23 de febrero de 2015

El taller de arqueología descubre un mosaico en la villa romana de Ablitas (Navarra)

Se trata de un mosaico geométrico y policromado que parece seguir el esquema de círculos secantes que imitan rosetas de cuatro pétalos. La cata realizada tan sólo desenterró un metro cuadrado de los aproximadamente 20 m2 de pavimento de mosaico que podría tener la estancia donde se ha encontrado.
Las excavaciones realizadas por el equipo del taller de arqueología se han guiado por un estudio de georradar. 
Desde que comenzaron en el año 2010, cada una de las campañas de excavaciones realizadas en la villa romana de Ablitas, próxima a Tudela (Navarra),  ha deparado hallazgos que han elevado la categoría de este yacimiento, cuyos primeros restos datan del siglo I. Pero en la recientemente finalizada los integrantes del Taller de Arqueología del Ayuntamiento de Ablitas han conseguido lo que llevaban buscando desde el inicio de los trabajos: encontrar un mosaico.

La citada quinta campaña se prolongó desde octubre a diciembre bajo la dirección de los arqueólogos Juanjo Bienes Calvo y Óscar Sola Torres. En esta ocasión, las excavaciones realizadas se guiaron a través de los datos aportados por un estudio de georradar, que sirvió para dotar a los investigadores de un plano de las estancias del núcleo central de la villa.

DIECIOCHO SONDEOS
Así, la campaña se basó en la ejecución de 18 sondeos, de un metro cuadrado cada uno, en puntos muy concretos de la villa donde, a tenor del plano del georradar, pudieran encontrarse las estancias principales de la villa.


Fue en la realización de una de esas 18 catas, a poco más de un metro de profundidad, cuando se localizó el mosaico. “Hicimos el sondeo y nos topamos con el suelo de la estancia en cuestión, tal y como había ocurrido en todas las catas llevadas a cabo hasta entonces..., pero cuando lo limpiamos nos dimos cuenta de que aparecían las teselas de un mosaico. Fue un momento muy emocionante, porque era lo que llevábamos esperando desde hacía cinco años”, recuerdan los directores de la excavación.

Concretamente, se trata de un mosaico geométrico y policromado que parece seguir el esquema de círculos secantes que imitan rosetas de cuatro pétalos. La cata realizada tan sólo desenterró un metro cuadrado de los aproximadamente 20 m2 de pavimento de mosaico que podría tener la estancia donde se ha encontrado.

EN BUSCA DE MÁS MOSAÍCOS
Según explican Bienes y Sola, el descubrimiento del mosaico eleva la categoría de un yacimiento que, ya de por sí, cuenta con un enorme potencial al tratarse de una de las villas romanas mejor conservadas que existen en Navarra.

En cualquier caso, los directores de la excavación se muestran esperanzados en hallar nuevas estancias con mosaicos en próximas campañas. “Se trata de una villa muy grande -unos 6.000 m2-; propiedad de una persona pudiente; y ubicada en una zona ya rica de por sí como era la Ribera, con lo que no es descabellado pensar que pudiera haber más mosaicos, como ocurre en otras villas navarras como la del Ramalete de Tudela, la de Arellano o la de Liédena”, afirma Bienes.

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