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8 de noviembre de 2016

Fuerte apuesta para la musealización del castro de Elviña

Con una inversión de 824.000 euros el Ayuntamiento de La Coruña realizará nuevas excavaciones, consolidará las estructuras descubiertas desde 1947 y contextualizará el yacimiento para convertirlo en un espacio museístico que atraiga visitantes a la zona. Los trabajos comenzarán en 2017 y se extenderán durante ocho meses.  
Zona de viviendas del Castro de Elviña próxima a una de las entradas, FOTO: J. ROLLER
Acercar el castro de Elviña al público es el gran reto de la última fase de excavaciones en el yacimiento arqueológico que licita el Concello para desarrollar a lo largo de ocho meses el próximo año. Con los trabajos previstos -nuevas excavaciones, consolidación de estructuras descubiertas, contextualización y documentación de bienes- el Ayuntamiento da un paso adelante en la conversión de la zona histórica y monumento nacional en un museo del que extraer rendimiento social con la atracción de visitantes. La inversión superará los 824.000 euros. Desde 1947 ha habido campañas con excavaciones y trabajos en el castro, donde han salido a la superficie restos de viviendas, templos, edificios de uso público, caminos y zonas de cultivo

El Ayuntamiento está a punto de poner en marcha la última etapa de excavaciones en el yacimiento, una fase en la que se trabajará el acabado arqueológico de las áreas ya excavadas, se consolidarán las estructuras y se dotará al conjunto de monumentalidad patrimonial para convertirlo en un espacio museístico que atraiga a visitantes. El Gobierno local va a sacar a licitación el proyecto de estas excavaciones en el castro coruñés con un presupuesto base de 824.777 euros. El plazo estimado de duración de los trabajos, que comenzarán el próximo año, es de ocho meses.

MAYOR RENDIMIENTO SOCIAL
El proyecto se orienta más a la conservación que a la investigación, como ocurrió en las campañas de intervención anteriores desde el año 2002, y abarca la limpieza del área de actuación, la estabilización de zonas exploradas, excavaciones y registro arqueológico y consolidación y restauración de bienes. Su objeto, según señala el pliego de prescripciones técnicas del contrato, es facilitar el mantenimiento del yacimiento y definir las "bases materiales" que permitan obtener "mayores rendimientos sociales", es decir, generar flujos de visitantes tras más de una década de trabajos.

El acceso limitado al castro de Elviña tanto a pie como en vehículo y la falta de un conjunto estructural coherente dificultan en la actualidad la consolidación del yacimiento como un punto de interés y atracción para el público, por lo que el Ayuntamiento se ha propuesto preparar el lugar en 2017 para que refuerce a largo plazo la conservación de sus estructuras descubiertas y proporcione a los ciudadanos una lectura comprensible de su importancia histórica como observatorio para el tránsito de la Edad del Hierro a la Alta Edad Media.

CONTEXTUALIZAR EL YACIMIENTO
Para ello, esta nueva fase de las excavaciones concluirá trabajos iniciados en las áreas abiertas en 2013, abrirá nuevas áreas lo más reducidas posible, terminará sectores no acabados en campañas antiguas, re-excavará para contextualizar arqueológicamente las nuevas áreas y documentará el conjunto de estructuras visibles, de acuerdo con el pliego técnico del proyecto.

El Gobierno local anterior había licitado esta campaña de excavaciones en 2015, aunque el concurso se anuló por un error formal. La nueva licitación asume la misma misión de hacer más comprensibles las dependencias del castro y establece un periodo de ejecución de cinco meses para los trabajos de campo necesarios y de otros tres posteriores para la memoria técnica. Se prevé la participación de 44 trabajadores en pleno Castro de Elviña y otros 13 de gabinete.

21 de octubre de 2016

Sacan a la luz el primer barrio completo del castro de San Cibrao (Orense)

Los técnicos están recomponiendo las tres primeras casas, cada una de ellas con espacios diferenciados para el almacenamiento de productos agroalimentarios, También trabajan en la musealización de siete molinos.
Vista aérea del castro de San Cibrao de Las, que se convertirá en referente en la cultura castreña. FOTO: FOAGA
Las excavaciones iniciadas hace algo más de una semana en el castro de San Cibrao de Las (San Amaro/Punxín) están dejando al descubierto las viviendas de lo que será el primer barrio completo que se podrá observar en este yacimiento arqueológico. Estos trabajos están suscitando mucha expectación ante la posibilidad que ofrece del Parque da Cultura Castrexa "Lansbrica" de realizar visitas guiadas para ver cómo se desarrollan las excavaciones y los nuevos hallazgos. Así lo confirmaba el gerente del parque, Jorge Sayáns, en la mañana de ayer, en que recibieron la visita del primer colegio, si bien, ya tienen confirmados más de 15 durante los dos meses que durarán las excavaciones, hasta finales de noviembre.

Cinco técnicos y otros tantos operarios están recomponiendo las tres primeras casas, cada una de ellas con espacios diferenciados para el almacenamiento de productos agroalimentarios, localizadas en esta campaña que acaba de empezar, además de siete molinos.

COMPLETAR EL ITINERARIO VISITABLE
Dirigidos por la arqueóloga Yolanda Álvarez, intervendrán en una superficie de aproximadamente 1.000 metros cuadrados, eligiendo esta zona con la clara finalidad de "descubrir un barrio entero y completar el itinerario de los visitantes en la parte excavada", apuntaba la directora.

Tendrán que pasar unos pocos días para alcanzar entre un metro o metro y medio de profundidad para que empiecen a emerger los primeros utensilios de trabajo, "sobre todo material constructivo de piedra", puntualizaba el director de restauración, Miguel Ángel López, además de otros elementos en bronce, hierro y cerámica.

SIN RESTOS HUMANOS
Lo que resulta curioso es que en ninguna parte del yacimiento, ni ahora ni tampoco en las anteriores campañas desarrolladas por la misma empresa Terra Arqueos, de Ourense, se hallaron restos humanos. Por eso, ambos expertos corroboraban que no se sabe lo que hacían con los difuntos. Miguel Ángel López explicaba que "la acidez de este terreno deshace el hueso y por eso no hay restos".

Los únicos restos relacionados, a los que se refería Yolanda Álvarez, tienen que ver con el culto y están situados en la parte más alta de la ciudad.

Así, continúa la minuciosa labor de desenterrar el pasado de esta ciudad, que llegó a contar con 3.000 habitantes. "Cuando aparece algo, hacemos un poco de fiesta", manifestaba la arqueóloga.

TRABAJO DE RESTAURACIÓN
A finales de noviembre se darán por concluidas las excavaciones, continuando los trabajos durante otros tres meses para restaurar las piezas encontradas, sobre todo de bronce y hierro, que son las más deterioradas. "El material lo entregamos al Museo Arqueolóxico de Ourense totalmente estabilizado, quitando cloruros y elementos corrosivos", puntualizaba Miguel Ángel López. Con esta campaña, con la que se reanudaron las intervenciones paralizadas en el 2010, se completarán en torno a 15.000 metros cuadrados de superficie excavada, lo que supone un 14% de la totalidad del yacimiento, del que todavía queda una gran parte por descubrir, sobre todo en la zona de Punxín.

17 de agosto de 2016

Recuperan más de 10.000 piezas del castro de Montealegre (Pontevedra)

Trasladarán al museo los restos afectados por las obras de la futura autovía.  Desde el 1 de mayo trabajan en el yacimiento quince profesionales entre arqueólogos y auxiliares que se encargan de rescatar los antiguos sillares del poblado y todos los restos que aparecen en el lugar.
Entre los restos cerámicos encontrados hay ánforas de treinta litros de capacidad. FOTO: JOSEBA CUÑA.
El polvo se levanta al pisar el suelo en la escarpada pendiente que rodea al túnel de Montealegre. Junto a las obras para transformarlo en autovía el actual corredor de O Morrazo, varios hombres y mujeres trabajan en la excavación arqueológica del castro que los conductores no pueden ver.

El arqueólogo Miguel Vidal dirige un grupo de 15 profesionales entre arqueólogos y auxiliares que se encargan de rescatar los antiguos sillares del poblado y todos los restos que aparecen en el lugar. Hasta ahora han recuperado diez mil piezas y el número va en aumento. Esta tarea le ha sido encomendada por la Consellería de Infraestructuras, responsable del proyecto de autovía. A juicio de Vidal, a la hora de realizar obras públicas «hay que buscar un equilibrio entre la modernidad y la preservación del pasado. Antes de la ley del año 1985 se arrasaba con todo. Ahora, afortunadamente, no es así»

Las excavaciones arqueológicas comenzaron el pasado 1 de mayo. Son una condición ineludible antes de comenzar la apertura de las dos nuevas bocas que tendrá el tubo paralelo al actual. El desdoblamiento del túnel de Montealegre forma parte de la conversión del corredor en autovía.

SEISCIENTOS METROS CUADRADOS
Los trabajos en las ruinas enterradas bajo el humus se están realizando en un área de 600 metros cuadrados. Al otro lado del túnel, la superficie que tienen que excavar será menor, solo 200 metros. En estos perímetros todos los restos arqueológicos van a ser investigados y catalogados.

