27 de marzo de 2017

Destruyen los restos de la ciudad romana de Iliturgi, en Mengíbar (Jaén)

El Seprona investiga la denuncia de la UJA en Cerro Maquiz en lo que puede ser uno de los mayores atentados contra el Patrimonio jienense
Mapa que acompaña a la denuncia con la situación
de las zanjas en el recinto amurallado.
Catorce kilómetros de zanjas para instalar un riego en un olivar han arrasado los restos arqueológicos de la antigua ciudad romana de Iliturgi, en Cerro Maquiz (Mengíbar). Fue en su tiempo una de las más importantes de la Alta Andalucía. Un yacimiento conocido desde hace más de un siglo, y en el que se han hecho varias excavaciones. Según la denuncia que ha puesto ante la Justicia la Universidad de Jaén, UJA, y que ya investiga el Seprona de la Guardia Civil, podría haber sufrido una de las mayores agresiones al Patrimonio Histórico de Jaén, si se confirma la magnitud de los daños.

LAS CIFRAS
  • 15% de la superficie total del yacimiento, de la vieja ciudad romana, ha quedado afectada.
  • 32.000 metros cuadrados de terreno ocupan las zanjas excavadas recientemente.

«La estimación de la superficie afectada se ha realizado con un Sistema de Información Geográfica, el cual muestra 14 kilómetros lineales de tubería. Considerando una mínima afección de más de 32.000 metros cuadrados, es decir, que la obra ejecutada sin ningún tipo de control o vigilancia arqueológica y destruyendo el interior de una ciudad romana supera el 15% del total de su superficie fortificada. Valorar los daños causados al conocimiento y al patrimonio es incalculable. Valorar el coste de una intervención que documente lo afectado y restituya y consolide los restos es la mínima responsabilidad exigible», asegura el arqueólogo de la UJA Juan Pedro Bellón, que iba a iniciar una excavación con todos los permisos en Cerro Maquiz cuando se descubrieron los destrozos.

El Cerro Maquiz y su yacimiento arqueológico están inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, por lo que goza de «de una singular protección y tutela».

PÉRDIDAS MONUMENTALES

  • El único templo romano que se había excavado en la provincia se ha visto afectado
  • El tamaño de los sillares levantados al remover la tierra da idea de los edificios enterrados
PROPIETARIOS
La ley andaluza establece que «las personas propietarias, titulares de derechos o simples poseedoras de bienes integrantes del Patrimonio Histórico Andaluz, se hallen o no catalogados, tienen el deber de conservarlos, mantenerlos y custodiarlos de manera que se garantice la salvaguarda de sus valores. A estos efectos, la Consejería competente en materia de patrimonio histórico podrá asesorar sobre aquellas obras y actuaciones precisas para el cumplimiento del deber de conservación».

«Nos sorprende que la propiedad del terreno, conocedora del potencial arqueológico del sitio, haya afectado y destruido de esta manera uno de los sitios arqueológicos más emblemáticos de la Alta Andalucía, conocido desde finales del siglo XIX y cuyos materiales se exponen en la Real Academia de la Historia o el propio Museo Arqueológico Nacional de Madrid», añade el científico.

En un primer examen tras comprobar que se habían hecho obras para instalar un sistema de regadío, los científicos de la UJA estiman que se han abierto zanjas sin autorización alguna en más de 20 hectáreas, «destrozando a lo largo de su trazado numerosos sillares, materiales cerámicos y evidentemente estratigrafía arqueológica de la ciudad romana. En determinados puntos los sillares extraídos del subsuelo son de tal envergadura que no han podido ser cubiertos quedando en la superficie actual de la parcela».

