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15 de junio de 2016

Comienza la nueva campaña de excavaciones en la ciudad vaccea de Pintia, en Padilla de Duero (Valladolid)

El Centro de Estudios Vacceos organiza en el yacimiento el programa Arqueología en Familia y el III Ciclo de Cine Arqueológico
Alumnos de los cursos realizados en el primer turno de junio. FOTO: CENTRO ESTUDIOS VACCEOS.
La zona arqueológica de Pintia en Padilla de Duero cuenta con 19 alumnos extranjeros matriculados en la XXVII campaña de excavaciones que se desarrolla en el yacimiento vacceo. El primer turno comenzó a excavar el 30 de mayo y mañana se clausurará el curso, el segundo durará del 20 de junio al 7 de julio y el último, del 11 al 28 de julio.

La mayor parte de los alumnos, de entre 19 y 70 años, proceden de Estados Unidos, y se han dedicado a excavar las tumbas 296 y 297 de la necrópolis de Las Ruedas, en las que han aparecido una treintena de estelas funerarias. Aunque cada año se añaden nuevas tumbas al catálogo del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg, su director Carlos Sanz Mínguez, señala que «los 297 enterramientos descubiertos están todavía distantes del medio millar que perseguimos obtener para hacer una relectura desde la perspectiva de la arqueología de la muerte»,.

Sobre la excavación en esas dos tumbas en las que se ha centrado el inicio de esta campaña, apuntó Sanz Mínguez que la alta densidad de estelas funerarias de los siglos II y I antes de Cristo localizadas sobre el terreno «nos hace albergar grandes esperanzas sobre la conservación de los conjuntos de han de aflorar en el segundo turno de excavaciones».

El pasado verano fueron una treintena los estudiantes internacionales que recalaron en Pintia frente a los 19 de esta edición, una caída «coyuntural» que Sanz Mínguez atribuye al cambio en la propiedad de Archeospain, empresa intermediaria que se encarga de captar alumnos extranjeros.

III CICLO DE CINE ARQUEOLÓGICO
Al igual que el año pasado, se organizará el III Ciclo de Cine Arqueológico en Pintia, que comenzará el domingo 14 de agosto y continuará los sábados 20 y 27 de ese mes. A las 22:00 horas se proyectarán los filmes ‘En busca de Djehuty: entre momias, tumbas y jeroglíficos’, de Javier Trueba y José Latova; ‘Petra, capital del desierto’, de Olivier Julen, y ‘Los secretos del coliseo’, de Paul Rambaud.

"ARQUEOLOGÍA EN FAMILIA"
También tendrá continuidad el programa de Arqueología en Familia (hay cuatro familias apuntadas para esta edición) y a lo largo de junio, julio y agosto se desarrollarán visitas guiadas individuales o para grupos sin necesidad de concertación, de miércoles a domingo a las 10:30 y a las 12:30 y a las 17:30 y 19:30 horas, con inicio en el Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg en la Plaza Mayor de Padilla de Duero.

(Fuente: El Norte de Castilla)

20 de agosto de 2015

Las excavaciones en Matallana (Valladolid) ponen al descubierto un horno cerámico del S. XIII

Las características del horno y los materiales cerámicos a él asociados permiten datarlo en Época Medieval. Más en concreto, y a tenor de la gran extensión del complejo alfarero su funcionamiento debe ponerse en relación con las obras de construcción del vecino monasterio cisterciense de Santa María de Matallana.
Desde finales del mes de julio se vienen realizando excavaciones arqueológicas en la finca Coto Bajo de Matallana, en el marco de un Curso de Arqueología organizado por la Diputación Provincial de Valladolid en colaboración con el Departamento de Prehistoria y Arqueología de la UVA. En el trabajo participan, repartidos en dos turnos, estudiantes de la universidad vallisoletana así como de las de León, Autónoma de Madrid, Málaga, Cantabria, Salamanca, Santiago de Compostela y Sevilla.

HUELLAS MAGNÉTICAS
Las excavaciones se han planificado en esta nueva campaña utilizando como punto de partida una cartografía geomagnética del yacimiento efectuada por el profesor H. Becker, del Instituto Geofísico de la Universidad de Munich, en la cual se aprecian perfectamente tres fosos concéntricos que circunvalan la aldea de la Edad del Cobre conocida con el nombre de El Casetón de la Era. Concretamente la intervención arqueológica de 2015 se sustancia en dos puntos del yacimiento en los que se registran importantes huellas magnéticas: un tramo del segundo foso, en cuyo relleno se han recuperado multitud de restos prehistóricos (huesos de animales, adobes, cerámicas, objetos tallados en piedra…) que el C-14 data entre el 3000 y 2500 a.C., y un espacio localizado a pocos metros al Oeste del mismo, en el que la magnetización era particularmente acusada, que ha resultado ser un área alfarera de época medieval en la que se producían materiales de construcción.

