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24 de febrero de 2017

Torreparedones desvela su anfiteatro romano del siglo I d.C.

El georradar confirma la existencia de una estructura elíptica de 77 metros de diámetro con capacidad para acoger a 5.000 espectadores. Podría ser muy similar al de Segóbriga (Cuenca).
El georradar ya ha dado con las anomalías del terreno que certifican una gran estructura elíptica y también una zona anexa con más edificios.
Lo que empezó siendo una sospecha ha terminado siendo una certeza. Torreparedones esconde un gran anfiteatro romano, probablemente construido después del siglo I después de Cristo, con unas notables dimensiones: unos 77 metros de radio en su zona más ancha y una capacidad aproximada para acoger a 5.000 espectadores viendo cómo los gladiadores se sacaban los ojos unos a otros, o cómo luchaban contra fieras salvajes.

Este jueves, el profesor de la Universidad de Córdoba Antonio Monterroso ha detallado el proceso que le llevó a descubrir en 2009 una silueta sospechosa que ha concluido en un trabajo con georradar que ha certificado lo que ya pensó entonces: que en una zona de tierra de cultivo junto al yacimiento ya excavado de Torreparedones, entre Castro del Río y Baena, hay un gran anfiteatro romano. El georradar ya ha dado con las anomalías del terreno que certifican una gran estructura elíptica y también una zona anexa con más edificios, probablemente una expansión de la villa de Torreparedones hacia el que podía ser un gran lugar de encuentro público.

FOCO DE ATRACCIÓN
El anfiteatro romano está enterrado en una zona de cultivo propiedad del agricultor Carlos León, que colabora en todo momento con el trabajo universitario. Ahora son las administraciones las que tienen que decidir cómo, con qué dinero y cuándo se ponen manos a la obra, y a Torreparedones llega un grupo de arqueólogos suficiente capaz de desenterrar lo que puede acabar convirtiéndose en un foco de atracción turística.

Monterroso, que detalló el origen de su investigación (en una aplicación de software libre de ortofotos del propio Ministerio), explicó que el anfiteatro de Torreparedones puede ser muy similar al de Segóbriga (en la provincia de Cuenca). Así, una mitad se habría construido sobre la falda de una pequeña colina y el resto se habría levantado piedra sobre piedra, a una altura aún no comprobada pero de unos ocho metros.

El anfiteatro se localiza al Oeste del yacimiento, junto a la vía romana que hacía las veces de entrada. Su dimensión hace que se piense en la importancia que tuvo el enclave, y también su potencial económico.

BUSCA DE RECURSOS
Ahora llega la parte más difícil, la de la excavación. Este jueves, tanto el rector de la Universidad como los responsables de los ayuntamientos de Castro del Río y Baena han mostrado su intención en abrir ese complicado melón: buscar dinero y empezar una verdadera campaña de excavación para sacarlo a la luz.

El hallazgo de los arqueólogos de la Universidad de Córdoba ha sido reforzado gracias a la prospección geomagnética realizada por el Instituto Andaluz de Geofísica de la Universidad de Granada por encargo del Ayuntamiento de Castro del Río.

Estos resultados, publicados este miércoles en la revista Mediterranean Archaeology and Archaeometry y presentados públicamente en el Rectorado de la Universidad de Córdoba esta mañana, servirán para activar las excavaciones que deberían sacar a la luz el edificio. Las dimensiones del anfiteatro oscilan en torno a los 70 metros de eje mayor y los 62 de eje menor, unas proporciones similares a los anfiteatros de Segóbriga, Saelices (Cuenca) o Contributa Iulia (Badajoz). Así lo ha explicado Monterroso en su presentación en el Rectorado, donde ha lanzado como hipótesis de datación el siglo II d.C. y donde Cristina Mata, segunda teniente de alcalde del Ayuntamiento de Baena, y el alcalde Castro del Río, José Luis Caravaca, se han comprometido a trabajar conjuntamente para facilitar los trabajos de investigación arqueológica para recuperar el anfiteatro.

VALORIZACIÓN DEL YACIMIENTO
El rector de la UCO, José Carlos Gómez Villamandos, se ha felicitado por el papel jugado por la Universidad en la valorización del yacimiento de Torreparedones, “contribuyendo a la transición hacia una economía basada en el conocimiento en una zona tan necesitada de nuevas oportunidades como es la provincia de Córdoba”.

En los últimos diez años, se han llevado a cabo numerosas actuaciones en el yacimiento con la aportación económica de la Junta y el apoyo económico Baena, Castro del Río y de fondos europeos de diversos programas. Declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Zona Arqueológica en 2007, Torreparedones está incluido en la Red de Espacios Culturales de Andalucía y el Registro de Paisajes de Interés Cultural.

21 de febrero de 2017

Sale a la luz la ciudad romana de Caraca, en Driebes (Guadalajara)

La ciudad se extendería sobre 12 hectáreas en las que el georradar ha descubierto calles, termas, viviendas, acueducto y un foro. Los investigadores datan su existencia entre los siglos IV y II d.C. y estiman que llegó a tener una población de 2.000 habitantes 
El georadar ha desvelado la existencia de un trazado urbano y la existencia de grandes edificaciones en Diebres.
Un equipo multidisciplinar de investigadores y arqueólogos ha descubierto una ciudad romana bajo tierra en perfecto estado de conservación en el municipio de Driebes (Guadalajara). Los trabajos empezaron en octubre y gracias a la utilización de tecnología como el georradar han concluido que bajo la tierra, apenas a 70 centímetros hay una ciudad con sus calles, el foro, termas, viviendas y templos.

La ciudad romana de Caraca podría estar en el Cerro Virgen de la Muela, en Driebes. El hallazgo ha sido realizado por un grupo de expertos que ha conseguido documentar la existencia de varias estructuras en el subsuelo que podrían conformar una ciudad romana de 12 hectáreas en perfecto estado.