Bellón considera «especialmente hiriente la afección de estas zanjas en el entorno de las grandes termas romanas, cuyos restos aún emergen en la zona central de Cerro Maquiz, en la que se ha destrozado parte de su estructura, arrancando grandes sillares de piedra arenisca que formaban parte de esta estructura monumental. Del mismo modo, el trazado de estas zanjas ha afectado a los restos de un templo romano y una plaza pública o foro, excavados por el Instituto Arqueológico Alemán a finales de los años 80 del siglo XX. En esta zona, la destrucción de la estratigrafía arqueológica de época romana ha favorecido la aparición de expoliadores con detector de metales que han sustraído los materiales metálicos procedentes de los depósitos arqueológicos destruidos».

El arqueológico reclama «una actividad de urgencia que valore los daños causados al único ejemplar de templo (sacellum) romano visible en nuestra provincia».

El informe preeliminar sobre los daños que obra en poder de la Justicia estima que «en la zona de la puerta norte de la ciudad, cerca de la ermita actual, se constatan remociones de tierra, sillares desplazados, y con seguridad pueden haber alterado la fortificación de la misma. En la zona de la puerta norte de la ciudad, o puerta de Aurgi, sobre la ladera de Cerro Maquiz que da a la vega del río Guadalbullón, se observa la destrucción de parte de la estructura de la posible puerta de la ciudad. En la zona oeste de la fortificación, en su entorno central y próximo a la propia fortificación, aparecen desplazados sillares de enorme tamaño (de 1.20 metros de lado), así como losas de dimensiones considerables, las cuales podrían constituir la cubierta de alguna cisterna o conducción hidráulica monumental. Por toda la finca han quedado esparcidos restos de estructuras monumentales, los cuales pertenecen a edificios de notable envergadura, posiblemente edificios públicos tales como templos, termas, estructuras de hábitat etc».

INVESTIGACIÓN
Los científicos consideran que «la acción ha sido ejecutada en pocos días, de forma apresurada, que las zanjas más amplias y los pozos o arquetas han sido removidos y tapados sistemáticamente pero manifestando superficialmente la evidencia del daño patrimonial».

Juan Pedro Bellón explica que el proyecto de investigación que el equipo del que forma parte iba a emprender «se ve afectado también por esta destrucción sin precedentes, obligándonos a replantear nuestros objetivos».

«Manifestamos la necesidad de garantizar la protección patrimonial del sitio a través de su declaración como Bien de Interés Cultural para evitar, en lo posible, afecciones como la aquí presentada y nos ponemos a disposición de las autoridades competentes», asegura Bellón.

24 de marzo de 2017

Arqueólogos de la Universidad de Jaén descubren una cámara funeraria intacta en Asuán (Egipto)

Es un hallazgo único en el que se han encontrado hasta las últimas ofrendas que se depositaron sobre el pozo que conduce a la cámara funeraria. Desde 2008, el equipo de la Universidad de Jaén ha localizado un total de seis cámaras intactas y una más saqueada
Alejandro Jiménez aseguró que hace más de un siglo que no se encuentra un enterramiento de estas características. 
La misión de la Universidad de Jaén en Qubbet el-Hawa (Asuán, Egipto) dirigida por el profesor de Egiptología, el Dr. Alejandro Jiménez Serrano, ha descubierto una estructura intacta donde se enterró al hermano de uno de los más importantes gobernadores egipcios de la Dinastía XII, Sarenput II. El descubrimiento no es sólo importante por la riqueza del enterramiento, sino también porque arroja luz sobre aquellos individuos que vivieron a la sombra del poder, de la que no existía hasta ahora mucha información.

Así lo ha dado a conocer el propio investigador junto al Rector de la Universidad de Jaén, Juan Gómez Ortega, en una rueda de prensa en la que ha hecho balance de la novena campaña de trabajos arqueológicos que el grupo que dirige ha realizado en esta necrópolis del 16 de enero al 17 de marzo de este año.


