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9 de febrero de 2017

Confirman el hallazgo de dos campamentos romanos en Cantabria

Arqueólogos confirman que los yacimientos de Castro Negro y del Alto del Robadoiro localizados en los últimos años en el entorno del macizo de Peña Prieta, en Vega de Liébana, (Cantabria) son dos campamentos romanos y, según una de las hipótesis que se maneja, podrían estar vinculados con la campaña de asedio de las legiones de Augusto al Monte Vindio --cuya localización se desconoce-- en los inicios de las Guerras Cántabras.
Modelo de campamento romano con "clavícula". IMAGEN: SIETE MERINDADES.
Esta, al menos, es una de las posibilidades que se desprenden de las prospecciones arqueológicas llevadas a cabo en esos yacimientos entre agosto y octubre de 2016 por un grupo de catorce personas, entre arqueólogos, investigadores y colaboradores, que, además han financiado los trabajos.

Las conclusiones se han dado a conocer en una rueda de prensa en el Museo de Prehistoria y Arqueología (MUPAC) en la que han participado el arqueólogo Eduardo Peralta, responsable de los trabajos, su colega de profesión José Ángel Hierro, que ha sido otro de los participantes; el consejero de Educación, Cultura y Deporte, Ramón Ruiz, y el alcalde de Vega de Liébana, Gregorio Alonso. Peralta ha calificado de "espectaculares" los resultados de estas prospecciones.

MONTE VINDIO
Y es que, según ha explicado el también arqueólogo José Ángel Hierro, la "hipótesis" de que lo que se ha logrado documentar con ellos podría corresponderse con el mítico episodio del Monte Vindio es, "hasta la fecha", "la más sólida que se ha manejado" sobre dónde pueda estar su localización.

"Para poder asegurar esta hipótesis hace falta mucho trabajo y mucha suerte. Probablemente nunca encontremos un cartel que diga: Esto es el Vindio pero creo que contamos con argumentos y con, no pruebas, sino evidencias que apoyan esta hipótesis y que hasta la fecha la convierten en la más sólida que se ha manejado para tratar de localizar este episodio", ha dicho.

Según Hierro, en esta hipótesis cuenta "con el terreno, con el contexto y con argumentos arqueológicos que otros sitios hasta la fecha no tienen" y hasta con un topónimo cercano, 'Vinduey', que está relativamente cerca del campamento de Castro Negro y que podría ser el 'vindos' céltico que dio nombre al Monte Vindio.

Si finalmente se prueba la hipótesis, sería, según Hierro, la "prueba" de que los cántabros se equivocaron al pensar que al Monte Vindio, donde se refugiaron tras ser vencidos en batalla campal a los pies de las murallas del oppidum de Bergida, llegarían antes las aguas del mar que las tropas romanas y confirmaría que éstas "conquistaron hasta el último lugar de Cantabria".


Otra hipótesis, que podría no estar reñida con la anterior, es que estos yacimientos formasen parte de un dispositivo de control de todos los pasos de montaña de entrada a Liébana.

En estos trabajos --a los que se quiere dar continuidad "el año que viene" con fondos del Gobierno regional y para los que se precisaría el permiso de instituciones de fuera de las comunidades autónomas vecinas-- han participado también los arqueólogos Enrique Gutiérrez y Rafael Bolado, y los investigadores y colaboradores Federico Fernández, Joaquín Arguiñarena, Antonio Pila, Diego Pedrajo, Elena Paredes, Ángel Ocejo, Borja Gómez-Bedia, Miguel Berasaluce, Román González y Adriano Felice.

Según lo encontrado, se cree que las legiones romanas estuvieron "poco tiempo" en aquellos parajes y en las estaciones menos frías dado que se alojaban en tiendas de campaña donde no podrían haber resistido un invierno en esas altitudes.

Y es que uno de los yacimientos romanos se encuentran en la cima y las laderas del monte Castro Negro o Cohora, a 1.962 metros, y otro, el del Alto de Robadorio, a 2.219, los que les convierten en los campamentos "de mayor altitud de la Península y entre los más altos de Europa".

TRABAJOS EN LOS DOS YACIMIENTOS
La intervención arqueológica se ha centrado en el campamento romano de Castro Negro, que fue descubierto por el arqueólogo José Hierro a través del estudio de foto aérea y satélite, y que se encuentra en Vega de Liébana.

Ocupa una zona del monte de Castro Negro desde donde se controla el paso de montaña situados a sus pies en los puertos de Riofrío y que comunica Liébana con el norte de Palencia a través del estrecho valle del nacimiento del Carrión por los puertos de Pineada, así como el paso natural que por el collado del Robadorio enlaza hacia el oeste al pie de Peña Prieta con la zona leonesa de la Vega de Naranco.

El del monte de Castro Negro es un campamento romano de campaña de tipo 'castra aestiva', con 10,5 hectáreas, unas dimensiones que tendrían que corresponder a una legión romana con tropas auxiliares, con unos 4.000 o 5.000 hombres.

Una prueba del carácter campamental romano de este recinto fortificado es que hay presencia de dos puertas con clavicula interna, elemento característico de la castramentación militar romana de campaña entre mediados del siglo I a.C y comienzos del siglo III d.C.

Los trabajos en Castro Negro han permitido delimitar con cierto detalle todo el perímetro campamental pese a que está "bastante arrasado por la erosión" y por la vegetación que lo cubre.

Dentro del recinto, se han usado detectores de metales que han permitido recuperar "numerosas piezas" de equipamiento militar romano relacionado con la acampada; de armamento (una punta de un proyectil de catapulta), y, las que se consideran más relevantes, unas piezas de enganche del pilum romano, similares a las encontradas en zonas de Alemania pero que no habían sido documentadas en la Península Ibérica.