Entre las estructuras enterradas podrían encontrarse un foro porticado, diversas manzanas de viviendas y posiblemente un mercado y unas termas. Incluso se han encontrado restos de un acueducto, que por su tamaño, han permitido documentar que en esa ciudad vivían alrededor de 2000 personas.


Esta ciudad, de tipo medio, supone un gran descubrimiento y tiene una importancia similar a la ciudad romana de Segóbriga, en Cuenca. Así lo asegura Javier Fernández Ortea, codirector del proyecto que asegura estar muy feliz con el hallazgo. “Esto ha sobrepasado las expectativas que teníamos. Las impresiones eran buenas pero la verdad es que es algo excepcional para nosotros”

Las labores de campo, financiadas a través de una subvención de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, se iniciaron en octubre de 2016. Los investigadores han utilizado diversas técnicas para estudiar la zona. Entre ellas destaca el uso, en el mes de noviembre, de un georadar 3D que fue utilizado para detectar la existencia de muros enterrados en el subsuelo. Este aparato emite ondas que rebotan si encuentran elementos grandes enterrados sin necesidad de realizar una excavación. Con esta prueba se ha podido hacer un plano bastante aproximado de la ciudad que permanece enterrada. “Hemos hecho un scanner del suelo y nos ofrece todo un plano del urbanismo de la ciudad. Ahí podemos ver el foro, las termas, el mercado...”- señala Javier Fernández. Un plano que todavía no se ha hecho público.

EN SEIS MESES PODRÍAN EMPEZAR LAS EXCAVACIONES
Tras la elaboración de este plano ya se está poniendo en marcha la segunda fase que pasará por excavar el terreno para confirmar lo que el georadar ha desvelado. “Es un lugar con una importancia histórica muy importante y además hay un compromiso de las administraciones, principalmente del Ayuntamiento de Driebes, para llevarlo a cabo”- afirma Javier Fernández. La idea es que en seis meses puedan empezar los trabajos.

Las excavaciones se realizarán a través de un plan de empleo que pondrá en marcha el propio ayuntamiento de Driebes y con la colaboración económica de la Junta de Comunidades. De hecho hace unos días hubo una reunión en el pueblo para hablar del tema, encuentro en el que estuvo presente la Directora General de Turismo de Castilla La Mancha, Ana Isabel Fernández, junto a diversos responsables regionales de bienestar social y empleo.

A largo plazo el objetivo es convertir esta ciudad en un lugar visitable y que se transforme en un polo de atracción turística similar a Recópolis, reconoce Javier Fernández.

ZONA RICA EN YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS
La zona del hallazgo es especialmente rica en yacimientos arqueológicos. En un cerro continuo hay restos de una necrópolis visigoda y de otra celtibérica. Además en los años 40, al realizar las obras del canal de Estremera, se encontró un lote de piezas de orfebrería datadas en el siglo III antes de Cristo. Ese lote se encuentra expuesto en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid y fue uno de los avisos de que en la zona podría encontrarse un gran asentamiento romano. “Ese fue uno de las indicios -reconoce Javier Fernández - pero además realizamos un proyecto de romanización de la provincia y nos llamó la atención por la gran cantidad de materiales que había en superficie en esa zona. Eran densidades muy potentes. Yo no había visto nada igual… El caso es que cada vez que volvíamos encontrábamos un evidencia nueva: grandes sillares que nos hablaban de edificios públicos.. Estaba claro que era algo más que un yacimiento cualquiera.”

La investigación, que ha sido dirigida por Emilio Gamo Pozas, profesor de la UNED de Madrid, y Javier Fernández Ortea, gestor del Monasterio de Monsalud, ha contado con la participación de numerosos profesionales del mundo de la arqueología, la historia, las matemáticas e, incluso, con expertos en Física de la Tierra y Geodesia.

El hallazgo será presentado públicamente en las próximas semanas en, al menos, dos actos. El primero tendrá lugar el 9 de marzo en el Palacio del Infantado y el segundo el 18 de marzo en la Casa de la Cultura de Driebes.

13 de abril de 2015

Medios electromagnéticos desvelan restos arqueológicos en la plaza de toros de Sta. Cruz de Mudela (Ciudad Real)

La geofísica aplicada a la arqueología ha permitido el hallazgo de restos arqueológicos en la plaza de toros de Santa Cruz de Mudela, conocida con el nombre de Las Virtudes. En este proyecto se han empleado tecnologías como el georadar, la tomografía eléctrica y el "Nano-Tem", empleado por primera vez en Arqueología.
 Así, bajo el subsuelo de la plaza, se ha encontrado los muros de un edificio de al menos ocho metros de longitud por uno de alto además de otros materiales como algún ajuar personal, tejas y cerámicas. Elementos que en la actualidad están en proceso de investigación con el fin de determinar la cronología del yacimiento, por lo que se prevé que no sea hasta dentro de dos meses cuando se cuente con los resultados definitivos que determinen la época.
 

El proyecto, realizado desde la Universidad de Castilla-La Mancha en coordinación con el Ayuntamiento de Santa Cruz de Mudela y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, ha contado con el trabajo de un equipo altamente cualificado, formado por José Luis Sánchez, arqueólogo que ha dirigido la parte relacionada con la geofísica, Víctor López Menchero, que inició los trabajos de restauración y documentación histórico-artística y del arqueólogo Miguel Ángel Hervás, además del profesor Jesús Sánchez Vizcaíno y del ingeniero Óscar Merlo. Profesionales en el mundo de la historia y la arqueología que iniciaron los trabajos hace aproximadamente algo más de un año, tiempo en el que se ha trabajado en la ermita, en la plaza de toros y en los jardines perimetrales que rodean este Conjunto Histórico-Artístico.