En cada una de las dos excavaciones se perforará una nueva boca para el túnel de la futura autovía. No existe una opción que permita soslayar por completo el yacimiento, que todavía permanece enterrado en su mayor parte en las faldas del monte, donde un bosque de eucaliptos, alcornoques y otras especies arbóreas han ocultado los vestigios de un poblado que existió en Domaio hace al menos 2.300 años.

El trabajo de arqueología en el yacimiento de Montealegre posiblemente se prolongue hasta final de año. Los trabajos son muy delicados y están condicionados por el tiempo. Si la climatología otoñal complica la actividad, se contratarán más personas para que se cumplan los plazos.


DESCUBIERTOS EN 1927
Los restos de Montealegre fueron descubiertos por Losada Diéguez en 1927 ya que se encontraban en terrenos propiedad de la familia de su mujer. En el año 2004, con motivo del proyecto del corredor, afloraron nuevos restos. Miguel Vidal estima que «el castro puede tener una superficie de tres hectáreas pero solo están excavados 1.500 metros».

Los investigadores han hallado restos de cerámica de diferentes tipos. Entre ellos sobresalen ánforas de 30 litros de capacidad. El director de la excavación señala que «son similares a las que usaban los romanos en sitios como Alemania y era el sistema habitual para transportar el aceite, el vino o las salazones. Podemos acreditar que en el poblado de Montealegre había un comercio con otros pueblos. La gente indígena de aquí tenía muchos contactos».

BASURERO DE CONCHAS
Una de las cosas más curiosas que ha aparecido ha sido «un basurero de conchas». Enterrada había una montaña de conchas de moluscos y bivalvos de hace más de dos mil años. «Debían consumir el marisco y luego tiraban las conchas en un vertedero del poblado», cuenta el arqueólogo. Entre las piezas más notables que se han encontrado se encuentran las ánforas Haltern 70, que están fechadas en el año 50 antes de Cristo. Ha aparecido también una fíbula en forma de omega, elaborada en bronce y una acus irinalis, una aguja que se empleaba habitualmente para sujetarse el pelo en el siglo I antes de Cristo (a.c.).

  • «Hemos encontrado restos de los siglos IV y III a.c.», cuenta Miguel Vidal, que ha dirigido más de medio centenar de excavaciones arqueológicas.
Con este ribeirense trabajan codo con codo la arqueóloga ferrolana Fiodora López y la arousana Alba González. Con sumo cuidado, los especialistas limpian y catalogan las miles de piezas halladas en este poblado prerromano. Cuando concluya el trabajo de campo y la investigación, las trasladarán al Museo de Pontevedra para dejar expedita la zona para la tuneladora.

5 de julio de 2016

Las excavaciones profundizarán en el pasado galaico-romano del castro de Armeá, en Allariz (Orense)

El objetivo principal de este año, según Adolfo Fernández, es descubrir por completo una de las casas del poblado galaico-romano de Atalaia, una de las dos 'domus', ya que "se han descubierto varias casas de la zona, pero ninguna de ellas por completo", dice el director de la intervención.
Con seis de excavaciones éste es uno de los proyectos con mayor continuidad de Galicia. FOTO: IÑAKI OSORIO
El Grupo de Estudios de Arqueología, Antigüedad y Territorio de la Universidad de Vigo (GEAAT) está inmerso por sexto verano consecutivo en el yacimiento de Armeá con el objetivo de dejar al descubierto toda la zona del castro de Armeá, enclave histórico del Concello de Allariz, en lo que ya es la excavación del mayor yacimiento del sur de nuestra comunidad. Visitas guiadas y talleres de arqueología permiten presenciar el trabajo de los profesionales, enmarcado en el Proyecto Armeá.

Otro año más, Fermín Pérez, director del GEAAT, es el director científico del proyecto y Adolfo Fernández, el director de la intervención. Con ellos, trabajará un equipo compuesto por tres arqueólogas predoctorales y un total de veinte estudiantes de Historia escogidos de entre 240 procedentes de facultades de Historia de España y Portugal que se presentaron a la convocatoria para participar en las excavaciones.

"El proceso de excavación es muy relevante. Es el proyecto con mayor continuidad de toda la comunidad, además de ser un proyecto de I+D", afirma Adolfo Fernández, director de la intervención en el castro de Armeá.

La zona de trabajo es la que Francisco Conde-Valvís excavó en 1957; el interés que los restos arqueológicos suscitaron en el finado arqueólogo era tan elevado que decidió adquirir los terrenos en los que se encuentra la ciudad de Armeá, en Santa Mariña de Augas Santas, para excavar sin problemas y sin trabas burocráticas de ninguna índole. Desde 1957 y hasta 2011, la zona permaneció intacta, sin ser objeto de excavación.

Con el objetivo de acercar el yacimiento y el resto de enclaves culturales a la ciudadanía, se puede disfrutar de visitas guiadas y talleres de arqueología para los más pequeños, ambos disponibles a lo largo del año. "Durante todo el año, hay una operativa en Allariz que ofrece posibilidades de visitar los enclaves culturales de Armeá", explica Adolfo Domínguez.

Las visitas guiadas se prolongan, al igual que los talleres infantiles, durante toda la mañana. Las visitas, de carácter cultural y patrimonial, proporcionan explicaciones detalladas e información elaborada siguiendo una ruta conocida como Ruta Arqueológica del Museo vivo de Armeá, que incluye el propio castro de Armeá, la aldea de Santa Mariña de Augas Santas, con una iglesia románica del siglo XII, las ruinas de la iglesia templaria de la Asunción del siglo XII y un yacimiento de estructuras talladas en la época romana.
Los talleres infantiles incluyen visitas con monitores al yacimiento y permite a los niños experimentar lo que es una excavación a pequeña escala.

Una vez finalizadas las tareas de excavación, se procederá a la conservación de la zona, así como a su señalización y estudio de materiales encontrados en el proceso.

El Proyecto Armeá cuenta con un convenio con el Concello de Allariz hasta el año 2018 que permitirá al grupo de trabajo completar las excavaciones hasta el verano del mismo año, aunque Adolfo Fernández confía en que el convenio se prolongue en el futuro, ya que "marca una línea a seguir por otros concellos, ayudando a poner a disposición del público bienes que pertenecen a la ciudadanía y proporcionando valor económico y cultural a la villa de Allariz".

27 de mayo de 2016

Documentan 20.000 piezas de valor arqueológico en el castro Alobre, en Vilagarcía (Pontevedra)

Entre ellas hay 240 piezas de bronce y destacan elementos para el cabello, restos de un anillo, colgantes, hebillas de armaduras o fragmentos de cerámicas de diferentes épocas y procedencias. También hay un denario de plata y un as del emperador Augusto.
 La cronología de estos materiales abarca desde el siglo I antes de Cristo al III después de Cristo.
Con las excavaciones a punto de concluir, la presidenta de la Diputación de Pontevedra, Carmela Silva, y el alcalde de Vilagarcía, Alberto Varela, visitaron el Castro Alobre para firmar, in situ, un convenio de colaboración que permitirá continuar la puesta en valor del yacimiento con cerca de 152.000 euros. Diego Piay, arqueólogo que dirige los trabajos, dijo que los resultados de las excavaciones, "superaron nuestras expectativas".

400 AÑOS DE OCUPACIÓN DEL CASTRO
Los trabajos, que abarcan 454 metros cuadrados dentro de un terreno de más de dos hectáreas de superficie, permitieron sacar a la luz alrededor de 20.000 piezas de valor arqueológico, entre ellas 240 elementos de bronce "en gran estado de conservación". Alfileres, monedas varias como un as de Augusto -emperador romano que gobernó entre el año 27 antes de Cristo y el 13 después de Cristo- o un denario de plata "poco habitual en Galicia", elementos para el cabello, restos de un anillo, colgantes de bronce, hebillas de armaduras o fragmentos de cerámicas de diferentes épocas y procedencias. La cronología de estos materiales abarca desde el siglo I antes de Cristo al III después de Cristo, "400 años de ocupación" del castro en los que se acometieron diversas reformas que se perciben en los restos desenterrados, explica el arqueólogo Piay.

El poblado original se remonta a la última fase de la Edad del Hierro. Destaca "un sorprendente depósito de conchas que tapa las estructuras de época castrexa" y se extiende por todo el entorno, lo que "nos lleva a pensar que había un basurero castrexo que, en una época posterior, fue desplazado cubriendo el castro. Algo pasó" en el recinto y podría estar relacionado "con las conquistas romanas del noroeste" peninsular. Con posterioridad se construyeron estructuras de época romana. Tres de ellas forman "un hipocausto, una especie de suelo radiante" que funcionaba a base de aire caliente. Otra de las construcciones está identificada como la zona de cocina y todavía quedan por determinar la función y la cronología de varias estructuras, lo que se reserva para futuras prospecciones. Porque los "impresionantes" resultados de esta campaña "nos obliga a continuar excavando" y seguir sacando a la luz los tesoros ocultos de este recinto.