Reviste gran interés la localización en este segundo sector de hoyos o testares en los que los antiguos alfareros tiraban los productos abortados, casi siempre pasados de cocción. 


HORNO CERÁMICO
Pero el principal descubrimiento es, sin duda, un horno destinado a la elaboración de tejas del que ha sobrevivido hasta el presente la cámara de combustión o caldera. Consiste en una fosa rectangular excavada en el substrato natural, con las paredes enlucidas con barro y tres grandes arcos que la cruzan en perpendicular con el fin de dar apoyo a un suelo perforado o parrilla. Se trata, evidentemente, del espacio que acogía la leña cuya ignición proporcionaría el calor necesario para la cocción de los productos cerámicos, dispuestos sobre la parrilla, en el interior de una segunda cámara (el laboratorio) de la que no sobrevive resto alguno..

Las características del horno y los materiales cerámicos a él asociados permiten datarlo en Época Medieval. Más en concreto, y a tenor de la gran extensión del complejo alfarero (el magnetómetro detecta más de medio centenar de estructuras semejantes que ocupan un área de 160 por 60 m), su funcionamiento debe ponerse en relación con las obras de construcción del vecino monasterio cisterciense de Santa María de Matallana, cuyas ruinas aún se pueden visitar a unos 200 m al Oeste del yacimiento. La construcción de tan magno edificio, que se extendió a lo largo de la primera mitad del siglo XIII, requirió sin duda de ingentes cantidades de ladrillos, baldosas, tejas y otros productos cerámicos cuya elaboración debió tener lugar en el taller alfarero que la presente campaña de excavaciones se esfuerza en sacar a la luz.

(Fuente: El Norte de Castilla)

3 de agosto de 2015

Hallan cuatro sepulturas del siglo V en las Villas Romanas de Almenara-Puras (Valladolid)

Se suman a las seis ya descubiertas en la necrópolis en años anteriores. Una de las sepulturas está forrada de piedras calizas y junto a ella hay una plataforma que bien podría haberse utilizado para celebrar algún tipo de rito.
Tres de las sepulturas se han encontrado intactas.  FOTO: CADENA SER
Cuatro tumbas del siglo V, época tardo-romana, se han encontrado en el Tercer Campo de Arqueología del Museo de la Villa Romana de Almenara-Puras. Estas se suman a las seis ya descubiertas en la necrópolis años anteriores. En dos de ellas se puede apreciar bien los esqueletos. La más singular está forrada de piedras calizas y al lado, se aprecia una plataforma que podría haberse utilizado para celebrar algún tipo de rito. «Nos la hemos encontrado expoliada, sin persona ni ajuar, lo que nos indica que perteneció a un personaje destacado», explicó Carmen García, catedrática de Arqueología de la Universidad de Valladolid.

SEPULTURAS INTACTAS
Además, García comentó que es posible encontrar más necrópolis en la zona. Las otras tres sepulturas se han encontrado intactas, aunque en diferentes grados de conservación. Respecto a la edad de los individuos, el profesor de Anatomía de la UVA, Félix de la Paz, explicó que solo es posible determinar el período de edad, en lugar de los años exactos. También si sufrieron alguna patología que tuviera repercusión ósea o padecieron malnutrición. Sin embargo, a simple vista, los especialistas deducen que uno de los esqueletos podría ser un hombre por la fortaleza de las rótulas.

Margarita Sánchez, arqueóloga del museo, ilustró sobre la importancia de los hallazgos. «No solo se trata de un descubrimiento que se plasmará en un libro, sino que tendrá repercusión en la gente que venga a visitarlo», dijo. Las guías ya han incluido las tumbas como parte de la visita del museo para mostrar los métodos de sepultura en la época tardo-romana.


El futuro de los estudios estará enfocado a las excavaciones agropecuarias. «Es información muy importante para conocer más sobre la economía y las labores en el campo. Todavía queda mucho trabajo por hacer aquí pero hace falta mucho dinero», afirmó la catedrática.

Los trabajos comenzaron el pasado día 20 en la zona de la necrópolis. Gracias al convenio de la Diputación con la Universidad, cinco alumnos del Grado de Historia tuvieron el privilegio de participar en estos hallazgos. «Es el tercer año de pácticas y un total de veintiún alumnos han pasado por aquí en períodos de quince días», comentó la catedrática. Además, los alumnos reciben clases específicas de anatomía y topografía que usarán cuando participen o dirijan en un futuro una excavación arqueológica. La mayoría son estudiantes de Valladolid pero también reciben jóvenes de Zamora. El objetivo de este área de trabajo es avanzar en el conocimiento de los rituales de enterramiento de la población residente. 


La institución provincial también organiza campos de trabajo en Matallana (Villalba de los Alcores). En este caso, se desarrollan dos turnos (del 25 de julio al 7 de agosto y del 8 al 21 de agosto), bajo la dirección de Germán Delibes. En él participan más personas que en Almenara, en concreto, treinta alumnos. Para ambos proyectos la Diputación ha destinado un total de 50.245 euros.

