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20 de junio de 2016

Documentan un claustro gótico olvidado en el centro de Santiago de Compostela

Se trata de un claustro gótico de finales del siglo XIV y principios del XV que está conectado con la catedral y permanecía oculto entre las casas parroquiales de Santa María Salomé y varios comercios de la Rúa Nova
La iglesia parroquial de Santa María Salomé, en el centro de la Rúa Nova de Santiago, era conocida hasta ahora por su portada con las imágenes de la Virgen de la Leche y la Anunciación; por los ángeles con gafas en uno de sus retablos barrocos; por su campanario modelo San Fiz de Solovio; incluso por su puerta principal pintada en tiempos recientes de un atípico color azul. A partir de ahora lo será por albergar en su conjunto arquitectónico un claustro gótico del que se conservan parte de las arcadas.

Algunos de los arcos eran de conocimiento público porque estaban a la vista, cuatro de ellos en un local que fue bar y al menos otros tres en sendas tiendas sitas en los números 29 y 31 de la Rúa Nova, junto a la iglesia. Pero es a raíz de unas obras de rehabilitación de una vivienda ubicada sobre el antiguo bar Los Porches, ya cerrado al público en la parte posterior del conjunto, cuando empiezan a descubrirse, el pasado mes de marzo, nuevos elementos que sustentan la tesis de que el edificio perdido era un claustro gótico de finales del siglo XIV y principios del XV.

La investigación dirigida por el arqueólogo José Suárez Otero ha atraído ya la atención de especialistas españoles y extranjeros, y el interés de las administraciones que habrán de decidir con el Arzobispado de Santiago, propietario del conjunto, el futuro de la intervención. Suárez Otero, profundo conocedor de la Compostela medieval y de la Catedral, donde desarrolló gran parte de su trayectoria profesional, presentó ayer la investigación de Santa María Salomé mediante una conferencia en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid.


«Todo el mundo hablaba de los arcos, pero nadie del claustro»,explica el arquitecto Ricardo Sáez, encargado de la obra de rehabilitación origen de los nuevos hallazgos. Sáez narra con entusiasmo cómo al empezar abrir muros ruinosos afloraron restos que, analizados por el arqueólogo, hilvanan un relato coherente producto de una unidad de diseño y de construcción. Primero un muro de entramado con ladrillos del siglo XVIII, sillares góticos con restos de policromía, un dintel gótico, una dovela, una piedra con inscripción, incluso un dintel con dos leones rampantes y una cruz patada, parte de un tímpano gótico que se encontraba en la fachada del edificio, adornando el portal junto al bar. Había muchas evidencias, pero hasta ahora no se habían investigado en profundidad y con una visión de conjunto. Uno de los arcos de la tienda de bisutería adosada a la iglesia de Salomé tiene una flor de lis, y dentro del templo también hay restos muy visibles, como el salmer de otro arco decorado en la capilla de San Andrés e indicios de lo que fue el suelo del propio claustro.

Este recinto gótico tendría una extensión aproximada de 400 metros cuadrados, delimitado en cada uno de sus lados por lo que hoy son la iglesia, las casas parroquiales, la sacristía y las dos tiendas de la rúa Nova. Al patio se accede desde la iglesia. Actualmente es una huerta en cuyos laterales se aprecian arcos, sus bases, cornisas y dovelas. Una de las partes más llamativas por su belleza es el conjunto de canecillos que debieron estar en el tránsito de la iglesia al claustro y que más tarde, en la transformación del románico al barroco, fueron recolocados bajo la cubierta del templo, en el lado que da al patio. Son hermosas esculturas en piedra, principalmente representaciones de animales.

  • Quién lo mandó construir y por qué estuvo en pie solo dos siglos es el misterio por descubrir
La iglesia de Santa María Salomé, primero románica y finalmente barroca, fue el centro de un conjunto de edificios en el que el claustro gótico tuvo una vida corta. Uno de los misterios que deberá descubrir la investigación arqueológica es quién lo mandó construir, con qué finalidad y el motivo de que estuviera en pie apenas dos siglos, hasta finales del XVI.