UN ENTERRAMIENTO ÚNICO
Este hallazgo es único porque se han encontrado hasta las últimas ofrendas que se depositaron sobre el pozo que conduce a la cámara funeraria. “Es la primera vez que está constatada la presencia de un enterramiento dentro de un corredor. No lo esperábamos. Cerraron el pozo funerario y dejaron ofrendas cerámicas sobre él. Es la primera vez que se constata este tipo de deposición funeraria completa”, ha explicado Alejandro Jiménez.

Dentro de este último espacio había un ajuar que consistía en cerámicas, dos ataúdes de cedro (uno interior y otro exterior), un grupo de maquetas de madera, que representaban barcas funerarias y escenas de la vida cotidiana. La momia, todavía en estudio, estaba cubierta con un cartonaje polícromo con una bella máscara y collares. “Hace prácticamente un siglo que no se encuentra un enterramiento con estas características, con un ajuar tan rico y tan variado”, destacaba el profesor Jiménez.

23 de marzo de 2017

Excavaciones alrededor de la Basílica de Castelló d'Empuries buscan posibles restos del S. VIII dC

Una excavación en 2007 en el municipio gerundés descubrió unos restos óseos de esta época, que podrían estar incluidas dentro de un complejo todavía desconocido
Trabajos de excavación en el sector norte de Castelló d'Empuries. FOTO: GEMMA TUBERT / ACN
Castelló d’Empúries (Gerona) quiere conocer más a fondo sus orígenes. Por eso, han iniciado una excavación arqueológica en el yacimiento del solar norte de la Basílica de Santa Maria. El Museo de Historia Medieval del Ayuntamiento de Castelló d’Empúries ha impulsado la excavación arqueológica que se inició el  lunes y que se alargará hasta el 31 de marzo. La actuación forma parte de un proyecto dirigido por la arqueóloga Anna Maria Puig y que se inició hace once años con una intervención en este yacimiento del área de la antigua sacristía medieval de la iglesia, el espacio ‘sagrado’ que rodeaba estos templos.

Entonces, y a unos doce metros del cementerio de la antigua iglesia gótica, los arqueólogos localizaron una tumba con restos óseos. La prueba del radiocarbono determinó que se trataba de una chica de unos 20 años. Además, dató el hallazgo alrededor del siglo VIII d.C; hasta ahora, los hallazgos más antiguos localizados en la población.

Para Puig, este descubrimiento no es un hecho aislado. “Lo más probable es que esta tumba corresponda a un edificio que ya se entrevio en una prospección geofísica que se realizó en noviembre de 2007”, explica.

En esta ocasión, se detectaron no sólo los cimientos de la antigua iglesia románica si no también “los restos de un edificio totalmente sesgado respecto a los ejes de los otros templos gótico y románico y que podrían ser datados de esta época”.

INDICIOS
La excavación busca determinar si este posible templo existía y si la tumba se encontraba en una necrópolis vinculada al mismo. Puig dice que, por ahora, no pueden avanzar nada y remarca que acaban de empezar pero admite que hay indicios que apuntan en este sentido. “Todavía no hemos superado los niveles altomedievales que podemos relacionar con el templo prerrománico pero todavía es muy temprano”, explica.

La intervención en este yacimiento se alargará hasta finales de mes pero el proyecto de investigación no acabará aquí. Puig asegura que tienen la voluntad de hacer una intervención de mínimos en el interior de la Basílica.

Con los datos que tienen, añade, podrían comprobar los indicios que tienen de los templos y, sobre todo, la cimentación del actual edificio. “Creemos que estudiando el subsuelo podremos explicar algunas de las patologías que sufre este templo”, añade.

DOCUMENTAR LA ZONA
Desde el Ayuntamiento aseguran que la excavación arqueológica busca, además, profundizar en el conocimiento del proceso de poblamiento y ocupación de este espacio durante los primeros siglos de la época altomedieval. La voluntad es documentar todo lo que se pueda antes de que se cubra la zona para hacer un parking, como prevé el consistorio.

