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1 de julio de 2013

Las obras de restauración sacan a la luz las yeserías mudéjares de San Lorenzo, en Sahagún (León)

La restauración de la Iglesia de San Lorenzo, en Sahagún, ha dado ya su primera sorpresa, con la aparición de varias yeserías que pudieron formar parte de la decoración original de este templo de estilo mudéjar y construido en el siglo XIII.
Motivos vegetales y geométricos adornaban el templo
tras su construcción, como se observa en estos detalles.
Foto: Acacio Díaz
 Por el momento, los especialistas tienen que estudiar el hallazgo para pronunciarse sobre su alcance y sobre las medidas que se adoptarán para su conservación.

La actuación en las columnas de la nave central a la altura del crucero ha permitido el hallazgo y no se descarta que aparezcan nuevos restos según se vayan ejecutando los trabajos. 


Ya antes de comenzar con la restauración, en una actuación en la cubierta, se encontraron los restos de un artesonado que ocultaban las bóvedas con las que se dotó posteriormente al templo. 

Sin embargo, este elemento no quedará a la vista del público, como sí podrán observarse los elementos decorativos ahora encontrados.

Las yeserías encontradas ofrecen un conjunto de estrellas con variación de puntas, cintas y sogueados y conservan sus colores originales sin repintes. Su aparición enriquece el monumento, tanto desde el punto de vista patrimonial como por tratarse de un recurso turístico.

En pleno casco urbano, la iglesia se sitúa en la calle de la Morería y es de la cultura mudéjar de donde llega esta decoración de motivos geométricos y vegetales.

Las obras finalizarán el año que viene

El derrumbamiento de la capilla de Santa Lucía, en agosto de 2008, motivó el cierre del templo y su apuntalamiento para evitar el colapso del edificio. El paso del tiempo sin que llegara un proyecto de rehabilitación para el monumento motivó el malestar de los vecinos de Sahagún y la creación de una plataforma para exigir la restauración, que no fue ajena al debate político.

Se han destinado 611.698 euros a la recuperación del templo, en unas obras que ejecuta la empresa vallisoletana Stoa y que finalizarán el año que viene. A esta cantidad hay que añadir otros 40.000 euros en concepto de dirección de obra. Tras la entrega de la rehabilitación se peatonalizará el entorno de la iglesia y se firmará un convenio con el Ayuntamiento para la conservación de la iglesia.

(Fuente: Diario de León / Acacio Díaz)

27 de febrero de 2011

El monasterio de San Miguel de Escalada (León) celebra 125 años como Monumento Nacional

El Monasterio de San Miguel de Escalada, un monumento mozárabe "único y excepcional", enclavado en pleno paraje leonés y cuyos elementos arquitectónicos recuerdan a la Mezquita de Córdoba, se ha vestido hoy de gala para conmemorar el 125 aniversario de su declaración como Monumento Nacional.
Atrio porticado de estilo cordobés en San Miguel de Escalada.
La "singularidad" de este monumento, situado en el municipio de Gradefes, "no sólo dentro de la arquitectura española de la alta Edad Media, sino de toda Europa", la ha destacado hoy el presidente de la Comisión de Monumentos y Patrimonio Histórico de la Real Academia de San Fernando, Pedro Navascués, quien ha participado en los actos organizados para conmemorar esta efeméride.
Fue un 28 de febrero, hace 125 años, cuando este monasterio fue declarado Monumento Nacional, un distintivo que sin duda le salvó de la ruina al que estaba abocado, según Navascués, que ha recordado que esta declaración hizo que el Estado prestara atención a un edificio singular, pero también frágil, modesto y alejado de las urbes.
Hoy, en un día soleado que invitaba a acercarse hasta el lugar, varios cientos de personas han festejado esta distinción, celebración a la que se han sumado más de una veintena de pendones llegados de todas las partes de la provincia de León.
Navascués ha destacado, en declaraciones a EFE, la importancia de este cenobio, con un atrio porticado, de origen cordobés, que no existe en otro lugar, al igual que el encerramiento de iconostasio, que hay en la iglesia, también único, según ha dicho.
El monumento data del siglo X, cuando Córdoba estaba viviendo la época califal, un periodo en el que la población cristiana abandonó esas tierras, por razones políticas y religiosas y decidió vivir más libremente hacia el norte, sin el yugo del mundo islámico.
Esto hizo que al irse llevaran consigo las formas que habían visto en su ciudad y las trasplantaran en otros lugares de España.
Edificado sobre una iglesia visigótica preexistente, el Monasterio de San Miguel fue construido en el 914 por una serie de monjes, que marcaron en el entorno de León la impronta de la brillante cultura arquitectónica que se desarrollaba en aquella capital de la España árabe.
Decaído con la Desamortización, del conjunto monacal resta la iglesia mozárabe y una torre y una capilla de estilo románico.
Sobre este Monasterio, Navascués ha dicho que "se pueden encontrar catedrales como las de León o la de Burgos, pero como San Miguel de Escalada, habría que coger una lupa y buscar por todas las partes y no lo encontraríamos".
Sobre su estado de conservación actual, ha afirmado que el monumento goza de salud, no corre peligro de que se vaya a caer, pero es cierto que hay que mantener la guardia y continuar con sus labores de mantenimiento y conservación.
Pedro Navascués es catedrático de Historia del Arte y de la Arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid y autor de numerosos libros de arquitectura española.
Esta celebración de hoy ha estado organizada por el Ayuntamiento de Gradefes, con la colaboración de la Asociación de Pendones Reino de León.
Más de una veintena de pendones llegados de distintas partes de la provincia han participado en un desfile que ha tenido lugar desde el pueblo de Gradefes, hasta el monasterio, donde se ha celebrado una misa.
Además de la intervención de Navascúes, quien ha contado los avatares para que San Miguel de Escalada consiguiera la declaración de Monumento Nacional, ha habido un concierto a cargo de la coral Escarcha.
(Fuente: EFE)

