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31 de mayo de 2017

La Unesco convierte en ejemplares cuatro proyectos españoles de arqueología subacuática

Han sido incluidos en el prestigioso Registro los proyectos ‘Un naufragio romano para la sociedad, el pecio de Bou Ferrer (Villajoyosa, Alicante), ‘Prospección y excavación arqueológica del pecio Deltebre I (Cataluña), ‘Investigación arqueológica en los pecios Cala Cativa I/ Cap del Vol (Port de la Selva), Cataluña’ y ‘Protección jurídica del patrimonio arqueológico subacuático en Andalucía’.
Un arqueólogo bucea sobre el pecio Bou Ferrer, en Villajoyosa (Alicante). FOTO: ABC
La VI Reunión de Estados Partes de la Convención de Patrimonio Cultural Subacuático, reunida hoy en París, ha aprobado la inclusión de cuatro proyectos españoles en el Registro de Buenas Prácticas en materia de protección, conservación y difusión del Patrimonio Cultural Subacuático, según ha informado el Ministerio de Cultura en un comunicado. Han sido incluidos en el prestigioso Registro los proyectos ‘Un naufragio romano para la sociedad, el pecio de Bou Ferrer (Villajoyosa, Alicante), ‘Prospección y excavación arqueológica del pecio Deltebre I (Cataluña), ‘Investigación arqueológica en los pecios Cala Cativa I/ Cap del Vol (Port de la Selva), Cataluña’ y ‘Protección jurídica del patrimonio arqueológico subacuático en Andalucía’,

Se trata de la primera inclusión –junto con dos proyectos de México y un proyecto presentado por Portugal- que la Convención realiza en el Registro de Buenas Prácticas en materia de protección, conservación y difusión del Patrimonio Cultural Subacuático, tras la aprobación en 2015 de un nuevo procedimiento por el que invitaba a los Estados Parte a proporcionar ejemplos de buenas prácticas en este campo, con el fin de fomentar la sensibilización y la difusión del patrimonio cultural subacuático.

«Con el respaldo a estos cuatro proyectos, España sigue demostrando su compromiso permanente con la defensa, estudio y valoración del Patrimonio Cultural Subacuático que asumió en 2005, tras la ratificación de la Convención de la UNESCO para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático de 2001», añade el texto del Ministerio.


EL CASO DEL BOU FERRER (VILLAJOYOSA)
El pecio Bou Ferrer, una gran nave mercante romana, naufragada a mediados del s. I d.C. frente a las costas de Villajoyosa (Alicante), es el único gran mercante del periodo romano, en todo el Mediterráneo, que combina un inigualable estado de conservación, junto con una profundidad bajo el mar asequible a los arqueólogos subacuáticos. A cargo del equipo dirigido por el arqueólogo Carlos de Juan, la excavación es además un ejemplo de accesibilidad, tanto del sitio, por medio de visitas dirigidas, como de los materiales recuperados, por la futura exposición en el Museo de Villajoyosa.

EL PECIO DELTEBRE Y CALA CATIVA / CAP DE VOL
De los interesantes trabajos realizados durante las últimas décadas por el Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña, la Unesco reconoce la ejemplaridad de dos de ellos. El pecio Deltebre tiene restos de uno de los barcos hundidos durante los conflictos bélicos relacionados con el ataque a Tarragona, por parte de la escuadra británica, al mando del Almirante Jon Murray.

En 2008 se produjo el hallazgo fortuito que tenía peligro de expolio por hallarse cerca de la costa y a tan solo 7 metros de profundidad. Se protegieron los restos formando un talud que permite que el deterioro de los elementos orgánicos sea mínimo. Del mismo modo, se decidió la extracción de parte de la carga y se realizó una exposición itinerante, ya presentada en Girona, Alicante, Barcelona, Tarragona, Deltebre y Tortosa, para dar a conocer este yacimiento, su historia y su valor como patrimonio cultural subacuático.

Los de Cala Cativa y Cap de Vol son dos pecios importantes por su cargamento y por las técnicas de construcción naval: Cala Cativa I y Cap del Vol, los dos hundidos en el municipio de Port de la Selva.

PROTECCIÓN JURÍDICA ANDALUZA
Unesco también ha señalado como ejemplar la legislación desarrollada por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, que reaccionaba ante la amenaza que vive el patrimonio arqueológico subacuático, tanto por actividades ilícitas como legítimas que pueden llegar a afectarle de manera negativa. Una Ley 14/2007, de 26 de noviembre, de Patrimonio Histórico de Andalucía, creaba las figuras «Zonas Arqueológicas», en los espacios claramente delimitados en los que se ha comprobado la existencia de restos arqueológicos de interés relevante. Y «Zonas de Servidumbre Arqueológicas», en aquellos espacios claramente determinados en los que se presuma, fundadamente, la existencia de restos arqueológicos y se considere necesario adoptar medidas precautorias.

Pero no es un proyecto arqueológico, sino que Unesco elogia esta buena práctica que del ámbito regulatorio y de protección y que podría complementar los proyectos arqueológicos que, sin duda, en un futuro no muy lejano podrían plantearse para conocer el patrimonio de uno de los mares con más pecios del mundo.
(Fuente: ABC)

30 de enero de 2017

Documentan un pecio del imperio romano en aguas de Cabrera (Baleares)

Según los técnicos se encuentra en muy estado de conservación y naufragó con una carga de más de 2.000 ánforas de garum entre los siglos III y IV d.C.
Las ánforas contenían la célebre salsa romana del garum. FOTO: IBEAM / JORDI CHIAS
El Instituto Balear de Estudios de Arqueología Marítima (IBEAM) ha dado a conocer uno de los hallazgos más importantes de los últimos tiempos al encontrar un barco de la antigua Roma que naufragó en aguas de la isla de Cabrera hace más de 1800 años. El barco de forma ovalada medía 15 metros de largo por 10 de ancho. Se desconocen las causas del naufragio y el destino de la nave, que pudo zarpar del Norte de África.
El hallazgo en un principio se debió a que los pescadores locales de la isla de Mallorca, en busca de nuevos caladeros, navegaron en los límites exteriores de la delimitación del Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera encontrando en sus redes restos de ánforas, avisando al IBEAM.

"MASA" ENORME DE ÁNFORAS
En ese momento se puso en marcha un proyecto para averiguar si existían indicios más claros de la existencia de algún naufragío en la zona. Utilizando robots submarinos para rastrear los fondos marinos del parque nacional al final dieron con una masa enorme de ánforas que posteriormente díó lugar, tras varias inmersiones, al hallazgo de una nave mercante que aseguran pertenecería a la época de la antigua Roma.

Si el hallazgo en si para la arqueología marítima a nivel nacional e internacional es ya un éxito, más lo ha sido al detectar el buen estado de conservación del pecio, que conserva entre un millar y dos millares de ánforas de diversos tamaños, que hace pensar que el barco transportaba garum, una salsa elaborada de tripas y otras partes del pescado que era un producto muy demandado por la sociedad de la antigua Roma.

En las inmersiones participaron el buceador, apneista y fotoperiodista Jordi Chias, uno de los más grandes referentes en la fotografía submarina de España y Joseba Alberdi, un excepcional buceador técnico que ayudó a Chias en las inmersiones en las que captaron casi dos mil fotos para documentar este naufrágio romano inexplorado al que denominaron Cabrera XIV.


PARQUE NACIONAL MARÍTIMO-TERRESTRE
El Parque nacional marítimo-terrestre del Archipiélago de Cabrera está situada al sur de la isla de Mallorca y consta de una serie de islotes de gran valor natural.

Debido a su aislamiento es zona de refugio de aves marinas y especies endémicas. En sus fondos encontramos enormes extensiones de posidonia oceánica que soportan gran parte del peso de la gran vida que existe en este espacio protegido.

Así mismo, desde la antiguedad, esta isla era utilizada como refugio en los temporales y es por ello que ahora encontremos tantos indicios de arqueología marítima en la zona.

15 de noviembre de 2016

Localizan un pecio romano del S. I en aguas de Girona

Arqueólogos del Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña (CASC), con el submarino Ictineu3, han localizado cerca de las Islas Formigues un pecio romano imperial, seguramente de la primera mitad del siglo I dc, que transportaba caldo de pescado y es el mejor conservado en Cataluña de esta época.
El esqueleto del barco está formado por la quilla y las cuadernas. FOTO: CASC
Los arqueólogos, gracias al apoyo del submarino, han podido trabajar en inmersiones largas a una profundidad superior a los 40 metros, lo que les ha permitido valorar el estado de conservación del barco, su interés científico y recoger los datos necesarios para planificar una campaña de excavación arqueológica en un futuro.

El director del CASC, Gustau Vivar, ha explicado que tenían noticias de este pecio gracias a un buzo de Vic y a un pescador de Palamós, pero que nunca se había excavado por su profundidad y, en este sentido, ha avanzado que empezarán a trabajar en este pecio la campaña que viene y que estarán en ella durante varios años.