MEDIOS ELECTROMAGNÉTICOS Y ELÉCTRICOS
Para el hallazgo se han empleado diferentes métodos, tanto electromagnéticos como eléctricos. Es el caso del georadar. Una técnica, explica José Luis Sánchez, que se ha utilizado en los últimos meses para encontrar la tumba de Cervantes en el Convento de las Trinitarias, de Madrid y que «permite estudiar grandes zonas de terreno en poco tiempo». Se ha utilizado además otras técnicas como la tomografía eléctrica y el nanotem, ésta última usada por primera vez en patrimonio para la detención de restos arqueológicos.

La plaza de Toros se remonta al S. XVII y es de planta cuadrada.


La geofísica aplicada a la arqueología es una herramienta «importante que ayuda a tener una visión de subsuelo de yacimientos creando mapas de estructuras que permiten conocer las zonas más importantes del yacimiento». De tal forma que «de no haberse hecho la geofísica se hubiera tenido que excavar en todo el entorno, algo imposible por los millones de euros que hubiera supuesto». 


CATAS EN EL 2% DE LA SUPERFICIE DE LA PLAZA
En este sentido, explica que la plaza tiene 1.400 metros cuadrados, pero «se hicieron catas de 20 metros cuadrados, lo que supone aproximadamente tan solo un dos por ciento de la superficie». Y es que, «justo en ese porcentaje se dio con el sitio y el metro que anunció la geofísica». De lo contrario, «se tendría que haber sondeado o excavado toda la plaza, por lo que este proceso ha permitido ahorrar tiempo y dinero».

 OTROS YACIMIENTOS

El sistema de la geofísica se ha empleado también en el yacimiento de la Bienvenida, en Almodóvar del Campo y en el yacimiento arqueológico de Castillejo del Bonete, situado en la localidad de Terrinches, aunque Sánchez lamenta que los lugares a nivel provincial y nacional en los que se ha utilizado esta técnica «son muy escasos» en comparación a otros países.

«Después de muchos años de excavaciones, algunos arqueólogos han empezado a darse cuenta que sirve y tiene una salida», argumenta el arqueólogo, quien resalta además que este tipo de hallazgos ayudan a revitalizar el turismo y la economía de la zona, pues «no solo es una cuestión científica sino que la arqueología también está destinada a tener un uso social y económico».
(Fuente: La Tribuna de Ciudad Real / Ana Pobes)

18 de marzo de 2015

Los investigadores creen haber encontrado los restos de Miguel de Cervantes

La investigación comenzó hace 10 meses en la iglesia del convento de las Trinitarias de Madrid. Los restos del escritor se han hallado muy disgregados y junto con los de otras 16 personas. El hallazgo de una moneda de la época de Felipe IV y prendas litúrgicas junto a los restos óseos han permitido datarlos en el siglo XVII.
Los restos del escritos estaban mezclados juntoa  los de otras 16 personas.
FOTO: ATLAS / SOCIEDAD ARANZADI
El forense y director de la búsqueda de Cervantes, Francisco Etxebarria, ha confirmado este martes que "es posible considerar que entre los fragmentos" encontrados en la cripta de la iglesia madrileña de las Trinitarias "se encuentran algunos" pertenecientes a Miguel de Cervantes, sin "discrepancias". Los restos del escritor se han hallado muy disgregados y junto con los de otras 16 personas.

Así se pone punto y final a una investigación que comenzó hace diez meses para localizar el lugar exacto de la iglesia donde reposaba el autor de "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha", aunque los forenses no han cerrado la puerta a que una tercera fase lleve a un análisis más detallado de los restos.


Francisco Etxebarria presenta los resultados de la investigación.
FOTO: REUTERS

 HUESOS MUY FRAGMENTADOS
No obstante, ha apuntado Francisco Etxebarria, es "un imposible" comprobar a través del ADN cuáles son los restos de Cervantes de entre todos los localizados en la cripta, puesto que están "muy fragmentados", y hay además otra dificultad: el escritor no tuvo hijos, y la única familiar sepultada en un lugar conocido es su hermana, cuyos restos están en un osario común en Alcalá de Henares.

El forense ha destacado que tanto la investigación documental como los hallazgos arqueológicos permiten concluir que los restos de Cervantes fueron trasladados a la cripta de la iglesia de las Trinitarias y que uno de los conjuntos de restos óseos encontrado en esa cripta coincide "fielmente" con los datos de archivo sobre el grupo con el que habría sido enterrado el escritor.


Muestra de la fragmentación de los huesos.
RESTOS TRASLADADOS EN EL S. XVIII
Se trata de los restos de 17 cuerpos, que fueron inhumados entre 1612 y 1630 de la iglesia primitiva de las Trinitarias, ubicada al contrario de lo que se pensaba hasta ahora en un lugar distinto al actual, y que fueron trasladados a la cripta entre 1698 y 1730, en el momento en que estaban terminando las obras de construcción del convento.

Según ha expresado en la rueda de prensa la antropóloga Almudena García Cid, concretamente hay restos de un mínimo de cinco niños y un mínimo de diez adultos (de ellos, cuatro masculinos, dos femeninos, dos indeterminados y dos probablemente masculinos).

Los restos estaban en el subsuelo, en el conjunto que los investigadores han nombrado con el punto 32, y han aparecido junto con una moneda de 16 maravedís de Felipe IV y prendas litúrgicas, entre otros objetos que han permitido datarlos en el siglo XVII.

Esta investigación, liderada por el forense Luis Avial y el georradarista Francisco Etxebarria, ha costado 124.000 euros y ha estado apoyada por el Ayuntamiento de Madrid.

Sobre qué pasará con los restos del escritor y la posibilidad de que se expongan al público, el historiador Francisco José Marín Perellón, funcionario del Ayuntamiento y archivero, ha indicado que no corresponde al Gobierno local esta decisión, que ha dejado en manos del convento de las Trinitarias y la Real Academia Española, que ostenta la tutela del edificio.