(Fuente: El Norte de Castilla / Marina Casero)

19 de junio de 2015

Descubren cinco nuevos enterramientos vacceo-romanos en el yacimiento de Pintia

En las cinco nuevas sepulturas documentadas se han encontrado una treintena de piezas arqueológicas con elementos "muy novedosos". Desde 2002 ya se han descubierto 282 enterramientos en este yacimiento próximo a Padilla de Duero (Valladolid).
Necrópolis vacceo-romana de Las Ruedas en el yacimiento de Pintia. FOTO: PINTIAVACCEA.ES
El primero de los turnos de la XXVI campaña de excavaciones arqueológicas en el yacimiento de Pintia situado entre las localidades vallisoletanas de Padilla de Duero y Peñafiel, ha descubierto en menos de 18 días cinco nuevas tumbas constituidas por una treintena de piezas arqueológicas en el cementerio vacceo-romano de Las Ruedas.

El director del Centro de Estudios Vacceos 'Federico Wattenberg', institución organizadora de las excavaciones arqueológicas, Carlos Sanz Mínguez, ha explicado que en los ajuares de las cinco nuevas tumbas se han descubierto "elementos novedosos" por lo que será necesario llevar a cabo un "trabajo muy exhaustivo" para lo que se requiere "mucho tiempo y esfuerzo" por lo que mantienen una baja intensidad de excavación para poder hacer frente a esta dimensión de trabajo. 

FALTA DE APOYOS
Sanz, que también es profesor titular de Prehistoria de la Universidad de Valladolid (UVA), ha resaltado la "falta de recursos suficientes" para dedicar el tiempo "necesario" a toda "la riqueza" que se descubre en las excavaciones. En esta línea, el director de las excavaciones ha señalado que el fin último de la iniciativa es la sostenibilidad para lo que existe una "falta" de apoyo por parte de la Administración autonómica, provincial o municipal, entes que no contribuyen "tanto como se desearía".
Alumnos que participan en la campaña de excavación en Pintia.

Desde 1979 se trabaja en la Zona Arqueológica de Pintia, primero a través del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad y desde 2001 por medio el Centro de Estudios Vacceos 'Federico Wattenberg'. A día de hoy, los trabajos de investigación están centrados en el cementerio vacceo-romano de Las Ruedas —situado a unos 300 metros al sur de Las Quintanas— en el que, desde su descubrimiento en los años 70, se han llevado a cabo sendas campañas de excavación que han permitido la elaboración del primer estudio sobre los rituales funerarios vacceos con seis siglos de antigüedad. 

500 AÑOS DE OCUPACIÓN
Este cementerio, de unas seis hectáreas de extensión, fue objeto de uso a lo largo de más de medio milenio, entre finales del siglo V antes de Cristo y el inicio del II después de Cristo, durante los cuales la incineración fue el ritual fúnebre mayoritariamente practicado, en el que el cadáver era ataviado con los elementos característicos de su condición social durante la cremación. 

Desde el año 2002, año en el que el proyecto de Pintia comenzó su investigación en esta zona, se ha descubierto hasta la tumba número 284 a la que se han sumado los cinco nuevos sepulcros encontrados desde el pasado 1 de junio. 

CURSOS INTERNACIONALES
Los responsables de estas novedades han sido los participantes del primero de los tres turnos, los cuales a su vez se corresponden con los XXX, XXXI y XXXIII Cursos Internacionales Teórico-Prácticos de Arqueología en los que, a lo largo de 150 horas, se combina el trabajo de campo directo con diversos seminarios y conferencias impartidos por profesores de la UVA. De esta forma, cada uno de los tres turnos cuentan con una capacidad de doce alumnos, de los cuales se han cubierto 30 plazas del total, entre los que se encuentran nacionalidades de toda índole, como Estados Unidos, Inglaterra, Australia o las provincias españolas de Asturias, Valencia o Valladolid. 

Con el objetivo de dar a conocer esta labor se ha puesto en marcha el sitio web de Pintia bajo la dirección www.pintiadata.infor.uva.es como proyecto digital integral del catálogo de la zona arqueológica con el fin de que sirva como herramienta de consulta para quienes "quieran acercarse" al patrimonio que alberga esta ciudad de los "confines orientales del territorio vacceo". Esta aplicación ya ha atravesado su primera fase con la implantación de todos los sistemas necesarios para poner en marcha la base de datos, por lo que en este momento se encuentra en proceso de cumplimentar la segunda de las fases en la que se persigue la explotación propiamente dicha de sus potencialidades. 
(Fuente: 20 Minutos)


23 de julio de 2013

Una tumba infantil saca a la luz una de las necrópolis de la villa romana de Almenara (Valladolid)