Una punta de lanza, elementos del calzado militar romano, como numerosas tachuelas, herramientas y una moneda acuñada hacie el 28 a.C en Calahorra, antes de la gran campaña de Augusto y sus generales contra cántabros y astures, son otros de los restos encontrados.

El otro yacimiento se encuentra en el Alto de Robadoiro, en la divisoria entre Cantabria y León, en los ayuntamientos de Vega de Liébana y Boca de Huérgano, y a los pies de la ladera norte de Peña Prieta y el Cubil de Can.

Fue descubierto hace bastantes años por un montañero pero es con estos trabajos con los que se ha confirmado que es un campamento romano y también se ha descubierto que las dimensiones son mayores de las que se pensaba.

RESTOS DE UNA FORTIFICACIÓN
Alrededor de la cima existe una acumulación de bloques de arenisca restos de una fortificación, que delimita un recinto de 2.197 metros cuadrados que protege la cumbre.

Con la ortofotografía aérea se ha comprobado la existencia de una segunda línea fortificada exterior que era desconocida ya que era "casi invisible" sobre el terreno.

La planta de este nuevo recinto ocupa una hectárea, lo que ha "reforzado la entidad" del yacimiento, que se cree que es un 'castellum romano' o una 'castra minora'.

Todas las piezas encontradas en ambos yacimientos se entregarán al MUPAC "en breve", según Peralta.

Por su parte, el consejero de Cultura ha resaltado el "impulso" que desde el Gobierno de Cantabria se quiere dar a que los museos de la comunidad combinen la labor divulgativa con la investigadora y también el "esfuerzo importante" presupuestario que se está dedicando a patrimonio.

Ha considerado que Castro Negro y Robadoiro son "claros testimonios de las guerras de alta montaña y del esfuerzo bélico" que el ejército romano desarrolló en los lugares más alejados y accidentados del territorio de los cántabros.

Por su parte, el alcalde ha considerado un "poco prematuro" el pensar en cómo explotar turísticamente estos yacimientos, permitiendo la visita, cuando "lo primero" es estudiarlos.

(Fuente: Madrid Press)

25 de enero de 2017

Hallan el campamento romano que asedió y destruyó la ciudad de Cabezo Alcalá, en Azaila (Teruel)

La destrucción de la ciudad ibero-romana se produjo en plena guerras sertorianas entre los años 75 y el 69 a.C. Ocupó 2,2 hectáreas y tenía unas dimensiones de 152x140 metros. Ha sido descubierto gracias a la revisión de fotografías antiguas de dos vuelos americanos realizados en 1945 y 1956,
En todas las viviendas se encontraron materiales quemados y tejados hundidos. 
La ciudad iberoromana de Azaila fue destruida y aniquilada entre el año 75 y 69 antes de Cristo durante las guerras de Sertorio. Sus defensores, ya romanizados, montaron barricadas y aguantaron las embestidas de las legiones enviadas por la República de Roma para aniquilar el levantamiento ibérico aliado del pretor contra el poder de Roma. Con mucha probabilidad, la población civil fue evacuada antes de que el ejército romano lograra entrar en la ciudad, después de asediarla y atacarla desde un campamento situado a 160 metros de las murallas y que acaba de ser localizado por el arqueólogo Francisco Romeo, a su vez jefe de sección de prevención del Patrimonio cultural de la dirección general de Cultura y Patrimonio del Gobierno de Aragón .

Cómo fue destruido el Cabezo Alcalá de Azaila se sabe desde que se han estudiado sus cimientos, hechos cenizas. Fue incendiada por completo. "En todas las casas se han encontrado materiales quemados y tejados hundidos, y se ha podido reconocer un incendio muy potente y generalizado", explicó el arqueólogo. No es extraño, pues la devastación de las ciudades que se unieron a Sertorio contra el poder de la República de Roma "es común en todo Aragón", apuntó Romeo.

Que la ciudad fue destruida tras un asedio y un ataque dirigido desde un ejército acantonado es una teoría que ya defendió en 2004 Romeo, que ahora ha localizado el pequeño cuartel desde el que se dirigió la ofensiva definitiva sobre la ciudad. Ocupó solamente 2,2 hectáreas y tenía unas dimensiones de 152x140 metros. Precisamente desde allí, señaló, parte una rampa de asalto a la acrópolis que ya fue localizada en su día por Miguel Beltrán.

A raiz de una investigación personal, Romeo consideró en 2004 la posibilidad de que la ciudad hubiera sido objeto de un asedio durante las guerras sertorianas, pero su teoría fue cuestionada por otros investigadores, que fijaban su destrucción durante las guerras civiles de Pompeyo contra Julio César. La cuestión quedó sin dilucidar hasta la celebración en Lezuza (Cuenca) del Congreso Internacional de Cultura Material Romana en la Hispania republicana. Allí, la comunidad científica aceptó la datación realizada por Miguel Beltrán de los materiales asociados a la destrucción de Azaila, que sitúa entre el 75 y 69 antes de Cristo. Eso significa que ha quedado aceptado que el Cabezo Alcalá fue destruido en ese periodo, es decir, durante las guerras de Sertorio.