GARUM DE LA BÉTICA
Según Vivar, este tipo de barcos acostumbraban a proceder de la Bética, actual Andalucía, y transportaban la mercancía, que podía ser variada, hacia Marsella o llegaban a Narbona y desde allí la repartían por el Mediterráneo.

En estos momentos se desconoce si barco iba o volvía y cuál era exactamente su cargamento, aunque lo que sí que se ha hallado son unas 37 ánforas, que los expertos creen que siguen estibadas correctamente dentro de la bodega del barco, siguiendo la estructura de madera.


Según ha explicado Vivar, los barcos de este tipo acostumbraban a ser muy grandes para llevar grandes cargas de entre 1.000 y 2.000 ánforas, pero sólo se podrá saber al excavarlo.

Los arqueólogos han constatado al destapar el tapón de corcho y cerámica de una de las ánforas -envueltas algunas de ellas en redes de pescadores y colonizadas por algas- que al menos una conserva en su interior el caldo de pescado convertido en una pasta.

  • A falta de confirmar con la excavación, creen que se trata del cuarto pecio imperial localizado en el Mediterráneo que transportaba caldo de pescado de la Bética.
La campaña se ha desarrollado entre Sant Feliu de Guíxols y Palamós, y el Ictineu3 ha permitido navegar 12 km bajo el agua y más de 8 horas y media, visualizando el fondo marino y estar horas sobre el pecio ya que, debido a su profundidad, los buzos por sí solos no podrían haber estado más de media hora seguida.

CARTA ARQUEOLÓGICA
El objetivo de los trabajos de esta campaña ha sido localizar yacimientos nuevos, no inventariados en la Carta arqueológica subacuática catalana, y relocalizar y revisar yacimientos ya conocidos, tanto para valorar su estado de conservación como la posibilidad de realizar campañas de excavación arqueológica subacuática en un futuro.

840 PECIOS LOCALIZADOS
Así, en el trayecto con el submarino tripulado, han podido localizar en total 9 pecios, 5 a poca profundidad y 4 a mayor fondo, 5 de ellos en esta campaña, que se suman al inventario de yacimientos conocidos en el litoral catalán, que ya asciende a 840.

Hasta el momento se cuenta con un equipo de una decena de expertos catalanes y otros tantos internacionales formados para este tipo de inmersiones arqueológicas a grandes profundidades.

(Fuente: EFE)

8 de julio de 2016

Hallan los posibles restos de la ciudad romana de Sucro en Cullera (Valencia)

El descubrimiento casual realizado por dos instructores de buceo podría relacionarse con la existencia del Portum Sucrone que relatan las fuentes clásicas al referirse a la desembocadura del río Júcar, y que hasta la fecha es de paradero desconocido. 
El emplazamiento de Portum Sucrone lo han disputado históricamente Cullera, Albalat de la Ribera, Alzira y Sueca
La existencia del puerto de la mítica ciudad romana de Sucro (Portum Sucrone) en el entorno de Cullera parece encontrar una nueva y clara evidencia. El ayuntamiento afirmó que «un extraordinario hallazgo arqueológico apunta a la existencia de esta infraestructura en la bahía del municipio o bien en su entorno».

Un gladium o espada romana, un busto metálico partido, gran cantidad de restos de ánforas (bordes, cuellos, panzas, asas, pivotes), como mínimo ocho cepos (anclas romanas) y dos de almirantazgo, lo que parecen ser tablones de madera descompuesta, piezas metálicas de difícil catalogación o material de construcción, entre otros restos, configuran parte del tesoro que alberga el fondo marino cullerense. Todos ellos parecen corresponder a la época clásica romana.

DESCUBRIMIENTO CASUAL
El descubrimiento lo hicieron por casualidad en diciembre los instructores de buceo cullerenses José Puig Olmo y Óscar Pellicer Alonso mientras estaban realizando una inmersión. Ambos observaron lo que parecían ser pequeños restos de ánforas, pero que dada la mala visibilidad de área (entre 10 y 30 centímetros) y el oleaje de mar de fondo, además del lodo subsistente de la pantanada de 1982, no pudieron concretar la zona ni el rumbo.

Desde aquella fecha los dos instructores del Centro de Buceo Delfín de Cullera intentaron volver a localizar la zona aplicando técnicas específicas subacuáticas de búsqueda y localización. Su objetivo era determinar si se trataba de restos de escasa entidad y aislados o de mayor envergadura. Durante más de 20 inmersiones 'de combate' -como se denomina a aquellas que se efectúan en duras condiciones- les resultó imposible volver a divisar los restos.

ALTA CONCENTRACIÓN DE MATERIALES
Finalmente, el 8 de diciembre, casi por pura casualidad y gracias a que había una visibilidad medianamente aceptable (alrededor de dos metros), dieron de nuevo con los restos y ante su sorpresa comprobaron que se trataba de una zona de alta concentración de material arqueológico de toda índole.

La información fue comunicada al arqueólogo municipal Kike Gandía Álvarez a quien mostraron las fotos. Éste aconsejó posicionar la zona del hallazgo mediante un GPS desde la superficie cuando fuera posible, mantenerlo todo con la máxima confidencialidad y realizar más fotografías, lo que precisaba de nuevas inmersiones que dada la época invernal fue difícil pese a los reiterados intentos que hicieron los dos instructores. El pasado abril volvieron a encontrar una mejora en la visibilidad y posicionaron la zona con un GPS. Gandía ha emitido un informe en el que deja claro que «nos encontramos ante un hallazgo arqueológico de una singularidad excepcional y de una potencialidad arqueológica enorme». El documento defiende que «con toda probabilidad se trate de un área de fondeo, lo que podría relacionarse sin duda con la existencia del Portum Sucrone que relatan las fuentes clásicas al referirse a la desembocadura del río Júcar, y que hasta la fecha es de paradero desconocido».

De la magnitud del hallazgo se ha dado debida cuenta a la Jefa de Arqueología Subacuática, Asunción Fernández, así como a las autoridades municipales, con el alcalde Jordi Mayor a la cabeza.

"ALGO MÁS QUE UN SIMPLE CARGAMENTO"
El primer edil aseguró ayer que el hallazgo puede suponer «un hito no sólo para Cullera sino para la Comunitat Valenciana y España, ya que todo apunta a que los restos encontrados desvelan algo más allá de un simple cargamento perdido. De confirmarse la presencia del Portum Sucrone frente a las costas de Cullera, nuestra ciudad recibirá un empuje turístico importante». Al respecto, Mayor dejó claro que «vamos a luchar para que ese patrimonio se quede en Cullera y sea visitable».

Por último, el primer edil felicitó a los autores del hallazgo: «Su aportación a la historia de Cullera y su trabajo desinteresado por nuestra ciudad es impagable y nos sentimos muy orgullosos de todo lo que están realizando para recuperar nuestro fondo marino y el rico patrimonio que éste alberga».

Por su parte, Puig manifestó que un hallazgo de estas características es algo «sorprendente y único» y sostiene que probablemente es la primera vez que un instructor de buceo de la Comunitat Valenciana haya tenido la oportunidad de realizar un descubrimiento de estas características.

EN EL MUSEO DE CULLERA
El responsable del Centro de Buceo Delfín Cullera ha puesto a disposición del consistorio sus medios para ayudar en las prospecciones arqueológicas del hallazgo como ha hecho hasta la fecha en la extracción de cepos y estudios con la universidad de forma desinteresada a cambio de que lo encontrado se quede en el museo de Cullera.

Este descubrimiento, finalizaron desde el Ayuntamiento de Cullera, es uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de los últimos años y puede ayudar a averiguar, si no de forma definitiva, al menos con mayor precisión, dónde estaba Portum Sucrone, la ciudad romana más importante de la comarca de la Ribera y cuyo emplazamiento se han disputado históricamente Cullera, Albalat de la Ribera, Alzira y Sueca, si bien también es posible que el Portum (o Puerto) esté en Cullera y Sucro pudiera ubicarse en la misma ciudad o más hacia el interior.

(Fuente: Las Provincias / Manuel García)

3 de mayo de 2016

Recuperan un pecio del siglo XIX en Benalmádena para evitar su expolio

Se trata de 'La Isabella', un bergantín inglés que transportaba estatuas de mármol italiano y se hundió junto a las playas de Benalmádena (Málaga).
Un momento del rescate de los restos frente a la costa de Benalmádena. FOTO: GUARDIA CIVIL.
La noche del 4 de marzo de 1855 el fuerte temporal que azotó el mar hizo naufragar al bergantín inglés 'La Isabella' frente a las costas de Benalmádena. En su interior, la nave albergaba estatuas de mármol italiano que trasladaba hasta Calcuta con el fin de ornamentar alguna mansión de dicha ciudad de la India. Ahora, los restos arqueológicos del pecio han sido recuperados por la Guardia Civil por el alto riesgo de expolio que sufrían las piezas.