Esta falta de datos históricos en torno al claustro gótico contrasta con los existentes de los orígenes de la propia iglesia, que fue construida bajo mecenazgo de Gelmírez y fundada por Pelayo Abad. También está ampliamente documentada a partir de ese momento por su condición parroquial.

Sin embargo, «solo hay menciones difusas sobre la existencia de todo lo demás; menciones, por otra parte, únicamente referidas al proceso de su desaparición a finales del siglo XVI». Actualmente no hay más datos para una explicación histórica el claustro de Santa María Salomé que los restos que han empezado a salir a la luz, afirma el arqueólogo José Suárez Otero.

Una de las hipótesis respecto al claustro es que, al no estar documentada la existencia de una comunidad religiosa, pudo ser construido al mismo tiempo que un pequeño hospital que habría funcionado vinculado a la iglesia, pero no hay datos históricos al respecto: «Tampoco se ha reconocido ningún hospital de esas dimensiones y en ese lugar entre los muchos que poblaron Compostela en la Baja Edad Media».

Este fue uno de los temas abordados ayer en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando por Suárez Otero, que presentó los hallazgos de Santa María Salomé en una conferencia bajo el título Secretos de la Compostela medieval. Para el arqueólogo, es menos complejo sacar conclusiones sobre la construcción del claustro que su razón de ser asociado a una iglesia parroquial. Lo primero puede leerse en la tipología de los arcos, su decoración, las ventanas, la pintura mural también encontrada y los restos escultóricos. Aunque la investigación no ha hecho más que empezar, los técnicos no tienen duda de que el edificio es un claustro y que los hallazgos revelan complejidad arquitectónica.

Próximamente se realizarán catas arqueológicas en el suelo del antiguo bar Los Porches y la idea que se plantea ahora es abordar con posterioridad una excavación en el patio, pero esto deberá ser acordado entre la administración y el Arzobispado de Santiago.

8 de julio de 2011

El auténtico valor del Códice Calixtinus

El Códex Calixtinus es un escrito de mediados del siglo XII que durante la Edad Media recogía los consejos y servía de guía para los peregrinos que llegaban a la Catedral de Santiago de Compostela. Con su pérdida se pierde parte de la esencia y la tradición del Camino, además de uno de los textos más importantes de la Baja Edad Media Española.


Tras su desaparición todos los focos se han puesto sobre la Catedral de Santiago de Compostela. Obispos, el Deán de Santiago, la Ministra Sinde, todos lamentan su pérdida, y la desaparicón de un escrito tan antiguo como este parece que tiene como objetivo la consecución de una importante suma económica.
El Códice Calixtino debe su nombre al Papa Calixto II.
Una carta del Pontífice encabezaba esta obra sobre la vida
del Apóstol Santiago.
 Lo que parece ser fruto de la mente de un escritor de 'Best-Seller' se ha transformado en realidad y más aún tras conocerse que tan solo tres personas podían acceder ante él. Descubramos que es lo que ha hecho a este códice tan importante y que ha movido a sus supuestos ladrones a llevarse esta pieza medieval.

El Códice Calixtino es un manuscrito iluminado de mediados delsiglo XII  y constituye una especie de guía para los peregrinos que seguían el Camino de Santiago en su viaje a Santiago de Compostela, con consejos, descripciones de la ruta y de las obras de arte así como de las costumbres locales de las gentes que vivían a lo largo del Camino. También contiene sermones, milagros, canciones y textos litúrgicos relacionados con el Apóstol Santiago.

Un valor incalculable

Su valor artístico reside en el hecho de que sea un texto manuscrito e iluminado, es decir, ilustrado con las técnicas y costumbres propias del medievo, adornando los comienzos de cada página con una gran letra capital y con representaciones de lo narrado.