La regidora de Patrimoni Històric, Roser Vitalla, remarca la importancia de hacer esta clase de actuaciones y dice que el objetivo es comprobar los datos y continuar las excavaciones que comenzaron en 2006.

La zona donde está en yacimiento forma parte de la antigua sacristía medieval de la iglesia y está situada en el monte Salner, uno de los dos núcleos originarios de la población junto con el monte Mercadal.

(Fuente: La Vanguardia)

22 de marzo de 2017

El plan de excavaciones arqueológicas del Marq incluye este año ocho enclaves

La Diputación de Alicante destinará un total de 100.000 euros para desarrollar estos trabajos, que comenzarán el próximo mes de abril en la Illeta dels Banyets.
El yacimiento de la Illeta dels Banyets se beneficiará de nuevas investigaciones. 
El programa de excavaciones arqueológicas que el Museo Arqueológico de Alicante (Marq) desarrolla anualmente incluye este año ocho enclaves de la provincia en los que se realizarán labores de investigación para la puesta en valor del patrimonio de la Costa Blanca.

El plan es uno de los más completos y rigurosos de la Comunitat Valenciana, tanto por los períodos históricos que abarca como por el ámbito territorial en el que se actúa, según un comunicado de la Diputación de Alicante.

El museo alicantino emprende una edición más de este proyecto con el objetivo de documentar y llevar a cabo una amplia investigación científica de los hallazgos que se recuperan, así como avanzar en el conocimiento de las antiguas civilizaciones que poblaron distintas zonas de la provincia de Alicante.

PRÓXIMAS INTERVENCIONES
El equipo de arqueólogos intervendrá en los emplazamientos de la Illeta dels Banyets en El Campello, la Acequia de los Enamorados en L'Alacantí, las Laderas del Castillo de Callosa de Segura, el Tossal de Manises en Alicante, el Penyal d'Ifac en Calp y la Cova del Randero de Pedreguer, así como en el Cabezo de Pardo y la costa del Baix Segura, ambos en la Vega Baja.

La conservación de las excavaciones realizadas en 2016 en el sector del Barrio Suroeste se ha visto amenazada por los últimos temporales, por lo que es necesario proteger y consolidar esta superficie, que se acondicionará en un futuro como nuevo espacio museístico, indica la nota de prensa.

Además, la intervención en Cabezo Pardo se centrará este año en la realización de diversos estudios y analíticas, así como en la redacción de la memoria final de la excavación, ya que, tras once años de campañas arqueológicas, se da por concluido el proyecto.

La prospección y sondeos arqueológicos en la Acequia de los Enamorados -en tramos de Alicante, Mutxamel y Xixona- y en el barranco del río Montnegre es otra de las actuaciones que este verano acometerá el Marq para intentar localizar restos de época romana.

Además, en las laderas del castillo de Callosa de Segura se retomarán las excavaciones de la pasada campaña, así como la investigación y actualización de datos en la zona.

Mientras, la decimotercera intervención que se realiza en el Penyal d'Ifac se focalizará en las tareas de consolidación de emergencia y en la excavación y documentación de áreas del emplazamiento centradas en Calle I, Puerta, Iglesia, Necrópolis y Muralla Oeste.

Mientras, en el Tossal de Manises, uno de los buques insignia de la arqueología alicantina, las labores de técnicos y voluntarios enlazarán con las de campañas anteriores con el objetivo de profundizar en uno de los ejes principales del yacimiento.

Otro de los emplazamientos es la Cova del Randero en Pedreguer, donde continuarán las labores en la galería de la izquierda de la Sala Interior, zona en la que se han determinado las mejores evidencias del uso funerario de la cavidad.

También se retomará el sondeo Paleolítico iniciado en 2014 en la Sala de la Entrada para conocer mejor el tipo de ocupación de la cueva.

A partir del próximo mes de mayo se seguirá con la prospección visual y los sondeos de la primera fase para el levantamiento de la carta arqueológica subacuática del Baix Segura.