La Guardia Civil, en colaboración con personal del Centro de Arqueología Subacuática del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico y agentes pertenecientes al Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Benemérita, fueron los encargados de recuperar el tesoro marino que albergaba el pecio, protegido jurídicamente y catalogado como Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía desde al año 2009, según informó la Subdelegación del Gobierno en un comunicado.

LAS CORRIENTES DEJARON EL PECIO AL DESCUBIERTO
La decisión de actuar en este momento se adoptó debido a que las corrientes marinas de las últimas semanas en la zona y el consiguiente movimiento del fondo, dejaron ver con claridad los restos con el evidente peligro de expolio que ello suponía. El pecio se encontraba sumergido a ocho metros de profundidad, siendo accesible para cualquier submarinista, por lo que los agentes consultaron con la Delegación Territorial de Cultura, Turismo y Deporte de Málaga y con el Centro de Arqueología Subacuática del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, la posible extracción de las piezas para evitar que fueran expoliadas.

Bajo la supervisión de arqueólogos-buceadores del dicho instituto, los guardias civiles extrajeron dos círculos de mármol de 1,50 metros de diámetro, un peldaño de pizarra de 1,50 metros de longitud, varias losetas y un clavo de bronce de 0,50 metros de longitud. Debido al elevado peso de algunas piezas, los efectivos actuantes tuvieron que utilizar globos de reflote para elevarlos a la superficie.

Los restos arqueológicos fueros puestos a disposición de la Autoridad Territorial de Cultura de Málaga, realizándose nuevas mediciones y una actualización del estado del pecio, añadieron en la nota de prensa.

(Fuente: Diario Sur)

27 de enero de 2016

Descubren un depósito de restos arqueológicos de los siglos XVII-XIX en Ribadeo (Lugo)

Anclas, jarrones, vasijas, piezas de cerámica e, incluso, una escudilla «intacta» forman parte del hallazgo realizado por los buzos de la Armada. Todas las piezas están datadas entre los siglos XVII y XIX. Los responsables de la intervención aseguran que "no hay constancia de ningún pecio en la zona".
Algunas de las piezas recogidas durante la intervención. FOTO: LA VOZ DE GALICIA.
La ría del Eo sigue deparando sorpresas. Buzos de la Armada iniciaron ayer los trabajos para analizar los restos arqueológicos hallados en el fondo arenoso a unos ocho metros de profundidad bajo el Puente de los Santos. Estos restos, que en un principio se creía que podrían pertenecer a un pecio, corresponden en realidad a varios barcos hundidos en la zona entre el siglo XVII y mediados del XIX. Así lo dio a conocer el arqueólogo subacuático encargado de la inmersión, Miguel San Claudio, quien añadió que «son restos de importancia arqueológica» y que podrán ayudar a profundizar en el estudio de las diferentes naves que alberga la ría.

En este nuevo punto donde se acumulan las piezas encontradas han aparecido restos de madera de grandes dimensiones, así como vasijas, jarrones y diversas cerámicas que aparentemente se encuentran en muy buen estado ya que algunas conservan incluso su color original. Entre los objetos destaca un plato de porcelana inglesa que conserva el sello de fabricación. «Tenemos que estudiar de dónde procede», señaló San Claudio.

Miguel San Claudio en el momento de una de las inmersiones.
FOTO: EL COMERCIO.

Los submarinistas han podido observar además lo que a primera vista parece un cañón lanzacabos, un frasco de cristal de un botiquín de uno de los navíos, así como varias anclas que tienen ciertas particularidades. Por ejemplo una de las anclas es fija, por lo que se podría haber utilizado en el cargadero de mineral que se encuentra en la ría. Además hay dos anclas admirantadas, uno de ellas es antigua, y la otra está modificada.

A UN MUSEO DE PONTEVEDRA
En este nuevo tesoro submarino no solo hay restos, sino también objetos que están en perfecto estado sin ningún tipo de rotura o deterioro. Es el caso de una escudilla que, según el arqueólogo subacuático, está «intacta» y que probablemente se le cayó por la borda a algún marinero. Además han conseguido rescatar varios platos enteros, procedentes de la vajilla de algún galeón, y que contienen dibujos que pueden ser muy interesantes para darán a conocer su procedencia. También han extraído de la ría tres botijas que se utilizaban entonces para el transporte de diversas mercancías, como aceites, agua o aceitunas.

Todos los objetos fueron inventariados utilizando técnicas de exploración y métodos no destructivos, realizaron fotografías e inspecciones visuales. Gran parte ellos fueron recuperados ayer para evitar su expolio y trasladados por parte de la Consejería de Cultura gallega, a través de su dirección general de Patrimonio Cultural, al Museo Masso de Bueu en Pontevedra.

DESALINIZAR LOS RESTOS
Los expertos que ayer realizaron la inmersión en la zona del hallazgo tendrán que desalinizar los restos para posteriormente proceder a su estudio y conocer con detalle la procedencia de los mismos.

Miguel San Claudio, arqueólogo encargado de la inmersión aseguró que «no hay presencia de un pecio», aunque la inspección realizada ha permitido descubrir una gran cantidad de material arqueológico en un nuevo punto que permitirá conocer nuevos detalles de la historia de la ría del Eo.

Estos restos fueron descubiertos por los buceadores del Centro de Actividades Subacuáticas Costa de Lugo, que realizaron una inmersión para despedir el año 2015, durante las pasadas navidades, encontrándose con el tesoro. Los buzos, que ya son conocedores de que «la ría está repleta de embarcaciones hundidas», alertaron a la Xunta de Galicia cuando pudieron ver estos restos de importante valor arqueológico. Julio Vázquez, encargado del Centro de actividades subacuáticas del Club Náutico de Ribadeo, cree que este hallazgo fue posible ya que «los temporales marítimos de finales de año hicieron aflorar estos restos», que hasta ahora estaban tapados por la arena, y de los que no se tenía constancia.

13 de diciembre de 2015

La Unesco denuncia el saqueo del otro galeón "San José" naufragado en Panamá

La Unesco ha denunciado el saqueo del galeón San José, naufragado en aguas panameñas en el siglo XVII, y la comercialización de su valioso cargamento de oro y plata, algo contrario a los principios de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático. 
Los expertos de la Unesco han concluído que la metodología arqueológica no se ha empleado con los estándares correctos.
FOTO: UNESCO
Otro galeón llamado también San José, pero hallado recientemente en las costas colombianas, es objeto de polémica por su propiedad, que España reclama, mientras que Colombia mantiene que una ley nacional le permite conservar en sus aguas ese pecio y su contenido de oro, plata y esmeraldas, e incluso comercializarlo en parte. 

Panamá ha ratificado la convención de la Unesco para la protección del patrimonio subacuático En el San José de Panamá, el problema es que su explotación puramente mercantil, centrada solo en la búsqueda de bienes de valor, ha causado además daños particularmente importantes en ese sitio arqueológico, según las conclusiones de un informe de la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura. 
  • A diferencia de Colombia, Panamá, sí ha ratificado la convención de la Unesco para la protección del patrimonio subacuático.
DECOMISACIÓN DE OBJETOS ARQUEOLÖGICOS
Incluso la Dirección Nacional del Patrimonio Histórico panameño decomisó, el pasado julio, objetos procedentes de esas excavaciones que estaban a punto de ser exportados ilegalmente, resaltó la Unesco en un comunicado. 

A petición del gobierno panameño, ese mismo mes y también el pasado octubre, el Consejo Consultivo Científico y Técnico de la Convención de la Unesco envió una misión de expertos para evaluar las acciones realizadas en ese pecio desde 2003. 

Sus expertos concluyeron que la metodología de relevamiento (estudio y análisis) arqueológico "no se ha efectuado" con los estándares correctos, indicó la Unesco. 

SE HAN REMOVIDO LOS SEDIMENTOS
"El uso de deflectores de hélices, que generan potentes chorros de agua, ha removido sedimentos y excavado el sitio", lo que impide ya una futura documentación precisa del mismo, lamentaron. 

Según los técnicos, esos métodos "son contrarios a las reglas internacionalmente reconocidas en el Anexo de la Convención" del patrimonio subacuático, además de que algunas piezas presentadas como procedentes del San José por la empresa que explota el sitio, parecen posteriores a su naufragio. 

Este galeón español hallado el archipiélago de Las Perlas fue construido en 1611 y había zarpado del puerto del Callao, en Perú, rumbo al país centroamericano, el 17 de junio de 1631, pero naufragó tras rozar con un bajío.

