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16 de octubre de 2017

Salen a la luz más de 200 piezas en las excavaciones del castillo de Alcalá la Real (Jaén)

Han aparecido restos de calles y viviendas, muchas de ellas con bodegas y tinajas, algunas completas. Las piezas datan del último periodo de ocupación del lugar, entre los siglos XV y XVIII. Se trata de platos, jarras, macetas, vidrio, restos de huesos, de sobras de alimentos y carbón.
Hinojosa, Pérez y participantes en una jornada sobre el astrolabio de Alcalá observan las piezas.
Más de doscientas piezas han sido descubiertas en las excavaciones impulsadas por el Ayuntamiento en el barrio del Alcázar de la Fortaleza de la Mota, continuación de las realizadas en verano con el Campo Internacional de Arqueología. Las tareas se ejecutan con fondos municipales y colaboración del programa de la Junta Emple@30+. Los descubrimientos serán mucho mayores, máxime si se tiene en cuenta que la campaña está en su “ecuador”.

Se trataba de una de las zonas nobles de la ciudad fortificada. Han aparecido restos de calles y viviendas, muchas de ellas con bodegas y tinajas, algunas completas. Las piezas datan del último periodo de ocupación del lugar, entre los siglos XV y XVIII. Se trata de platos, jarras, macetas, vidrio, restos de huesos, de sobras de alimentos y carbón. Posteriormente, las casas, como el resto de la fortaleza, quedaron deshabitadas. Los hogares quedaron sepultados y muchas de las piedras se reutilizaron en otras edificaciones.

El lugar fue visitado por el alcalde, Carlos Hinojosa, y el edil de Patrimonio, el también diputado provincial de Cultura y Deportes, Juan Ángel Pérez Arjona. Pérez asegura: “El barrio del Alcázar se está poniendo de relieve que el urbanismo musulmán está allí presente, ya que las excavaciones han podido sacar a la luz viviendas de nobleza, patios interiores muy grandes, y espacios con columnas, zonas nobles y que van a arrojar mucha luz a la hora de interpretar el urbanismo musulmán y renacentista de la Fortaleza de la Mota”. Por su parte, Hinojosa afirma sobre el hallazgo: “Esta excavación y los hallazgos a las que nos ha llevado son clara muestra de cómo desde el Gobierno municipal mantenemos el compromiso con la Fortaleza de la Mota para recuperar su esplendor y profundizar en el conocimiento de nuestra historia. Los gobiernos municipales de la democracia han impulsado esta recuperación y nosotros, orgullosos de la herencia recibida, seguimos mimando este legado que además está siendo motor de desarrollo social y económico para Alcalá y de generación de riqueza y de empleo”.

PROCESO

El solar de la Fortaleza de la Mota estuvo habitado desde la prehistoria y cuenta con restos que llegan hasta los siglos XIX y XX, cuando se usó como cementerio. Por el momento se ha excavado solo una parte, principalmente situada dentro del recinto principal, más zonas de los arrabales, en particular la parcela que, supuestamente, albergará un parador algún día. Sin embargo, la mayor parte del área exterior, en particular los arrabales de San Bartolomé y San Sebastián están bajo el suelo. Las labores arqueológicas de las últimas décadas permitieron descubrir la trama urbana y conocer en profundidad como se vivía desde al Edad Media.

3 de octubre de 2016

Doce objetos arqueológicos de Jaén formarán parte de una exposición europea itinerante

Los objetos seleccionados son el sarcófago paleocristiano de Martos (siglo IV), un fuste de columna de La Guardia (final del siglo V), pendientes y broche de cinturón de La Guardia (siglo VII), moneda carolingia y dírhem omeya del Tesorillo de Marroquíes Bajos de Jaén (siglos VIII-IX), olla de Cerro Miguelico de Torredelcampo (siglos IX-X), candil y jarra de Puente Tablas (siglos IX-X), capitel de la Campiña Sur (siglo X), diadema del Tesoro de Charilla de Alcalá La Real (siglo X), candil de bronce de Jimena (siglos X-XI), Dinar del Tesoro de Marroquíes Altos de Jaén (siglo XI) y una albanega hallada en el Castillo de Santa Catalina de Jaén (siglo XII).
Sarcófago paleocristiano del siglo IV de Martos (Jaén). 
La Universidad de Jaén y el Museo de Jaén acogieron una reunión del proyecto europeo CEMEC, en el que participaron instituciones de investigación, museos y entidades especializadas en la generación de recursos y herramientas para la visualización de objetos arqueológicos, que ha reunido nueve colecciones de objetos pertenecientes a la Alta Edad Media para formar parte de una exposición itinerante que podrá verse en Amsterdam, Atenas y Bonn en los próximos años.

El Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica y el Área de Historia Medieval de Universidad de Jaén, junto con el Museo de Jaén, como miembros del proyecto, han sido las instituciones encargadas de seleccionar los doce objetos que formarán parte de esta muestra, bien físicamente o en formato digital. Se trata de los siguientes: sarcófago (Martos, siglo IV); fuste de columna (La Guardia, final del siglo V-inicios del siglo VI); pendientes y broche de cinturón (La Guardia, siglo VII); moneda carolingia y dírhem omeya del Tesorillo de Marroquíes Bajos (Jaén, siglos VIII-IX); olla de Cerro Miguelico (Torredelcampo, siglos IX-X); candil, Puente Tablas (Jaén, siglo IX-X); jarra, Puente Tablas (Jaén, siglo X); capitel (Campiña Sur, siglo X); diadema del Tesoro de Charilla (Aldea de Charilla, Alcalá La Real, siglo X); candil de bronce (Jimena, siglos X-XI); Dinar del Tesoro de Marroquíes Altos (Jaén, siglo XI); albanega, Castillo de Santa Catalina (Jaén, siglo XII).

CARÁCTER REPRESENTATIVO
La selección de estos objetos se realizó por su carácter representativo para la historia de la Península Ibérica durante época visigoda e islámica y por su capacidad de complementar el discurso histórico general elaborado por CEMEC en relación con las otras colecciones europeas. A través de ellos, se observan diferentes elementos esenciales en la temática global y su evolución en el tiempo. Junto a ello, y al mismo tiempo, se ha tratado de presentar aspectos clave de la originalidad de la Península Ibérica, sobre todo en época islámica.


NUEVE COLECCIONES DE TODA EUROPA
En total, entre todos los socios del proyecto, se han reunido nueve colecciones de objetos arqueológicos pertenecientes a la Alta Edad Media (300-1000 d.C.) y procedentes de diferentes partes de Europa. La creación de una red de colaboración e intercambio de ideas entre los diferentes miembros del proyecto tendrá como efecto el diseño y puesta en marcha de una exposición itinerante centrada en la Alta Edad Media. Esta exposición tiene como una de sus líneas de actuación principal la superación de la visión tradicional que definía esta fase de la historia de Europa como un periodo de decadencia y estancamiento cultural.

La exposición de CEMEC, corrigiendo los errores del pasado, presenta la Alta Edad Media como un período de cambio que afecta a objetos, personas e ideas. En relación con ello, bajo el nombre ‘Cruce de Caminos’, el tema principal de la exposición será conectividad, diversidad y movilidad. La exposición mostrará, por tanto, las conexiones entre las diferentes culturas regionales a través de Europa y el Mediterráneo, desde Irlanda a Egipto desde España a Hungría y Grecia. La exposición comenzará en Amsterdam (desde octubre 2017 hasta marzo 2018) y podrá visitarse también en Atenas (de abril a septiembre de 2018) y Bonn (de octubre de 2018 a abril de 2019).

El proyecto CEMEC (Connecting Early Medieval European Collection / Conectando las colecciones de la Alta Edad Media) es un proyecto europeo bajo la supervisión de la Agencia Ejecutiva en el ámbito Educativo, Audiovisual y Cultural (EACEA) y perteneciente al programa Europa Creativa. Su duración es de cuatro años.

18 de agosto de 2016

La necrópolis del castillo de La Mota, en Alcalá la Real, opta a 'Mejor Historia Funeraria' de España"

La antigua necrópolis de la Fortaleza de la Mota de Alcalá la Real (Jaén) es candidata a ser reconocida en la categoría de Mejor Historia en el marco del III Concurso de Cementerios de España que promueve la revista 'Adiós Cultural'.
Los trabajos para la revalorización de su patrimonio podrían incluir La Mota en la Ruta de los Cementerios de España.
El máximo exponente de la citada necrópolis, con más de cinco siglos de antigüedad, se sitúa en la Iglesia Mayor Abacial, lugar donde actualmente se proyecta el audiovisual del Centro de Interpretación de la Vida en la Frontera.