Una vez reconocida como válida la fecha de la destrucción de la ciudad iberoromana, el arqueólogo Francisco Romeo retomó su investigación. "Lo primero que hice fue revisar fotografías antiguas de dos vuelos americanos realizados en España en 1945 y 1956, y en el segundo de ellos pude reconocer un rectángulo en la zona baja de la acrópolis que podría corresponderse con un campamento", explicó. Y "al buscar otras fotografías antiguas, una de 1973, volví a reconocer el mismo rectángulo", así que impulsado por este descubrimiento Romeo decidió acudir al terreno, donde "vi que todavía se conserva alrededor del campamento un pequeño foso, que había sido interpretado por Juan Cabré como una estructura que limitaba la acrópolis, pues tiene solo 1,5 metros de ancho". Es tan pequeño que "nadie se había imaginado que podría pertenecer a una estructura de asedio", contó el arqueólogo. Sin embargo, recordó cómo "de un tiempo a esta parte se han excavado campamentos de cronología sertoriana que tienen fosos de 1,5 metros de ancho y profundidad", es decir, coincidentes en altura y anchura con el que rodea lo que parece el campamento desde el que el ejército romano atacaría a los últimos defensores de la ciudad.

MÁS CERCA DE LO PREVISTO
Para el propio investigador fue todo un descubrimiento, pues buscaba el acantonamiento militar más lejos de la ciudad. Ha sido una sorpresa que le ha animado a retomar la investigación. Reconoció que "lo buscaba más lejos, porque siempre pensaba en grandes campamentos, que en ocasiones llegan a las 60 hectáreas, como los campamentos consulares para varias legiones, donde el ejército pasaba el invierno?En este caso se trata de uno pequeño destinado al combate y que tiene 2,2 hectáreas de superficie". En su opinión, "es probable que no sea un campamento a modo de cuartel destinado al descanso del ejército", sino pensado "solo para tomar la ciudad". En cualquier caso, "deberemos confirmarlo y para ello hace falta excavar".

La intención del investigador es, primero, "prospectar sobre el terreno" para ver qué materiales aparecen". En cuanto llegue la primavera realizarán "vuelos con drones y cámaras especiales " para que, "mediante varios sistemas de teledetección" comprobar cuáles son las estructuras que aparecen bajo la superficie".

Romeo, que ya estudió el yacimiento de Cabezo Alcalá en 1997 con motivo de la tesis de licenciatura que realizó sobre los sistemas defensivos ibéricos en Aragón, ha retomado ahora la investigación, de tipo personal, pero que cuenta con el conocimiento y apoyo de la dirección general de Cultura y Patrimonio.

El descubrimiento de lo que parece un antiguo campamento romano ha venido a confirmar la tesis que ya apuntó doce años atrás en un artículo sobre el asedio de la ciudad ibérica. Entre otras cuestiones, entonces determinó que existían "elementos que indicaban que se había producido un asedio prolongado en el tiempo". No en vano, "existe una rampa de asalto identificada por Miguel Beltrán que va ganando en altura y se aproxima a la ciudad". La rampa "se superpone al barrio situado fuera de las murallas, en la zona baja, lo que significa que esa zona se habría abandonado". A esto se añade el descubrimiento reciente de un muro, presumiblemente realizado por el ejército atacante, que rodearía la ciudad y que "estaría destinado a impedir que los defensores pudieran recibir ayuda del exterior".

También han sido localizadas estructuras defensivas que demostrarían la teoría del asedio. "Existe una fotografía toma por Juan Cabré con las losas de una calle levantadas, lo que parece ser un recurso defensivo de los que se encontraban en la ciudad". Esto indicaría que "los defensores se atrincheraron para resistir y fortificaron el perímetro".

EVACUACIÓN CIVIL
Según el arqueólogo, "que se abandonara la parte baja de la ciudad, se destruyeran casas, levantaran losas de la calle para entorpecer el paso, se construyeran barricadas y que se resistiera hasta el final puede indicar además que la población civil fue evacuada".?Esta hipótesis defendida por Francisco Romeo "está pendiente de investigación y, por tanto, tiene que ser comprobada y confirmada".

En cualquier caso, recordó que "por otras fuentes se conoce que ésta era una práctica habitual" en la época y que "una ciudad con población civil capitula enseguida". Además, dijo, "el frente permaneció estable durante tres años", es decir, hubo tiempo suficiente tanto para sacar del peligro a mujeres, niños y ancianos, como para instalar un campamento de asedio.

A día de hoy también se desconoce la altura que llegaron a tener las murallas, porque del Cabezo Alcalá solo se ven los cimientos. Con todo, Romeo comentó que "actualmente puede parecer que fue una ciudad poco fortificada, pero obligó al ejército de Roma a realizar u asedio más o menos prolongado".

EL EQUIPO DE INVESTIGACIÓN TRABAJARÁ EN PRIMAVERA
El equipo de investigación que trabajará en las prospecciones del campamento romano descubierto en Azaila estará integrado, además de por el investigador Francisco Romeo, por los arqueólogos Miguel Beltrán y Luis Fatás, el arqueólogo y topógrafo Jorge Angás, que realizará la teledetección de estructuras mediante drones, y por Paula Uribe, profesora de arqueóloga en la Universidad de Salamanca.

3 de febrero de 2016

Descubren dos nuevos campamentos romanos entre Lugo y León

El de Sierra da Casiña, enclavado en la comarca de el Bierzo (León) ocuparía unas 12 hectáreas, mientras que el de Cortiña dos Mouros (Lugo) ocuparía 4. Ambos tienen relación con el trazado de la vía XIX del Itinerario de Antonino y estarían datados en época altoimperial durante las "Guerras Cántabras" y para su localización se ha empleado tecnología LIDAR.
Vista de la elevación de A Serra da Casiña, donde estaría el campamento romano. FOTO: ROMANARMY.EU
Un equipo de arqueólogos ha localizado una nueva fortificación militar vinculada con probabilidad a las Guerras Cántabras en una zona montañosa llamada Serra da Casiña, próxima a la localidad de Valverde (Balboa), en el Bierzo (León). La fortificación comprende entre 11 y 12 hectáreas y pudo acoger a un contingente expedicionario del tamaño de una legión que participase en el proceso de conquista del territorio, según confirmó el equipo de romanarmy.eu .