Las iniciales M.C. en uno de los restos de madera.

CASI UN AÑO DE TRABAJO EN EL CONVENTO
Los trabajos comenzaron a finales de abril del año pasado, cuando el equipo de georradaristas liderado por Luis Avial localizó las áreas de la iglesia donde había enterramientos, y, tras meses de gestiones para obtener los permisos, entre ellos los de la Comunidad de Madrid, el pasado 22 de enero una treintena de investigadores accedieron a la cripta para comenzar con la fase arqueológica.

El hallazgo coincide con la conmemoración de los 400 años de la publicación de la segunda parte de "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha", que precede a la celebración en 2016 del cuarto centenario de la muerte del escritor español más universal, que coincidirá, por cierto, con el homenaje de Inglaterra a Shakespeare, cuya tumba puede visitarse en la iglesia de su pueblo natal.

(Fuente: La Opinión / EFE)

9 de septiembre de 2014

Descubierta una tumba visigoda con estela y ara romana en Boadilla del Monte (Madrid)

El equipo arqueológico que trabaja en la zona sur de Boadilla del Monte para encontrar los restos de San Babilés, el patrón de la localidad, ha encontrado una tumba visigoda del siglo VI "única" en la Comunidad de Madrid, al "reutilizarse" en la misma restos de otra tumba romana del siglo IV o V, según el director de la excavación, Juan Sanguino.
El arqueólogos Juan Sanguino junto a su hallazgo en el yacimiento. Foto: CARLOS ROSILLO / EL PAÍS
En declaraciones a Europa Press, Sanguino ha relatado que en la sepultura en cuestión hay dos elementos romanos "reutilizados". Se trata de restos de estela y de ara, "que están en la cabecera y en los pies", y que al formar parte de un enterramiento visigodo es "algo único" en la Comunidad de Madrid.

El arqueólogo ha detallado que la tumba está realizada con materiales nobles con ajuar de época romana y granito y que fue encontrada bajo el altar de la ermita, que data del siglo XI, a una profundidad de 60 centímetros respecto a la base de esta iglesia. La tumba ha aparecido fracturada en dos y en su interior "se han hallado interesantes piezas romanas", han añadido fuentes municipales.

AJUAR VISIGODO
La tumba presentaba un único individuo depositado en decúbito supino que tenía como único ajuar una pequeña botella de cerámica de cuello esbelto y cuerpo globular que puede ser fechada en el siglo VI ó VII. De este dato, el equipo arqueológico deduce que la estela, de época romana, ha sido reutilizada en época visigoda, momento al que corresponden el ajuar y la sepultura.

"Tanto la ubicación de la tumba, en el centro de la Iglesia y alineada con las dos necrópolis, como la calidad de sus materiales y el hecho de que se haya reutilizado una estela romana en un enterramiento visigodo son indicadores de la relevancia del personaje ahí enterrado", han subrayado estas fuentes.

GALERÍAS Y ESTRUCTURAS SUBTERRÁNEAS
Bajo la estructura del templo, la utilización de un georradar "ha confirmado" la existencia de galerías y estructuras subterráneas. "El hallazgo previo de una escalera en un lateral de la ermita llevó a los arqueólogos a sospechar de su existencia", han asegurado estas desde el Consistorio.


Los trabajos para encontrar los restos del patrón local comenzaron en febrero, en una zona conocida como Cerro de San Babilés, ubicada al sur del municipio. "En esta zona se estimaba que podría hallarse el cuerpo de San Babilés, patrón del municipio que, según la tradición, fue martirizado alrededor del año 717 junto con 80 niños", han indicado desde el Consistorio.

OTROS HALLAZGOS INTERESANTES
Por el momento, además de la tumba visigoda con restos romanos, se han identificado un horno de cal, monedas de los Reyes Católicos, y de Fernando VI e Isabel II, dos necrópolis con 40 tumbas de la época visigoda y los restos de una ermita de única planta con ábside y atrio, que dataría de los siglos XII y XIII, tras la Reconquista, y con posteriores fases de ampliación en los siglos XV, XVI y XVII que se corresponderían con visitas y peregrinaciones para posibles curaciones por intermediación del santo a personajes relevantes como el Infante Baltasar Carlos.

"Estas curaciones supusieron un aumento extraordinario de recursos que se destinaron a la ampliación del templo y posiblemente a la construcción de edificaciones a su alrededor. De esta época parece proceder la escalera y el almacén al que se accede desde ella. Este descubrimiento se produjo tras una prospección del terreno con georradar que confirmó la existencia de galerías y estructuras subterráneas bajo la Iglesia", han explicado.

NECRÓPOLIS ANTERIOR AL USO DEL TEMPLO
La superficie que ocupa la excavación es de media hectárea y según Sanguino se trata en su origen de una necrópolis visigoda de cristianos del siglo VI o VII. "Esta zona se abandonó hasta el siglo XI, hasta que se construyó la ermita en el mismo sitio", ha puntualizado.

Así, en lo relativo a enterramientos, cabe también destacar una necrópolis anterior al propio uso del templo y que se remonta a época visigoda, tal como revela la tipología de algunos de los mismos y el ajuar obtenido ( botellitas de cerámica adscritas temporalmente a los siglos VI - VII). La necrópolis se extiende bajo las cimentaciones del templo visibles actualmente y es posible que se construyera en torno a las grandes sepulturas de granito como la que contiene la estela romana reutilizada ahora descubierta.

"Nos encontramos ante la sacralización de un territorio tras la reconquista de los reinos cristianos, donde se tendría constancia de la existencia de un cementerio al que se asocia la tradición cristiana del martirio de San Babilés, y que en el siglo XII o XIII lleva a erigir una ermita o templo en el lugar donde podría estar enterrado el Santo", han explicado desde el Ayuntamiento.