13 de noviembre de 2015

Inician la nueva campaña de excavación en el pecio romano "Bou Ferrer" frente a Villajoyosa (Alicante)

Los trabajos a 23 metros de profundidad tendrán una duración de aproximadamente tres semanas e incluyen el levantamiento de un plano tridimensional con técnicas de fotogrametría.
La conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte ha puesto en marcha una nueva Campaña de excavación arqueológica submarina en el pecio Bou Ferrer, el gran mercante romano del siglo I d. C. que naufragó frente a la costa de Villajoyosa, en Alicante.

Los trabajos, que tendrán una duración de aproximadamente tres semanas, está siendo realizados por un equipo de arqueólogos y técnicos coordinados por una acción conjunta entre tres instituciones, la Generalitat Valenciana que promueve y patrocina la excavación a través de la Dirección General de Cultura, la Universitat d’Alacant que coordina los trabajos y el Museo de Villajoyosa, que gestiona la restauración y exposición de los materiales arqueológicos.

En esta campaña se trata de alcanzar el costado del barco sobre el que quedó posado en el fondo marino. Las hipótesis apuntan a que podría estar bien conservada esa parte del barco, enterrada en el sedimento y cubierta por docenas de ánforas. Si se confirma este extremo, los datos de esta campaña aportarían una información muy valiosa sobre las dimensiones del buque que permitirían avanzar en el conocimiento del tipo de barco y su arquitectura naval.

El equipo está trabajando a 27 metros de profundidad, literalmente en el interior de la bodega del barco, en unas condiciones de visibilidad complicadas. El progreso de la excavación es muy lento porque, a medida que se avanza, se levanta un plano tridimensional con técnicas de fotogrametría.

El yacimiento Bou Ferrer fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) el pasado mes de octubre, lo que eleva su grado de relevancia y protección dado su valor científico y patrimonial.

Cabe destacar que el navío transportaba una carga de unas tres mil ánforas y lingotes de plomo que se encuentran en perfecto estado de conservación. Todo apunta a que se trata de un flete del emperador romano, de un barco de unos 32 metros de eslora, que viajaba probablemente desde Cádiz a Roma, y que habría naufragado mientras intentaba buscar refugio en el fondeadero de Villajoyosa.

Se trata de la sexta campaña de excavaciones subacuáticas que se realizan en el Pecio, desde que en 2006 comenzaran los trabajos en este yacimiento, en los que la Generalitat ha invertido cerca de 150.000 euros.

PRESENTACIÓN DE RESULTADOS EN EL MAN
El Museo Arqueológico Nacional ha programado para el próximo 26 de noviembre una jornada dedicada al Pecio Bou Ferrer en la que se presentarán los resultados de la campaña que se está desarrollando actualmente.

Durante la jornada también se cederá un lingote de plomo perteneciente al Bou Ferrer para su exposición en el Museo Arqueológico Nacional, y se proyectará un video realzado tras el descubrimiento. Además, está prevista la participación de los técnicos responsables del proyecto, que explicarán tanto el estado actual de las investigaciones como la gestión del patrimonio cultural subacuático; y de las dos personas que descubrieron el pecio.

(Fuente: Valencia Noticias)

10 de noviembre de 2015

Localizados en aguas de Formentera un pecio romano y dos del siglo XVII

El pecio romano del S. III transportaba aceite procedente del sur de la Península. Las naves de los siglos XVII o XVIII estaban dotadas de cañones y una de ellas portaba materiales de construcción como cerámica y cristal. Los restos se incluirán en la carta arqueológica subacuática.
Uno de los arqueólogos con el cuello de un ánfora del S. III. FOTO: JAVIER RODRÍGUEZ
Los expertos del Institut Balear d´Estudis en Arqueologia Marítima (Ibeam) que están elaborando la carta arqueológica subacuática de Formentera han localizado ya tres pecios que corresponden a tres embarcaciones de distintas épocas. El presidente del instituto, Sebastià Munar, explicó que no pueden dar la localización de estos restos para evitar el expolio, teniendo en cuenta que este tipo de yacimientos han venido sufriendo, de forma sostenida en el tiempo, el robo de numerosos objetos de valor patrimonial.

En concreto han encontrado un barco de la época romana, del siglo III después de Cristo, cargado con ánforas que contenían aceite procedente del sur de la Península. Además han localizado un barco del siglo XVII o XVIII con una serie de cañones y otra nave de la misma época con material de construcción como cerámica y cristal. El equipo de arqueólogos del Ibeam, está formado por Javier Rodríguez y Enrique Aragón, que junto con el presidente de esta entidad firmaron ayer un convenio con el Consell Insular.

El presidente, Jaume Ferrer, explicó que se trata de un acuerdo que fija las bases de la acción concertada entre el Consell y el mencionado instituto para elaborar la carta arqueológica subacuática de Formentera.

CARTA ARQUEOLÓGICA SUBACUÁTICA
Ferrer recordó que en el Plan insular de gestión del Patrimonio cultural para 2015-2016 se incluye la elaboración de la carta arqueológica subacuática «como actuación prioritaria dentro de las intervenciones programadas». El Ibeam es una asociación sin ánimo de lucro que tiene como objetivos investigar, proteger y divulgar el patrimonio cultural marítimo de Balears.

El convenio suscrito tiene una duración de cinco años y en cada campaña (una por año) el Consell aportará 2.000 euros a los investigadores para que hagan frente a los gastos. Además, les facilitan el alojamiento. La consellera de Cultura, Susana Labrador, destacó la importancia de esta carta arqueológica: «Servirá para localizar y describir nuestro patrimonio marino, y así podremos hacer una gestión y protección del mismo».

COLABORACIONES
Sebastià Munar explicó que «la carta arqueológica pasará a ser del Consell, aunque su consulta estará restringida a expertos para evitar expolio ». El presidente del instituto destacó que la carta «es un documento vivo que siempre debe estar renovándose». En esa línea pidió la colaboración de la población, en especial de los pescadores y de los profesionales del mar, para que en caso de encontrar restos sumergidos avisen al área de Patrimonio del Consell o a los GEAS de la Guardia Civil para que lo puedan proteger.

El Ibeam tiene previsto organizar un curso por Internet para difundir la necesidad de protección del Patrimonio submarino. También realizará talleres entre los más jóvenes para concienciarlos sobre el valor del patrimonio sumergido. Asimismo, grabará un documental con los trabajos desarrollados para hacer la carta arqueológica.

Munar explicó que han iniciado «una campaña de crowfunding para poder sufragarlo». Además del Consell y los GEAS cuentan con la colaboración de Trasmapi, la Fundación Abel Matutes, Decathlon, Vellmarí, Marina de Formentera, Ibiza Fun Rent Car y Global Star Events.

14 de octubre de 2015

Arqueólogos del CASC investigarán con minisubmarino un pecio ibérico del S. I a.C. en Port de la Selva (Girona)

El Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña (CASC) presenta su proyecto de exploración de un pecio ibérico del S. I a.C. en el yacimiento de Cala Cativa I, en Port de la Selva (Girona). Para ello emplearán el submarino Ictineu 3, uno de los dos únicos de Europa que puede descender a 1.200 metros con tres pasajeros.
Con el Ictineu 3 los arqueólogos podrán investigar hasta 1.200 metros de profundidad.
La primera campaña científica del Ictineu 3 ha sido presentada por los responsables del Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña (CASC), que han destacado el nuevo horizonte que se les abre con esta herramienta, ya que los equipos autónomos de submarinismo sólo les permitían trabajar a 50 metros bajo el mar.

El submarino ha participado en las labores que el CASC desarrolla en Cala Cativa I, donde se encuentra esa barca de apenas diez metros de eslora que se hundió a 30 metros de profundidad frente a la costa de Port de la Selva, en pleno Cap de Creus, en el siglo I a.C.

Según el director del CASC, Gustau Vivar, los trabajos realizados en este yacimientos confirman lo que se había intuido en otro situado en el vecino Cap del Vol: que había en esa época “una construcción naval propiamente ibérica”.

PIONERO DE LA ARQUEOLOGÍA SUBACUÁTICA
La arqueología subacuática en Cataluña arrancó precisamente en Cala Cativa I de la mano de un vecino de Port de la Selva, Romualdo Alfaras, que fue pionero al contratar a buscadores de coral para realizar inmersiones en los restos de la barca y sacar ánforas de su interior a la superficie.

Según Gustau Vivar, Alfaras pretendía conocer “la historia del barco” además de extraer su contenido y, cuando fue instado a hacerlo, venderlo y repartir ganancias por la Capitanía Marítima, decidió abandonar el proyecto.


“En este yacimiento, que es el origen de todo, hemos querido iniciar la colaboración con el Ictineu 3, que permitirá el inicio de un nuevo futuro”, ha señalado Vivar en Port de la Selva.

DESCENSO CON TRES OCUPANTES HASTA 1.200 METROS
Para el director del CASC, “a partir de ahora, a los arqueólogos se les abre una nueva frontera, al pasar de los 50 metros a los 1.200, prácticamente la profundidad de todo el litoral catalán”.