En concreto, en la costa de Torrevieja, Orihuela y Pilar de la Horadada se estudiarán el Embarcadero Romano de La Mata, Torrelamata, la Playa de los Locos, la Playa del Acequión, Punta Prima, Cap Cervera, Cap Roig y el fondeadero del Mojón.

(Fuente: La Vanguardia / EFE)

21 de marzo de 2017

No todo vale

Tras la expectación generada por la reciente publicación de un reportaje que sitúa la mítica Atlántida de Platón en el yacimiento de los Marroquíes Bajos de Jaén, traemos a colación este artículo de Manuel Molinos, director del Instituto Universitario de Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén.
Manuel Molinos Molinos.

Cuando alguien se define como atlantólogo podría suponerse que se trata de un especialista en Atlanthropus mauritanicus, el Homo erectus norteafricano, o de un estudioso de la cordillera del Altas tunecino-argelino-marroquí, o de un especialista en los fondos del mar Atlántico. Pero si me dicen que se trata de un autonombrado especialista en la Atlántida platónica, me quedo asombrado de que alguien pueda decir tanta tontería sin ruborizarse, y que otros puedan tomarlo en serio. Es el caso de Georgeos Díaz-Montexano o de su colega Simcha Jacobovici, el 'descubridor' de los clavos de Cristo, de la tumba de Caifas, de la cripta familiar de Jesús, con María Magdalena y el común hijo de ambos; también de la sepultura del apóstol Santiago: un verdadero especialista en hallazgos de primer nivel que acabaron demostrándose, tampoco hubo que indagar mucho, simples falsedades. Toda una vida de estudio no bastaría para analizar tanta basura.

¿Existió alguna vez la Atlántida? Seguro que sí: en la filosofía de Platón, en la mitología, o en la retórica literaria: existió para sueños nacionalistas, especialmente el alemán de los años posteriores a la Primera Guerra Mundial que desembocó en el nazismo,. Ha habido muchas Atlántidas, en la literatura y en la ficción. Existe en la cabeza de Georgeos Díaz-Montexano. Pero dicho esto, la Atlántida, como realidad, no estuvo en Jaén, tampoco sus supuestos centros secundarios, ni sus templos, ni sus construcciones. Ni aquí, ni en ningún lugar del planeta Tierra, sencillamente porque una Atlántida histórica, no existió nunca, jamás. No hay arqueólogo ni historiador medianamente serio, que sostenga esa afirmación. Lo diga Georgeos Díaz, Simcha Jacobovici o el afamado cineasta James Francis Cameron.

Las afirmaciones que hemos leído estos días en los medios de comunicación, tienen trampa y esconden un olímpico desprecio a la ciencia al intentar argumentar que existen dos clases de arqueologías: una académica, encerrada entre los infranqueables muros de la universidad y otra para la que no son necesarios ni títulos ni método. Basta con autoproclamar la existencia de una supuesta ciencia bautizada como 'atlantología'. Más de veinte años de investigación, que como tal ha sido modélica aunque las autoridades no hayan hecho sus deberes, especialmente en lo que se refiere a la puesta en valor de las parcelas que se destinaron a ese fin, pueden quedar reducidos a cenizas por una estrafalaria, inconsistente o, incluso, falsaria 'opinión'. Y en ciencia no existen opiniones. Los arqueólogos no opinan sobre el pasado, construyen hipótesis a partir de una información fosilizada en la tierra. Y cuando tienen las evidencias suficientes las convierten en tesis hasta que nueva información modifique o incluso revoque las anteriores conclusiones. Ese es el método científico.