El hallazgo se dio a conocer en la revista científica especializada en arqueología Arkeogazte, editada por la Universidad del País Vasco, por parte de los investigadores Andrés Menéndez Blanco (Universidad de Oviedo), David González Álvarez (Universidad Complutense de Madrid) y José María Costa García (Universidad de Santiago). Pero a este hallazgo hay que sumarle la reciente aparición de otro campamento romano, a solo cinco kilómetros en línea recta del de Balboa. Se trata de el de A Cortiña dos Mouros, «en las inmediaciones de las aldeas de Castañeiras (León), Fontodoliva (León) y Porcís (Lugo). Esta otra fortificación, cuya extensión de casi cuatro hectáreas, se reparte entre los municipios de Balboa (León) y Cervantes (Lugo), y guarda cierta relación, al igual que A Serra da Casiña, con el trazado de la vía XIX del Itinerario de Antonino a través del puerto de O Cumial», señalan los investigadores de romanarmy.eu.

OTROS CAMPAMENTOS EN LA ZONA
A estos nuevos hallazgos hay que sumarle los ya conocidos campamentos romanos del límite entre Asturias, Lugo y León, los de A Granda das Xarras (5,5 hectáreas) y A Recacha (0,75 hectáreas), dominando los pasos de montaña que unen Os Ancares e Ibias, y que fueron excavados en los últimos tres años por especialistas del CSIC. «Se trata, en definitiva, de un territorio para el cual podemos considerar diferentes opciones encuadrables en la época altoimperial romana: avances militares durante las Guerras Cántabras (entre los años 29 y 19 a.C.); control y pacificación posterior del territorio; exploraciones de una zona con interesantes recursos mineros explotados por el Imperio Romano; infraestructura de apoyo para la construcción de vías romanas», explican los arqueólogos.

FORTIFICACIONES DE USO TEMPORAL
Estiman en sus conclusiones del estudio que se trata de un tipo de fortificación de uso temporal, de las que los romanos denominaban castra aestiua. Por su tamaño, el de Balboa estaría destinado a un cuerpo militar de entre 6.000 y 7.000 legionarios, que vivirían en él durante un breve período de tiempo (uno o varios días), cuando se encontraban en territorio hostil.

Los restos visibles sobre la superficie son apenas perceptibles por lo que tuvieron que usar tecnologías innovadoras de análisis y reconocimiento que están revolucionando el conocimiento arqueológico en los últimos años.

TÉCNOLOGIA "LIDAR"
Para localizar el campamento de A Serra da Casiña, cerca del núcleo berciano de Balboa, se utilizaron fotografías aéreas modernas y antiguas, imágenes satelitales y reconstrucciones 3D del territorio a partir de datos LIDAR. Para determinar el momento preciso de ocupación del campamento de A Serra da Casiña, apuntan los investigadores, será necesario realizar prospecciones o excavaciones arqueológicas sobre el terreno para las que aún no se dispone de financiación.

«A falta de planes de investigación concretos en la zona en este momento, esperamos poder emprender en un futuro próximo nuevas acciones que nos permitan ahondar en el conocimiento de este interesante yacimiento. Dichos trabajos permitirían, asimismo, una mejor contextualización para los nuevos enclaves campamentales romanos que en los últimos años están siendo identificados en el Noroeste peninsular», concluyen en su informe los arqueólogos del grupo romanarmy.eu .

6 de noviembre de 2015

Descubren la muralla occidental del campamento romano de Aquis Querquenis, en Bande (Ourense)

La campaña de excavaciones de 2015 también ha permitido definir las letrinas y un nuevo barracón de tropas en el ala occidental del campamento, además de restos de cerámica y un denario Domiciano. En 2017 se espera completar la consolidación del yacimiento.
Los operarios delimitan un tramo de la muralla occidental del campamento militar romano. FOTO: MARCOS ATRIO.
El campamento militar romano Aquis Querquenis de Porto Quintela, en Bande (Orense), suma nuevos espacios habitacionales a añadir al espacio museístico al aire libre que representa el yacimiento ubicado en los márgenes del embalse de As Conchas.

La campaña de excavaciones de 2015, desarrollada los meses de septiembre y octubre, ha permitido definir las letrinas y un nuevo barracón de tropas en el ala occidental del campamento, así como el descubrimiento de un tramo de la muralla. "El balance es bueno, este año hemos llevado a cabo excavaciones en tres cuadrículas de 10x20 metros, completando lo excavado en 2014", comenta el arqueólogo Santiago Ferrer, director de la campaña promovida por la Fundación Aquae Querquennae-Vía Nova, que explica que de cara a 2016 confían en sacar a la luz la totalidad de los espacios para que "en 2017, ya con una cantidad de restos considerables, completar la consolidación del yacimiento", en referencia a la reconstrucción de los muros a media altura para facilitar la comprensión de los visitantes.

OTROS HALLAZGOS
En el transcurso de esta campaña, los cinco operarios que han trabajado bajo la supervisión de Ferrer, han descubierto varios restos de cerámica y un denario Domiciano, una moneda de plata del siglo I. "Este campamento fue abandonado por el traslado de la unidad, por lo que no se localizan grandes cantidades de objetos, pero si algunos trozos de vajillas de mesa y, como este año, un denario Domiciano", resaltaba Ferrer, que explica cómo las piezas ya están en manos de sus depositarios, el Museo Arqueológico Provincial.