HABITADO EN LOS SIGLOS IV y V
Lo que sí está claro que el Alobre todavía estaba habitado entre los siglos IV y V y que el asentamiento tenía una gran vocación comercial, ya que se han identificado restos de morteros béticos, material púnico, cerámicas itálicas y otros elementos procedentes del área mediterránea. "Había un intercambio comercial muy fluido al tratarse de un asentamiento portuario", confirma Diego Piay.

PEQUEÑO "MUSEO" BAJO UNA CARPA
Con las piezas "más significativas" procedentes de las excavaciones el equipo de arqueólogos ha improvisado en el propio recinto del castro un pequeño museo bajo una carpa. Después "se llevarán a restaurar para que no se deterioren" y el alcalde, Alberto Varela, apuntó la posibilidad de exponerlas en el centro de la ciudad para que sean más accesibles a la ciudadanía vilagarciana.

8 de enero de 2016

Las nuevas excavaciones multiplicarán por cuatro la superficie del Castro Alobre, en Vilagarcía (Pontevedra)

La excavación que comenzará en febrero sentará las bases de la musealización del yacimiento y cuadriplicará la superficie que las seis campañas anteriores examinaron. El Castro Alobre estuvo habitado 800 años, desde el siglo V aC y el III de nuestra era.
Recreación de los que pudo ser el castro Alobre en Vilagarcía de Arousa. INFOGRAFÍA: LA VOZ DE GALICIA.
Si todo va bien, la séptima campaña arqueológica de Alobre comenzará el 1 de febrero. Catorce años después de su primera excavación sistemática, deberían sentarse de una vez las bases para la musealización de un yacimiento que, según los especialistas, constituía un castro litoral potente cuya habitación duró probablemente ochocientos años, entre el siglo V antes de Cristo y el siglo III de nuestra era. Para empezar, la superficie de trabajo multiplicará por cuatro los 91 metros cuadrados que están documentados. Una diferencia sustancial que correrá a cargo de la Diputación de Pontevedra y de un equipo formado por doce personas con tres arqueólogos al frente. La siguiente fase, la potenciación de Alobre como museo al aire libre, es cosa del Ministerio de Fomento y el convenio puesto en marcha para la valorización de los asentamientos galaico-romanos en la provincia.

Las primeras noticias sobre la importancia que lo que duerme bajo O Montiño datan de 1914. No es fácil hacerse una idea de lo que Alobre pudo ser en la época de su máximo esplendor, fundamentalmente porque la construcción del Puerto fue desvirtuando su espacio original a lo largo del siglo pasado. Hace cien años se descubrieron restos de mosaicos y sepulturas romanas que los trabajos portuarios se habrían llevado por delante. De lo que hoy puede observarse, tras las sucesivas campañas ejecutadas, se deduce una mezcla de estructuras puramente castrexas con construcciones del período romano.

UNA HIPÓTESIS DE TRABAJO
La hipótesis de trabajo con la que parten los arqueólogos es la de un castro habitado durante un período prolongado, cuya trayectoria se inicia en el siglo V a. C. con cabañas circulares y se prolonga hasta un momento indeterminado de la época romana. «Lo que vamos a hacer es, entre otras cuestiones, estudiar cómo se produjo esa transición, cómo se transforman las formas ocupacionales y si el proceso fue un fenómeno brusco o paulatino», explica Rafael Rodríguez, miembro del equipo que llevará a cabo las excavaciones.


La zona de actuación partirá de los escasos restos que hoy permanecen a la vista, correspondientes a dos fondos de cabañas castrexas y una estructura rectilínea romana que se ha identificado con una fábrica de tejas. Desde allí avanzará hacia la plataforma que linda con el cierre del colegio Sagrada Familia. El área cuyos eucaliptos fueron talados.

DEL MEDITERRÁNEO AL ATLÁNTICO
De momento, dos hallazgos confieren resonancia al lugar desde el que creció la Vilagarcía medieval, la cuna de la ciudad actual. Se trata de un ara romana, dedicada a Neptuno, y de una fíbula, una pieza con la que se prendían las túnicas, de Navicella. Su fabricación, datada en el siglo V antes de Cristo, es el punto de referencia para establecer el origen del yacimiento en el tiempo. Pero, sobre todo, habla de la existencia de relaciones comerciales entre las Rías Baixas y la cultura atlántica castrexa, y el corazón del Mediterráneo en la Antigüedad. «Su presencia dice que el Noroeste y las rías no eran territorios aislados, sino un lugar introducido en los circuitos comerciales de largo recorrido, desde el centro del Mediterráneo, ya que esta fíbula posiblemente haya sido producida por el mundo etrusco», dice Rodríguez.

Ambos hallazgos se encuentran depositados en el Museo de Pontevedra. Al igual que las 18.000 piezas cosechadas en las seis campañas previas. «Hay una gran cantidad de material que yo he revisado en parte, hay una ficha de juego, el sello de un alfarero galaico-romano y un interrogante sobre la fábrica de teja, porque hasta donde yo sé no se ha documentado ningún horno y la abundancia de tejas puede responder a que las estructuras romanas disponían de tejado», indica el arqueólogo.

21 de septiembre de 2015

El Castillón aporta nuevos datos sobre la alimentación en el Siglo V d.C.

La campaña de la excavaciones arqueológicas en el yacimiento de Santa Eulalia de Tábara (Zamora) descubre una gran cantidad de semillas en buen estado
El análisis de los restos ofrecerá claves sobre el paisaje de la época. FOTO: ZAMORA PROTOHISTÓRICA
La VIII Campaña de Excavaciones Arqueológicas en el castro tardoantiguo de El Castillón, que tuvo lugar durante el pasado mes de agosto en Santa Eulalia de Tábara (Zamora), ha revelado nuevos datos sobre la alimentación de los pobladores de las orillas del río Esla en el siglo V d. C. Gracias al extraordinario descubrimiento de semillas de cereales depositadas en el interior de diferentes estructuras de almacenamiento elaboradas con pizarras, así como en piezas de cerámica, los arqueólogos saben un poco más sobre el modo de vida y el sustento de los habitantes de este poblado hace más de 1.500 años.

El hallazgo de una gran cantidad de semillas en buen estado es “casi único en este periodo” comenta Jose Carlos Sastre, codirector de la excavación y arqueólogo de la asociación Zamora Protohistórica, que lleva a cabo los trabajos. Las excavaciones de esta campaña se han centrado en una vivienda situada en la zona oeste del poblado. Esta amplia estructura está compuesta por cinco habitaciones, data de finales del siglo V d. C. y sufrió un incendio que la destruyó, aunque el lugar volvió a ser ocupado nuevamente a lo largo del siglo VI.

Precisamente, el incendio explica que se hayan podido conservar las semillas de avena, cebada y trigo carbonizadas. Algunas de ellas estaban en el interior de vasijas de cerámica que han podido rescatarse de una sola pieza, un hecho también extraordinario en las excavaciones de este periodo que también se explica por el incendio.


“Hasta ahora ya conocíamos parte de la alimentación de los habitantes de El Castillón por los restos de fauna que hemos ido encontrando, pero ahora completamos esta información con los cereales, que utilizarían para elaborar pan y quizá otros productos como la cerveza”, señala Jose Carlos Sastre.

Entre los animales, se encuentran ovicápridos, ganado vacuno, équidos, roedores, gallinas, ciervos y pescados procedentes del río Esla. Todo ello ofrece una idea más completa de la dieta de los pobladores de la zona tras el periodo romano. Además, en esta campaña de 2015 han aparecido dos garras de oso, otro hecho singular que puede indicar dos cosas. “Es posible que se cazaran estos animales, pero es más probable que se comerciase con este tipo de elementos de prestigio”.

ANÁLISIS QUE EXPLICARÁN CÓMO ERA EL PAISAJE
El incendio que acabó con el asentamiento del siglo V también carbonizó vigas de la techumbre de la vivienda. El análisis de sus restos ofrecerá información clave sobre el paisaje de la época, puesto que revelará el tipo de árboles que existían en la zona hace 15 siglos. Es lo que se conoce como antracología y no será el único trabajo de laboratorio derivado de los hallazgos de esta campaña de excavaciones de El Castillón, puesto que también se analizarán las semillas (carpología) para certificar qué tipo de cereales cultivaban los habitantes del castro, así como otros elementos relacionados con la metalurgia.

En esta campaña de excavaciones participaron un total de 42 voluntarios procedentes de las Universidades de Salamanca, León, Valladolid, Burgos, Santiago de Compostela, Asturias, Granada, Jaén, Extremadura, Complutense de Madrid, Autónoma de Madrid, Sevilla, La Sorbona de Paris (Francia), Texas (Estados Unidos), Coimbra (Portugal) y Atenas (Grecia).

Además de los trabajos de excavación, durante la campaña Zamora Protohistórica llevó a cabo diferentes actividades de difusión y divulgación de los trabajos arqueológicos, como una ruta cicloturista desde Santa Eulalia de Tábara hasta El Castillón, los V Talleres de Arqueología Infantil, una semana de puertas abiertas al yacimiento y una visita guiada.