SAQUEOS Y PROFANACIONES
Las mismas fuentes han indicado que a lo largo de los siguientes siglos se produjeron en este templo distintos saqueos y profanaciones; incluso la ermita fue arrasada durante la ocupación francesa del siglo XIX. La tradición en Boadilla, no obstante, se siguió manteniendo hasta bien entrado el siglo XX como lugar de peregrinación en la zona y hasta la actualidad, con la conciencia colectiva de la existencia de las ruinas que ahora se han descubierto.

(Fuente: La Vanguardia / Europa Press)

16 de junio de 2014

El georrádar desvela la posible ubicación de las termas de Murgi en el yacimiento de Ciavieja, en El Egido (Almería)

Bajo el pavimento del salón-comedor de la vivienda, se aprecia una posible estructura abovedada similar a la existente en el cortijo contiguo, considerado como un aljibe.
Vista aérea del yacimiento de Ciavieja, en El Egido (Almería). Foto: IDEAL.
La interpretación de la prospección arqueológica superficial y exploración georrádar realizada en los alrededores del cortijo situado en el Yacimiento Arqueológico de Ciavieja desvela la posible ubicación de las termas de la ciudad de Murgi, según las conclusiones del estudio realizado por el Area de Geofísica Aplicada del Instituto Andaluz de Geofísica y el grupo de investigación 'El legado de la Antigüedad', de la Universidad de Almería.

ESTRUCTURAS DE CARÁCTER HIDRÁULICO
Así lo ha indicado en una nota el alcalde de El Ejido, Francisco Góngora, quien junto con el concejal de Cultura, José Andrés Cano; y la arqueóloga de la UAL Belén Alemán, ha explicado que los trabajos de georrádar realizados en el interior del cortijo registran una serie de anomalías que tras su estudio invitan a pensar en la existencia de un conjunto de estructuras de carácter hidráulico como depósitos, aljibes o acueductos, entre otras construcciones.


Bajo el pavimento del salón-comedor de la vivienda, se aprecia una posible estructura abovedada similar a la existente en el cortijo contiguo, considerado como un aljibe. El alcalde de El Ejido ha valorado estos hallazgos que "forman parte de un legado histórico de gran relevancia y que resulta clave para el pasado, presente y futuro no sólo del municipio sino también de fuera de la provincia", según ha interpretado.

La arqueóloga colaboradora de la Universidad de Almería ha explicado que la intervención arqueológica del estudio ha consistido en la documentación, el registro y el análisis de los restos superficiales; en la interpretación de las imágenes geofísicas y finalmente en una contextualización general del yacimiento, con el objeto de que el presente estudio pueda servir de base a futuras actuaciones.

Mientras, la prospección geofísica ha comprendido una prospección magnética en la totalidad del terreno explorado, así como en una prospección con radar del subsuelo, en modalidad 3D, a partir de la información obtenida anteriormente.


POSIBLES EXCAVACIONES
El Ayuntamiento estudia ahora la posibilidad de realizar las excavaciones necesarias en la zona que permitan ratificar la interpretación del georrádar y poner en valor una zona como es ésta que resulta de "gran interés histórico y cultural".

El alcalde ha subrayado la necesidad de "poner en valor esta zona" y ha recordado que "desde la administración local se está trabajando con intensidad para consolidar y restaurar los hallazgos de los suelos romanos localizados también recientemente que pasan por la localización de varios tipos de suelo, siendo los más significativos el de mortero clásico romano, el hidráulico o el de ladrillo en forma de espiga, así como por enriquecer con nuevos descubrimientos lo que podría ser en un futuro el centro de visitantes".

14 de octubre de 2013

Después de 45 años vuelven las excavaciones al oppidum ibérico de Giribaile, en Vilches (Jaén)

La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía ha aprobado el Proyecto de Investigación Arqueológica de Giribaile para los próximos seis años. Dotado con 268.000 euros contempla la prospección tomográfica, con georradar y ortografía aérea de una zona de la meseta para delimitar la trama urbanística del oppidum, además de la excavación en pequeñas áreas muy delimitadas del yacimiento.
Luis María Gutiérrez en el Instituto Universitario de Estudios de Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén.
Por fín, después de que en 1968 se iniciaran las últimas excavaciones en la meseta del oppidum ibérico de Giribaile, que terminaron de forma repentina en 1969, la Junta de Andalucía ha aprobado una nueva intervención arqueológica en este yacimiento ibérico de Vilches (Jaén). 

Con ello, el profesor Luis Mª Gutiérrez, del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén y autor de la "Guía Arqueológica de Giribaile", ha visto cumplido uno de sus mayores sueños: el inicio de los trabajos para los que se vienen preparando desde hace casi 25 años. Se trata del Proyecto General de Investigación Arqueológica para Giribaile, que aunque "se ha aprobado por seis años, en principio la financiación sólo nos alcanza para los primeros cuatro en los que alternaremos la prospección con la excavación así como con el estudio de los materiales que vayamos encontrando", nos comenta.

Según Luis María Gutiérrez,  "Gracias a estos años de investigación ya tenemos unos planteamientos iniciales muy concretos y algunas prospecciones muy adelantadas". "Como objetivo prioritario de esta actuación será la aplicación de innovaciones metodológicas en el campo de la Arqueología, sobre todo en lo que se refiere a la relación entre las prospecciones y la excavación.

UNA ESTRATEGIA DIFERENTE
"Después de tantos años de investigación, la estrategia que aplicaremos en Giribaile será muy diferente de la aplicada en otros yacimientos, ya que en este caso lo que nos define es la diversificación de riesgos y oportunidades, abriendo muchos sectores de excavación pero con poca superficie de ejecución", dice Gutiérrez.
La muralla de "barrera" y acceso al yacimiento de Giribaile.