12 de diciembre de 2010

El Monasterio de Suso (La Rioja) vuelve a ser intervenido "de urgencia" para evitar su deterioro

El Monasterio de Suso, Patrimonio de la Humanidad desde 1997, será cerrado a los visitantes en los próximos días para realizar varias restauraciones en su interior, durante unos tres meses, con las que evitar que uno de los monumentos más antiguos y frágiles de España se deteriore.
Monasterio de Suso en La Rioja.
Este monasterio riojano, situado en una ladera sobre San Millán de la Cogolla, tiene su origen en el siglo VI en las cuevas en las que vivieron San Millán de la Cogolla -el primer patrón de Castilla- y, posteriormente, sus seguidores.
Tras ser destruido por Almazor, en el año 1002, se edificó una basílica mozárabe ampliada después en el estilo románico de la que parte ha llegado hasta nuestros días.
Así, quienes llegan hasta Suso pueden apreciar un verdadero tratado sobre historia antigua de la arquitectura española, al contemplar elementos visigóticos, mozárabes y románicos.
Y además pueden verse las cuevas en las que vivieron los primeros monjes de Suso y el cenotafio de San Millán de la Cogolla, con una gran estatua yacente del santo tallada en alabastro negro del final del siglo XII.
Otra prueba de su importancia histórica para los reinos de Navarra y Castilla son los enterramientos en su entrada de varias reinas de Navarra y de los siete infantes de Lara.
Junto a la importancia artística e histórica, la Unesco valoró para declararlo Patrimonio de la Humanidad, el que se trate del primer lugar en el que hubo vida monástica en España.
Y, sobre todo, el que durante la edad media tuviera uno de los "escriptorium" más importantes de la época, en el que se escribieron las Glosas Emilianenses, las primeras frases en lengua romance que se conservan; allí escribió Gonzalo de Berceo el primer autor en romance de nombre conocido.
Todo este conjunto está marcado por la "fragilidad", ya que siempre ha estado amenazado por la ladera en la que se encuentra y por la que durante mucho tiempo se temió que se precipitase.
Tras ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco permaneció cerrado más de dos años para realizar unas obras en las que fue "cosido" a la montaña.
Capiteles visigóticos en Suso. (Foto: ArteHistoria)
Ya en 2002, al acabar esas obras, los arquitectos del Ministerio de Cultura afirmaron que Suso necesita atención "constante"; y por eso mismo se restringió el turismo en su interior, al que solo pueden acceder grupos de 25 personas cada media hora para evitar un exceso de peso en el edificio.
En los próximos días -la empresa adjudicataria de los trabajos espera un trámite administrativo para empezar- Suso volverá a cerrarse al público para ejecutar unos trabajos calificados "de emergencia" por el Instituto de Patrimonio Cultural de España, ya que están encaminados a evitar que zonas concretas del monasterio sufran daños día a día.
El acceso a este monasterio se realiza a través de un "manto" medieval de piedras, en el que el paso de personas ha hecho que los "cantos" poco a poco se despeguen y que, incluso, en algunas partes se hayan perdido por completo.
En una de las bóvedas del templo, en su enlucido de yeso, ha surgido una grieta que rompe por completo la estética del monumento; además, se va a mejorar el drenaje del edificio y su impermeabilización en la zona en la que está pegado a la montaña.
Para acometer los trabajos el Ministerio de Cultura va a invertir alrededor de 160.000 euros (136.000 más IVA) y prevé que el monasterio esté cerrado hasta la primavera.
En ese tiempo, además, se van a realizar diferentes mediciones de los "inclinómetros" que fueron instalados en 2002 para medir si el monasterio se "movía" por la pendiente de la montaña.
En cualquier caso, según refleja el arquitecto Manuel Manzano Monis en el informe previo de las obras, las intervenciones en Suso deberán ser siempre "mínimas" para "evitar en lo posible la destrucción de testimonios arqueológicos de interés y la modificación de las condiciones originales" de este edificio.
Unas "condiciones originales" que "no corren peligro" han recalcado a EFE fuentes del Gobierno de La Rioja, aunque "hay que estar pendientes de que no se produzcan daños en esta joya del patrimonio y para eso se van a hacer estos trabajos", han concluido.
San Millán de la Cogolla cuenta con dos monasterios catalogados como Patrimonio de la Humanidad, el de Suso -en latín arriba- y el de Yuso -abajo- y se da la circunstancia de que mientras uno se cierre, el otro vera como a finales de enero se abre de nuevo su iglesia, del siglo XVI, después de una profunda restauración que ha durado tres años y en la que se han invertido 3,7 millones de euros.
(Fuente: EFE)