18 de septiembre de 2015

La excavación destapa otras cinco viviendas de la Edad del Hierro en el castro da Cidade, en Barbanza (La Coruña)

Los arqueólogos también han encontrado varias cuentas de collar de color azulado que estiman que pertenecieron al Siglo V a.C.
 En la zona estarán trabajando quince personas, seis arqueólogos y nueve auxiliares de arqueología, hasta finales de septiembre. FOTO: CARMELA QUEIJEIRO
El castro da Cidade de Ribeira ha vuelto a sorprender a los expertos. La excavación ha sacado a la luz cinco nuevas cabañas, que sumadas a las encontradas el pasado verano, hace pensar a los arqueólogos que están ante un castro de un tamaño similar al de Baroña. En esta última fase, el grupo de quince personas comandado por Miguel Vidal está trabajado en 750 metros cuadros, de los 20.000 que se estima que ocupa el poblado en su totalidad.

Vidal asegura que el mayor hallazgo de esta segunda fase han sido las cinco cuentas de pasta vítrea. Los arqueólogos creen que formaron parte de un collar o una pulsera. «Esto nos hace pensar que hace 2.500 años a nuestros abuelos ya les gustaba adornarse, dice el director con una sonrisa.

Por el momento todavía necesitan realizar las pruebas del carbono catorce a las piezas halladas, aunque creen que todo pertenece al siglo X antes de Cristo, lo que los expertos denominan la primera edad del hierro. A pesar del poco tiempo del que disponen (terminan el día 30 de este mes) el grupo está muy contento. «Conseguimos pezas de moito valor histórico. Segundo os cálculos, pódese calcular que neste castro chegaron a vivir preto de cen persoas», asegura Vidal.

MEDIO MES DE TRABAJO
El equipo tiene todavía medio mes de trabajo en campo: «Seguiremos excavando, buscamos pruebas que nos permitan conocer la edad real de esta zona e incluso tenemos la sospecha de que pudo haber un herrero que trabajara el cobre o el bronce en esta zona».

Vidal cree, por la cantidad de cabañas por metro cuadrado que están descubriendo, que este castro se puede convertir en uno de los más importantes de la comarca. Una vez terminen con la excavación pasarán al laboratorio y a los despachos, luego tendrán que consolidar la zona para que la gente pueda visitarla sin dañar las pruebas. Todos esperan volver al castro da Cidade el próximo año. Vidal es el primero.

(Fuente: La Voz de Galicia / Álvaro Sevilla)

23 de julio de 2015

Desentierran los restos de cinco edificios en el castro de Arxeriz (Lugo)

Los nuevos hallazgos vienen a confirmar la existencia de una compleja estructura urbana asentada sobre un conjunto de terrazas en las laderas del promontorio, También se han encontrado restos de cerámica del tipo conocido como miñoto -negra y con poca decoración- y parece ser de carácter exclusivamente castreño, sin influjo romano.
Las construcciones desenterradas presentan plantas cuadrangulares o rectangulares con esquinales curvos.
La Fundación Xosé Soto de Fión inició el pasado día 7 la tercera campaña de excavaciones arqueológicas en el castro de Arxeriz, en el municipio de O Saviñao, el único proyecto privado de este tipo que se desarrolla en el sur lucense.

Según explica el director del museo, José Antonio Quiroga, los trabajos realizados hasta el momento en esta nueva campaña se han centrado especialmente en la ladera oeste del promontorio sobre el que se asienta el castro, una zona en la que anteriormente ya habían aparecido algunos restos de construcciones. Las excavaciones efectuadas en los pasados días en esta parte del yacimiento abarcan un área de unos 250 metros cuadrados, en la que se han desenterrado los vestigios de otros cinco edificios, dos de ellos de considerable tamaño.

Los nuevos hallazgos -añade Quiroga- vienen a confirmar la existencia de una compleja estructura urbana asentada sobre un conjunto de terrazas en las laderas del promontorio, una hipótesis que se planteó en las dos campañas precedentes. «Cremos que toda esa ladeira estaba cuberta de construccións ata a croa, a parte superior do castro -apunta a este respecto- e nas próximas semanas imos seguir escavando monte arriba por esa zona para corrobar esta impresión». Todas las construcciones que han sido desenterradas hasta ahora en el antiguo asentamiento presentan plantas cuadrangulares o rectangulares con esquinales curvos.

UN ALMACÉN DE CEREALES
Por otro lado, también se está lleva a cabo una excavación en el recinto central del castro, en torno a un edificio descubierto con anterioridad que se supone que pudo ser un almacén de cereales. Pero en este sector los trabajos acaban de empezar y todavía no dieron resultados apreciables.

La actual campaña de excavaciones -que cuenta con un presupuesto de en torno a 30.000 euros- continuará desarrollándose de forma continuada hasta finales de agosto. En las próximas semanas está previsto levantar otros trescientos metros cuadrados de terreno y los responsables del proyecto arqueológico esperan que se produzcan nuevos hallazgos significativos.

CERÁMICA CASTREÑA SIN INFLUENCIA ROMANA
Además de sacar a la luz nuevos vestigios constructivos, el equipo que realiza las excavaciones en el castro de Arxeriz ha conseguido exhumar numerosas piezas arqueológicas, entre las que hay un gran número de fragmentos de cerámica y algún objeto metálico. La cerámica es del tipo conocido como miñoto -negra y con poca decoración- y parece ser de carácter exclusivamente castreño, sin influjo romano. Al igual que en las campañas previas, de momento no aparecieron restos de terra sigillata, un tipo de cerámica romana que está presente en muchos castros.

La ausencia de indicios de la influencia cultural romana en Arxeriz ya fue notada en las anteriores excavaciones. Por este motivo se maneja la hipótesis de que el poblado quedase abandonado ya antes de la romanización de Galicia.

DOS OCUPACIONES DIFERENTES
Los arqueólogos que trabajan en el proyecto apuntan por otro lado que en el asentamiento puede haber rastros de dos ocupaciones de diferentes épocas, ambas encuadradas en la Edad del Hierro. Una de ellas correspondería a la etapa inicial de este período cultural y la otra correspondería a la época más avanzada de la civilización castreña, hacia el siglo II antes de Cristo. «Pero isto de momento son só conxecturas», puntualiza Quiroga.

27 de abril de 2015

Descubren la muralla original del castro de Baroña (A Coruña)

Los distintos sistemas constructivos permiten a los arqueólogos confirmar la existencia de dos murallas de épocas bien diferenciadas y muestran la evolución de este yacimiento. La más antigua, de la época castreña, es escalonada mientras que en la que se levantó a posteriori se utilizaron piedras mucho más grandes que llevan a pensar que pertenece a la época romana.
En su día se apuntó a que esta sería la última gran actuación en el castro, pero las tornas han cambiado.
Incluso los arqueólogos que llevan desde el 2012 trabajando en la restauración y puesta en valor del castro de Baroña eran escépticos sobre la posibilidad de realizar grandes hallazgos en la intervención iniciada la semana pasada, pero el yacimiento ha vuelto a sorprenderles mostrándoles algo que no habían visto hasta ahora. Las excavaciones realizadas en los últimos días han permitido sacar a la luz la muralla original del poblado.

LA MURALLA ORIGINAL QUEDÓ OCULTA
El equipo capitaneado por Luis Francisco López, Miguel Ángel López y Tito Concheiro está entusiasmado con el descubrimiento. Sabían que había otra muralla porque en intervenciones anteriores hallaron evidencias de su existencia, pero no tenían demasiadas esperanzas de encontrarla. La excavación de lo que hasta ahora se creía que era el muro defensivo del asentamiento ha revelado que en realidad se trata de una construcción posterior con la que se forró la muralla original, que quedó oculta. Posiblemente no llegará a saberse por qué -pudo ser para reforzar la defensa del castro o por razones estructurales-, pero este descubrimiento revoluciona la interpretación del yacimiento y, en consecuencia, variará el plan previsto para su restauración.

Explican los arqueólogos que el hallazgo de los restos muestra la evolución del yacimiento, y eso pretende conservarse respetando los distintos sistemas constructivos de cada etapa en los trabajos de consolidación que se llevarán a cabo: «Pretendemos recuperar a imaxe da evolución construtiva da muralla», señalaba Luis Francisco López.

La noticia menos buena es que el hallazgo de la muralla castreña complicará las tareas de restauración. El responsable de esta parte de la actuación, Miguel Ángel López, aseguraba que lo que han encontrado en la excavación ha sido toda una sorpresa: «No podíamos imaginar que encontraríamos estos paramentos, al ser un yacimiento tan tocado a lo largo de los años no esperábamos este resultado. Este es el Baroña original y no se veía, y ahora podemos recuperarlo».


NUEVOS DATOS SOBRE LA CRONOLOGÍA DEL ASENTAMIENTO
Los distintos sistemas constructivos permiten a los arqueólogos confirmar la existencia de dos murallas de épocas bien diferenciadas. La más antigua, de la época castreña, es escalonada y una obra «moi sofisticada, de moita calidade construtiva», mientras que en la que se levantó a posteriori se utilizaron piedras mucho más grandes que llevan a pensar que pertenece a la época romana. Sin embargo, habrá que esperar al resultado del análisis de las muestras que se recogieron ayer para conocer más datos sobre la cronología del asentamiento.

Este dato es importante para encajar cronológicamente las estructuras e interpretar el sistema defensivo del castro para su puesta en valor.