A través de una nota, la concejala de Turismo, Empleo y Comercio, Eva Bermúdez, ha explicado los principales motivos por los que se opta a esta candidatura, que "pasan por reivindicar el valor cultural que la Fortaleza de la Mota tiene como recinto funerario, por el reconocimiento de las mejoras realizadas en la revalorización del patrimonio y, finalmente, por incrementar la promoción a nivel estatal al incorporarnos a la Ruta de Cementerios de España".

La votación está abierta aún en www.revistaadios.es, en el apartado del III Concurso de Cementerios. Para participar en la votación es necesario introducir el correo electrónico, lo que da opción a un voto en cada categoría. Alcalá la Real se sitúa en la de Mejor Historia.

La Fortaleza de la Mota opta así a este premio como recinto funerario. El Conjunto Monumental de la Fortaleza de la Mota, la Alcalá vieja, fue el emplazamiento de la ciudad desde la Edad Media hasta el Siglo XVIII. Aquí se aprecia arquitectónicamente la dualidad de su pasado musulmán y cristiano a través del perfil de Santa María La Mayor y la Torre del Homenaje de su alcazaba. Hasta la construcción del actual cementerio, los difuntos de Alcalá la Real yacían en la Mota.

VESTIGIOS
En el solar de la ciudad vieja los vestigios funerarios son de muy diversa índole. Un espléndido jardín de lavandas atesora los límites que ocupó el cementerio civil desde finales del XIX hasta mediados del S.XX y aljibes que han entrado en desuso, repartidos por la trama urbana de la antigua ciudad amurallada y que han sido reutilizados como osarios.

Pero es el interior de la Iglesia Mayor Abacial el que conserva la memoria funeraria de éste lugar a lo largo de más de cinco siglos. Una "visión impactante y sobrecogedora" que permite ver en sus paredes y en el subsuelo las marcas de su función como cementerio. Estos restos mantienen una característica común y es el hecho de que se encuentran excavados en la roca.

Se constata la presencia continuada en el Cerro de la Mota de diferentes culturas a lo largo del tiempo, desde la Prehistoria hasta nuestros días, con vestigios materiales muy diversos. Pero solo algunas de estas civilizaciones han dejado restos de sus tradiciones funerarias a través de diferentes formas de enterramiento.

La mayor parte de las tumbas localizadas corresponden a tiempos en que la ciudad ya se hallaba conquistada por los cristianos, fieles a la tradición de enterrar a sus difuntos en los espacios sagrados.

Se encuentran los enterramientos excavados en roca, que presentan varias formas. Por un lado, tumbas antropomorfas, con enterramientos que se adaptan a la forma del cuerpo humano y que en algunos casos presentan una abertura en la roca, en la zona donde iría depositada la cabeza del difunto. Presentan una cronología más antigua que el resto de las tumbas halladas.

Por otro, hay tumbas rectangulares, sin orientación concreta y con una distribución anárquica por toda la superficie de la Iglesia Mayor Abacial. A su vez, existen tumbas rectangulares ordenadas, dispuestas a partir del espacio que dejan libres los elementos constructivos. Esto permite poder datarlas en la misma época de la construcción de la propia iglesia. Algunas de ellas presentan una cruz cristiana tallada en la roca, en la pared de la tumba, con una tipología similar a las utilizadas en el Renacimiento.

CRIPTAS
Asimismo, las criptas, en un total de doce, ocupan una tercera parte de la superficie de la iglesia. Se definen a partir de un habitáculo excavado en la roca y cubierto con una bóveda de medio cañón de sillería. Algunas presentan un banco tallado que circunda toda la cripta y un pilar central que hace las veces de soporte.

Gran parte de las criptas y sótanos de la iglesia fueron cegados por la ocupación francesa, por lo que se veían obligados a realizar los enterramientos, bien en fosas cavadas someramente entre ruinas y escombros, bien formando pilas con los ataúdes colocados los unos sobre los otros, recubiertos por una capa de yesos. Esta situación se mantuvo hasta 1865 cuando se construyó en la zona alta de la Fortaleza de la Mota un cementerio, junto al recinto de la iglesia Mayor Abacial.