“Ahora sí dispondremos de las herramientas para documentar todos los restos que tenemos en nuestras costas, por primera vez se nos abren nuevas expectativas superiores a las empresas privadas que hasta ahora disponían de robots que servían para la caza de tesoros”, ha subrayado Gustau Vivar.

PROTOCOLOS DE ACTUACIÓN
Vivar ha detallado que se ha comenzado a planificar los protocolos de actuación que se utilizarán entre el submarino y los arqueólogos.

Desde el CASC, sus responsables esperan que el presupuesto de que dispondrán en el futuro les permita una colaboración continuada con el Ictineu 3, cuyo director, Pere Forés, que lo es también de la empresa que lo ha construido, Ictineu Submarins, ha manifestado su satisfacción por el éxito de esta primera campaña científica.

Forés ha destacado que el submarino es el noveno en el mundo en capacidad de descenso con la mitad de peso que el resto de integrantes de esta clasificación.

El director ha precisado que, durante los trabajos con los arqueólogos, Ictineu Submarins ha aprendido “cómo se trabaja en este campo en el fondo del mar” y que los integrantes del CASC han tomado conciencia de las labores que podían desarrollar dentro de un ingenio “equipado con tecnología punta”.

Pere Forés considera que a la arqueología submarina se le abren “grandes ventanas”, al tener ahora capacidad para explorar en un gran área bajo el mar y hacerlo a más profundidad.

LLEGAR DONDE LOS EXPOLIADORES NO HAN PODIDO
Forés ha destacado que estas dos circunstancias les permitirán llegar “donde los expoliadores de yacimientos submarinos no han podido hacerlo”.

El Ictineu 3, pese a ser de autoría catalana, lleva bandera francesa, ya que la legislación española no garantizaba que el submarino pudiera navegar por todo el mundo.

(Fuente: República / EFE)

27 de agosto de 2015

Recuperan un cañón y once piezas más del pecio del "Nuestra Señora de las Mercedes"

La excavación subacuática se ha realizado a unos 1.130 metros de profundidad. Durante la investigación se ha podido confirmar la extensión del pecio, 150 x 140 metros y se ha configurado un mapa arqueológico de la fragata y de su cargamento, posicionando y localizando la mayoría de los materiales que contenía. Como homenaje a los fallecidos en el hundimiento se ha colocado una placa de bronce en el lugar donde reposan los restos.
Entre los objetos recuperados también hay una cubertería de plata y una culebrina. FOTO: ANTONIO GIL / EFE

Un cañón pedrero de bronce de 80 centímetros, una maja de almirez de oro, una palmatoria de plata, tres cucharas, un tenedor y tres platos de plata. Estos son algunos de los 12 objetos que los investigadores que han participado en la expedición al pecio de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes han extraído de ella.

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo; la secretaria de Estado de Innovación, Carmen Vela; el almirante del Arsenal de Cartagena, Fernando Zumalacárregui; y el director del Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQUA), Iván Negueruela, han hecho públicos este miércoles los resultados de la inspección hecha en aguas de Cádiz a los restos de la fragata tras su expolio por el cazatesoros Odyssey.

De dicha expedición, que ha durado del 18 al 23 de agosto, se han extraído 12 objetos metálicos por estar en riesgo de desaparición debido a su fragilidad o ubicación y que permitirán documentar la vida a bordo de la fragata y enriquecer el conocimiento de la misma. Dichos bienes han llegado a Cartagena a bordo del buque Ángeles Alvariño.

Durante la presentación de los resultados, el ministro ha destacado que "es la primera vez" que un Estado miembro de la Unión Europea realiza una excavación subacuática a más de 1.100 metros de profundidad.


La excavación subacuática se ha realizado a unos 1.130 metros de profundidad. Para ello se ha contado con la dirección de Negueruela, personal del museo, del Instituto Español de Oceanografía, del Museo Naval de la Armada Española, que son expertos en el manejo de un robot operado remotamente, un R.O.V, gracias al cual "se han explorado hasta los 1.200 metros de profundidad", ha indicado el director del ARQUA.

Además, durante la investigación se ha podido confirmar la extensión del pecio, 150x140 metros, y se ha realizado un mapa oceanográfico para medir las variables que pudieran afectar a la conservación de la fragata, tales como la salinidad, las corrientes o las alteraciones de tipo natural.

Según ha explicado Negueruela, también se ha configurado un mapa arqueológico de la fragata y de su cargamento, posicionando y localizando la mayoría de los materiales que contenía. Han encontrado las anclas, una vajilla de plata, lingotes, un cañón de hierro y una culebrina, entre otros materiales.

HOMENAJE A LOS FALLECIDOS EN EL HUNDIMIENTO
Como homenaje a los fallecidos en el hundimiento del barco en el año 1804 se ha depositado una placa de bronce en el lugar donde están los restos.

Los bienes que se han traído a tierra serán restaurados en los laboratorios del Museo Nacional de Arqueología Subacuática, en Cartagena, y posteriormente pasarán a formar parte de la colección del Museo. Asimismo, se han grabado imágenes de la recuperación de estos bienes, así como de los restos de la fragata para elaborar un documental que se emitirán en televisión.

Los investigadores esperan que ésta no sea la única expedición que se realice al pecio de Las Mercedes. El director del Museo ha dicho que esperan conseguir una nueva campaña para este proyecto a fin de concluir los trabajos de documentación. "Con una segunda campaña de cinco días daríamos por cerrada la responsabilidad del Estado con Nuestra Señora de Las Mercedes", ha asegurado.

Para Negueruela, esta tarea ha sido "mucho más que muy emocionante. Era una responsabilidad tremenda y no podíamos fallar en nada", aunque ha lamentado no poder valorar los daños de la fragata por desconocer el estado del mismo antes del expolio del Odyssey.

Por su parte, el ministro ha considerado que esta expedición "ha sido todo un éxito" y ha avanzado que tiene la intención de dar a conocer estas técnicas arqueológicas en la Unión Europea. "España está a la vanguardia y tenemos mucho que enseñar al resto del mundo y tenemos la prioridad de incorporar a la marca España, que hasta ahora se ha orientado hacia la economía, en hacerlo también hacia lo cultural", ha coincidido con la secretaria de Estado de Innovación.

De esta forma, Méndez de Vigo ha resaltado la responsabilidad del Estado por proteger el patrimonio submarino y ha advertido que "si encontramos pruebas suficientes, también seremos pioneros en llevar a la justicia lo que no se debe hacer".

500.000 MONEDAS DE PLATA Y ORO
La empresa cazatesoros Odyssey encontró el pecio en la zona del golfo de Cádiz con unas 500.000 monedas de plata y oro (reales de a ocho y escudos, todos ellos de la época de Carlos IV y acuñados en Lima, Perú en 1803), además de otros objetos que, tras ser extraídos, se llevaron a Estados Unidos. Ahí comenzó un litigio entre España y la empresa norteamericana por los derechos del hallazgo.


En 2011 el Undécimo Tribunal de Apelaciones de Atlanta (Georgia) ratificó la orden de un Juez de Florida para que la empresa entregara el tesoro a España. Odissey entonces presentó un recurso contra la sentencia que obligaba a entregar el tesoro a España, que fue desestimado. En 2012, en un fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazó el recurso de Odyssey y obligó a la compañía a devolver a España las monedas.

Sin embargo, no todos los restos extraídos del pecio fueron devueltos inicialmente. Como consecuencia de la investigación judicial se supo que los responsables de Odyssey habían ocultado parte del tesoro en Gibraltar. Estos restos fueron finalmente entregados en julio de 2013 y llevados junto con los anteriores al Arqua de Cartagena.

UN NAVIO DE LA ARMADA ESPAÑOLA
El navío Nuestra Señora de las Mercedes fue una fragata perteneciente a la Armada española, que fue botada en el puerto de La Habana en 1786 y que formaba parte del convoy que cubría la ruta comercial entre las colonias de América y España, amenazada frecuentemente por navíos del Reino Unido.

El 5 de octubre de 1804, y pese a que eran tiempos de paz entre las dos naciones, se produce la Batalla del Cabo de Santa María, que tendrá como consecuencia el hundimiento de la fragata. En el naufragio de fallecieron 249 marineros. Los 51 supervivientes fueron hechos prisioneros y trasladados al Reino Unido. Este hecho tuvo como consecuencia el final del acuerdo de paz de Inglaterra y España, y fue el preludio de la Batalla de Trafalgar.