Una tumba infantil, con restos óseos de un niño que podría tener entre siete y ocho años, ha sido el importante hallazgo protagonizado en las excavaciones, que desde el pasado lunes se llevan a cabo en la villa romana de Almenara. Los arqueólogos creen que pueden ser cientos los nichos de este importante descubrimiento
Trabajos de limpieza en la necrópolis de Almenara. Foto: Fran Jiménez./ El Norte de Castilla
Se sabía cómo vivieron, sus costumbres y su forma de vida mediante la reproducción de una casa romana. Pero ahora además se podrá conocer cómo murieron, o, al menos, cómo fueron enterrados, sus ritos fúnebres y costumbres frente a la muerte. Porque las sospechas del grupo de arqueólogos que trabajan en el yacimiento romano de Almenara-Puras se ha confirmado esta misma semana: han dado con el punto donde se puede encontrar la necrópolis (o una de ellas, porque pueden ser varias) del Complejo del Museo de las Villas Romanas de Almenara-Puras, perteneciente a la Diputación.

Un niño de entre siete y ocho años

Una tumba infantil, con restos óseos de un niño que podría tener entre siete y ocho años, ha sido el importante hallazgo protagonizado esta semana en las excavaciones, que desde el pasado lunes se llevan a cabo con motivo del X aniversario de este importante centro arqueológico y turístico. Se encontraba a una distancia prudencial de la villa, donde la arqueóloga del museo y codirectora de las excavaciones, Margarita Sánchez Simón, y la catedrática de Arqueología de la Universidad de Valladolid y también coodirectora, Carmen García Merino, sospechaban que se podía encontrar la necrópolis. Acompañadas por alumnos de Historia, los resultados no se hicieron esperar: las catas corrobaron la existencia de la primera tumba, infantil, de inhumación, en la que se encontraba el esqueleto del fallecido. «Esperamos que salgan más, pueden ser cientos porque algunas necrópolis tienen hasta 800 y 900 tumbas, así que esta será la primera de muchas», confirmaba ayer Carmen García Merino.

La pista para dar con este importante hallazgo la encontraron en el año 2010. Con motivo de las catas que se estaban realizando para la instalación de dos pérgolas en el parque infantil tematizado salió a la luz una tumba con los restos de una mujer de unos 30 años que había sido enterrada con ajuar, en concreto con una vasija de barro y un huso de hilar que ponía de manifiesto su vinculación con este tipo de tareas. Desde ese momento surgió la sospecha de que ese podría ser el punto donde se ubicara la necrópolis de esta villa romana, posibilidad que se ha venido a confirmar hace unos días con el importante nuevo hallazgo. «Viene a confirmar la hipótesis muy plausible de que aquí estaba la necrópolis», añade la coordinadora de las excavaciones.

Siglos IV y V
La necrópolis, que según especifica Carmen García Merino podría no ser la única (algunos yacimientos tienen hasta cuatro), estaría fechada entre los siglos IV y V, con una extensión difícil de concretar aun pero que se antoja grande. Se trata de un importante descubrimiento por la cantidad de información que los enterramientos suelen custodiar sobre la época en cuestión. En este caso se espera que además de los trabajadores de la villa se encuentren también en la necrópolis los restos de los propios dueños, lo que aportaría novedosos datos para este museo. «Siempre proporcionan muchísima información, y no solo de los restos humanos, sino también de los ajuares con los que se enterraban».

Como viene siendo habitual en este tipo de trabajos, Carmen García Merino recuerda que se suele llevar a cabo un trabajo interdisciplinar con ayuda en el campo de la medicina para poder encontrar mayor información. Así ocurrió por ejemplo con la tumba del año 2010, en la que profesores de la Factultad de Medicina elaboraron un estudio de la tumba para determinar que se trataba de una mujer de 30 años. «También se estudian los cacharros y los recipientes que se encuentran en los nichos, pues en el caso de la mujer de la anterior tumba se pudo saber que la vasija con la que se enterró había portado harina», matiza la coordinadora de las excavaciones.

Los trabajos de catas y sondeos de este I Campo de Trabajo continuarán hasta el próximo 26 de julio. Después, los hallazgos, como esta tumba infantil, se estudiarán para conocer más datos y resultados. Posteriormente, habría que poner en marcha un proyecto de excavación que sacara a la luz las investigaciones.

Las catas que se llevan a cabo en estas dos semanas se incluyen así en el X aniversario del Museo de las Villas Romanas de Almenara-Puras, ubicado en la carretera de Valladolid-Adanero-Madrid. Para conmemorar este decenio, la Diputación de Valladolid, propietaria del complejo, ha puesto en marcha una serie de actividades que incluirán además entre los meses de octubre, noviembre y diciembre próximos una serie de cinco conferencias divulgativas que abordarán las formas de vida en las villas, el estado de Almera-Puras, el conjunto palacial de la de Noheda, en Cuenca, la rehabilitación y puesta en valor de yacimientos en Castilla y León y el análisis arqueológico de una villa romana. Además, se incorporarán al museo los hallazgos del año 2010 y se instalarán nuevos paneles explicativos en el recorrido del yacimiento arqueológico, que cada año se convierte en punto de encuentro del turismo familiar de distintos puntos del país.

