18 de agosto de 2016

La necrópolis del castillo de La Mota, en Alcalá la Real, opta a 'Mejor Historia Funeraria' de España"

La antigua necrópolis de la Fortaleza de la Mota de Alcalá la Real (Jaén) es candidata a ser reconocida en la categoría de Mejor Historia en el marco del III Concurso de Cementerios de España que promueve la revista 'Adiós Cultural'.
Los trabajos para la revalorización de su patrimonio podrían incluir La Mota en la Ruta de los Cementerios de España.
El máximo exponente de la citada necrópolis, con más de cinco siglos de antigüedad, se sitúa en la Iglesia Mayor Abacial, lugar donde actualmente se proyecta el audiovisual del Centro de Interpretación de la Vida en la Frontera.

A través de una nota, la concejala de Turismo, Empleo y Comercio, Eva Bermúdez, ha explicado los principales motivos por los que se opta a esta candidatura, que "pasan por reivindicar el valor cultural que la Fortaleza de la Mota tiene como recinto funerario, por el reconocimiento de las mejoras realizadas en la revalorización del patrimonio y, finalmente, por incrementar la promoción a nivel estatal al incorporarnos a la Ruta de Cementerios de España".

La votación está abierta aún en www.revistaadios.es, en el apartado del III Concurso de Cementerios. Para participar en la votación es necesario introducir el correo electrónico, lo que da opción a un voto en cada categoría. Alcalá la Real se sitúa en la de Mejor Historia.

La Fortaleza de la Mota opta así a este premio como recinto funerario. El Conjunto Monumental de la Fortaleza de la Mota, la Alcalá vieja, fue el emplazamiento de la ciudad desde la Edad Media hasta el Siglo XVIII. Aquí se aprecia arquitectónicamente la dualidad de su pasado musulmán y cristiano a través del perfil de Santa María La Mayor y la Torre del Homenaje de su alcazaba. Hasta la construcción del actual cementerio, los difuntos de Alcalá la Real yacían en la Mota.

VESTIGIOS
En el solar de la ciudad vieja los vestigios funerarios son de muy diversa índole. Un espléndido jardín de lavandas atesora los límites que ocupó el cementerio civil desde finales del XIX hasta mediados del S.XX y aljibes que han entrado en desuso, repartidos por la trama urbana de la antigua ciudad amurallada y que han sido reutilizados como osarios.

Pero es el interior de la Iglesia Mayor Abacial el que conserva la memoria funeraria de éste lugar a lo largo de más de cinco siglos. Una "visión impactante y sobrecogedora" que permite ver en sus paredes y en el subsuelo las marcas de su función como cementerio. Estos restos mantienen una característica común y es el hecho de que se encuentran excavados en la roca.

Se constata la presencia continuada en el Cerro de la Mota de diferentes culturas a lo largo del tiempo, desde la Prehistoria hasta nuestros días, con vestigios materiales muy diversos. Pero solo algunas de estas civilizaciones han dejado restos de sus tradiciones funerarias a través de diferentes formas de enterramiento.

La mayor parte de las tumbas localizadas corresponden a tiempos en que la ciudad ya se hallaba conquistada por los cristianos, fieles a la tradición de enterrar a sus difuntos en los espacios sagrados.

Se encuentran los enterramientos excavados en roca, que presentan varias formas. Por un lado, tumbas antropomorfas, con enterramientos que se adaptan a la forma del cuerpo humano y que en algunos casos presentan una abertura en la roca, en la zona donde iría depositada la cabeza del difunto. Presentan una cronología más antigua que el resto de las tumbas halladas.

Por otro, hay tumbas rectangulares, sin orientación concreta y con una distribución anárquica por toda la superficie de la Iglesia Mayor Abacial. A su vez, existen tumbas rectangulares ordenadas, dispuestas a partir del espacio que dejan libres los elementos constructivos. Esto permite poder datarlas en la misma época de la construcción de la propia iglesia. Algunas de ellas presentan una cruz cristiana tallada en la roca, en la pared de la tumba, con una tipología similar a las utilizadas en el Renacimiento.

CRIPTAS
Asimismo, las criptas, en un total de doce, ocupan una tercera parte de la superficie de la iglesia. Se definen a partir de un habitáculo excavado en la roca y cubierto con una bóveda de medio cañón de sillería. Algunas presentan un banco tallado que circunda toda la cripta y un pilar central que hace las veces de soporte.

Gran parte de las criptas y sótanos de la iglesia fueron cegados por la ocupación francesa, por lo que se veían obligados a realizar los enterramientos, bien en fosas cavadas someramente entre ruinas y escombros, bien formando pilas con los ataúdes colocados los unos sobre los otros, recubiertos por una capa de yesos. Esta situación se mantuvo hasta 1865 cuando se construyó en la zona alta de la Fortaleza de la Mota un cementerio, junto al recinto de la iglesia Mayor Abacial.

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