de intervenciones en el yacimiento" y los resultados de su análisis pueden ser clave para entender el abandono de la fortaleza.

Una plaza de actividades comunitarias
En el barrio oeste, los arqueólogos han identificado un espacio al aire libre, de unos 18 metros cuadrados, dedicado a la producción de alimentos. Restos de cuatro hornos de panadería, de tamaños superiores a los localizados en el interior de las casas, y un quinto más antiguo destinado a obtener temperaturas mucho más elevadas hacen pensar en una plazoleta de actividades comunitarias. Junyent ha explicado que también se trabaja con la hipótesis de una antigua balsa de agua anterior al pozo central después de sacar a la luz una pequeña alcantarilla cubierta con pequeñas losas que atraviesa el anillo de espacios productivos.

La 29ª edición de la campaña de excavaciones en los Vilars, en la que también ha participado el alumnado del curso de la universidad de verano de la UdL, se ha centrado sobre todo en el pozo cisterna, fechado a finales del siglo V aC. En esta construcción, insólita en el mundo ibérico, que terminó siendo un vertedero, el GIP ha encontrado numeroso material cerámico, piezas de bronce, madera de unos 2.300 años de antigüedad y huesos de animales.

Analizando la conductividad eléctrica de las aguas
Los participantes en la campaña arqueológica también han hecho sondeos en pequeñas áreas perimetrales del pozo para intentar descubrir alguna estructura del área central de la fortaleza anterior a la cisterna. 
Trabajo en la plaza de actividades comunitarias donde
han aparecido los cuatro hornos culinarios.

Profesores del departamento de Medi Ambient i Ciènces del Sòl de la UdL colaboran analizando la conductividad eléctrica de las aguas, una medida indirecta de las sales disueltas. Su distribución espacial ayudará a entender la conexión entre el pozo, el foso y el torrente del Aixaragall, según Junyent.

Importancia de la molienda de cereal
Asimismo, Emili Junyent explica que elementos más pequeños también aportan datos importantes. La abundancia de polen de cereal, trigo y cebada en el interior coincide con la importancia de la molienda y los molinos rotatorios que se fabricaban desde muy antiguo en la propia fortaleza. Mientras, en el exterior se dibuja un entorno estepario, dominado por la artemisia, género de plantas herbáceas y arbustivas típica de ambientes semi-áridos de climas templados. Por otra parte, la ausencia de coprófilos indica que no había animales estabulados en el interior del recinto y el estudio de los crustáceos de medidas microscópicas aporta información sobre la alternancia entre sequía / salinidad y entradas de agua dulce, según el director del GIP.

Un nuevo enterramiento infantil
Los trabajos en el barrio este han sacado a la luz un nuevo enterramiento infantil que podría datar entre los años 700 y 650 antes de Cristo. El esqueleto, al que le falta el cráneo, estaba en una esquina del interior de una de las casas de la fase fundacional. 
El equipo lo ha encontrado en postura de decúbito lateral izquierdo con brazos y piernas flexionadas en posición fetal. Se trata de una tradición ancestral entre los íberos con un posible significado simbólico y ritual.

El catedrático de la UdL explica que el alto grado de articulación y la poca afectación tafonómica-proceso de fosilización-hacen pensar en un entierro en una pequeña fundición, cubierta totalmente de la misma tierra, sellando de esta manera el difunto. Los arqueólogos han guardado la totalidad del sedimento que acompañaba el entierro, para su posterior tratamiento y triaje en el laboratorio. 

El poblado íbero de Vilars de Arbeca  datado entre 
los siglos VIII y IV a.C. era una fortaleza inexpugnable.
Foto: Amics de Vilars
Un enorme hogar de forma oval
En esta zona, también han encontrado un nivel de cremación con cenizas que pasa por debajo de uno de los muros de la casa y un pavimento con preparación de adobe, muy bien conservado y con una enorme hogar central de forma oval.

La campaña de excavaciones en los Vilars de Arbeca, que continuará hasta el 15 de septiembre, con un breve paréntesis de vacaciones, está financiada por el Servei de Arqueologia i Paleontologia de la Generalitat y con el apoyo del Ministerio de Economía y Competitividad. Enlazará con los trabajos de restauración de la muralla noreste, previstos para el otoño, a cargo del convenio suscrito entre la dirección general de Patrimoni Cultural, la Diputació de Lleida y el Ajuntament de Arbeca.
(Fuente: La Vanguardia)