Las primeras excavaciones en el yacimiento banduense comenzaron en 1979 y, desde entonces, "se ha descubierto el 50% del campamento, que tiene una superficie interior de dos hectáreas y media, luego hay que sumar la muralla y el foso perimetral", explica Ferrer, que calcula que en su periodo de mayor esplendor, el campamento llegó a cobijar 600 militares.

Sobre la zona pendiente de descubrir, el arqueólogo valdeorrés explica que "se concentra en la parte oriental, que es donde creemos que estaba la contingencia de caballería y donde debe estar el Pretorio, el cuartel del mando superior".

30 de octubre de 2015

Documentan los restos de dos campamentos romanos de las Guerras Cántabras

Se trata de dos asentamientos de entre 9 y 11 hectáreas ubicados en Cantabria y en el área divisoria con la comarca de Pernía en Palencia (Castilla y León). Ambos cuentan con plantas más o menos rectangulares, esquinas redondeadas y contienen defensas en forma de terraplén, combinado en uno de los casos con un foso al exterior, por lo que podrían haber estado ocupados por sendas legiones.
Arqueólogos trabajando en el yacimiento de Monte Bernorio el pasado verano.
FOTO: EL NORTE DECASTILLA / NURIA ESTALAYO
Los arqueólogos cántabros José Ángel Hierro, Eduardo Peralta, Enrique Gutiérrez y Rafael Bolado han localizado los restos de dos campamentos romanos de campaña en los montes del sur de Liébana que podrían estar relacionados con el episodio histórico del monte Vindio de las Guerras Cántabras.

Se trata de dos asentamientos de entre 9 y 11 hectáreas ubicados en Cantabria y en el área divisoria con la comarca de Pernía en Palencia (Castilla y León), concretamente en los altos de Castro Negro y Vistrió.

Por su situación a 1.900 y 1.500 metros de altitud, respectivamente, y a una distancia entre ellos de unos 13 kilómetros en línea recta, los investigadores creen que desde ahí sus moradores controlaban los importantes pasos naturales de los puertos de Riofrío y de Sierras Albas.

Ambos cuentan con plantas más o menos rectangulares, esquinas redondeadas y contienen defensas en forma de terraplén, combinado en uno de los casos con un foso al exterior, por lo que podrían haber estado ocupados por sendas legiones.

PUERTAS EN CLAVÍCULA
"Es muy significativa la presencia de 'puertas en clavícula', un tipo de estructuras presente en otros enclaves de las Guerras Cántabras, como Cildá o Campo de las Cercas, y que han permitido catalogarlos, sin lugar a dudas, como campamentos romanos de campaña", aseguran los arqueólogos.


La presencia de estos dos asentamientos en alta montaña y la existencia cercana del topónimo 'Binduey' -'Vindoey', en la Edad Media- han permitido a los investigadores plantear la tesis de que el descubrimiento sea escenario del episodio del monte Vindio, que tuvo lugar durante los enfrentamientos entre el Imperio romano y los distintos pueblos astures y cántabros, conocidos como Guerras Cántabras.

A la espera de concluir los estudios, el hallazgo de estos dos campamentos romanos parece ratificar la opción del macizo de Peña Prieta a la hora de ubicar de forma exacta uno de los lugares más singulares de la historia antigua de Cantabria.

IMÁGENES LIDAR
La revisión de las colecciones de ortofotografías aéreas disponibles en Internet permitió una primera identificación de los recintos que ha sido corroborada por los investigadores en fechas recientes mediante el procesamiento de las imágenes LIDAR.

Gracias a esta nueva técnica de teledetección, basada en el uso del láser para la obtención de una muestra densa de la superficie de la tierra, pueden ser identificadas estructuras que, hasta ahora, pasaban desapercibidas a los ojos de los investigadores.

Además de estos dos nuevos yacimientos, este equipo de investigadores ha localizado otras estructuras similares en distintas zonas de Cantabria, contribuyendo así a la ampliación del conocimiento sobre la conquista romana de la región y la resistencia que ofrecieron sus habitantes.

3 de septiembre de 2014

Los últimos hallazgos confirman que A Recacha fue un campamento romano

Varias piquetas, tachuelas y una piedra de asentar filos son los hallazgos materiales que ha realizado el equipo del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el yacimiento romano de A Recacha, situado entre Ibias (Asturias), Candín (León) y Navia de Suarna (Lugo). Para los científicos, la aparición de estos materiales es muy importante porque "confirma que A Recacha fue un campamento militar romano", explica la jefa de equipo, Almudena Orejas.
Javier Sánchez, arqueólogo del CSIC, recoge muestras en el yacimiento de A Recacha. Foto: SEBAS SENANDE.
El hecho de que el yacimiento haya tenido un uso militar temporal hace que se reduzcan los hallazgos de materiales arqueológicos o restos monumentales. Sin embargo, la información que aportan el suelo de la zona y los pequeños objetos encontrados es más relevante para los arqueólogos. "Lo interesante es que hemos encontrado un registro arqueológico muy complejo, muy poco monumental, que es lo que llama la atención, pero que nos indica claramente cómo se inicia el proceso de dominación por parte de Roma en la zona, y tenemos también el registro de cómo se pone en marcha la enorme explotación de los yacimientos auríferos en los municipios", enfatiza Almudena Orejas.