El códice, realizado sobre hojas de pergamino, cuenta con un total de 225 páginas con unas 34 líneas cada una, y está compuesto porcinco libros y dos apéndices, en los que se van intercalando sermones, relatos sobre la vida del Apóstol, misas y consejos para los peregrinos.

En cuanto al contenido del códice, se trata del Liber Sancta Iacobi, una recopilación de todos los escritos y creencias sobre lavida de Santiago que se han ido recopilando desde el siglo X. A menudo se usa como sinónimo del Códice Calixtino, pero esto es un error.

El Orígen del nombre

El pergamino lo encabeza una carta del Papa Calixto II, hecho quele da el nombre, y en el cual el pontífice describe que se trata de un conjunto de escritos sobre la obra y vida del Apóstol Santiago. 
El Codex Calixtinus fue copiado por al menos cuatro manos, dos de ellas muy similares y al autor principal se le conoce con el nombre de Scriptor I. No fue sino medio siglo más tarde, a mediados del XII, cuando se encuadernó tal y como se encuentra en la actualidad.

Su propio camino de Santiago

El Códice lo llevó a Santiago de Compostela, desde Francia, Aimérico de Parthenay, uno de sus posibles autores, en el siglo XII, y lo donó por la redención de su alma. Desde entonces, está, o estaba, alojado en la catedral de Santiago de Compostela donde llevaba ocho siglos.

El códice tuvo un gran momento de apogeo siendo una de las obras más leídas por los canónigos de Santiago de Compostela, hasta que a finales del siglo XVII cayó en el olvido.
El Códice llevaba ocho siglos en la Catedral de Santiago.

No sería hasta el siglo XIX, cuando el jesuita Fidel Fita lo volviera a poner en boca de todos con la publicación de un libro donde estudiaba el texto Calixtino.

Esta es la historia y las características de uno de los textos medievales mejor conservados del patrimonio Español, y cuya desaparición ha dejado en jaque a toda la órbita, tanto institucional, como a la curia apostólica.
(Fuente: Terra)

22 de junio de 2011

La Xunta tramita la creación del parque arqueológico del castillo de A Rocha en Santiago


El Plan prevé «consolidar» la fortaleza y dotarla de un centro de interpretación
«El objetivo es la recuperación y puesta en valor de los restos del Castillo Da Rocha y los elementos territoriales asociados a él, creándose un parque arqueológico en el que se permita la observación, análisis y estudio de los citados bienes culturales. [...] Además se hará especial hincapié en la conservación y protección de los valores naturales y paisajísticos del entorno». Así arranca un documento cuyo desarrollo derivará en la aprobación de un plan especial para el ámbito de la referida fortaleza. Fechado a mayo del 2011, redactado por el arquitecto Marcial Rodríguez y promovido por el Concello con la implicación directa del Consorcio de Santiago, dicho informe acaba de iniciar su tramitación medioambiental en el seno de la consellería competente. 
El más grande de su época, el castillo medieval de A Rocha
ocupa una extensión de aprox. 3.600 metros cuadrados.

Según manuscritos del siglo XVI, durante la Edad Media este castillo llegó a considerarse el «más grande y más fuerte de todo el Reino de Galicia», propiedad casi inexpugnable de los arzobispos compostelanos, si bien entre 1466 y 1467, como consecuencia del intenso asedio al que fue sometido por el movimiento agrario revolucionario de los Irmandiños, quedó destruido. Catalogado como bien de interés cultural (BIC), en la actualidad, gracias a excavaciones llevadas a cabo a partir del 2001, han quedado a la vista partes importantes, entre otras, de sus cimientos, muros, torreones y canalizaciones de agua, así como del foso que rodeaba su gran planta cuadrangular (3.600 metros cuadrados).