(Fuente: Te Interesa.es)

21 de julio de 2015

Hallan los restos de un buque hundido por Blas de Lezo en la resistencia de Cartagena de Indias (Colombia)

El pecio es parte de los cuatro navíos que el "Mediohombre" hundió en el canal de Manzanillo durante el asedio a la ciudad por parte de la armada británica en 1741.
La heroica defensa de Cartagena de Indias frente a la poderosa armada británica de Vernon.
Arqueólogos colombianos descubrieron los restos del que podría ser un buque mercante del siglo XVIII hundido por el marino español Blas de Lezo en 1741 para intentar bloquear el acceso de los ingleses durante el sitio a Cartagena de Indias, según explicaron este domingo los investigadores.

El descubrimiento consiste en un cañón y varios trozos de madera que forman parte de "un patrón que permitiría deducir que todas las maderas y las estructuras pertenecen a un solo barco", explicó el profesor de Arqueología de la Universidad Externado de Colombia y director de la Fundación Terra Firme, Carlos del Cairo H. El pecio, al parecer es parte de los cuatro navíos que el Mediohombre, como se le llamaba a Blas de Lezo por las numerosas heridas sufridas en batalla, hundió en el canal de Manzanillo durante el asedio a la ciudad por parte de los corsarios ingleses comandados por el almirante Edward Vernon.

PARA HACER ENCALLAR LOS BARCOS INGLESES
El almirante Blas de Lezo, dentro de su estrategia de defensa de la ciudad, hundió al menos seis buques de guerra más en los canales de Bocachica y lo que hoy se conoce como Castillo Grande para que los agresores encallaran sus naves en su intento de tomar la ciudad. "El cañón que encontramos está clavado, es decir inutilizado; estudiando las características del cañón pareciera que hubiera sido inutilizado, por lo que nuestra hipótesis es que podría haber sido parte del lastre del barco", indicó Del Cairo.


Pese a que el cañón no se pudo intervenir pues en Colombia no se cuenta con la infraestructura adecuada para hacerlo, Del Cairo dijo que "es de hierro y estamos apenas en la caracterización tipológica que nos permite pensar que es de origen español". "Creemos que es un cañón de seis libras, es decir que permitía disparar balas de hasta seis libras", agregó. 


CUARENTA DÍAS DE EXCAVACIÓN SUBMARINA
Del Cairo dijo que el pecio presenta alteraciones porque en las labores de dragado que se realizaban antiguamente para profundizar el canal nunca se presentó "un plan de manejo arqueológico que por ley (hoy) deben hacer las empresas que van hacer una intervención ya sea en agua o de tierra que implique remoción de tierras". "Este es un sitio que como fue removido está alterado, es decir está desencajado, desmembrado y tenemos muy pocas piezas, que están dispersas", subrayó. 

En la excavación submarina, que duró 40 días, participaron además de los arqueólogos colombianos, profesionales de Argentina, Uruguay y Chile, así como un arquitecto de México, un arquitecto naval argentino y una experta en conservación de material arqueológico sumergido de España.

COORDENADAS EN SECRETO
Por los "elevados costos" que implica el tratamiento y la conservación del cañón y las maderas encontradas si se sacan del agua, se optó por reubicar el naufragio en otro lugar del fondo de la bahía y así protegerlo del dragado que se realizará del canal de Manzanillo, manifestó Del Cairo. Las coordenadas de la ubicación exacta del naufragio se mantienen en secreto para evitar posibles saqueos a manos de piratas modernos y cazadores de tesoros.
(Fuente: Europa Sur)

22 de junio de 2015

Encuentran en Irlanda los restos de «La Juliana», uno de los navíos de la Armada Invencible

Los restos del pecio se han descubierto tras un gran temporal. El navío se hundió en septiembre de 1588 frente a las playas del condado de Sligo. Uno de los cañones encontrados lleva grabada la imagen de 'Santa Matrona', un símbolo religioso especialmente venerado en Cataluña
Uno de los cañones de la "Juliana" en una foto cedida por el Ministerio de Cultura de la República de Irlanda.
Los mismos «elementos» que derrotaron a la Armada Invencible frente a las costas de Irlanda han dejado al descubierto los restos de uno de los navíos de la flota con la que Felipe II quiso invadir Inglaterra hace más de 400 años. El Gobierno irlandés ha confirmado el hallazgo de «La Juliana», el buque hundido en septiembre de 1588 frente a las playas del condado de Sligo.

Al parecer, el descubrimiento ha sido posible gracias a que las fuertes tormentas que azotaron la costa oeste de Irlanda durante el pasado invierno levantaron los arenales que han mantenido oculto al barco durante más de cuatro siglos. Las olas y las mareas se encargaron después de llevar el pasado abril hasta la playa de Streedagh, en Sligo, los restos del esqueleto de «La Juliana».

UNO DELOS CAÑONES LLEVA GRABADA A "LA SANTA MATRONA"
Siguiendo estas pistas, un equipo arqueológico ha desenterrado frente a esa playa tres cañones fabricados entre 1588 y 1570, el año de la construcción de «La Juliana», y que se encuentran en excelentes condiciones de conservación, según fuentes del Ministerio irlandés de Arte, Patrimonio y Cultura Gaélica. Uno de esos cañones lleva grabada la imagen de Santa Matrona y una dedicatoria a esta religiosa, especialmente venerada en Cataluña y, en particular, en Barcelona, donde reposan sus restos.


La ministra irlandesa de Arte, Heather Humphreys, ha visitado el lugar del hundimiento de «La Juliana» para «conocer de primera mano» el trabajo de los arqueólogos. «Hemos descubierto una gran cantidad de material fascinante y significativo que tiene una antigüedad de más de 425 años. Obviamente, este material tiene gran importancia histórica y arqueológica», destacó Humphreys.

PROTEGER EL LUGAR DEL HUNDIMIENTO
La ministra explicó que su ministerio trabaja con las autoridades del Museo Nacional de Irlanda para «diseñar una estrategia que salvaguarde» el lugar del hundimiento y, «en particular, los restos de 'La Juliana'». Los expertos creen que cerca del navío se encuentran también los restos «La Lavia» y «La Santa María», otros dos navíos pertenecientes a laArmada Invencible que se hundieron frente a las costas de Sligo, pero que podrían permanecen aún ocultos bajo la arena.

«La Juliana» se dedicó al comercio entre España e Italia hasta que Felipe II lo integró, junto a otros 130 navíos, en la flota de la Armada Invencible organizada por el monarca para invadir Inglaterra y destronar a la reina Isabel I. Según los registros históricos, era un buque de grandes dimensiones, con un peso de una 860 toneladas y capacidad para transportar 32 cañones, 325 soldados y una tripulación de 70 marinos.

Fuentes oficiales han señalado que los trabajos arqueológicos continuarán durante varias semanas e informaron de que se ha organizado un dispositivo de seguridad para proteger al navío de los buscadores de tesoros.

27 de mayo de 2015

La Universidad de Cádiz dedica un barco a la arqueología subacuática

El "Ucádiz", de 25 metros de eslora y capacidad para 16 personas estará listo a finales de este año. La intervención a la que se va a someter a este barco está presupuestada en 1,3 millones de euros. 
El "Ucádiz" estará destinado a actividades de ingeniería, biología y arqueología subacuática. FOTO: ABC
Gran noticia. La Universidad de Cádiz (UCA) ha enviado al astillero el barco Ucádiz, que será equipado durante los próximos meses para dedicarse a la investigación. Se trata de un buque de 25 metros de eslora con capacidad para 16 personas (la dotación habitual será de 12 científicos y 4 tripulantes) que estará listo a finales de este año. La intervención a la que se va a someter a este barco en Cádiz está presupuestada en 1,3 millones de euros, sufragados con ayudas de la UE y de la Junta de Andalucía, la UCA y el Campus de Excelencia Internacional del Mar (Ceimar).

Según confirmó Xavier Nieto, coordinador de arqueología náutica de la UCA, el "Ucádiz" estará destinado a actividades de ingeniería, biología y arqueología subacuática. Esta última disciplina ocupará cuatro meses al año de la actividad del buque, cuyo rango será el mar territorial situado frente a las costas andaluzas. Ni que decir tiene que se trata de uno de los mares más ricos en restos antrópicos de toda época, desde barcos fenicios y romanos a importantes pecios de época moderna, galeras como las de la flota de Juan de Mendoza, galeones de la carrera de Indias, o navíos de la batalla de Trafalgar, incluso restos de buques hundidos en la Guerra Civil, todos ellos de alto interés cultural e histórico. Desde su primera campaña, según adelanta Xavier Nieto repartirá su tiempo entre un pecio de época clásica o preclásica y otro de época moderna.

El barco, que se suma al Thetis (de 23 metros, propiedad del CASC, el centro de referencia catalán para la disciplina), será desde su entrada en funcionamiento el segundo buque dedicado en nuestro país a la investigación del pasado en nuestros mares. Y cabe considerar su puesta en marcha como un gran paso adelante en el desarrollo de la arqueología subacuática española, hasta ahora muy limitada, pese al buen trabajo de sus arqueólogos. A falta de una política nacional digna de ese nombre, como ya denunciábamos, es necesario celebrar estas buenas noticias que suponen avances importantes.