3 de marzo de 2016

Espeleólogos documentan una nueva atalaya medieval en Alcalá la Real (Jaén)

La torre medieval de Acamuña se había dado por desaparecida durante la Guerra Civil.Se trata de una atalaya medieval de planta circular similar de la que únicamente se conserva parte de su núcleo interior (migajón) y algún mampuesto de su paramento.
Espeleólogos de GesPriego en el entorno donde se ha redescubierto la torre de Acamuña. FOTO: GESPRIEGO
El proyecto “Las Entrañas de la Acamuña” llevado a cabo en la Sierra Sur de Jaén por el GesPriego (Grupo de Exploraciones Subterráneas de Priego de Córdoba) y la AECCL (Asociación de Estudios Culturales de Castillo de Locubín, de Jaén) sigue dando buenísimos resultados.

La localización en superficie de varias trincheras y túneles de la Guerra Civil les llevó a aumentar la carga de trabajo en la zona de Acamuña, de los que  GesPriego pretende realizar la topografía, reportaje fotográfico y estudio generalizado. Han sido precisamente las pesquisas llevadas a cabo en esta línea las que llevaron al descubrimiento de los restos de la que podemos identificar como torre de la Acamuña (o Camuña), atalaya medieval de planta circular similar a otras existentes en los municipios jienenses de Alcalá la Real, Castillo de Locubín o Priego de Córdoba.

AUSENCIA DE RESTOS CATALOGADOS
La identificación de los restos, en la ladera SE de la Sierra de la Acamuña, fue realizada el pasado 21 de febrero y, en cumplimiento de lo estipulado en el art. 50.1 de la ley 14/2007 de 26 de noviembre de Patrimonio Histórico de Andalucía, el hallazgo fue puesto en conocimiento del Ayuntamiento de Alcalá la Real, cuyo arqueólogo municipal confirmó la ausencia de los restos de dicha torre en el catálogo de yacimientos arqueológicos del municipio.


Aunque hay testimonios documentales, historiográficos y orales de la existencia de dicha torre, se había dado por desaparecida a consecuencia de su destrucción por los disparos artilleros que sobre las posiciones de la Sierra de la Acamuña realizaban las baterías situadas en la fortaleza de la Mota durante la Guerra Civil. Sin embargo esta ruina de la fortificación no llegó a ser absoluta, quedando actualmente parte de su núcleo interior (migajón) y algún mampuesto de su paramento.

EXPONENTE DEL PAISAJE DE LAS ATALAYAS
Desde finales de la contienda bélica se habían perdido totalmente las referencias de esta torre, que ha vuelto a ser localizada gracias a las actividades del GESPriego con la colaboración de la AECCL. Así pues, a día de hoy podemos ubicar su situación exacta e incorporarla al estudio de un espacio medieval de frontera singular que tiene uno de sus mayores exponentes, precisamente, en las torres atalayas que jalonan su paisaje.

17 de agosto de 2012

Salen a la luz los restos del convento trinitario de Alcalá la Real (Jaén)

Los vestigios del monumento, que acogió durante siglos a la comunidad trinitaria, afloran casi noventa años después de que se desmontara.
Jóvenes del Campo Internacional de Arqueología 
excavan el pavimento de canto rodado del antiguo convento.
Foto: Diario Jaén
Una parte significativa de la historia de Alcalá la Real, el antiguo convento de la Trinidad, sale a la luz. Los jóvenes del Campo Internacional de Arqueología Fortaleza de la Mota excavan una parcela situada a los pies del recinto amurallado, justo por encima de la actual ermita de San Rafael.

Los vestigios del monumento, que acogió durante siglos a la comunidad trinitaria, afloran casi noventa años después de que se desmontara, un proceso fechado por el arqueólogo de las excavaciones, Carlos Calvo, en 1923. El técnico señala que el espacio —formado por el convento, la iglesia y otras dependencias— está muy deteriorado, porque el inmueble fue desmantelado de manera minuciosa, de modo que tanto los sillares como la solería de mármol se reutilizaron en otros edificios de Alcalá la Real.


De este modo, los jóvenes “campistas” descubrieron la trama del complejo religioso, aunque los hallazgos se limitaron a las basas octogonales del claustro, una pila de las monjas, algún fuste de columna, el arranque de los muros y pavimento de losas, barro cocido y cantos rodados. 

En cuanto a objetos destacan monedas fechadas desde el siglo XVII —resellos de Felipe III y Felipe IV— hasta el XX —una peseta—. Aparte, afloraron clavos y cerámica.