Al margen de posibles nuevas intervenciones puntuales con anterioridad a la creación como tal del futuro parque arqueológico de A Rocha Forte, el plan especial para la constitución de este último explica las pretensiones de las autoridades ya más a medio y largo plazo. Lo que se persigue, de acuerdo con lo expuesto en el mencionado dosier, es el rescate «das trazas dos camiños que conectaban Compostela con Pontevedra e Noia, que son fundamentais para comprender a posición da fortaleza no territorio», la limpieza y «consolidación das estruturas» que se vayan descubriendo, la construcción de un centro de interpretación del yacimiento con accesos y aparcamiento propios y la habilitación de sendas peatonales vinculadas a las orillas del río Sar.

25 de marzo de 2011

El Cabildo de Santiago abre a visitas los restos medievales del sótano del templo

En el suelo de la nave central y del brazo sur del crucero de la Catedral de Santiago se abre un pasillo estrecho hacia los sótanos del templo o, lo que es lo mismo, la historia de la ciudad antes del 813, el año en el que el obispo Teodomiro reconoció la tumba señalada por el ermitaño Pelayo como la del apóstol. A partir del 4 de abril, quien lo desee podrá hacer un viaje por ese sótano, en realidad un gran cementerio de orígenes romanos que se prologó a la época sueva y que en el siglo VIII quedó cubierto por una capa terrosa, sin interés arqueológico, que atestigua un abandono inmediatamente anterior al hallazgo del siglo IX. Nunca antes, con la excepción de arqueólogos o visitantes "muy privilegiados", el público general pudo acceder a la necrópolis que son los subsuelos de la catedral, descubiertos a raíz de una gran excavación dirigida por Manuel Chamoso Lamas entre 1946 y 1959. Sus conclusiones las recoge en Santiago de Compostela, publicado por primera vez en 1961.
Restos humanos hallados en una sepultura medieval
 de los sótanos de la Catedral de Santiago,
que el Cabildo abre al público en abril.- ÓSCAR CORRAL

El difícil acceso limitará la entrada a un grupo diario de 12 personas

La búsqueda dejó al descubierto decenas de tumbas con sus correspondientes laudes -las lápidas que cierran las sepulturas-, entre ellas la del obispo Teodomiro, hoy expuesta en la nave lateral derecha del templo. Dentro de las sepulturas han aparecido varios esqueletos fosilizados. Esta es la única razón que Ramón Díaz, director técnico del Museo de la Catedral, encuentra para explicar su buen estado catorce siglos después, porque el suelo ácido de Galicia no ayuda precisamente a su conservación.

Además, en la catacumba sueva alojada bajo el crucero sur de la Catedral puede verse parte de la muralla que tuvo aquel primitivo burgo anterior al descubrimiento y, pegados a esta, los cimientos de la torre defensiva levantada por don Cresconio, obispo de Iria, sobre otra anterior del siglo IX. Era el fin de la ciudad, tan reducida entonces que sus límites ni siquiera sobrepasaban la iglesia prerrománica, muy parecida a las del occidente astur, levantada durante el reinado de Alfonso III (886-919).

"Hacia atrás [antes del año 813] no hay más recursos que la toponimia y la arqueología", señaló el deán de la catedral, José María Díaz, durante la presentación de la primera visita guiada para periodistas por la necrópolis del templo. El Cabildo conocía los hallazgos del equipo de Chamoso Lamas desde que terminaron a mediados del siglo pasado, pero la decisión de compartirlos y abrirlos al público se retrasó más de 50 años. En parte por la dificultad del acceso -que limitará la entrada a un máximo de 12 personas en un solo grupo diario-, pero también porque, cuenta el director del Museo, las tumbas abiertas con los esqueletos dentro hacían demasiado "morbosa" la visita. Lo importante, insiste Ramón Díaz, es que la excavación permite entender la evolución del espacio hoy ocupado por la catedral: de mausoleo romano a necrópolis sueva después e iglesia consagrada en el 899, la primera en honor a Santiago, al llegar los primeros peregrinos.