Xavier Nieto. FOTO: ABC / ESPEJO DE NAVEGANTES
 LA ARQUEOLOGÍA TAMBIÉN IMPULSA EL CEIMAR
Pero es que hoy se producen otras dos buenas noticias para la arqueología subacuática que vamos a reseñar.Se presenta en Cádiz la línea de Arqueología Náutica y Subacuática que han puesto en marcha CEIMAR y UCA en estrecha colaboración con el Centro de Arqueología Subacuática de Andalucía. En el mismo acto se presentarán, en su versión impresa, las actas del Congreso de Arqueología Náutica y Subacuática Española. En ellas, más de un centenar de artículos resumen a la perfección los trabajos realizados en nuestro país en los últimos años.

Al frente de la iniciativa de CEIMAR y como editor de las actas del Congreso celebrado en el museo Arqua de Cartagena está Xavier Nieto, uno de los más prestigiosos arqueólogos subacuáticos españoles, hoy director, además, de la misión de la Unesco para inspeccionar el pecio del galeón San José en Panamá.

(Fuente: ABC / Espejo de Navegantes)

22 de mayo de 2015

El hallazgo de cerámicas del S. XV alerta sobre la existencia de un pecio en Dénia (Alicante)

El material encontrado consiste en cinco platos, escudillas y una jarra fragmentaria procedentes de un taller valenciano del S. XV.  El Centro de Arqueología Subacuática de la Generalitat prestará asistencia técnica para la inspección del lugar y evaluar la existencia de otros restos vinculados a pecios
Las piezas del S. XV proceden de un taller valenciano y se encuentran en buen estado de conservación.
Jean Castera ha descubierto un lote de cerámicas del siglo XV, así como las restos probables de un derrelicto. Se trata de vestigios de un nuevo yacimiento arqueológico subacuático, cerca de la escollera norte del puerto de Dénia. Este hallazgo subacuático, consistente en seis piezas cerámicas, ha sido ingresado recientemente en el fondo del Museo Arqueológico de la Ciudad de Dénia por el propio autor del descubrimiento fortuito.

Después de una primera evaluación de las piezas, el arqueólogo municipal, Josep Antoni Gisbert, destacó que el conjunto de seis piezas cerámicas, cinco de ellas platos y escudillas, están completas y se encuentran en buen estado de conservación.


PROCEDENTES DE PATERNA O MANISES
Además, cuentan con detalles tipológicos y tecnológicos que sugieren la pertenencia a un mismo centro alfarero, o al menos a la mano de un solo alfarero. Contaban originalmente con una cubierta vidriada blanca, por aplicación de barnices derivados de óxidos de plomo. Proceden de un taller valenciano, probablemente de Paterna o Manises, y la fecha que sugiere el conjunto es la segunda mitad del siglo XV. La pieza restante es una jarra fragmentaria de cuerpo esférico y con una asa. Del cuello y asa sólo queda el arranque.

Según Gisbert, es un conjunto cerámico ciertamente homogéneo. En las escudillas y platos, la semejanza de detalles inherentes al proceso de modelado parece indicar que forma parte de un cargamento de cerámica de mesa, adscrita al comercio y que, probablemente, proviene de un barco que se hundió o que perdió parte de esa carga.

El Museo Arqueológico de Dénia ha comunicado al Centro de Arqueología Subacuática de la Generalitat el hallazgo y ha pedido asistencia técnica para la realización de una inspección del lugar donde se localizaron estas piezas de cerámica. El fin es evaluar la existencia de otros restos vinculados a pecios. Este hallazgo arqueológico descubierto de forma fortuita por Jean Castera ofrece un vínculo interesante con la cerámica de mesa y, por extensión, con el 'attrezzo' que rodea la mesa y la gastronomía de hace cinco siglos. 

(Fuente: La Verdad)

20 de mayo de 2015

Arqueólogos estadounidenses descubren un pecio español del S. XVII en Panamá

Un grupo de arqueólogos subacuáticos de la Universidad de Texas ha descubierto los restos de la nao «Nuestra Señora de la Encarnación» cerca de Panamá. Se fue a pique debido a una tormenta
Uno de los investigadores inspecciona la zona del hallazgo. FOTO: JONATHAN KINGSTON / NATIONAL GEOGRAPHIC
Hace más de 300 años que la nao hispana «Nuestra Señora de la Encarnación» se fue a pique en un lugar imposible de determinar cargada de armas y utensilios de uso cotidiano. Objetos que iban a ser entregados a los colones españoles asentados en América. Desde entonces, se desconocía qué había sido de este buque y el por qué de su desaparición. Sin embargo, un grupo de arqueólogos subacuáticos acaba de descubrir que unos restos hallados a 12 metros de profundidad cerca de Panamá en 2011 se corresponden con los de este navío.

Tal y como ha afirmado Frederick Hanselmann, jefe de la expedición y arqueólogo submarino en el «Centro Meadows» de la Universidad de Texas, han podido averiguar que el buque se fue al fondo del mar en 1681 durante una tormenta acaecida en la desembocadura del río Chagres (Panamá). A su vez, el experto ha señalado el buen estado en el que se encuentra el navío a pesar de haberse hundido en aquellas trágicas circunstancias.

De hecho, una buena parte de su carga aún sigue intacta en su interior. «Iba cargado de una amplia variedad de artefactos, aunque destacaban más de 100 cajas de madera que contenían hojas de espada, tijeras, zapatos, herraduras para mulas y cerámica. Todos ellos eran objetos usuales en la corte y también podían servir para los soldados de la Corona. Desde los filos, hasta las tijeras (que podrían haber servido para el tratamiento de heridas por parte de los cirujanos)», ha señalado Hanselmann.
 
PARTE DEL CONVOY DE "TIERRA FIRME"
La nao «Nuestra Señora de la Encarnación» fue construida en Veracruz (México) y pronto comenzó a navegar como parte del convoy de «Tierra Firme» (una de las dos flotas mercantes que, escoltadas por buques militares de la Armada española, viajaban hasta el Nuevo Mundo cargadas de utensilios para los colonos y regresaban hasta los topes de riquezas). Concretamente, el grupo en el que usualmente viajaba este bajel salía de la metrópoli en dirección a América en agosto. Así pues, esta nao formaba parte del entramado comercial entre ambos puntos que enriquecía soberanamente a la Corona.

Sin embargo, su destino quedó sellado en 1681 cuando se fue a pique junto a su cargamento en un lugar desconocido. Ahora, se sabe que el trágico suceso se produjo durante una gran tormenta en la desembocadura del río Chagres (cerca de Portobelo) que, además, se llevó al fondo del mar otros tres navíos. Esto ha asombrado a los expertos, pues no es habitual encontrar barcos españoles en esta zona de América de Sur.

El navío permaneció desaparecido bajo las aguas hasta que, en 2011, Hanselmann y sus colegas tropezaron con sus restos mientras buscaban una serie de buques que se hundieron en 1671 en dicha zona. En principio, sin embargo, no supieron identificar el bajel. Ahora, casi 4 años después, han conseguido finalmente desvelar su identidad gracias a su cargamento (una representación clara de la vida colonial en el S.XVII) y la considerable cantidad del casco que se mantiene intacta. 

(Fuente: ABC)

28 de abril de 2015

Los expertos se dan tres años de plazo para recuperar el barco fenicio "Mazarrón II"

La primera reunión de la comisión de seguimiento del barco fenicio 'Mazarrón II', que se conserva hundido en la playa de La Isla, ha fijado una hoja de ruta con las actuaciones a seguir para la recuperación del pecio y su exposición en seco en un museo.
Se plantea dividir la nave en varias secciones para proceder a su secado en vacío. FOTO: LA VERDAD.

Después de dos décadas desde su descubrimiento, los expertos consideran que hay «una buenísima disposición» y que estamos en el «momento oportuno» para proceder a la puesta en valor de la embarcación, que data del siglo VII a. C. según indica el catedrático de Arqueología de la Universidad de Zaragoza y miembro de dicha comisión, Manuel Martín Bueno.

La hoja de ruta tiene como objetivo concretar y coordinar el proyecto con las instituciones implicadas (Costas, el Ministerio de Cultura, la Comunidad y el Ayuntamiento). 


