6 de noviembre de 2012

Nuevos hallazgos cuestionan la fundación romana de Valencia

El origen prerromano de Valentia (la Tyris ibérica) ha sido una de las cuestiones más polémicas a las que se ha enfrentado la historiografía valenciana en las últimas décadas. Las piezas encontradas en la calle Ruaya servirán para demostrar si Valencia es más antigua de lo que se piensa., 
Poco sabemos de la fundación romana de Valencia, datada en el año 138 antes de Cristo, a cargo del cónsul Junio Bruto en la parte alta de una pequeña terraza fluvial del Turia atravesada por la vía Heraclea y a medio camino entre Saguntum y Cartago Nova. Y anterior a esa época, se cuestiona todo conforme se descubren hallazgos arqueológicos.
Vista de los restos hallados en la calle Ruaya en 2008 durante la
construcción de un parking y que demuestran que en esta zona hubo
actividad humana en los S. III y IV a. de C.
Foto: Juan Carlos Cárdenas / EFE

El último descubrimiento, un conjunto de piezas cerámicas datado en el siglo III antes de Cristo, hace tambalear los orígenes anteriores a la Valencia romana. 

Este «tesoro», en palabras de la concejal de Cultura, se localizó en la calle Ruaya durante unas excavaciones realizadas en 2008 previas a la construcción de un parking. 

Estas piezas servirán para demostrar si «Valencia es más antigua de lo que se piensa», matizó Mayrén Beneyto, quien anunció que los restos cerámicos, una vez limpiados y recuperados, se expondrán en un museo municipal.

Alrededor de una veintena de piezas aparecieron en un solar tras las primeras obras.
Una parte aún se conserva en las instalaciones del Servicio de Arqueología Municipal y el resto está en el Instituto Valenciano de Conservación y Restauración de Bienes Culturales (Ivacor).

El origen prerromano de Valentia (la Tyris ibérica) ha sido una de las cuestiones más polémicas a las que se ha enfrentado la historiografía valenciana en las últimas décadas. En esta línea profundizan los técnicos del Ayuntamiento de Valencia al revisar «cerámica ibérica, romana y griega, dos monedas cartaginenses, ánforas de Cádiz y Túnez, además de bolsas de riego, zonas de desperdicios y algún pozo, que indican que era una zona de huerta habitada y cultivada en esta época, antes de la fundación de la ciudad de Valencia», explicó Albert Rivera, el jefe del Servicio de Arqueología de Valencia.

¿Este hallazgo significa que Valencia ya existía antes de la fundación romana? No hay una respuesta cierta, pero sí numerosas hipótesis. Los restos encontrados en la calle Ruaya demuestran que anterior al nacimiento de la Valencia romana había actividad humana. Los expertos desconocen si este descubrimiento arqueológico corresponde a la existencia de una ciudad colindante o es la misma Valencia.

Puerto o emporio comercial
«No necesariamente ha de ser una cosa urbana», apuntó Rivera. Podría tratarse de un puerto, ya sea conectado a la Albufera o al Mediterráneo, o quizá los restos respondan a la existencia de un emporio comercial. Certezas históricas, de momento, hay pocas. Aún así la arqueología es de la única herramienta que permite desenterrar partes importantes del pasado para devolverlo al futuro.

Los restos arqueológicos de la calle Ruaya son de los más antiguos encontrados en la capital. Su valoración histórica está vinculada a su ubicación, alejado del centro de Valencia, que fue fundada siglos después al poblado íbero que, según las primeras investigaciones, tuvo actividad agrícola y comercial en lo que hoy se conoce como la calle Ruaya.

La Valencia actual acumula en su subsuelo abundantes fragmentos de las estructuras urbanas y las arquitecturas de las sucesivas ciudades que la precedieron. Conforme pasan los años es más complicado descubrir las huellas de los primeros pobladores. Tampoco facilita nuevos hallazgos la crisis económica, que no sólo congela el presupuesto para obras sino que frena cualquier actuación inmobiliaria que obligue a excavar o remover el subsuelo.

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