TRES AYUNTAMIENTOS IMPLICADOS CON EL CSIC
Los trabajos de investigación en A Recacha se desarrollaron durante diez días y han sido financiados a través de un convenio firmado entre los tres ayuntamientos a los que pertenece el yacimiento arqueológico: Ibias, en Asturias, Candín, en León, y Navia de Suarna, en Lugo, junto con el CSIC.



La previsión de las administraciones locales es conseguir la colaboración económica de los respectivos gobiernos regionales para poder seguir trabajando en los campamentos, tanto en el de A Recacha como en el de A Granda das Xarras, donde se recogieron muestras el pasado verano. "Por el momento, hemos pedido presupuesto al CSIC de las cantidades que estima necesarias para poder poner en valor los campamentos descubiertos, así como las minas de oro, y ver cómo lo financiaremos", comenta el alcalde de Ibias, José Ron.

Para las tres administraciones locales implicadas continuar con el proyecto es muy importante, ya que el objetivo "es rentabilizar de forma turística los descubrimientos", subraya José Ron.

AVANZAR EN LAS INVESTIGACIONES
Por su parte, el CSIC tiene el propósito de continuar avanzando en las investigaciones dentro de los campamentos y en las minas de oro, así como revisar los datos del poblamiento antiguo en la zona identificado en los inventarios arqueológicos "para poder relacionarlo todo, especialmente la explotación minera con el padrón y los mapas de la zona", asegura la investigadora del CSIC Almudena Orejas.

Además, la arqueóloga considera que queda mucho trabajo por hacer; "cuando analicemos las muestras que hemos extraído obtendremos información cronológica más precisa, hasta datos de la historia ambiental y de la vegetación de la zona", agrega.

(Fuente: La Nueva España / Demelsa Álvarez)

7 de noviembre de 2013

Arqueólogos del CSIC documentan un campamento romano en el límite asturleonés de Lugo

Un equipo de arqueólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han confirmado que las montañas de los límites de Lugo, León y Asturias sirvieron de asentamiento a las tropas romanas en sus incursiones en el noroeste de la Península. El fortín de carácter temporal se extiende sobre 5,5 hectáreas y podría haber participado en las guerras cántabras.
Excavaciones realizadas en el campamento romano.
Foto: EL PROGRESO LUGO

Los investigadores del CSIC, dirigidos por Javier Sánchez-Palencia y Almudena Orejas, realizaron recientemente las primeras catas en A Granda das Xarras, entre los municipios de San Antolín de Ibias (Asturias) y Candín (León), en las que documentaron la existencia de un campamento romano. En las proximidades se encuentra el lugar de A Recacha, en Navia de Suarna (Lugo), donde los arqueólogos sitúan otro asentamiento relacionado con el primero.

En concreto, 5,5 hectáreas que ocuparía el fortín romano, a lo que habría que sumar el entorno, con el objetivo de despejar el terreno para dar continuidad a los trabajos de los expertos. En concreto, éste tendría que arrojar luz sobre aspectos como la época a la que pertenece este campamento militar romano y la finalidad a la que estaba destinado.

"CASTRA AESTIVA"
Lo que está claro para los investigadores, y así ya lo había apuntado el equipo de la Universidad de Oviedo dirigido por el arqueólogo Jiménez Chaparro, es que estaríamos ante un campamento temporal —castra aestiva— del ejercito romano, muy diferentes de los cuarteles de invierno de las legiones realizadas en ciudades como León o Astorga.


El emplazamiento propiamente dicho consistiría en un rectángulo delimitado por una línea defensiva compuesta por un talud y un foso, coronados por una empalizada con estacas alineadas por todo el perímetro para cerrar el fortín

Dependiendo de la fecha en la que se puedan datar estos restos, su finalidad podría ir desde constituir una avanzadilla del ejército romano en las guerras cántabras (años 29 y 19 a.C) o un puesto de control y protección en las posteriores comunicaciones entre el centro y la zona astur-cantábrica (hasta mediados del siglo II d.C).

CONTROL DE LAS MINAS DE ORO

El estudio de los campamentos de A Granda das Xarras y A Recacha se enmarca en una investigación sobre las estrategias de control del territorio y de los recursos por parte de Roma, en particular de las minas de oro.

Infografía de M. Bascuas para "EL PROGRESO"

10 de octubre de 2013

Importantes hallazgos prolongan las excavaciones en La Carisa (Asturias)

Entre el material encontrado hay nuevas piquetas, material bélico y otro tipo de herramientas. El enclave se posiciona como el primer lugar donde los romanos dejaron su huella dentro del territorio que actualmente ocupa Asturias.
Las arqueólogas Elena Quintanal y Esperanza Martín trabajando sobre el terreno.
El Picu L.lagüezos, en la Carisa, guarda una construcción clave para conocer el avance de las legiones romanas hacia Asturias. La campaña de investigación arqueológica que se está desarrollando en el enclave se está prolongado ante la relevancia de los hallazgos y no finalizó el 1 de octubre, tal y como estaba previsto. El equipo ha descubierto nuevo material de origen romano que da más pistas sobre el paso de los romanos por la región.

El enclave fue descubierto en 2010. Fue entonces cuando varios expertos, que viajaban a bordo de una avioneta para elaborar un mapa sobre las guerras de Hispania, visualizaron en el Picu L.lagüezos una construcción circular semienterrada en el alto del monte, que separa el concejo de Lena del municipio leonés de Villamanín.