Las excavaciones también muestran la violencia con la que Almanzor atacó el templo, en contra de la tradición que la reduce a un simple robo de campanas. Por entonces, sobre la pequeña iglesia levantada en tiempos de Alfonso II se había construido otra más amplia, que la razia del caudillo árabe dejó en estado ruinoso y que después del ataque fue reconstruida en tiempo récord, unos 50 años. "Duró poco, en 1112 la catedral románica la engulle", explica el guía.

"Hoy difícilmente podría hacerse una excavación así", reconoce uno de los encargados del Museo. El suelo de la nave central del templo estuvo abierto durante más de 10 años. Los fieles y turistas que querían acceder a la catedral debían hacerlo exclusivamente por los laterales. El rastreo de datos arqueológicos, no siempre el más respetuoso para el patrimonio, provocó pérdidas irreparables de información. "Hoy, cualquier pequeña pieza que se encuentra tiene que someterse a un estudio arqueológico. Antes importaba esto -señala las sepulturas- pero no el contexto", lamenta.

(Fuente: El País)

1 de enero de 2011

El Camino de Santiago, una ruta de reliquias y milagros

Prodigios vinculados al Camino de Santiago fueron elementos cruciales a la hora incitar al peregrino medieval a dejar su casa y su gente, para emprender la marcha hacia el occidente del orbe conocido, en búsqueda de la salvación de su alma. Esa fe y esos motivos perduran en el tiempo.

El Camino "francés" a Santiago de Compostela.

Sin duda, la reliquia  más famosa con la que el peregrino se podía encontrar era el propio cuerpo del Apóstol que, según relata el Códice Calixtino, estaba en la ciudad de Compostela  “divinamente iluminado por celestiales carbúnculos, constantemente honrado por fragantes y divinos aromas y adornado con refulgentes cirios celestiales y festejado diligentemente con presentes angélicos”.
Si esta era la meta cuasi celestial que ansiaba el peregrino medieval... en el trayecto había toda una teoría de restos de santos y milagros dignos de ser recordados, muchos de ellos vinculados a los territorios de la Corona de León y Castilla, núcleo central del llamado Camino Francés.
Tumba del Apóstol Santiago en Compostela.
La gallina que cantó después de asada
Pasado el Ebro, allá donde se iniciaban los horizontes de Castilla, Santo Domingo de la Calzada era un lugar especial por aquello del milagro de la gallina que cantó después de asada, testimonio aviar que sirvió para demostrar la injusticia de un ahorcamiento y para castigar al mesonero que había acusado falsamente de robo a un peregrino.
La historia, muy divulgada, pone de relieve dos cosas. La primera, la mala imagen de los mesones medievales, con sirvientas dadas a la lujuria y mesoneros proclives al robo, y –segunda- la fragilidad de los relatos orales; pues este suceso se contó en cada lugar de una forma distinta. Hay quien ubica el hecho en Toulouse, otros en Italia, bastantes en Santo Domingo de la Calzada... y los portugueses en Barcelos, cuyo popular gallo es un símbolo del mismo Portugal.
La "gallina" en Santo Domingo de la Calzada.
Burgos, que junto a Astorga era la ciudad más hospitalaria del Camino, conservó siempre una excelente colección de reliquias, algunas de ellas de los propios apóstoles. 