La Calzadilla es el nombre con el que se conoce la primera villa romana descubierta en Valladolid en 1887 a cargo de Venancio Fernández de Castro, que informó del hallazgo de un gran mosaico del bajo imperio. No fue hasta 1969 cuando la Diputación se hizo con los terrenos del yacimiento, realizando después varias campañas de investigación arqueológica y llevando a cabo varios trabajos de restauración de los mosaicos. Ya en 2003 se puso en marcha el Museo de las Villas Romanas de Almenara-Puras.

22 de septiembre de 2012

Las excavaciones de Pintia sacan a la luz once tumbas vacceas y su ajuar funerario

Los enterramientos, del siglo I antes de Cristo, se suman a los 260 hallados desde 1985 en la necrópolis vaccea de Las Ruedas, donde se estima hay más de noventa mil Verano tras verano las tierras de Pintia siguen aportando vestigios de la cultura vaccea que desde el siglo IV antes de Cristo ocupó este paraje de Padilla de Duero (Valladolid), el mismo donde en centurias posteriores siguieron imprimiendo su huella pobladores romanos y visigodos hasta el siglo VIII.
Estelas de sepulturas junto al antiguo cauce del Arrollo de la Vega.
Foto: El Norte de Castilla

Las excavaciones arqueológicas del yacimiento pintiano empezaron en junio y se han cerrado con el descubrimiento de once enterramientos del siglo I antes de Cristo y un centenar de objetos hallados en el entorno de la necrópolis de Las Ruedas.

Este recinto histórico declarado Bien de Interés Cultural recibe cada período estival la visita de medio centenar de estudiantes llegados desde diversos países para excavar y conocer la cultura vaccea del siglo IV antes de Cristo. En esta campaña, el yacimiento ubicado en Padilla de Duero ha surtido de abundante material que actualmente está siendo catalogado e investigado por expertos.

Carlos Sanz Mínguez, director del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattemberg de la Universidad de Valladolid, se muestra satisfecho de los resultados de las extracciones en esta 22 campaña, una cita que ha venido repitiéndose desde 1985 a 1987 y desde el año 2000 hasta el actual con el descubrimiento global de 260 tumbas en la necrópolis de Las Ruedas. «Se ha intervenido en seis sectores de excavación que ocupan unos 96 metros cuadrados; el estado de conservación de las tumbas puede calificarse de bueno en la mayoría de los casos y solo dos de ellas mostraban signos de alteración importantes».

En las tumbas encontradas se ha hallado una doble y otra triple, «tipología de enterramiento este último hasta ahora inédito en su configuración característica con la particular distribución de medio centenar de objetos formando una especie de frontón, con dos conjuntos más profundos y algo separados entre sí y uno superior dispuesto entre ambos a mayor altura», explica Sanz Mínguez.

Entre los objetos desenterrados han salido a la luz un centenar de vasijas, una veintena de canicas, alguna fusayola (contrapeso de huso de hilar) que identificaría tumbas femeninas, además de hierros diversos identificados como parrillas, pinzas para el fuego o cuchillos que simbolizan el banquete funerario, «elementos todos ellos que incrementan el ya notorio registro de Las Ruedas y que hace de ese cementerio uno de los más importantes en su género de toda la Península Ibérica».

Más datos sobre el pasado
Otra de las sorpresas que ha deparado esta campaña de excavaciones es el paleocauce del arroyo de La Vega, el curso fluvial por el que discurría hace dos mil años este arroyo, que en este tiempo ha modificado de forma natural su trayectoria en más de cuarenta metros y ha condicionado el movimiento de tierras. También se ha podido documentar cómo la margen izquierda del arroyo, en su zona de inundación y de transición al cauce, «se utilizó en el siglo I antes de Cristo como lugar de enterramiento ocasional, a juzgar por la escasa densidad de tumbas halladas en este espacio con respecto al superior y más occidental, constituido por gravas y arenas».

La labor de los arqueólogos no concluye con la captación de nuevos datos y va más allá del traslado de los materiales para ser estudiados, pues se está acondicionando el terreno excavado con el relleno de las catas abiertas. También se ha vaciado el antiguo cauce del arroyo en una anchura de unos cuatro metros y se han plantado carrizos para marcar su trazado milenario, «convirtiéndose en un punto de vista en el recorrido existente en el cementerio de Las Ruedas». Sanz Mínguez explica que esta actuación es una más de las que se siguen emprendiendo en el yacimiento de Padilla de Duero con el propósito de «incrementar su conocimiento y otorgar valores añadidos para el disfrute colectivo de esta herencia patrimonial recibida desde el pasado».