 "De esta manera en un primer momento vamos a comenzar las prospecciones sobre la plataforma principal de la meseta sobre la que se asienta el yacimiento y en la que va a participar la Escuela Politécnica de Linares, realizando una tomografía eléctrica  y un barrido con georradar sobre una superficie delimitada de 1 hectárea de terreno que tendrá como objetivo el delimitar la posible articulación de la trama urbanística del oppidum, así como determinar la potencia estratigráfica y en profundidad de los depósitos arqueológicos y el aterrazamiento de la superficie principal de la meseta, un trabajo en el que nos será de ayuda el empleo de la ortofotografía aérea", comenta el profesor Gutiérrez.

PUNTOS DE EXCAVACIÓN
El Proyecto contempla la excavación de diferentes áreas del yacimiento, todas ellas de una superficie aproximada a los 70 metros cuadrados, para intentar esclarecer algunas de las hipótesis con las que se ha venido trabajando durante todos estos años.

Así por ejemplo, se tiene previsto excavar una casa completa del poblado intramuros de aproximadamente 20x20 metros, un monumento funerario descubierto extramuros, un muro ciclópeo para estudiar su cronología, el emplazamiento de la posible cueva-santuario descrita por Góngora en 1860 y en la que se cita el descubrimiento de figurillas de bronce "similares a las de Sierra Morena". Otra de las excavaciones se centrará en la zona afectada por el expolio que se realizó en 2008 sobre lo que parece un horno cerámico en la meseta del yacimiento.

¿ORISSIA U ORINGIS?
La campaña de excavación también contempla trabajar sobre el emplazamiento de un posible campamento romano que de confirmarse localizará aquí la ciudad de Oringis, que sufrió un asedio por los romanos y fué destruída después de que sus habitantes ayudaran a los de Cástulo en su campaña contra Roma durante la Segunda Guerra Púnica (aprox. 207 a.C.). De confirmarse esta teoría, se rebatiría la actualmente en vigor desde 1860 en la que el investigador D. Manuel Góngora, siguiendo la historiografía de Plutarco, en sus "Vidas Paralelas" situaba en Giribaile la ciudad de Orissia, que también fue destruída por los romanos pero en fecha más reciente, el 90 a.C.

¿UN CAMPAMENTO CARTAGINÉS EN GIRIBAILE?
En los trabajos en Giribaile colaborará el catedrático de la Universidad de Almería D. José Luis López Castro, quien no descarta encontrar  un campamento cartaginés en el yacimiento, ya que en 2004-2005 se realizó una recogida sistemática de materiales en el yacimiento en la que aproximadamente el 15% de la cerámica recogida era de origen cartaginés. Además se constató la existencia de casamatas en algunas en algunos puntos de los 250 metros de la muralla de la barrera (que también se estudiará a partir del tercer año de trabajo) que protege el acceso al yacimiento, y que es algo típico de los yacimientos cartagineses.

"Otro de los puntos que hacen pensar sobre la existencia de un asentamiento cartaginés en Giribaile es el hallazgo de un mortero hidráulico realizado con la técnica del opus signinum cubierto con una lechada de cal, muy característico de las balsas cartaginesas.", nos comenta Luis María Gutiérrez.

5 de agosto de 2013

El patrimonio desprotegido: el expolio en yacimientos arqueológicos crece con la crisis

La práctica impunidad de los infractores y un floreciente mercado negro reabre el debate sobre la desprotección del patrimonio histórico, muy especialmente el de los yacimientos arqueológicos, mucho más diseminado y menos vigilado.
Dos estatuas del alto imperio romano recuperadas en  Jaén. Foto: José Manuel Pedrosa / EL PAÍS
Le ocurrió no hace mucho a una patrulla de la Guardia Civil cuando detuvo a un vecino de Sevilla que fue sorprendido expoliando un yacimiento arqueológico de Ciudad Real: “No me denuncien, deténganme”, les dijo el infractor a los agentes. Por sorprendente que parezca, el expoliador sabía muy bien lo que decía. La impunidad penal con la que casi siempre se despachan los ataques al patrimonio histórico es uno de los factores que ha alentado el resurgir de grupos y bandas especializadas. Y Andalucía, con más de 3.000 yacimientos arqueológicos catalogados, es uno de los lugares favoritos para los cacos, a los que anima un mercado negro que mueve millones de euros.

La detención esta semana de dos hermanos sevillanos —uno de ellos imaginero de profesión— acusados de haber esquilmado la Casa de la Provincia hispalense y numerosas iglesias de Andalucía y Portugal ha reabierto el debate sobre la desprotección del patrimonio histórico, muy especialmente el de los yacimientos arqueológicos, mucho más diseminado y menos vigilado.

En la misma operación, la Guardia Civil detuvo a seis personas en Alcolea del Río y Brenes (Sevilla) que llevaban casi una década desvalijando yacimientos arqueológicos de Castilla-León y que habían sustraído un busto de mármol del emperador romano Marco Aurelio en una iglesia de León. “Esta banda empezó a operar en Sevilla y más tarde, conforme fueron conociendo el mercado negro, se fue expandiendo por otras comunidades”, apunta Jesús Gálvez, jefe del Grupo de Patrimonio Histórico de la Unidad Central Operativa (UCO).

El expolio no tiene fronteras
Parece claro, pues, que los expoliadores no tienen fronteras. “Conocen bien la zona antes de perpetrar sus robos”, añade el comandante Gálvez. Los agentes sostienen que los saqueadores suelen contar con un intermediario que les compra la mercancía para, después, intentar introducirla en el mercado lícito con facturas falsas u otras formas de blanqueo. Otras veces, en cambio, la venta se hace directamente a coleccionistas nacionales e internacionales.