Por otra parte, en la excavación realizada hasta el momento se han encontrado algunos restos de cerámica, conchas y un asta de ciervo utilizados como material de relleno.

(Fuente: La Voz de Galicia / Marta Gómez)

6 de marzo de 2015

Una inyección de 2,5 millones garantiza la continuidad de las excavaciones en los castros de Pontevedra

El Ministerio de Fomento libera el 1% cultural  para que la Diputación de Pontevedra recupere un total de veinte yacimientos castreños. El proyecto contempla la musealización de los mismos y la creación de "La Ruta de las Castérides"
Los arqueólogos lo tienen claro: en la provincia de Pontevedra hay potencial y una primera excavación en los castros dio sus frutos, como lo han demostrado las excavaciones simultáneas llevadas a cabo hasta ahora en 17 castros de la provincia gracias a la colaboración conjunta de la Xunta, la Diputación Provincial y los concellos afectados.

Ahora el Ministerio de Fomento acaba de liberar otros 2,5 millones euros fruto de una negociación con la Diputación que se cerró el pasado mes de noviembre y que permitirá ampliar la recuperación a un total de veinte yacimientos.

Este proyecto de recuperación de los recursos galaico-romanos fue presentado ante Fomento con la finalidad de que lo financiase con cargo al 1 % de interés cultural de las contrataciones públicas. 


UNA NUEVA VISIÓN DE LOS CASTROS
El principal esfuerzo inversor, el 56,2 %, se destinará a la excavación; su musealización consumirá otro 13,2 %. Pero se reserva otra parte importante para elaborar mapas digitales tridimensionales de todos los castros excavados y poder contar así con una recreación posterior en tres dimensiones de las condiciones de vida que se daban en ellos.
 

CONSOLIDAR LAS PROSPECCIONES
El problema no es excavar, sino conservar lo descubierto una vez retirada la tierra que durante siglos ha cubierto parte de la historia de la provincia de Pontevedra. Este fue uno de los quebraderos de cabeza a la hora de diseñar las actuaciones. 


Hallazgos como los de las piezas únicas encontradas en los castros de las Rías Baixas aportan una información valiosísima sobre la historia, pero todo el esfuerzo se puede echar por tierra si, tras las excavaciones, no se consolida la zona con una musealización adecuada.

La operación global de recuperación de yacimientos -se pretende tratarlos como un conjunto que narre una historia transversal de las Rías Baixas- se ha topado también con problemas por la titularidad del suelo bajo el que se encuentran. Solo seis de los yacimientos inicialmente seleccionados están íntegramente en áreas de titularidad pública. El resto están afectados por algún grado de propiedad privada. 


"LA RUTA DE LAS CASITÉRIDES"
Se ha priorizado la inversión en estos últimos, ya que la tramitación de las actuaciones en terrenos privados es más complicada. A ello se pueden sumar después trabas para el acceso de visitas, que suponen uno de los principales intereses de la actuación: la puesta en valor de los yacimientos de asentamientos humanos de las Rías Baixas comprendidos entre el siglo V antes de Cristo y el V después de Cristo como recursos turísticos.

En esta línea, las Rías Baixas se integrarán en la Ruta de las Casitérides, en honor de cómo se bautizaron las islas del estaño del Atlántico a las que navegaron los fenicios desde el Mediterráneo en busca del preciado metal. En ella, las Rías Baixas fueron clave como parada segura. Los fenicios comerciaban con el castro de A Lanzada, que era una factoría fenicio-púnica, ligada a los comerciantes del Mediterráneo y la salazón.

(Fuente: La Voz de Galicia / CH. Casares)

19 de febrero de 2015

Localizan un poblado de la Edad de Hierro en Oia (Pontevedra)

Los arqueólogos confirman el hallazgo de, al menos, tres cabañas con planta circular, otra estructura elíptica y el tramo del lienzo interior de la muralla con una cronología a caballo entre el Bronce Final y el Hierro Inicial, Entre las piezas encontradas destaca el material cerámico, una hacha de talón y dos anillas
Hacha de la Edad del Bronce encontrado en el castro de Oia. FOTO: LA VOZ DE GALICIA
El grupo de expertos que trabaja en el yacimiento arqueológico de A Cabeciña, en Oia, ha conseguido localizar e identificar un castro de la Edad de Hierro en el recinto. El arqueólogo de la Diputación, Rafael Rodríguez, confirmó esta semana el descubrimiento de este poblado y de algunas de las piezas que han ayudado a completar su datación. 

En la cima del monte de Mougás, donde en el verano del 2012 la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes de Galicia realizó una primera intervención promovida por la comunidad de montes y la asociación cultural de Amigos do Mosteiro de Oia (Acamo), que puso en valor el conjunto, trabaja ahora un nuevo equipo dirigido por María Jesús Iglesia Darriba

NUEVOS SONDEOS
En estos momentos se están haciendo cinco sondeos de nueve metros cuadrados y, a la vista de los resultados, los promotores solicitarán nuevos permisos a Patrimonio para poder prolongar el trabajo de campo más allá de los 44 días planificados, según indicó Rafael Rodríguez.

Sobre los hallazgos, el arqueólogo confirmó la localización de, al menos, tres cabañas con planta circular, otra estructura elíptica y el tramo del lienzo interior de la muralla. La intervención anterior, en la que ya se definió un recinto fortificado de características castreñas y la limpieza, promovida también por la comunidad de montes de Mougás, ha facilitado esta nueva prospección.

Rafael Rodríguez explica que por las características de las construcciones, la cronología del castro se sitúa a caballo entre el Bronce Final e Hierro Inicial, es decir que su primera ocupación se enmarca entre los siglos VIII y V antes de Cristo. «Es un descubrimiento importante desde el momento en el que nos da nueva información sobre el tránsito entre estos períodos», señala el experto.

Hay otros tres castros en la provincia de la misma época, que son los de Penalba, en Campo Lameiro, el de As Croas, en Pontevedra y el de Torroso en Mos.

El estado de conservación de las cabañas «es bueno», aunque no son grandes construcciones de piedra en altura si no zócalos del mismo material de entre 40 y 50 centímetros de altura. La investigación apunta a que se trata de un castro pequeño con una superficie aproximada de 0,5 hectáreas pero con una ocupación prolongada en el tiempo. Identifican el primer momento, entre el VIII y el V antes de Cristo y el segundo en la época romana hasta el I antes de Cristo.

LINGOTE CON MUCHO PLOMO
Las piezas que van apareciendo y que se están depositando para su limpieza, estudio y conservación en el Servicio de Infraestructuras de la Diputación, son también relevantes para la investigación. De la Edad de Bronce, Rafael Rodríguez destaca el material cerámico y una hacha de talón y dos anillas. «Posiblemente sea una pieza con un error de fundición porque el hacha tiene restos del molde valiosos para el estudio de la metalurgia antigua», apunta. Al parecer, la pieza se usaba en los trueques de mercancías. Explica que «debe tratarse de un elemento de uso premonetal o una forma de lingote para las transacciones ya que su alto contenido en plomo la hace inservible como hacha».

CERÁMICA PROCEDENTE DE CÁDIZ
La interpretación sigue la línea de la vinculación comercial del asentamiento, apoyada de nuevo en objetos localizados. En este caso, de fragmentos de ánforas romanas y de cerámica procedente de Cádiz. «Está claro que había tráfico comercial con el Mediterráneo, concretamente con el Estrecho de Gibraltar», señala.

Los sondeos continúan en Mougás, donde trabaja un equipo integrado por el equipo de la Diputación y dos voluntarios de la comunidad de montes. «Todo esto surge por iniciativa de la comunidad de montes, la Diputación aporta apoyo económico y nosotros la parte técnica para mantenimiento y restauración», destaca Rafael Rodríguez.

(Fuente: La Voz de Galicia / Mónica Torres)

12 de febrero de 2015

Patrimonio cataloga cuatro yacimientos arqueológicos descubiertos en Parada (Pontevedra)

Se trata de un petroglifo y tres cuevas que se incorporan al inventario. En la semana pasada el Concello recibió el informe del departamento de Patrimonio Cultural de la Xunta de Galicia en el que se oficializaba la catalogación de los nuevos yacimientos arqueológicos.
Detalle de la cueva Casa de Xan de Ghabián, en Outeiro. FOTO:  I.PICÓN.
Silleda aumenta su patrimonio arqueológico tras el hallazgo de nuevos yacimientos arqueológicos situados en la parroquia de Parada. Se trata de un petroglifo y tres cuevas que se incorporan al inventario. En la semana pasada el Concello recibió el informe del departamento de Patrimonio Cultural de la Xunta de Galicia en el que se oficializaba la catalogación de los nuevos yacimientos arqueológicos.

El inventariado recoge el petroglifo de Pena das Ferraduras, la Cova de Aldara, la Cova de Penedo Redondo así como el abrigo rupestre denominado Casa de Xan de Ghabián. Todos ellos están situados en el lugar de Outeiro. Estos hallazgos fueron catalogados el pasado diciembre por los arqueólogos silledenses Israel Picón y Xulio Carballo. Los expertos contaron, además, con la colaboración de los vecinos de la parroquia de Parada para llevar a cabo la labor.