25 de abril de 2010

Toledo: la ciudad de las tres culturas

Tras su conquista por Alfonso VI en 1085, Toledo se convirtió en encucijada de tres culturas y ejemplo de convivencia entre mudéjares, mozárabes, judíos y cristianos del norte, acogiendo iniciativas culturales tan notables como la de la famosa Escuela de Traductores.


Tras ocupar Toledo en 1085, Alfonso VI de León y Castilla garantizó los derechos de los musulmanes, los judíos y los cristianos arabizados que vivían en la ciudad, dando así inicio a un pionero ensayo de tolerancia. Toledo se convirtió en la ciudad de las tres culturas. Al contemplar la ciudad encaramada sobre su promontorio y abrazada por las gargantas que el Tajo ha tallado en la roca, al-Idrisi, el gran viajero andalusí del siglo XII, podía exclamar con justicia: «Toledo está por encima de cuanto se dice de ella.
Dios la ha adornado como a una novia, ciñendo su cintura con un río parejo a la Vía Láctea y coronando su cabeza».

No fue éste el único elogio que Toledo suscitó durante la Edad Media. Capital del reino visigodo destruido por la invasión islámica de 711 y que los cristianos querían restaurar, la ciudad del Tajo fue símbolo de unidad y de pluralidad, de la Reconquista y de la tolerancia. Durante siglos residieron dentro de sus muros gentes de diversas religiones y culturas en un clima de convivencia pacífica que se haría legendario. Tras la victoria cristiana de las Navas de Tolosa (1212), cuando la frontera se trasladó a Sierra Morena, la ciudad del Tajo quedó libre de la presión musulmana. La sociedad que se desarrolló en Toledo a lo largo de ese periodo estuvo marcada por la convivencia de comunidades con identidades diferentes, tanto culturales como religiosas. La toma de Toledo en 1085 se tradujo en una capitulación que favorecía a todos sus habitantes.

Alfonso VI se comprometió a respetar los bienes y creencias de los musulmanes, aunque estaban obligados a satisfacer los impuestos que antes pagaban a las autoridades musulmanas. Aunque, según el acuerdo de capitulación los musulmanes podían conservar la gran mezquita, en 1086 el arzobispo de Toledo la ocupó y la consagró como catedral cristiana. En 1090 Alfonso VI otorgó a los judíos que vivían en su reino un fuero conocido como ‘Carta inter christianos et judaeos’ que les equiparaba en derechos a los cristianos. Las autoridades cristianas de Toledo dictaron normas por las que se prohibía a los mudéjares compartir mesa o casarse con cristianos y acceder a cargos públicos. Mientras que mozárabes y mudéjares convivían abiertamente en la ciudad, los judíos, cuya presencia en Toledo se remontaba a la época romana, residían en un barrio propio. Los judíos de Toledo desempeñaron numerosos oficios de carácter artesanal, pero destacaron en el ámbito del comercio y las finanzas, y desempeñaron un importante papel en la vida intelectual de la ciudad. Durante la ocupación cristiana, Toledo no sufrió destrucciones ni saqueos, por lo que conservó su trama urbana y sus edificios más emblemáticos. Por último, entre 1252 y 1284 Alfonso X marcó el apogeo de la Escuela de Traductores.

Via: historiang.com