Pero vayamos a la Atlántida: Platón (427-347 a.n.e.) al escribir sus Diálogos de Critias y de Timeo, pretendía exponer sus críticas posiciones político-filosóficas sobre el Estado Ateniense. El personaje central del relato, al que Platón parece tener en alta estima, explica a Sócrates el fabuloso mundo de la Atlántida. Se trata de Critias, un oligarca ateniense, responsable de asesinatos y deportación de ciudadanos de su propia ciudad, al que Filostrato llamó «el mayor malvado de todos los hombres», tirano depravado que para Platón fue un hombre refinado, un aristócrata distinguido. Con estos principios Platón construye su universo ideal, una sociedad donde los campesinos y artesanos trabajaban, los guerreros vigilaban y los gobernantes-aristócratas tomaban sabias decisiones en beneficio de la comunidad. En realidad, su modelo de sociedad ideal sería similar al de Esparta, muy alejado del que tenía Atenas en el momento mismo del nacimiento del filósofo, herencia principal del recién fallecido Pericles (429 a.n.e.). Y de ahí nace el mito de la Atlántida, según algunos investigadores una metáfora del imperio Aqueménida con el que los griegos habían mantenido un largo y doloroso enfrentamiento. La Atlántida habría sido un fabuloso reino donde la virtud, el sentido de la justicia y la sabiduría de sus gobernantes, habrían creado un continente ideal, que sólo los dioses, enojados por la soberbia que con el tiempo caracterizaron a la monarquía atlante, habrían truncado mediante una gigante y catastrófica ola.

El filósofo, que creaba el mito para defender su filosofía política, describió ampliamente el lugar como si de un escenario real se tratase, una enorme isla, en realidad un continente, una metáfora narrada como si de una historia verdadera se tratara: A Critias se la contó su padre, que la escuchó de Solón, y que se remontaba a los orígenes del universo griego, unos nueve mil años antes de Platón ¡En el Mesolítico! Las cronologías obtenidas para las estructuras de los fosos de Marroquíes, con metodología científica (C14), cifran su origen, fosos 0 y 1, en torno al 2800 a.n.e., más de seis mil años después de la supuesta destrucción del mítico continente. Es decir los atlantes, en su caso, estarían todos muy calvos antes de la construcción del extraordinario, magnífico, espectacular, asentamiento Calcolítico de Jaén.

EL ORIGEN
Efectivamente y ahí estoy de acuerdo con Georgeos Díaz-Montexano, un espacio verdaderamente excepcional, digno de recibir mucha más atención de la que se le dio una vez realizadas las excavaciones arqueológicas. Tan excepcional que no necesita de florituras literarias ni su identificación con el universo mitológico atlantista. Marroquíes está en el origen de lo que somos los hombres y mujeres que habitamos esta tierra. Esa sí es nuestra identidad y no la fabulosa leyenda de un reino de atlantes aristocráticos y antidemocráticos al gusto platónico; en Jaén tenemos una historia repleta de momentos álgidos que deberían servir para aumentar nuestra autoestima como pueblo, sin necesidad de recurrir a absurdos inventos formulados no está claro con qué propósito, salvo el de vender exclusivas en los medios de comunicación.

Ese mensaje debería calar entre nuestros políticos, que en su mayoría han ignorado el patrimonio histórico de la ciudad. Un sencillo ejemplo: Yo llevo treinta y seis años investigando en el oppidum ibero de Puente tablas; ¿saben cuantos alcaldes(a) de Jaén han mostrado su interés por el sitio? ¿Cuántos han preguntado o solicitado información sobre uno de los asentamientos más emblemáticos, conocidos y publicitados de la provincia? Ninguno.

Ahora vienen unos freelance, con el pedigrí de un medio de difusión internacional y se les hace el culo agua y se plantean hasta revisar las licencias de obra en el lugar, en vez de suspender, en interés general, ese sí, urgente y objetivo, la licencia de obras de la cantera de la Fuente de la Peña, por ejemplo. Pero como lo dicen desde fuera hay que darles más crédito que a las docenas de arqueólogos que han trabajado en Marroquíes Bajos. Por otro lado, en muchos ciudadanos, verdaderamente interesados en el patrimonio de la ciudad, se ha creado la ilusión de que esta situación puede ayudar a defender ese patrimonio. «Bueno -dicen- es una barbaridad, pero puede contribuir a proteger nuestra historia» ¡No! Junta y Ayuntamiento deberían establecer los mecanismos para la puesta en valor del Marroquíes, para el uso social, también como recurso económico, de ese extraordinario patrimonio. Pero de la fábula no puede surgir nada bueno. No podemos resolver nuestros problemas con la falsedad, con la mentira. No a cualquier precio.