Por su parte, el Concello remitió la documentación pertinente sobre los yacimientos a la empresa Eptisa, que se encarga de la redacción del plan municipal de ordenación que se está tramitando. De manera que dichos descubrimientos se incorporen al PXOM.

MEDIO CENTENAR DE YACIMIENTOS Y CINCO CASTROS
Con estos hallazgos Silleda continúa ampliando su vasto patrimonio arqueológico, sumando la parroquia de Parada al área formada por las parroquias de Oleiros, Laro, Cortegada, Siador y Refoxos donde se concentran más de medio centenar de yacimientos. Además de cinco castros (Orelas, Montaz, Cortegada, Casanova y el de Laro) también se encuentran en esta zona numerosos petroglifos y mámoas. De hecho en los últimos años se han producidos varios hallazgos de elementos arqueológicos. También se ha fomentado tanto la conservación como la divulgación de este patrimonio cultural por medio de iniciativas tanto gubernamentales como vecinales.

Estos nuevos yacimientos inventariados deben incorporarse ahora al catálogo de elementos patrimoniales del Plan Xeral, así como a los planos de ordenación, además de ser tenidos en cuenta a la hora de autorizar actuaciones que puedan afectar a estos bienes o a su entorno. El alcalde, Manuel Cuiña, destaca la importancia de este trámite para garantizar la preservación de dicho patrimonio histórico. Por otra parte, Cuiña está pendiente de mantener un encuentro con los responsables de Eptisa, después de que tuviese que suspender la reunión del pasado miércoles por motivos de salud.

(Fuente: Faro de Vigo / Laura Martínez)

17 de noviembre de 2014

Documentan una sauna prerromana en el castro cántabro de Valdeolea

Está en el interior de un edificio público de 25 metros de largo por unos 16 de ancho excavada en la roca y revestida de arcilla. La aparición de esta sauna demostraría que los cántabros también utilizaban este tipo de espacios y su desarrollo cultural era acorde con el de otros pueblos del norte de España.
Estructura de la sauna descubierta en el castro cántabro de Monte Ornedo. IMAGEN: REGIOCANTABRORUM.ES
Los trabajos arqueológicos que se realizan en el castro cántabro de Santa Marina, en el Monte Ornedo (Valdeolea), han sacado a la luz los restos de lo que pudo ser una sauna de la época prerromana.

La revista científica Munibe acaba de publicar un estudio sobre este hallazgo, fruto de las campañas arqueológicas realizadas en este monte entre los años 2010 y 2013.

Los trabajos, dirigidos por el investigador Pedro Ángel Fernández Vega, han permitido encontrar en este castro un edificio público de gran tamaño, de más de 25 metros de largo por unos 16 de ancho, "sin parangón" en este tipo de asentamientos, según explica el arqueólogo en un comunicado.

EXCAVADA EN ROCA
Dentro de él, excavada en la roca y revestida de arcilla, han hallado la sauna y restos de lo que fue su actividad, como un escoplo, restos de asas de un caldero y cuatro fíbulas de las utilizadas en la época para sujetar la ropa que se cree que cayeron entonces al foso que servía para calentar la estancia.

La sauna se alimentaba con agua de lluvia o nieve recogida a través de un atrio descubierto y canalizada hasta una cisterna donde se guardaba y se tomaba después para hacer aspersiones sobre una fosa cavada en el centro de la sauna que se llenaba con piedras calientes.


Las dataciones realizadas con carbono 14 sitúan la construcción entre el siglo II y la primera mitad del siglo I antes de Cristo, así que se trataría de una sauna de la época prerromana.

Según sostienen los investigadores, la aparición de esta sauna es "coherente" con las costumbres de los pueblos astures y galaicos y demostraría que los cántabros también utilizaban este tipo de espacios y su desarrollo cultural era acorde con el de otros pueblos del norte de España, en contra del "estereotipo" de pueblo de mercenarios "aguerridos, fieros e indómitos".

Esta sauna se ha descubierto a sólo unas decenas de metros de una antigua ermita en la que, a finales del siglo XIX, se encontraron tres términos augustales, mojones de delimitación que deslindaban el territorio de la antigua ciudad romana de Julióbriga de los prados de la Legión IV Macedónica.

La presencia de esos hitos, unido a la fecha en la que se data el castro (en época prerromana), invita a pensar, según los arqueólogos, que ésta pudo ser la ciudad de Julióbriga, según Plinio el Viejo, la más importante entre los cántabros.

(Fuente: El Día.es / EFE)

23 de septiembre de 2014

Una muralla de dos metros de alto protegía el castro de La Ercina (León)

Medía dos metros de alto y veinte de longitud, Los habitantes del castro eran agricultores y ganaderos. Se han hallado ruedas de molino con los que molían semillas, restos de cabras y vacas y azadones y hachas. El castro estuvo habitado entre los años 600 a.C. y el 20 de nuestra era.
En La Ercina se combinan el trabajo científico con la participación social y la dinamización del Patrimonio.
Foto: DIARIO DE LEÓN.
Era una muralla imponente. Los arqueólogos que han trabajado este verano en el castro de La Ercina —con unas dimensiones de doce hectáreas— aseguran que se encuentran ante uno de los yacimientos prerromanos más interesantes del noroeste peninsular. Tanto que en este ‘breve’ espacio de terreno desenvolvió su vida una población cercana a las doscientas personas entre el año 600 a.C y el 20 de nuestra era. 

Fernando Muñoz Villarejo destaca que en este castro vivieron los abuelos de los futuros vadinienses, la ‘cultura’ que cien años después de aquello era capaz de hablar y escribir latín, lo que demuestra la rápida romanización de la población aborigen de la zona. Detalle revelador porque no se puede perder de vista que, aunque sería aventurado afirmarlo, podría decirse que las mujeres y hombres de la Peña del Castro pudieron haber participado en las guerras cántabras. Lo que sí puede afirmarse es que estaban en el lugar y en el momento.

UNA VIDA SENCILLA
Fernando Muñoz y el resto de investigadores de Talactor destacan que la vida social de los habitantes del castro era sencilla. Eran agricultores y ganaderos. Se han hallado ruedas de molino con los que molían semillas, restos de cabras y vacas y azadones y hachas, lo que lleva a pensar que dominaban las labores cinegéticas.


Sus casas eran redondas —sólo se ha encontrado un edificio cuadrado— y medían cinco metros de diámetro. «La muralla de piedra está muy bien trabajada. Se alza dos metros y tiene una longitud de veinte», destaca el arqueólogo, que niega que se hayan encontrado —aún— enterramientos.

Muñoz Villarejo resalta que resulta complicado hallar necropólis. Las fuentes clásicas dicen que los cuerpos de los guerreros muertos se dejaban en la naturaleza para que fueran las alimañas las que hicieran el trabajo. Pero la pregunta surge de inmediato ¿qué pasaba con las mujeres y los niños y qué ocurría con aquellos hombres cuyas labores no eran marciales?

La realidad es que en la zona noroeste de España no hay ningún caso en el que se hayan descubierto enterramientos aunque «nunca se sabe. Podrían aparecer», asegura Fernando Muñoz.

INVENTARIO DE LAS PIEZAS
Tras las labores de campo, los arqueólogos tienen ahora por delante la ardua labor de inventariar todas las piezas que han aparecido en el yacimiento. «Hay muchísima cerámica y metal», explica Muñoz Villarejo, que revela las influencias de la meseta que ha encontrado en el castro.

El proyecto de La Ercina aplica la denominada Arqueología pública, que combina el trabajo científico con la participación social, la divulgación y la dinamización del patrimonio. Y es que la de Peña del Castro no es excavación sin más puesto que los arqueólogos profesionales cuentan con la ‘ayuda’ de voluntarios de la zona.
(Fuente: Diario de León / Cristina Fanjul)

4 de septiembre de 2014

Dos molinos de mano y restos de cerámica se suman a los hallazgos en el Castro das Croas (Pontevedra)

También se han encontrado restos de carbón en las testigos de la murallaEstos hallazgos se suman al de una cabaña de siete metros de diámetro que apareció en la última semana de agosto. Se trata de una construcción de planta circular, "si bien no perfecta, pero de grandes dimensiones.
Los estudios antracológicos permitirán conocer a qué especie arbórea pertenecen los restos de madera quemada.
Foto: R.V. / EL FARO DEVIGO.
Los arqueólogos encontraron en las últimas horas otros dos molinos de mano y fragmentos de cerámica. En este caso, se trata de grandes trozos que se corresponden con el borde del recipiente, lo que permite saber cuál es la forma y la capacidad de la cerámica. Los últimos descubrimientos también incluyen restos de carbón en las testigos de la muralla, algo que permitirá saber, a través de estudios antracológicos, la especie arbórea pertenece esta madera quemada.

ESTRUCTURAS ANEXAS A LA MURALLA
La intervención que se está desarrollando en Salcedo aún aportó otras novedades en estas últimas jornadas de trabajo. De hecho, durante las tareas de limpieza de la parte exterior de la muralla también aparecieron dos estructuras anexas a la misma, que podrían corresponderse con refuerzos de la muralla según han apuntado los profesionales que trabajan en la zona. Se está haciendo una cata al lado de una de ellas para poder investigar más sobre a misma.