11 de agosto de 2011

Salen a la luz nuevos secretos en el castillo de Alcalá la Real (Jaén)


El trabajo de los jóvenes del Campo Internacional de Arqueología Fortaleza de la Mota permite sacar a la luz nuevos detalles sobre el pasado de la ciudad fortificada y la vida de sus habitantes. Con herramientas, hacen que afloren secretos del pasado en la zona llamada El Bahondillo. 
Integrantes del campo de trabajo en el castillo de La Mota.
El arqueólogo municipal Carlos Calvo, coordinador de las tareas de excavación, indica que, este año, se han descubierto varios objetos. Entre ellos, un par de campanas de bronce, dos monedas del siglo XVII y una aguja, aparte de numerosos restos de vasijas y cerámica. Por otro lado, en las labores, que acabarán mañana, los jóvenes limpian vestigios que corresponden a casas, bodegas y calles del recinto fortificado. Calvo subraya que en algunas de las viviendas se aprecia que los patios eran amplios. 
Como novedad, en 2011 se ha terminado de excavar la parte inferior del Bahondillo, por lo que en las últimas jornadas la actividad se centra en la parte de arriba de este barrio, por encima del camino que lleva desde la puerta de Santiago hasta la iglesia mayor abacial. A partir del año próximo, las prospecciones se centrarán en un área más noble, el barrio militar, ubicado en el entorno de la alcazaba. De cualquier manera, todavía queda intramuros terreno que explorar para varias temporadas más del programa juvenil de verano.
El arqueólogo del Ayuntamiento llama la atención sobre el valor que representa la conservación completa de una ciudad, poblada de manera ininterrumpida desde la Edad Media hasta   hace solo unos siglos. En este sentido, considera que se trata de un conjunto casi único en la comunidad autónoma andaluza. Gracias al Campo de Arqueología, el conocimiento de la trama urbana se ha incrementado.

13 de enero de 2011

El Ayuntamiento de Alcalá la Real (Jaén) pone en marcha "La Ruta de las Atalayas"

Los turistas pueden aprender historia de esta ruta alcalaína. Pues alrededor a Alcalá la Real se desarrolló un amplio dispositivo de atalayas como llave del sistema fronterizo en la Baja Edad Media, poniendo en contacto castillos y ciudades, como Alcaudete, Moclín y la propia Alhambra de Granada.
El municipio alcalaíno sigue ofreciendo notas características para el turismo histórico y peculiar; se trata de la Ruta de las Atalayas, que fue inaugurada en la legislatura del alcalde Manuel León, a través de una subvención de la Junta de Andalucía.
Una de las atalayas en la tierra fronteriza.
Los turistas y visitantes de Alcalá la Real pueden realizar esta ruta, visitando unas nueve torres denominadas también atalayas que llevan los nombres de Mimbres, Charilla, Fuente Álamo, Pedregales, Santa Ana, Cascante, Moraleja, Dehesilla o Guadalquita, estos nombres son, en su mayoría, del lugar donde se encuentran.
Las atalayas alcalaínas se diferencian en cuanto a tamaño, altura y fábrica constructiva. De forma tradicional se ha distinguido entre atalayas cristianas y musulmanas, pero en origen todas se construyen en momentos de apogeo de la presencia islámica, siendo utilizadas como elemento de comunicación entre las plazas y castillos que salpicaban el territorio de la frontera.
Las torres del término de Alcalá la Real presenta, en su mayoría, una forma cilíndrica, con una altura aproximada de unos 11 metros y un diámetro de 5. Tienen en su interior una habitación elevada, cubierta con una bóveda. En esta sala se abre la puerta de acceso al interior, y se localiza la chimenea para las ahumadas. Además, existe una escalera interior para subir a la terraza, donde se hacían los juegos o almenaras.
Los visitantes de esta ruta turística pueden observar la evolución de la frontera, según el tipo de atalayas. Las situadas al norte presentan forma cilíndrica y están construidas a base de mortero y adobe, las que se encuentran al sur, sufren una importante transformación, siendo reforzadas con sillares de piedra y apareciendo una base trapezoidal y matacanes en la parte superior.
Los turistas pueden aprender historia de esta ruta alcalaína. Pues en torno a Alcalá la Real se desarrolló un amplio dispositivo de atalayas como llave del sistema fronterizo en la Baja Edad Media, poniendo en contacto castillos y ciudades, como Alcaudete, Moclín y la propia Alhambra de Granada.
Estas torres de frontera se levantaban en la llamada 'tierra de nadie', controlando la salida de los barrancos. No solían tener comunicación entre ellas, aunque se vieran y su misión era pasar aviso.
(Fuente: El Ideal)