Los arqueólogos Esperanza Martín y Jorge Camino se dirigieron al Ayuntamiento de Lena y encontraron el respaldo del alcalde, Ramón Argüelles. El regidor pidió apoyo a Aller y Villamanín y los responsables municipales comprometieron una partida para iniciar una investigación. La arqueóloga Esperanza Martín se puso al frente, bajo la coordinación de Camino, y halló evidencias claras sobre el pasado del Picu L.lagüezos. El enclave se posicionó entonces como el primer lugar donde los romanos dejaron su huella dentro del territorio que actualmente ocupa Asturias.

Hacía falta una excavación más amplia y costosa para confirmar esta teoría y la Consejería de Cultura, Educación y Deportes sorprendió a los expertos el pasado mes de agosto. Por primera vez, el Principado se comprometió a financiar una campaña arqueológica en el enclave.

El compromiso de Cultura
Los trabajos comenzaron poco después. En un principio, los arqueólogos buscaban un "agger fossaque" (una muralla con un foso) pero la campaña que se está desarrollando está dando sorpresas. Entre el material encontrado, los arqueólogos avanzan que hay nuevas piquetas, material bélico y otro tipo de herramientas.

El final de la campaña está cerca, pero aún hay mucho por conocer en el enclave. El director general de Patrimonio, Adolfo Asensio, aseguró hace unos días que "la investigación de la Carisa continuará, por su importancia". Reafirmaba así un anuncio que ya había hecho en una visita al Picu L.lagüezos. Por aquel entonces, Asensio aseguró que Cultura tiene varios proyectos para el próximo ejercicio sobre la mesa. Uno de ellos, relacionado con este emblemático enclave.

30 de agosto de 2013

Todo listo para comenzar a trabajar en los enclaves romanos de La Carisa (Asturias)

Es la primera vez que el Principado aporta financiación para investigar los yacimientos de La Carisa. Los arqueólogos tratarán de evaluar con precisión la construcción del asentamiento romano en Picu Llagüezos y relacionarla con el campamento de Curriellos y la calzada romana.
Elena Quintanal y Esperanza Martín durante la última campaña
arqueológica en el Picu Llagüezos. Foto: Fernando Geijo
Los arqueólogos volverán a investigar en La Carisa a mediados de septiembre. La Consejería de Cultura, Educación y Deportes aprobó ayer el documento contable que permitirá hacer frente al proyecto presentado por la arqueóloga Esperanza Martín y que coordinará en la parte científica Jorge Camino, responsable de las primeras excavaciones en la paraje lenense. Los trabajos incluyen prospecciones y excavaciones en el Picu L.lagüezos, el monte que separa Lena del municipio leonés de Villamanín y que guarda el que podría haber sido el primer asentamiento romano en el territorio que ocupa actualmente Asturias. Es la primera vez que el Principado aporta financiación para investigar los yacimientos de La Carisa.


Limpieza previa del entorno
La tramitación ya está lista y solo faltan unos días para que arranquen las labores. Los trabajos previos de acondicionamiento de la zona comenzarán la próxima semana. Los operarios limpiarán el entorno para dejar vía libre a los trabajos arqueológicos, que incluyen una primera inspección con sistemas de posicionamiento de alta precisión. Los expertos localizarán los puntos en los que podrían concentrarse los restos más importantes para esta campaña. El siguiente paso será la teledetección y por último una serie de excavaciones.


Posible continuidad en 2014
Los arqueólogos trabajarán en esta primera fase de la campaña a contrarreloj. El mes de septiembre es el último del año en el que resulta posible trabajar en La Carisa, un enclave que alcanza los 1.500 metros de altitud en algunos puntos. El viento y las precipitaciones empiezan a ser demasiado fuertes con la llegada del otoño. El Gobierno regional no descarta que, tras esta primera toma de contacto, en 2014 pueda habilitarse una partida para seguir con la investigación.


Evidencias del avance romano desde León
El equipo que se desplazará en las próximas semanas a La Carisa está formado por cuatro arqueólogos, que trabajarán sobre el terreno para conseguir evidencias sobre el avance romano hacia el territorio de Asturias. Los expertos comienzan esta nueva campaña con una hipótesis a corroborar: las legiones entraron en Asturias desde León a través de la Vía Carisa y construyeron un asentamiento provisional en el Picu Llagüezos. A cinco kilómetros de distancia, se asentaron con posterioridad en el campamento de Curriellos. Un enclave que, sin que la investigación en Llagüezos haya concluido, parece de mayor envergadura.


Refuerzo de laboratorio
Los arqueólogos tienen por delante la tarea de evaluar con precisión la construcción del Picu Llagüezos y relacionarla con Curriellos y la calzada romana. No será tarea fácil y contarán con un equipo de refuerzo en el laboratorio, dedicado al análisis de restos y la reconstrucción histórica. En total, sin contar con los operarios que desbrozarán el monte, el proyecto de los arqueólogos precisará la implicación de diez expertos en distintas áreas.


Es un proyecto ambicioso, pero no tanto como el que querían en un principio los arqueólogos. Esperanza Martín presentó un primer borrador que más tarde tuvo que ajustar a las posibilidades económicas de la Administración regional. Los responsables del Principado le comunicaron ayer mismo que la tramitación ha terminado y ella ya tiene listas las herramientas para que empiece el trabajo de campo.
(Fuente: La Nueva España / C.M. Basteiro)

20 de marzo de 2013

El yacimiento de la Carisa no encuentra financiación para nuevas excavaciones

La Consejería de Cultura del Principado descarta retomar este verano las investigaciones arqueológicas en el enclave romano del Picu Llagüezos
Las arqueólogas Elena Quintanal y Esperanza Martín buscan restos
en un yacimiento de la Carisa.
La Consejería de Educación, Cultura y Deporte no tiene previsto financiar ningún nuevo proyecto de excavación en la Carisa. Tampoco encabezará ningún plan para seguir adelante con la investigación, aunque matiza que tampoco tiene en sus manos propuesta alguna de arqueólogos interesados. Estas afirmaciones ponen más difícil todavía la continuación de la investigación en el Picu Llagüezos, el lugar donde una excavación preliminar sacó a la luz una antigua fortificación y restos de «inequívoco» origen romano.