UNA CABAÑA DE SIETE METROS
Todo ello no hace más que confirmar las positivas expectativas del equipo de arqueólogos. Desde que se comenzó la intervención las sorpresas han llegado a ser frecuentes. Una de las más llamativas fue la protagonizada por una cabaña de siete metros de diámetro que apareció en la última semana de agosto. Se trata de una construcción de planta circular, "si bien no perfecta, pero de grandes dimensiones", apuntó entonces el director de la excavación, Eduardo Méndez Quintas.

Esta cabaña forma parte de las primeras etapas de la cultura castrexa, cuando en las viviendas convivían bajo un mismo techo personas y animales. Los trabajos se centraron en la limpieza de la cobertura vegetal en el perímetro de la cabaña para comenzar a ahondar en el yacimiento.

JORNADA DE VOLUNTARIADO
Por otra parte, durante las jornadas del lunes y el martes se desarrollaron actividades de voluntariado en las que participaron un total de 12 personas. Entre las 10.00 y las 12.00 horas, los participantes pudieron excavar en la zona de la muralla y dibujar los perfiles de la cabaña y de la muralla.

En cualquier caso, habrá más actividades. El martes día 9, a las 11.00 horas, habrá una visita guiada en la que se explicará la intervención arqueológica, y también las leyendas asociadas al Castro, así como los usos sociales, económicos y rituales del espacio. No es preciso inscripción previa. Ya el viernes 12 se desarrollará el acto de clausura de la intervención, en el que se explicarán los resultados de la excavación y que rematará con una actuación musical. Será a las 20.00 horas en el mismo castro.

(Fuente: El Faro de Vigo)

3 de junio de 2014

Documentan un nuevo castro de la Edad del Bronce en Candeleda (Ávila)

El Carbono 14 data el nuevo castro en el "Prao de la Carrera" 1.800 años anterior al castro vetón de El Raso, situado a tres kilómetros de este yacimiento. En este nuevo asentamiento se han descubierto los restos de una cabaña construida con postes de madera, restos de cerámica realizada a mano, entre ellos, fragmentos de ollas, cuencos, cerámica de almacenaje, algunos de ellos decorados con motivos incisos.
Excavaciones en el Prao de la Carrera, de Candeleda. Foto: TRIBUNA DE ÁVILA
El pasado verano, y financiado íntegramente por el Ayuntamiento de Candeleda, un grupo de siete arqueólogos, dirigidos por César Pérez, llevó a cabo una serie de «sondeos valorativos» en los restos del antiguo asentamiento poblacional del Prao de la Carrera, situado a los pies del Almanzor, en los Hermanitos de Tejea de Candeleda. 

1.800 AÑOS ANTERIOR AL CASTRO DE "EL RASO"
Estas excavaciones, señala Pérez, han concluido que se trata «del castro más antiguo de los documentados hasta ahora en el sur de Gredos». De hecho, y «a falta de los resultados del carbono 14», Pérez data este asentamiento fortificado en la Edad de Bronce, que en esta zona de la provincia discurre entre el 2.300 y el 800 a.C., «o incluso antes», lo que supone que este poblado es unos 1.800 años más antiguo que el de El Raso, situado a tres kilómetros de este yacimiento.

La primera campaña de excavaciones, explica el arqueólogo, permitió encontrar «restos de hábitat», concretamente una cabaña realizada con postes de madera y fragmentos de materiales cerámicos asociados al yacimiento, tales como cuencos, ollas, vasijas de almacenaje o condecoraciones, así como delimitar la primera muralla defensiva del castro, que cuenta con 3,5 metros de anchura y al menos 200 metros de longitud.

PRIMEROS POBLADORES DE GREDOS

El castro tiene una extensión de cinco hectáreas y está situado a 1.200 metros de altitud en una posición defensiva y de control del territorio, desde dónde podían divisar la zona del actual castro de El Raso, la garganta del río Alardos, el río Tiétar y la zona inundada por el embalse del Rosarito e incluso los Montes de Toledo y la Sierra de Guadalupe. Muy cerca de este yacimiento se hallan las pinturas rupestres de Peña Escrita, contemporáneas a este castro y que de hecho, señala Pérez, podrían haber sido realizadas por estos primeros pobladores de Gredos.

Además de lo ya encontrado, las primeras excavaciones en este lugar llevan a pensar que se trata de un hallazgo «con mucho potencial» que podría aportar muchas pistas sobre cómo eran y cómo vivían los primitivos pobladores de Gredos. Un modo de vida del que seguramente se obtendrá más información con las excavaciones que se desarrollarán en septiembre de este año y que nuevamente estarán financiadas íntegramente por el Ayuntamiento. 

RECURSO CULTURAL Y TURÍSTICO
«Este gobierno municipal ha dado mucha importancia al tema de las excavaciones tanto por una cuestión de gestión cultural como porque entendemos que junto con el castro celta de El Raso se podría crear una especie de red de lugares arqueológicos como recurso cultural y turístico de esta zona», sostiene Monforte, que recuerda que «como consecuencia de la actual situación económica», y pese a haberlo solicitado tanto a la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León como a la Diputación de Ávila, el Ayuntamiento de Candeleda no ha logrado financiación para llevar a cabo estas excavaciones arqueológicas, lo que no ha impedido que se siga excavando tanto en El Raso como en el Prao la Carrera con fondos municipales y «gracias a convenios como los firmados en su día con la Universidad Complutense de Madrid», colaboración que permitió excavar en El Castillejo.

«Esta zona cuenta con un importante patrimonio arqueológico que puede y debe excavarse y por ese motivo desde el Ayuntamiento de Candeleda estamos invirtiendo recursos en ello», sostiene Monforte quien, sin embargo y en vista de los importantes hallazgos de estos trabajos arqueológicos, pedirá nuevamente «un compromiso tanto a la Diputación de Ávila como a la Junta que permita seguir con las excavaciones».

(Fuente: Diario de Ávila / Estela Carretero)

7 de enero de 2014

La Diputación de Pontevedra inicia la recuperación del yacimiento arqueológico de la Cruz do Castro

En estas labores participará un equipo formado por un arqueólogo y diez auxiliares que realizarán tareas de limpieza del yacimiento y colocación de elementos de protección de las estructuras, con el objetivo de mejorar la conservación y de hacerla visitable.
Los primeros pobladores se asentaron sobre el siglo IV o V antes de Cristo y mantuvo actividad de forma continuada hasta después del siglo V después de Cristo. Foto: Concello de Cotobade.
La Diputación de Pontevedra inicia hoy mismo los trabajos de recuperación y puesta en valor del yacimiento arqueológico del Alto de la Cruz do Castro, en la parroquia de Carballedo, en Cotobade.

Los trabajos, que estarán dirigidos por el arqueólogo
 Ángel Concheiro, forman parte de una iniciativa de la administración provincial para contribuir a la conservación y aprovechamiento turístico y cultural del patrimonio y que incluye actuaciones en 16 castros de la provincia.

Según explicaron, en Cotobade un equipo integrado por un arqueólogo y 10 auxiliares de arqueología desarrollarán tareas de limpieza del yacimiento y colocación de elementos de protección de las estructuras, con el objetivo tanto de mejorar su conservación como de hacerlo visitable.


GRAN RELEVANCIA HISTÓRICA
Se trata de un castro de gran relevancia histórica, dado que tuvo una ocupación muy prolongada en el tiempo, según han comentado. Así, los datos permiten establecer que los primeros pobladores del castro se asentaron en él en torno al siglo IV o V antes de Cristo y mantuvo población de forma continuada hasta el siglo V después de Cristo.

De los numerosos restos encontrados en él, cobran especial importancia los materiales tardorromanos encontrados en el contorno de la muralla. El castro dispone de defensas y por lo excavado hasta ahora puede deducirse que las cabañas eran mayoritariamente realizadas en material perecedero y que el poblado se dedicó sobre todo a tareas agrarias.

(Fuente: Diario de Pontevedra)

12 de diciembre de 2013

Presentado el proyecto de adecuación y puesta en valor de los castros de Laciana (León)

El proyecto de los castros de Laciana pretende la promoción del desarrollo económico alternativo en las zonas mineras y la financiación de infraestructuras turísticas, así como profundizar en el conocimiento de las etapas más antiguas de la historia del valle. Y es que las excavaciones han permitido revelar hasta 13 siglos en la historia de Laciana, en unos trabajos que han costado un millón de euros.
Excavación en el castro de La Zamora , en Sosas de Laciana. Foto: León Noticias. 
El director general de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León, Enrique Saiz, presentó este miércoles en Villablino (León) las actuaciones de adecuación y puesta en valor de los poblados castreños del valle de Laciana. Unos trabajos que finalizaron el pasado octubre después de cinco meses de trabajos, desarrollados por el equipo de Alacet Arqueólogos, con Javier Quintana y Rubén Rubio a la cabeza, y que han contado con una inversión de un millón de euros procedentes de fondos Miner.