9 de febrero de 2012

Manifiesto en defensa del Yacimiento Arqueológico de La Antigua (Valladolid)

La Plaza de la Iglesia de Santa María de la Antigua de Valladolid, con su torre románica declarada Monumento en 1897, alberga importantes restos arqueológicos que abarcan las únicas evidencias constructivas de época romana en la ciudad de Valladolid y que hoy están amenazadas por la construcción de un aparcamiento público.


Los restos de la Plaza de la Antigua se corresponden a una villa de cierta entidad, junto a 51 enterramientos de la necrópolis medieval de la Iglesia, el patio de un palacio renacentista bajo el que se presume la existencia de otros restos medievales y romanos, la bóveda del cauce del río Esgueva, con los restos del antiguo Puente del Bolo de la Antigua, y la manzana de edificios del siglo XVIII que se mantuvo en pie hasta hace cuarto de siglo.

Sondeo abierto en el año 2006, detalle de la boca
del praefurnium,  y detalle de los pilae, que sustentan
 al interior el suelo de la habitación
 .
Diversas organizaciones sociales están promoviendo la puesta en marcha de un Parque Arqueológico para la Plaza que permita la documentación, conservación y divulgación de un patrimonio indisociable del propio Monumento, «que testimonia e informa de una secuencia de ocupación humana desde época romana hasta nuestros días de un interés histórico y arqueológico no solo evidente sino también excepcional en nuestra ciudad» en opinión de la Universidad de Valladolid.

Las personas que nos sumamos a este manifiesto consideramos que Valladolid no puede permitirse perder más patrimonio, tras haber sufrido durante varias décadas del siglo pasado un urbanismo de tabula rasa que privó al casco histórico de edificios y restos valiosos por su testimonio histórico y su belleza. En los últimos años el incremento del tráfico motorizado y algunos intereses empresariales han aumentado la presión sobre el subsuelo de la ciudad, precisamente en aquellas zonas donde ésta tuvo su núcleo originario. Creemos que, como ciudad, no podemos dar pasos difícilmente reversibles que nos impidan conocer y dar el merecido reconocimiento al patrimonio aún existente.
Vista de los restos estructurales de la antigua manzana de casas
 reconocidos en la campaña de excavación del año 2008.

Por ello, apoyamos la iniciativa de crear un Parque Arqueológico en la Plaza de la Antigua para salvaguardar los hallazgos realizados hasta el momento, perseverar en las tareas de excavación y ordenar adecuadamente el entorno para el conocimiento y disfrute de la ciudad y sus visitantes. Instamos igualmente al Ayuntamiento de Valladolid a que dé una solución a las personas que residen en el entorno y se han interesado por el aparcamiento de residentes previsto en dicho emplazamiento, utilizando para ello el aparcamiento en rotación de la Plaza de Portugalete cuya legalidad ha sido negada reiteradamente por los tribunales.


14 de noviembre de 2011

Un "tesorillo" de la época de los Reyes Católicos aparece en Medina del Campo (Valladolid)

Los restos se han encontrado en la Casona del Mayorazgo de Hornaza y Cotes 
Unas monedas de plata de la época de los Reyes Católicos y varios restos de vasijas medievales son el tesoro que el subsuelo de la Casona de Mayorazgo de Hormaza y Cotes, situada en la céntrica calle Bernal Díaz del Castillo de Medina del Campo, guardaba con recelo hasta hace un par de semanas, cuando el propietario del inmueble comenzó las obras de construcción de un nuevo edificio.
Restos arqueológicos hallados en el subsuelo.
 «Cuando compramos la casa sabíamos que al estar ubicada dentro del Plan Especial del Casco Histórico podríamos encontrarnos con restos arqueológicos», comentó el propietario de la casona, Vicente Pino, quien se toma con humor la curiosidad que las ruinas han despertado entre algunos los vecinos de la localidad quienes con sus móviles realizan fotografías de los restos. Según Pino, antes de comenzar las obras de construcción y rehabilitación de la fachada de la casona, del siglo XVI, encargó a una empresa especializada en el sector de la arqueología y homologada por la Junta el estudio pertinente para poder comenzar con el trazado de lo que en un futuro será un edificio. «Al estar dentro del Plan del Casco Histórico unos arqueólogos tuvieron que realizar varias catas para determinar si había restos», explica el propietario, quien añade que «estas catas de dos por dos metros de profundidad y longitud dilucidaron que había ruinas por lo que los trabajos de excavación y los escombros tuvieron que realizarse de una manera especial y controlada». 