Fortificación romana
Los alcaldes de Aller, Lena y Villamanín, los tres municipios en los que converge la Carisa, encabezaron la última excavación en el enclave. Juntos abonaron 6.000 euros para que un equipo de arqueólogos, encabezado por Esperanza Martín y coordinado por Jorge Camino, iniciara la investigación en el Picu L.lagüezos. Los trabajos comenzaron en verano de 2011 y, una semana después de iniciar la teledetección de metales, la tierra habló. Los expertos encontraron material bélico de origen romano y una moneda -un denario de plata- emitido entre los años 80 y 90 antes de Cristo. Es la moneda más antigua que se ha encontrado hasta el momento en Asturias y, por lo tanto, sitúa a la Carisa como el primer enclave romano en el territorio que actualmente ocupa la región. Los arqueólogos consideran que el Picu Llagüezos alberga una antigua fortificación romana denominada «agger fossaque» pero tendrán que trabajar más en la zona para confirmar esta teoría.

Investigaciones inconclusas
El presupuesto de los ayuntamientos se agotó y los regidores de Aller y Lena, David Moreno y Ramón Argüelles, anunciaron que acudirían al Gobierno regional para buscar apoyo. Hasta ahora, la Consejería de Cultura no ha participado en ningún trabajo relacionado con el enclave. Hubo dos campañas, que finalizaron hace más de un lustro, en las que los arqueólogos descubrieron el campamento romano de Curriellos y el poblado astur-visigodo de Homón de Faro.

Los expertos consideran que la investigación en la Carisa «está inconclusa» y que hace falta un nuevo esfuerzo para conocer el Picu L.lagüezos y su relación con el resto de fortificaciones en el enclave. Los primeros indicios apuntan a que los romanos entraron por el territorio que ocupa actualmente Villamanín y se asentaron por primera vez en el Picu L.lagüezos. El enclave de Curriel.los podría ser posterior, y un asentamiento más firme dentro del avance hacia el territorio asturiano.

18 de febrero de 2013

Localizan un campamento romano en Villaquilambre (León)

Mónica Castro descubre a través de satélite una fortificación que podría pertenecer a la Legio VII o la VI, para ello ha utilizado tecnología "Lidar" (Light Detection and Rangin ).
Ocupa cinco hectáreas. Es un nuevo campamento de la Legio VI o la VII, hasta ahora desconocido, situado a escasos metros de la villa romana de Navatejera. También está relativamente cerca de la necrópolis situada en el campus de Vegazana. 
Imagen de satélite donde se ve el rectángulo ocupado por el campamento romano a poca distancia de Navatejera.
Su descubridora es la arqueóloga leonesa Mónica Castro de Lera, que ha utilizado tecnología Lidar (Light Detection and Ranging ), desde satélite, para localizar este acantonamiento militar. El hallazgo ha sido tan precipitado y en pleno fin de semana, que esta historiadora se lo ha notificado por correo electrónico al Ayuntamiento de Villaquilambre. Las imágenes son categóricas. «Hablan por sí solas, pero hay que ser prudentes», afirma Castro.

«Es posible que hubiera un campamento temporal mientras construían el definitivo de León o bien se empleó como campo de entrenamiento o como puesto de avanzada», explica la investigadora. Sólo unas excavaciones permitirán determinar la importancia de este descubrimiento. Se trataría de un foso con empalizada, similar a la primera ‘muralla de tapines’ que erigió la Legio VII en León y de la que apenas se conservan restos a los pies de San Isidoro y en la casona de Puerta Castillo. Es una ‘fortificación’ que ocuparía la cuarta parte del campamento de la Legio VII que dio origen a León y con idéntica forma rectangular. La estructura está enterrada a más de un metro de profundidad en unos campos de cultivo; de ahí que hasta ahora no hubieran aparecido vestigios.

La ‘arqueología aérea’, que ha sido decisiva para localizar importantes construcciones romanas en toda la provincia, ha sacado ahora a luz este nuevo enclave. La rotundidad de las ‘marcas’ revela que fue ocupado durante un largo período de tiempo, según Castro. La historiadora, que ha ‘rastreado’ toda la ciudad con la misma herramienta Lidar, así como el campamento de Lancia y la ciudad romana de Puente Castro (Ad Legionem), no ha encontrado nada similar ni tan nítido. «En Lancia no se ven estructuras de esta magnitud», aclara. Tampoco en los ‘barridos’ que ha efectuado sobre enclaves de la ciudad donde aparecieron vestigios romanos. «Y esto es lo asombroso».

«Entre los restos romanos encontrados en el recinto de lo que fue el campamento de la Legio VI primero y de la Legio VII después, se han encontrado huellas de cuatro tipos sucesivos y superpuestos, cuya datación más antigua es augustea y pertenecen al acantonamiento definitivo tras las guerras cántabras. En ninguna parte de la ciudad han sido hallados restos anteriores. ¿Podrían ser estos?», se pregunta Castro.

El satélite además deja en evidencia dos interrupciones «muy marcadas» en los lienzos Este y Sur, que se corresponderían con accesos a lo que en opinión de Mónica Castro parece «un clarísimo recinto militar romano por su forma y dimensiones, independientemente de su uso exacto y su cronología».