Uno de los expolios de este tipo que alcanzó mayor relevancia fue el de dos capiteles cordobeses de época omeya que acabaron en la sala de subastas Sotheby´s de Londres, aunque finalmente la puja (que llegó hasta las 70.000 libras) quedó desierta. En este caso, como en otros muchos, la principal dificultad de los investigadores es determinar el origen de las piezas. También el año pasado, agentes de la policía de Jaén recuperaron en Pedro Abad (Córdoba) dos estatuas de bronce del alto imperio romano que formaban parte del grupo escultórico de Castor y Pólux. La policía abortó la operación antes de la venta de estas piezas a un comprador italiano a través de intermediarios que operaban desde Jaén y Sevilla.

Detectores de metales y georradares
El Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil realiza cada año más de 500 actuaciones por expolios arqueológicos en el país y Andalucía está, junto con Valencia y las dos Castillas, entre las comunidades más afectadas. “En los últimos tiempos están aumentando las denuncias por el uso ilícito de los detectores de metales”, indica Jesús Gálvez. Se trata de un artilugio cuya adquisición es legal en España y sobre el que no hay ningún control administrativo. Solo se puede denunciar su utilización si se ha constatado su uso en una zona próxima a un yacimiento o con la intención de expoliar. La Guardia Civil ha detectado también la utilización de georradares en algún expolio.

Las pinturas rupestres: en peligro
Más desprotección sufren aún las pinturas rupestres, muchas de las cuales ubicadas en las sierras de Jaén, Granada y Almería fueron declaradas hace 15 años Patrimonio Mundial por la Unesco. “El principal daño viene de la mano del hombre porque no existe la suficiente concienciación para conservar un legado con más de 6.000 años de antigüedad”, explica Manuel Gabriel López Payer, doctor en Prehistoria de la Universidad Complutense y consejero del Instituto de Estudios Giennenses (IEG).

17 de diciembre de 2012

Pontevedra tendrá un Centro Arqueológico de Cultura Castreña

Un equipo analizó fortificaciones en todos los concellos mediante un sistema con georradar, pionero en Europa - El complejo para la Cultura Castreña, incluído en el proyecto depoDeza y dotado con 5,6 millones de euros, se instalará en Lalín o en Liñares, donde se catalogarán restos arqueológicos de la provincia.
Los técnicos han terminado el trabajo de campo relativo a la inspección de una docena de castros en los seis municipios de la comarca de Deza (Pontevedra). Estas fortificaciones fueron seleccionadas por distintas cuestiones para tener una referencia sobre la riqueza patrimonial de este tipo de fortificaciones milenarias, de las que solo en Lalín están catalogadas más de una treintena.
Roger Sala explica el funcionamiento del georradar a las autoridades
desplazadas hasta Quintela. Foto: Bernabé / JavierLalín 

El proyecto forma parte del plan depoDeza, que cuenta con un presupuesto de 5,6 millones de euros, de los que el 70% proceden de la Unión Europea, y persigue poner en valor recintos como el del lugar de Quintela, en la parroquia lalinense de Catasós, en el que se finalizaron las investigaciones. El equipo coordinado por Roger Sala emplea una técnica pionera en Europa en la que, valiéndose de un georradar, se puede averiguar qué tipo de restos arqueológicos hay en el subsuelo hasta cinco metros de profundidad.


 "Este proyecto es de lo más innovador que existe en Europa. Solo conozco un caso semejante, en Austria, donde se buscaban restos de la cultura romana"; explicó el profesional al presidente de la Diputación de Pontevedra, Rafael Louzán, y al alcalde de Lalín, José Crespo, que vieron sobre el terreno el método de trabajo del dispositivo que va arrastrado por un pequeño todo terreno y cuyo coste supera los 100.000 euros.

Ya con el trabajo de campo finalizado, Crespo explicó que estos castros se recrearán en tres dimensiones para que vecinos y turistas conozcan más detalles sobre la cultura castreña. En principio se plantea que este complejo museístico pueda ubicarse en una de las dependencias exteriores del consistorio, "el otro castro tecnolóxico", apuntó Louzán, o en el Pazo de Liñares. En esta casona ya se pondrá en marcha un centro de investigación y catalogación de los múltiples restos arqueológicos del Museo Provincial.

En el recinto de Quintela los técnicos indicaron tener constancia de que en la corona del castro se habían detectado posibles construcciones en el subsuelo a varios metros de profundidad, aunque el trabajo del georradar debe completarse luego con la precisión de los arqueólogos que determinan con más precisión las particularidades de cada caso.

En Lalín, además del mencionado, se trabajó sobre la estructura de los castros en el de las parroquias Goiás y Gresande. En Silleda fue en la conocida y recuperada fortificación situada en Toiriz; en Agolada en los de Hermida y Esperante; en Vila de Cruces (Brandariz y Coto do Castrelo), en el de Dozón y en el de Casares de Pena Grande, en Rodeiro.

Crespo celebró el éxito de esta pionera iniciativa y dijo que espera sirva para divulgar el rico patrimonio castreño de la comarca, además de favorecer el turismo. "Muchos querrán conocer luego a pie de campo estos castros, luego de verlos en el museo", comentó. Louzán, por su parte, indicó que el inventario realizado por los técnicos favorecerá su divulgación y valoró la propuesta de que el complejo museístico se ubique en el consistorio, el Castro Tecnolóxico ideado por Mansilla y Tuñón.