TRABAJOS PLANTEADOS
Los trabajos planteados incluyen la apertura del cofre donde se guarda la nave, la excavación (hay quien piensa que pueden hallarse más barcos de la época) y extracción del pecio, su traslado al laboratorio y el tratamiento más adecuado para garantizar su conservación. De manera paralela, se debe trabajar en la construcción del 'contenedor' donde se expondría esta joya arqueológica, esto es, un museo con la pieza como protagonista absoluto. En total, el profesor Martín Bueno calcula que el proceso se podría culminar en el plazo de tres años.
  • La apuesta pasa por dividir la embarcación en varias secciones para poder someterla a un secado en vacío antes de exponerla al público en un museo 
 Ahora, para completar las conclusiones extraídas en el congreso científico celebrado en Mazarrón sobre el pecio, se convocará a algunos de los principales especialistas en construcción naval de esa época de la antigüedad con el fin de que aporten sus sugerencias en algunas de las cuestiones técnicas, ya que en los últimos años se ha avanzado bastante en estas investigaciones, según matiza Martín Bueno. 

SECADO EN VACÍO
En principio, la posibilidad que se plantea es dividir la nave en varias secciones para proceder a su secado en vacío, añadiéndole a la madera unos endurecedores químicos para garantizar su conservación. No parece una tarea complicada, según el catedrático de Arqueología, sobre todo porque se trata de una nave pequeña de la que solo se conserva el casco, que mide 8,10 metros de eslora y 2,25 de manga. La primera reunión de la comisión de seguimiento del pecio de la playa de La Isla fija la hoja de ruta con las actuaciones

En cuanto al presupuesto, no hay nada cerrado. Se trabaja con la posibilidad de aprovechar la regeneración de la playa de La Isla que tiene prevista la Demarcación de Costas del Estado (aunque aún sin fecha) para acometer una parte de los trabajos arqueológicos. En cuanto a la recuperación del pecio y su tratamiento, los expertos confían en aprovechar los recursos, experiencia y conocimientos científicos de los técnicos del Museo Nacional de Arqueología Subacuática (Arqua) con sede en Cartagena. Fueron estos profesionales los que extrajeron los restos del primer barco fenicio, el 'Mazarrón I', que se exponen en el citado museo.

Respecto a la futura sala que acoja el 'Mazarrón II', y que se ubicaría en dicha localidad, de su construcción se encargarían el Ayuntamiento y la Comunidad, probablemente con aportaciones de otras instituciones o entidades.

NADIE DEL "ARQUA"
A la primera reunión de la comisión de seguimiento asistieron, además del alcalde Francisco García, el edil de Cultura, Ginés Campillo, y el jefe de la Demarcación de Costas, Andrés Martínez; el jefe del Servicio de Patrimonio Histórico, Miguel San Nicolás; el catedrático Martín Bueno; los directores científicos del congreso sobre el barco fenicio, José Miguel García y Juan Blánquez; la arqueóloga municipal, María Martínez, y el coordinador de Arqueología Náutica y Subacuática de la Universidad de Cádiz.

No acudió ningún representante del Arqua, una ausencia que ha causado malestar. El director del museo, Iván Negueruela, dirigió las primeras excavaciones del yacimiento de La Isla, que cuenta con la protección de bien de interés cultural. También se encargó de coordinar la extracción del primer pecio y de ordenar los trabajos para la conservación bajo el mar del 'Mazarrón II'. En la comisión de seguimiento esperan que aporte la documentación referida a las distintas campañas.

(Fuente: La Verdad / M. Rubio)

1 de abril de 2015

Panamá permite el expolio de un galeón español del S. XVI

El país centroamericano incumple la Convención Unesco 2001, de la que es firmante, al contratar a una empresa para la explotación comercial del buque de Estado español "San José", del que hasta el momento han recuperado unas 8.000 monedas además de lingotes y tortas de plata, cerámicas, munición y armamento.
Un galeón español está siendo excavado para su venta en Panamá. Como tantos otros expolios del patrimonio subacuático de origen hispánico, su impresionante historia puede acabar disuelta en subastas y mercados. Se trata del San José, un barco construido en 1610 que naufragó junto a la costa del Pacífico panameño en 1631, acarreando uno de los cargamentos más ricos que salieron jamás del puerto de El Callao.

Pero la noticia es mucho más triste, puesto que el propio Gobierno de Panamá está dando respaldo a la empresa Investigaciones Marinas del Istmo (IMDI), con la que ha firmado un contrato para repartirse el resultado de las excavaciones a razón de 65% para la firma y 35% para el Gobierno. El contrato incluye preferencia para edificar un museo con las piezas del Gobierno, si se hiciera.

Según los documentos el fin es comercial. El asunto cobra su total gravedad porque además Panamá es uno de los primeros países que ratificaron la Convención Unesco 2001 para la Protección del Patrimonio Subacuático, el instrumento internacionalmene reconocido por los arqueólogos. Tanto ese organismo como el Gobierno español han enviado sendas cartas a las autoridades panameñas.

La misiva de Unesco la firma Alfredo Pérez de Armiñán, subdirector de Cultura, y recuerda a Mariana Núñez Emiliani, directora general del Instituto Nacional de Cultura (INC), que el permiso emitido a IMDI en 2013 es ilegal, puesto que fue posterior a la vigencia de la Convención en Panamá (firmada en 2003 y aplicable desde 2009). Ese permiso se concretó en una resolución N°136-13 de 16 de julio de 2013. Unesco sigue presionando a las autoridades para que corrijan su actitud.

LA SOCIEDAD CIVIL
Las primeras noticias de esta catástrofe cultural comenzaron a llegar a España el pasado verano gracias a la intervención de miembros de la sociedad civil, cuando el abogado José María Lancho, en nombre del Instituto para la Memoria Arqueológica Naval Hispánica, recibió la denuncia de la maraña legal que iba a posibilitar este expolio. De hecho, en febrero de 2014 se habían extraído materiales (1.063 monedas de plata, dos balas de mosquete, dos cureñas de cañón, una joya de oro y varias piezas de cerámica), aunque no eran los primeros.


El citado Instituto tratará de sumar posibles cauces a la participación de la sociedad civil a los criterios y acción jurídicos, y los protocolos arqueológicos para proteger el patrimonio hispánico sumergido. Y también oponerse a la actividad cazatesoros informando sobre la amenaza y la vulnerabilidad del mismo. El propio Lancho informó de esa maraña legal que acontecía en Panamá en el último congreso arqueológico Ikuwa, celebrado el pasado mes de septiembre en el Arqua de Cartagena.

El contrato original de 2003 considera los restos del San José objetos hundidos cualesquiera. Hacen la distinción («ilegal y errónea», según Lancho) entre objetos de valor «comercial» y objetos de valor «histórico y cultural». Hubo dos fallos de la Corte Suprema de Justicia que pidieron a las autoridades panameñas de Patrimonio que definieran qué objetos son de valor histórico y cultural que no se pueden comercializar. «A todas luces, el tesoro del San José es de valor cultural, histórico, arqueológico y patrimonial, y no se puede comercializar», señala Lancho.

El citado permiso de 2013 extiende la autorización a IMDI hasta el 28 de agosto de 2015, prorrogable, violando según parece leyes vigentes y la Convención. Para Lancho, la actividad de IMDI puede suponer un comportamiento penal en el derecho español, siendo el galeón San José un buque de Estado.

Por su parte, el arqueólogo Carlos León, que conoce muy bien el patrimonio subacuático panameño, alerta de que en abril de 2013 IMDI presentó su proyecto de intervención (un proyecto que no cumple los estándares arqueológicos que precisa un yacimiento tan importante, a cargo de un antropólogo y un conocido cazatesoros).


De hecho, la empresa IMDI ha gozado del favor de varios gobiernos y fundamentalmente del Ministerio de Economía y Finanzas panameño, quien les apoya. Sus socios, según consta, son el empresario de origen palestino residente en Colón, Hassam Salama; el economista y aventurero australiano Michael Mc Dowell; el inversionista panameño, ingeniero y empresario de ganadería, hostelería, petróleo y gas, Alberto Vázquez; el antropólogo social panameño Gustavo José Leal Cuervo (director del proyecto), y el buscador de tesoros norteamericano que trabajó con Mel Fisher y Odyssey Marine Exploration, James J. Sinclair. Su visión comercial es incompatible con los criterios de la Unesco.


Y alerta también de que «en este último mes ha solicitado permiso para continuar las excavaciones desde mayo hasta diciembre de 2015, con un presupuesto de 466.000 dólares de coste». Para León el tema «es tan urgente por eso mismo. Si nadie lo detiene, IMDI seguirá sacando material sin control. La única vigilancia que tienen es la de algunos enviados del INC que se desplazan hasta Contadora para ver las piezas que sacan del agua sin hacer ningún control en el lugar de la excavación ni bucear sobre los restos», añade.

El arqueólogo recuerda que las operaciones de rescate comenzaron en 2001 y continúan actualmente. La empresa IMDI ha trabajado en Nombre de Dios, «sobre un barco español del siglo XVI y en el galeón San José rescatando un número indeterminado de piezas (según unas informaciones 8.000 monedas, según otras 5.000), además de lingotes y tortas de plata, cerámicas, munición, armamento…», concluye.

(Fuente: ABC / Jesús García Calero)