Un proyecto que se enmarca dentro del convenio de colaboración entre la Consejería de Cultura y Turismo y el Instituto para la Reestructuración de la Minería del Carbón y Desarrollo alternativo de las Comarcas, dentro del Plan del Carbón 2006-2012 en el apartado para la la promoción del desarrollo económico alternativo de las zonas mineras y la financiación de infraestructuras turísticas de dichas zonas. Según destacaron desde la Consejería, las cuencias mineras "reúnen características idóneas para el desarrollo de un producto turístico diferencial de la Comunidad que permita convertir a Castilla y León en un referente de turismo a nivel nacional e internacional".

“El arqueoturismo es un recurso cultural que en los últimos años está alcanzando un amplio desarrollo”, apuntaron. En este sentido, el proyecto de los castros de Laciana pretende la promoción del desarrollo económico alternativo en las zonas mineras y la financiación de infraestructuras turísticas, así como profundizar en el conocimiento de las etapas más antiguas de la historia del valle. Y es que las excavaciones han permitido revelar hasta 13 siglos en la historia de Laciana.

Otro de los objetivos es diseñar un núcleo arqueológico integrado por un poblado castreño excavado y visitable y un centro de interpretación, ubicado en las antiguas escuelas de Rioscuro, que funciona como polo de atracción y atractivo para incrementar el número los visitantes . Así, se conseguirá estimular la inversión y conseguir una actividad turística más intensa y mejor distribuida a lo largo del año. Las actuaciones concretas se ubican en diversos emplazamientos del municipio de Villablino y que incluyen el Aula de Interpretación de los Castros en Rioscuro, la zona Castro La Muela, la zona Castro La Zamora y caminos de acceso.

EL CASTRO DE LA MUELA
La intervención arqueológica llevada a cabo en La Muela (Villablino) ha consistido en la excavación de las defensas, muralla y foso y la consolidación y puesta en valor de las mismas y de una zona complementaria del hábitat interior. La exhumación de la muralla en un amplio tramo ha permitido documentar al menos dos fases en su ejecución y dos métodos diferentes de construcción que se asocian a cronologías distintas, con una muralla más estrecha y ‘de módulos’ perteneciente a la época astur y otra muralla de seis metros de espesor, asociada asociada ya a época romana.

El hábitat que se puede apreciar junto a la muralla deja constancia de casas circulares de época astur y reformas y reutilizaciones de época romana y posterior. La zona interior del poblado, de época romana, permite contemplar casas rectangulares con estancias asociadas a una principal y una construcción adecuada al terreno irregular, aportando soluciones constructivas que solventan dichos problemas.

CASTRO DE LA ZAMORA
La intervención arqueológica en La Zamora (Sosas de Laciana), el más grande de la zona, ha tenido como objetivo la investigación de la configuración espacial del mismo -unas seis hectáreas- y la excavación de la zona septentrional defensiva. Así, los arqueólogos han podido documentar un complejo sistema defensivo, con varias reformas, que abarcan desde el siglo VIII a.C. hasta la época de conquista romana, momento en el que posiblemente se abandona.

Desde ese primer momento se han excavado las huellas de hábitat y uso, asociado a una primera muralla, que luego se reforma y reconfigura, en torno a finales del s.VI a.C. Un derrumbe de esa segunda línea defensiva hizo que hacia el año 400 a.C. se levantara una tercera muralla que ahora se configura como una pequeña hoja de lajas soportando un terraplén defensivo.

AULA DE INTERPRETACIÓN Y ACCESOS
El Aula de Interpretación está ubicada en Rioscuro y se ha aprovechado parte de un edificio de escuelas preexistente, al tiempo que se han ampliado los espacios para la difusión e interpretación de las actuaciones realizadas y del patrimonio arqueológico de Laciana.

Por otro lado, la adecuación de accesos y puesta en valor de los poblados castreños del Valle de Laciana ha recogido todas las actuaciones globales de puesta en valor y difusión como es el diseño y adecuación de rutas y accesos, señalética, contenido expositivo o adecuación de zonas miradores, con el objetivo de permitir y facilitar los accesos al patrimonio arqueológico recuperado y su rentabilidad social.

(Fuente. León Noticias)

9 de diciembre de 2013

Documentan los primeros lagares rupestres aparecidos en la Ribeira Sacra

Dos de ellos se ubican en antiguas zonas de viñedo en bancales del municipio ourensano de Trives. El tercero se encuentra situado en Quiroga, puerta de entrada del Sil en la provincia de Lugo. Se trata de excavaciones realizadas en la roca, provistas en uno de sus extremos de una cavidad que facilitaría la salida del liquido por gravedad tras la labor de prensado. Con estas construcciones se buscaba presumiblemente elaborar bebidas a partir de la extracción del zumo de la uva o, en última instancia, de la manzana.
Vista de la parte inferior del lagar rupestre de Peñalonga en la Ribera del Bibei (Trives) donde se recogía el líquido tras el prensado. Foto: Iván Álvarez.
Los lagares rupestres localizados en diversos puntos del sur de las provincias de Ourense y Pontevedra hace ahora dos años no son las únicas construcciones de estas características existentes en Galicia. A raíz de esa primera investigación, fruto de la inquietud del sumiller Luis Paadín, el arqueólogo monfortino Iván Álvarez Merayo realizó en los últimos meses tres hallazgos similares en la Ribeira Sacra. Dos de ellos se ubican en antiguas zonas de viñedo en bancales del municipio ourensano de Trives. El tercero se encuentra situado en Quiroga, puerta de entrada del Sil en la provincia de Lugo. Hasta ahora se pensaba que podía formar parte de alguna antigua explotación minera.

CERCA DE UN CASTRO
Los lagares rupestres descubiertos en la Ribeira Sacra ourensana se encuentran en Penalonga y Chao do Couso, parajes próximos entre sí y situados en las cercanías de un castro. Su tipología es muy similar a las construcciones de mayor tamaño que localizó el coruñés Luis Paadín, en colaboración con asociaciones culturales y particulares que conocían o habían oído hablar de su ubicación, en otros puntos de Galicia. Iván Álvarez, autor de la catalogación de bienes patrimoniales para el plan general de ordenación municipal de Trives, también recurrió a los lugareños para dar con los lagares. Se trata, en ambos casos, de excavaciones realizadas en la roca, provistas en uno de sus extremos de una cavidad que facilitaría la salida del liquido por gravedad tras la labor de prensado.

El lagar de Penalonga sobresale por las dimensiones y por la mayor profundidad de la excavación de su cuerpo principal, de forma rectangular. En este caso, por debajo del orificio de salida de la parte destinada al prensado aparece un segundo nivel al que pasaría el líquido por decantación. En los laterales de la pila se aprecian hendiduras simétricas que se cree sujetaban las vigas de los mecanismos empleados para el prensado. En Chao do Couso, por el contrario, la extracción parece haber sido más rudimentaria, mediante la aplicación de piedras sobre el fruto.


Con estas construcciones se buscaba presumiblemente elaborar bebidas a partir de la extracción del zumo de la uva o, en última instancia, de la manzana. Los tres lagares localizados en la Ribeira Sacra carecen del resalte en la parte central que, según los expertos, caracteriza a las prensas olearias, destinadas a la elaboración de aceite, de las que se conservan vestigios en zonas de Extremadura.

Las dos construcciones localizadas en Trives responden a una tipología muy frecuente y estudiada en zonas del norte de Portugal. En la línea de los investigadores de ese país, Paadín sostiene que la ubicación de los lagares que aparecieron en el sur de Galicia hace pensar en su vinculación al viñedo. «Se encuentran en altitudes medias consideradas óptimas para el cultivo de la vid, en laderas con buenas orientaciones, lo que hace pensar que estarían rodeados de viñas», opina el sumiller coruñés, cuya investigación surgió a raíz de una alusión del Tratado de Viticultura General de Luis Hidalgo a un lagar existente en Verín.

Álvarez, por su parte, abunda en esta interpretación. «Se son medievais, pode dicirse ao noventa por cento que eran para viño. Foi a época da expansión do viñedo na Ribeira Sacra e se alguén se tomou a molestia de facelos é porque había unha necesidade produtiva. Están ademais en zonas de viñedo onde este cultivo vén de moi lonxe», apunta el arqueólogo.


Esta hipótesis ofrece pocas dudas, más allá de la datación de los hallazgos, en las construcciones localizadas en Trives, en la ribera del Bibei.

POZOS COMUNICADOS
En el caso de la Cova de Ricopete, situada en Paradaseca, municipio de Quiroga, Iván Álvarez conocía desde hace tiempo su existencia, pero siempre pensó que podía formar parte de una antigua ferrería. «Xa lle escoitara a meu pai [el también arqueólogo Antonio Álvarez] que podía tratarse dun lagar. Foi despois de saber que apareceran noutros puntos de Galicia cando reparei en que era un deles».

La construcción consta de dos pozos excavados en la piedra a distinto nivel. El más próximo a la roca tiene planta rectangular, de un metro por metro y medio, y casi medio metro de fondo. A través de un orificio, se comunica con un segundo depósito. «A día de hoxe estou convencido de que era un lagar de viño ou de mazá», dice Iván Álvarez.

Los hallazgos responden a una tipología habitual en otras zonas de tradición vitícola.

(Fuente: La Voz de Galicia / Luís Díaz / Fotos: Iván Álvarez)