17 de febrero de 2011

Aplican un moderno sistema de georadar en yacimientos arqueológicos catalanes

Un nuevo sistema de georadar permite obtener más datos del desarrollo urbanístico en dos yacimientos arqueológicos catalanes, el ibérico del Molí de l'Espígol (Tornabous, Lleida) y el grecorromano de Empúries (Girona).
Yacimiento greco-romano de Empuries (Gerona).
Según el Museo Nacional de Arqueología, que ha presentado hoy los resultados de las prospecciones, "ambos sistemas aplicados son métodos de exploración no destructivos, es decir, que no implican ninguna excavación, y por tanto no generan ni residuos ni erosión".
Estos resultados se utilizan como herramienta de planificación y prevención, para obtener una imagen del contenido del subsuelo (edificios, conducciones, pavimentos) e intervenir de manera más efectiva, seleccionando los objetivos de las excavaciones con información previa.
Empúries es el único yacimiento arqueológico de la península Ibérica donde conviven los restos de una ciudad griega con los restos de una ciudad romana, creada a inicios del siglo I aC.
El test de aplicación de uno de los sistemas de georadar más avanzados del mundo ha permitido visualizar los restos que se esconden en la zona de la ciudad romana de Empúries.
En Empúries se han escogido dos sectores de una hectárea cada uno, el del ángulo suroeste, y el de la parte norte de la ciudad.
En el primero, el georadar aporta datos de gran interés para ver cómo se articula uno de los principales accesos a la ciudad, con los tramos sur y oeste de la muralla y con la trama urbana interna, y ha permitido leer con mucho detalle las estructuras de las ínsulas (ámbitos, peristilos y pavimentos de las casas), tanto en extensión como en profundidad.
En cuanto al segundo sector, identifica diversas estructuras urbanas de una parte muy desconocida hasta ahora por los arqueólogos: la trama urbana del centro y el sur de la ciudad romana.
En el poblado ibérico del Molí d'Espígol, el ejemplo de urbanismo más desarrollado entre las poblaciones de los ilergetas en Cataluña, las prospecciones con georadar se realizaron en el área urbana del yacimiento, de la que ya se ha excavado cerca de un 40%, mientras que en la parte suburbana, de la que sólo se tenía noticia a partir de sondeos puntuales, se utilizó la magnetometría.
Los resultados de la prospección con georadar en el Molí d'Espígol han permitido describir buena parte de la trama urbana aún inexplorada (partes central y este) en una extensión de cerca de 6.500 metros cuadrados, con la definición de diversos ejes viarios, barrios de casas y buena parte del trazado de la muralla más exterior que rodeaba la ciudad.
Estos trabajos han confirmado las hipótesis sobre el urbanismo del yacimiento, así como el conocimiento de nuevos datos que abren perspectivas a la interpretación de manera extensa y casi completa de la organización interna del yacimiento, que no habrían podido obtener por los trabajos arqueológicos convencionales.
Gracias a estos resultados, los especialistas a cargo de los yacimientos podrán planificar futuras excavaciones de forma selectiva, a la vez que supone un ahorro en recursos económicos.
El nuevo sistema de radar STREAM-X, desarrollado por la empresa italiana IDS, incorpora innovaciones que permiten explorar grandes extensiones en poco tiempo (hasta 4 hectáreas diarias) con una precisión y un precio imposibles hace tan sólo cinco años.
(Fuente: EFE)

27 de noviembre de 2010

Arqueología: El georradar descubre nuevos entrerramientos en la basílica de Marialba de la Ribera (León) del S. IV

Gracias a esta técnica se han documentado 237 enterramientos que salieron a la luz con restos de 282 individuos, más de 3.400 fragmentos de cerámica y cerca de 2.500 fragmentos no cerámicos -”metal, vidrio, azabache, monedas, decoración, ladrillos, tejas, piedras y fauna-”.
Los restos de Marialba de la Ribera, basílica del siglo IV considerada como el más antiguo templo paleocristiano de España, han sido objeto de un exhaustivo sondeo con la técnica del georradar que afecta a un área de 2.000 metros cuadrados, según confirmaron fuentes de la Fundación del Patrimonio de Castilla y León, encargada desde hace cinco años de la excavación, estudio y protección de este principal monumento leonés, históricamente olvidado.
Aspecto de uno de los 282 restos exhumados.
Además de en la planta de la propia basílica, recientemente excavada -”y donde se descubrieron numerosos restos humanos-”, los sondeos se centran en un área ubicada al norte del templo, «con objeto de descubrir, exactamente, hasta dónde llegaba el templo, o si tenía cerca otras edificaciones», prosiguen las mismas fuentes, añadiendo que esta técnica funciona de una manera muy similar al radar convencional, «emitiendo una serie de ondas que rastrean el terreno, rebotan y regresan, ofreciendo un completo -˜mapa-™ de lo que hay debajo. Se trata de una técnica no agresiva que no tiene ningún tipo de impacto sobre los posibles restos arqueológicos o humanos existentes en la zona».
Las investigaciones apuntaron a un uso religioso y funerario del edificio desde sus primeros momentos, dado que las primeras evidencias claras en la excavación de los estratos son dos sepulturas tardorromanas al suroeste de la basílica. Se trata de dos tumbas de tipología singular, una de ellas cubierta por un tejadillo de teja de doble vertiente, poco común. Estos dos enterramientos alumbran la posibilidad de una nueva área de cementerio de esta época aún por explorar. En adelante, las sepulturas se van sucediendo desde la época visigoda hasta la Baja Edad Media, con tipologías diversas que evolucionan de acuerdo con su cronología.
Restos de la basílica de Marialba de la Ribera (León).

El informe final sobre los restos arqueológicos de la basílica había revelado el carácter monumental del templo, visible a gran distancia y con unos cimientos de dos metros de ancho, algo inusual en la época. El grosor de los muros de la basílica sólo tiene parangón en las murallas que se construyeron en el Imperio Romano, de finales del siglo III, en ciudades del noroeste de la Península tales como León y Astorga.
En este lugar, situado en el municipio leonés de Villaturiel, han aparecido restos que van del siglo IV al siglo XIII, fecha en la que se cree que comenzó a desmantelarse este complejo religioso de gran importancia para la historia del cristianismo.
Resulta significativo el hallazgo de más de 400 cuentas de vidrio enhebradas en collares en siete tumbas, todas ellas medievales y de niños.
(Fuente: Diario de León)