19 de junio de 2013

Madrid autoriza la búsqueda del poblado visigodo de Vicálvaro al tiempo que destruirá su necrópolis

Las obras de urbanización del barrio de Los Ahijones, en Vicálvaro, desenterraron en 2010 una necrópolis visigoda con 824 tumbas y restos de 1.500 individuos de entre finales del siglo V y el VII. Ahora el Gobierno regional ha decidido destruir el descubrimiento porque “carece de relevancia para conservarlo”. Los arqueólogos han recibido autorización para buscar el poblado.
Las fosas, a 30 centímetros de profundidad, miden entre 160 y 170 centímetros de largo y medio metro de ancho. Se han hallado ajuares con restos metálicos y cerámicos (puñales, broches, etcétera).
Foto: Álvaro García / El País.
Se busca la ciudad mientras se deteriora su cementerio. En el solar de tres hectáreas, situado frente al Cerro Almodóvar, la mayoría de las 824 tumbas están ya cubiertas de matojos y amapolas. Apenas media docena, las más alejadas de la carretera, conservan las cistas visogóticas, lajas de piedra que rodean su perímetro de alrededor de medio metro de anchura. Quedan restos de algunos huesos sobre el terreno, piedras de molinos y otras amontonadas junto a los enterramientos. Se abren paso en la extensión de terreno calcáreo que dio origen al topónimo de Vicálvaro, Vicus Albus (pueblo blanco).


Hace tres años, el Ejecutivo autorizó una intervención arqueológica y ordenó excavar el área, de tres hectáreas, extrayendo y documentando los restos. Sin embargo, el yacimiento no se protegerá pues se encuentra en “un estado muy precario”. Los restos metálicos y cerámicos hallados fueron trasladados al Museo Arqueológico regional. De hecho, los huesos humanos se encuentran a la espera de decidir si serán destruidos o enterrados en otro lugar.

La necrópolis, una vez documentada, será destruida para levantar allí calles y parques del nuevo barrio. El desarrollo urbanístico de Los Ahijones data de 2004, pero la ejecución de las 15.400 viviendas previstas se ha ido demorando. Hasta ahora sólo se ha realizado un 5% del movimiento de tierras previsto. Suficiente en cualquier caso para descubrir el yacimiento.

El director regional de Patrimonio Histórico, Ignacio Muñoz, contó que no se trata de un enclave excepcional; hay otros 60 en toda la región de esa época, y al menos dos (Los Remedios, en Colmenar Viejo; y Sieteiglesias, en Lozoyuela-Navas-Sieteiglesias) se conservan en mejor estado, han sido adaptados como museo “y va mucha gente a verlos”. “En el caso de Vicálvaro, la zona es de difícil acceso (aún no ha sido urbanizada y carece de calles), y las tumbas son más precarias; por ello, en vez de museizarlo se decidió que era más interesante realizar una excavación y estudio de los restos”, añadió.

La excavación ya está concluida. 
Es una de las necrópolis de mayor tamaño de la región, en parte porque, dado que no se iba a conservar, se decidió excavarla entera. Las fosas, a 30 centímetros de profundidad, miden entre 160 y 170 centímetros de largo y medio metro de ancho. Los cráneos rescatados estaban orientados al este. Se han hallado ajuares con restos metálicos y cerámicos (puñales, broches, etcétera).

Los visigodos no enterraban a sus muertos junto a sus poblaciones, así que en los alrededores, quizá a kilómetros de distancia, debía haber un importante enclave muy poblado, dado el tamaño de la necrópolis, que aún no ha sido descubierto. Junto a las tumbas no se han encontrado restos de cabañas o construcciones.

Los visigodos fueron un pueblo germánico que penetró en el Imperio Romano en el siglo IV y conquistó la península ibérica a inicios del V. En el VIII fueron barridos por los musulmanes.

El Tribunal Supremo anuló en septiembre del año pasado el desarrollo urbanístico de Los Ahijones (y el resto de nuevos barrios de Madrid), convirtiendo el área de nuevo en suelo sin urbanizar.

El Ayuntamiento trabaja ahora a marchas forzadas para tener listo, antes de que acabe el verano, un nuevo plan que devuelva la zona al estado anterior a la sentencia; en ese proyecto se podría hacer un excepción con la zona del yacimiento.

Vestigios romanos e islámicos
En la zona del hallazgo se han documentado también vestigios romanos, de la Alta Edad Media, restos islámicos y otros hasta el siglo XIV. “Los informes definitivos aún no están acabados y todavía resta hacer las pruebas de ADN, pero ya se puede avanzar que se trataba de la necrópolis de una población cercana de unos 500 individuos”, explica Jorge Vega, responsable de las excavaciones. “No hemos encontrado, de momento, ningún guerrero, lo que significa que se trataría de una población dedicada a la agricultura”. Saúl Martín, uno de los arqueólogos que participó en la excavación vecina de Los Berrocales, confirma que hace seis siglos Vicálvaro ya era un distrito obrero. “Eran trabajadores, no se han encontrado edificios espectaculares ni ajuares fastuosos”, señala sobre el terreno en una visita con el vocal de IU. Junto a las tumbas vacías hay piedras de molinos de mano para hacer pan, pozos y dos bocaminas previsiblemente más modernas, según Martín.

Localizar el emplazamiento de la iglesia
“Se trataría de hispanos que adoptaron las costumbres visigodas. Étnicamente no era un pueblo germánico”, abunda Vega. El responsable de las excavaciones anuncia que algunos de los restos óseos serán analizados en una universidad danesa y otra española para extraer el ADN. También se estudiarán las dentaduras para detallar la alimentación que seguía este grupo. El poblado estaba formado por casas del tipo “rehundido”. Los muros estaban enterrados a media altura y luego un armazón de madera cubría la techumbre. El pueblo, posiblemente, incluía una iglesia que previsiblemente fue desmontada durante las invasiones árabes. “Es otro elemento interesante que queremos encontrar”, dice Vega.

Dentro de los sarcófagos, los arqueólogos hallaron ajuares formados por pendientes, anillos o broches que han sido trasladados al Museo Arqueológicos Regional, en Alcalá de Henares. Las tumbas se agrupaban según familias “formando pequeñas agrupaciones”, explica Vega. “Imaginamos que la idea es que todos descansasen juntos”. Los individuos eran enterrados en féretros de madera remachados con clavos de bronce. Todas las tumbas están excavadas en la misma dirección: de este a oeste, la salida y la puesta del sol.

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