Manuel Molinos
Catedrático de Arqueología de la Universidad de Jaén

20 de marzo de 2017

Vandalismo y dejadez contra el patrimonio de Cádiz

Los atentados contra el Patrimonio se ceban con especial predilección sobre la casa romana recuperada en Varela y el acueducto de Asdrúbal. 
La dejación pública y los daños causados demuestra un desprecio por el bien común.
El mantenimiento del patrimonio histórico de Cádiz no está únicamente en manos de las administraciones públicas o de los propietarios privados de estos equipamientos. Los propios ciudadanos deben jugar también un papel relevante a la hora de colaborar en el cuidado del legado de siglos de vida de la ciudad, que cada vez tiene más relevancia en la economía de la capital, por su importancia como referente cultural y turístico.

Si ya es grave la dejación pública, el daño causado por los ciudadanos de forma intencionada supone un desprecio por el bien común.

Es lo que pasa de forma casi habitual en el complejo arqueológico existente en los jardines y en el parque de Varela, así como en los restos del acueductos romano que, casi escondido, se expone en los cercanos jardines de Asdrúbal.

PINTADAS QUE REAPARECEN
El vandalismo urbano se ceba con especial predilección sobre la casa romana recuperada en Varela, donde son habituales las pintadas tanto en la estructura de la vivienda como en el mobiliario urbano instalado tanto para su protección como para explicar lo que se puede ver. Las pintadas aquí están a la orden del día y tras la limpieza periódica que se hace de la zona, vuelven a aparecer a las pocas horas.

En menor medida, el vandalismo urbano también ataca a los yacimientos arqueológicos funerarios que completan los jardines de Varela.

Las pintadas llegan también a los restos del acueducto romano en Asdrúbal, que hace unos días sufrieron el ataque de los vándalos, arreglado ayer. El acueducto, instalado desde hace unas décadas en estos jardines, se ubica en un espacio muy poco visitado y sin información sobre lo que se ofrece al paseantes.

Momentos más recientes de nuestra historia también han recibido en las últimas semanas la visita de los vándalos. Un ejemplo es la placa instalada en recuerdo de quienes murieron fusilados durante la Guerra Civil en el frente de la Puerta de Tierra. La Junta instaló hace unas semanas una burocrática placa (similar a la que utiliza para titular los edificios oficiales) recordando al Monumento Nacional como lugar de la memoria histórica. Desde el primer momento la placa ha estado tapada por todo tipo de pegatinas y cubierta por una pintada con los colores de la bandera española. Hoy aún persisten los daños ocasionados, a lo que se unen que el mensaje aparece ya roto. Y no solo en la memoria.

(Fuente: Diario de Cádiz)

17 de marzo de 2017

Descubren una lucerna con contenido sexual en La Alcudia

Con este hallazgo, el equipo continúa aportando conocimiento sobre el pasado de la vieja colonia Iulia Ilici Augusta y, en especial, sobre sus fases más modernas que corresponden por el momento a la alta Edad Media.
En la lucerna se representa una explícita relación amorosa entre una mujer y un herma.
Una singular lucerna, o lamparilla de aceite, que conserva parte de una escena de marcado contenido sexual, ha aparecido en La Alcudia, en el marco de las excavaciones arqueológicas del Proyecto Domus-La Alcudia: Vivir en Ilici. En ella se representa una explícita relación amorosa entre una mujer y un herma.