Una vez confirmada la existencia de restos un grupo de arqueólogos comenzaron las labores de limpieza de los ladrillos «con mucho cuidado, ya que al principio no sabíamos cuál era el valor», recuerda Pino, quien tuvo que dar parte del hallazgo al área de Patrimonio de la Junta de Castilla y León. Tras la limpieza total de los restos y el descubrimiento de las monedas de plata de la época de los Reyes Católicos y de las pequeñas piezas sueltas de vasijas, los historiadores determinaron que los restos encontrados «no son de gran valor, pero sí sirven para identificar una etapa de la historia de Medina del Campo», explica Pino, quien por el momento descarta la posibilidad de poner un suelo de cristal para dejar al aire las ruinas ya que «según los expertos no merece la pena porque las ruinas no tienen gran valor y el ladrillo no se conserva en condiciones óptimas».


 A pesar de que el hallazgo de este pequeño tesoro ya se encuentra custodiado en una de las vitrinas del Museo de Arqueología de Valladolid, según comentó el propietario, su descubrimiento no ha dejado indiferente a nadie. Y es que la curiosidad que despierta ver varias habitaciones, muros y arcos hace que algunos medinenses crean que las ruinas son muy valiosas. Multitud de turistas y vecinos se paran en las vallas que protegen las obras para observar lo que fue el hogar de dos familiar nobles ligadas a la historia de la localidad. La construcción del inmueble es de comienzos del siglo XVI, pero los dos blasones son del siglo XVII. En 1703 Felipe V concede al brigadier García Manuel Cotes y Hormaza el marquesado de Ordoño y en el siglo pasado estuvo instalado en esta mansión el edificio de Correos.
(Fuente: El Norte de Castilla / Patricia González)

10 de octubre de 2011

Castillos en tierra de nadie


Durante algunos periodos de la Edad Media, el extremo Este de la provincia de León  fue un territorio disputado alternativamente por los monarcas de Castilla y de León, tierra de nadie que alternativamente perteneció a uno y otro reino, y que actualmente parece permanecer en ese mismo "limbo" territorial.
Este territorio  aquejado de una agudísima despoblación, olvidado por las agendas políticas y aislado en materia de inversiones e infraestructuras: es el extremo Este de León, esa larga ribera del Cea y también del Valderaduey que conforma el límite de la provincia leonesa con la palentina.
Algunos lienzos corren serio peligro de derrumbe en Cea.
Foto: Ramiro
Su situación no es muy diferente a la de otras comarcas que se encuentran en el corazón de la actual comunidad autónoma, y por esa razón el partido socialista presentará, antes de fin de año, una Proposición No de Ley instando a la Junta a crear un nuevo itinerario cultural, el de las Fortificaciones de Frontera entre los Reinos de León y Castilla; ruta que aprovecharía como atractivo turístico las fortalezas y castillos existentes en ese espacio histórico que cruza las provincias de León, Zamora, Palencia, Valladolid y Salamanca para ‘salvar’ de la ruina dichos monumentos y, a la vez, aportar iniciativas de desarrollo a estas áreas rurales.
Así, el portavoz socialista de Cultura y Turismo en las Cortes autonómicas, José Ignacio Martín Benito, principal impulsor de este plan, ha recalcado «la gran riqueza del patrimonio militar situado en lo que fue la línea fronteriza de los reinos de León y Castilla, conformado por una amplia red de castillos y murallas, muchas de las cuales subsisten hoy».
De entre los hitos leoneses de esta proposición destaca especialmente, por su lamentable estado de conservación, el castillo de Cea y también las murallas de Almanza,  El monumento se alza sobre un otero que domina el pueblo y tuvo unas dimensiones mucho más impresionantes de las que se aprecian en nuestros días. La construcción hoy a la vista data del siglo XV, pero cuenta con partes de los siglos XII y XIII (de hecho, hay estratos de todos los periodos desde la Protohistoria y abunda la cerámica romana en derredor).
El hecho es que uno de los frentes del castillo (propiamente, de la torre del homenaje) da a una barranquera hacia la que, a causa de la ruina y la erosión, podrían acabar desplomándose parte de los muros.  Y es que realmente el monumento tiene «un gran potencial», como añade el alcalde de Cea, Luis Mario Portugués. Por ejemplo, el amplio panorama divisado desde unas almenas cercanas que, convenientemente adecentadas, podrían convertirse en un atractivo mirador o en un auditorio al aire libre. También propone hacer la torre accesible mediante una sencilla escalera metálica de forma que los visitantes comprueben la gran altura que alcanzan el castillo y el cerro, estratégicamente elegido pues antes fue, a su vez, castro prerromano.
José Ignacio Martín Benito también visitó Almanza, que conserva murallas del siglo XII: algunos de sus cubos aguantan con dignidad y otros están ya desmochados. Restos y cimientos de muro medieval abundan por buena parte de la localidad, que también cuenta con un interesante arco de entrada ojival. Así como otros castillos y recintos leoneses (Coyanza, Ponferrada, Laguna, Mansilla...) han recibido diferentes subvenciones para su arreglo, Cea y Almanza han permanecido del todo olvidadas en ese aspecto.
De llegar a buen puerto la Ruta de la Frontera, las actuaciones en este punto incluiría la consolidación de los cubos en mal estado y la mejora y accesibilidad pública del resto, que en gran parte pertenece, ahora, a un inmueble privado. Arreglos de urgencia que se aplicarían también al resto de hitos monumentales ubicados en las otras provincias englobadas dentro de la citada PNL. Porque, como apunta Martín Benito, «la disputa del territorio fue la causa de constantes enfrentamientos entre los dos reinos, sobre todo entre 1157 y 1230». «Y de aquella época subsisten, en mayor o menor grado algunas de ellas. Entre otras, en la provincia de León —enumera—, además de Mansilla de las Mulas, cabe destacar los restos de las fortificaciones de Almanza, Ardón, Laguna de Negrillos, Cea, Rueda del Almirante y Valderas; en Palencia, los restos están en Guardo, Carrión y Saldaña: en Valladolid, los de Urueña, Barcial de la Loma, Tordehumos, el castillo de San Pedro de Latarce y Tiedra, entre otros. En Zamora, Villalpando, Belver de los Montes, Castronuevo y el primer recinto de Toro».