Un herma es un pilar cuadrangular que está coronado por una cabeza masculina y - a menudo - lleva esculpido un falo a la altura que correspondería en un cuerpo humano. Estos pilares eran muy frecuentes en el mundo griego como representaciones de los dioses Hermes o Dionisos y se utilizaban como hitos protectores de propiedades y caminos. Más tarde, en la cultura romana, se generalizaron representado a diversos personajes, hasta adquirir un valor decorativo en un contexto cultural en el que las representaciones de los órganos sexuales se consideraban profilácticas y acreedoras de buena suerte.

IMAGEN EXPLÍCITA
Esta explícita imagen, como otras muchas de contenido aparentemente erótico que abundaban en los objetos de uso cotidiano del mundo clásico, no correspondían a la categoría de lo obsceno, sino más bien a una experiencia visual diferente a la nuestra, que otorgaba al acto sexual y a su representación un significado apotropaico, protector y en ocasiones religioso. "Los vestigios exhumados en La Alcudia nos permiten mirar el pasado con ojos actuales y construir una historia libre de prejuicios", señalan fuentes universitarias.

Con este hallazgo, el equipo continúa aportando conocimiento sobre el pasado de la vieja colonia Iulia Ilici Augusta y, en especial, sobre sus fases más modernas que corresponden por el momento a la alta Edad Media.

16 de marzo de 2017

Castilla La Mancha aprueba las ayudas para investigación arqueológica y paleontológica

El Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha aprueba 450.000 euros de ayuda a la investigación del patrimonio arqueológico y paleontológico. La dotación llegará a medio millar de profesionales y supone un incremento del 20% respecto a las del año anterior
Excavaciones arqueológicas en el castillo de Alarcos (Ciudad Real).
Un total de 450.000 euros se han aprobado desde la Junta de Comunidades para las ayudas en investigación del patrimonio arqueológico y paleontológico de Castilla-La Mancha. Se trata de un montante superior en un 20% al del año pasado, según el portavoz del Ejecutivo regional, Nacho Hernando, y que pretende llegar a medio millar de profesionales a lo largo de la región.

Desde la Junta han destacado que todos los años se han convocado estas subvenciones, para ayudar a un contexto "permanente de fomento" de la investigación en esta materia. Además, han asegurado que el impulso de este tipo de iniciativas también sirven como un "importante medio de dinamización" de la economía de los municipios que acogen las excavaciones, especialmente en el medio rural.

FACILIDADES
Este año, el Consejo de Gobierno ha aprobado la convocatoria antes que el año pasado, para dar "todas las facilidades" a los profesionales que quieran beneficiarse de las mismas y así conseguir que la investigación arqueológica y paleontológica se asiente. Así, afirman, se podrá favorecer un "mayor conocimiento" del patrimonio cultural castellano-manchego.

La Junta ha recordado también que en 2016 se concedieron 41 subvenciones, seis más que en 2015. De ellas, cinco fueron para estudios paleontológicos y el resto para proyectos arqueológicos. Yacimientos importantes en la región como Recópolis, Carranque, Segóbriga, Tolmo de Minateda, Alarcos, Vascos, Cerro de las Cabezas, Libisosa, Calatrava la Vieja, La Bienvenida o los paleontológicos de Lo Hueco y Las Hoyas tuvieron ayudas.

Finalmente, Hernando ha resaltado que los yacimientos de Los Almadenes en Hellín (Albacete), Pilar de la Legua en Almadén (Ciudad Real), la Cava en el Valle de Altomira (Cuenca), El Cerro de la Virgen de la Muela en Driebes (Guadalajara) y el mausoleo de Las Vegas de San Antonio en La Pueblanueva (Toledo) son “ejemplos" de trabajos más recientes, en los que se abordan sitios más conocidos con una nueva tecnología y donde se exploran líneas de investigación novedosa.

(Fuente: El DIario.es)