27 de marzo de 2011

Alertan de la presencia de cazatesoros en el yacimiento vacceo de Pintia (Valladolid)

La presencia de furtivos merodeando con detectores de metales por las inmediaciones del yacimiento vacceo de Pintia (siglo IV antes de Cristo), en el término de Padilla de Duero, ha generado inquietud y alarma. El Centro de Estudios Vacceos Federico Wattemberg ha recibido avisos de que al menos tres individuos han sido vistos con material de detección y que, al ser interpelados y advertidos de que se encontraban en los límites de una zona protegida, respondieron que solo estaban «buscando balas de la Guerra Civil».
Yacimiento arqueológico de Pintia (Valladolid).
Carlos Sanz Mínguez, director del Centro de Estudios Vacceos, asegura que la presencia de furtivos en el terreno no es nueva y que, en esta ocasión, la reconvención de un pescador y de un agente forestal lograron disuadir a los presuntos cazadores de antigüedades. «Lo más positivo de todo esto es que la gente ha tomado conciencia y cuando observa a alguien husmeando con intenciones de llevarse piezas enterradas, nos pone sobre aviso», comenta el arqueólogo, que ya ha puesto en antecedentes a efectivos del Seprona que operan en la zona de Peñafiel. Sanz Mínguez opina que los merodeadores podrían pertenecer a una red organizada de tráfico de antigüedades y que no se trataría de simples aficionados al coleccionismo. «No parecen los típicos que andan a la busca de piezas para colocar en la vitrina de casa; si vienen así de equipados, es porque tienen el propósito de vivir del comercio de antigüedades, una actividad lucrativa y muy viva».
Necrópolis vaccea de Pintia.
Desde el Centro de Estudios Federico Wattemberg se ha intensificado la vigilancia en la zona. No olvidan el expolio que tuvo lugar en febrero de 1990, cuando se registraron más de un millar de hoyos sobre una hectárea que los furtivos cavaron durante una noche para extraer piezas en una parcela comprada por la Junta de Castilla y León, en la que se asienta parte de la necrópolis de Las Ruedas. «Entonces el 'modus operandi' consistió en sacar piezas de forma apresurada y amontonarlas; fueron tan rápidos que se olvidaron varios de los objetos sobre la tierra que habían excavado», recuerda Sanz Mínguez.
En aquella ocasión resultó patente el destrozo ocasionado, pues la remoción de tierra profundizó hasta sesenta centímetros, afectando al nivel arqueológico y, en buena parte de los casos, a tumbas que se encontraban intactas y sufrieron daños. La necrópolis de Las Ruedas se asienta sobre unas cuatro hectáreas en las que los arqueólogos fijan la existencia de depósitos funerarios con entre 60.000 y 100.000 enterramientos vacceos y romanos.
En el expolio de 1990 los autores se valieron de detectores de metales y la mayoría de hoyos excavados eran superficiales «salvo unos 60 o 70 que tenían más profundidad y destrozaron tumbas, pues alguna de ellas albergaba más de cien objetos», lamenta Sanz Mínguez.
En la zona arqueológica trabajan actualmente una decena de personas en la canalización de acometidas de riego procedente del pantano de Valdemudarra, cuya presencia sirve durante el día para ahuyentar a posibles cazatesoros. Las 125 hectáreas del yacimiento vacceo de Pintia suman con el riesgo de expolio otra amenaza a la del arado de las tierras, con el peligro de destrucción de lápidas y objetos enterrados que esta práctica entraña. En enero, el Procurador del Común instaba a la Junta de Castilla y Léon a aumentar la protección del enclave ante el laboreo agrícola de algunas parcelas, por considerar que su declaración como Bien de Interés Cultural en 1993 no garantiza la pervivencia de la zona arqueológica. En el Centro de Estudios Vacceo, de momento, respiran con alivio ante el envite furtivo abortado.