En la catedral hay una capilla llamada de las Reliquias, con los retablos-relicarios que mantienen restos de numerosos hombres venerables, entre ellos personajes bíblicos... y hasta una Santa Espina de la corona de Cristo.
No lejos, se producía regularmente otro famoso milagro sanitario que beneficiaba a los viajeros enfermos. En las inmediaciones de Castrojeriz se encuentra el convento de la orden de los Antonianos –ahora en ruina-  donde se proporcionaba a los peregrinos pan y vino que curaba de la enfermedad de los ardientes. Este mal estaba causado, al parecer, por el consumo de cereal con “cornezuelo”, y producía fiebres, convulsiones y hasta crisis respiratorias que podían causar la muerte. El pan de Castilla y el vino tocado con alguna reliquia del santo, eran el binomio salvador.
Ruinas del Monasterio de Castrijeriz (Foto. Arteguías)
La literatura oral propalaba por toda Europa las bondades de los santos que protegían a los peregrinos y naturales de estas tierras. La literatura escrita también expandía estos beneficios. Prestigiosas plumas como las de Gonzalo de Berceo y Alfonso X el Sabio nos dan fe de los milagros acaecidos por intercesión de la gavilla de santos y vírgenes celestiales.
El Rey Sabio, Alfonso X de Castilla, en sus "Cantigas a la Virgen María", nos cuenta algunos milagros ocurrido en estas tierras, como los de Castrojeriz, donde la Virgen María hizo varios prodigios, entre ellos uno en el que salvó a los fieles del derrumbamiento de una gran viga en el interior del templo:.
...E por esto contar quero/ dun escrito en que diz/ un muy fremoso miragre/ que fez en Castroxerix/ a Virgen Santa María/ ond’ aqueste cantar fiz...  .

Poco más adelante, está Villalcázar de Sirga. El Rey Sabio cuenta otro milagro de aquí: el de una peregrina de Francia, con el cuerpo totalmente tullido, que recupera la donosura por mediación de Nuestra Señora... .

El cuerpo de San Isidro 
Pero la literatura de milagros tiene una cita obligada en Liber Sancti Jacobi, que recoge una falsa crónica de Turpín, “Arzobispo de Reims y compañero del  emperador Carlomagno en España”, que sitúa en Sahagún un importante hecho de armas de Carlomagno.
En esta ciudad, donde se hallan los cuerpos de los santos Facundo y Primitivo, el emperador se enfrentó a un poderosísimo ejército de moros comandado por el caudillo Aigolando,  a la vera del río Cea. Antes del combate ocurrió un magnífico prodigio, porque las lanzas cristianas, hincadas delante de las tiendas del campamento, reverdecieron y echaron hojas, “dando lugar a los magníficos bosques que hay en el lugar”.
Más adelante, en León, había una cita crucial con las reliquias: allí estaba el cuerpo de San Isidoro, el gran erudito cristiano de la alta Edad Media, cuerpo mutilado por orden del gobierno de Franco, que se llevó parte de la reliquia a Madrid. También estuvieron en León otros restos hubo otros muy amados, los del joven mártir San Pelayo, que luego se trasladaron a Oviedo.
Por cierto, de León a Oviedo discurría la Vía de San Salvador que llevaba a los peregrinos al Arca Santa de Oviedo, donde se almacenaba desde tierra de Jerusalén a leche de la Virgen María y –sobre todo- el Santo Sudario.
En este camino está la colegiata de Arbás. Durante su construcción, un oso se merendó a uno de los bueyes de la carreta que traía la piedra para el templo, y el abad increpó al oso y le hizo trabajar con el otro buey en el acarreo, como compañero de yunta, hasta que se hizo la obra. El oso y el buey están esculpidos en una puerta que da a la nave central.
Un capítulo destacado en este relato correspondería a Astorga, con restos del Lignun Crucis y de una gavilla de santos y mártires que engrandecieron a esta iglesia que era cabeza de un territorio que sigue comprendiendo territorios de las provincia de León, Zamora y Orense, y cuyo obispo, en la Edad Media, era acompañante habitual de los monarcas leoneses.
Relicario de San Isidoro en León.
En el Bierzo, las llamadas de santos y milagros procedían de la magnífica Tebaida Leonesa, donde estaban lugares vinculados a la religión como San Pedro de Montes, Peñalba de Santiago, y Compludo; lugares frecuentados por santos como Valerio, Fructuoso o Dictino, claves todos ellos en la religiosidad medieval, alguna de cuyas reliquias queda por la zona.
Cuando el viajero abandona el territorio leonés, lo hace ascendiendo por los fragosos valles bercianos que llegan al Cebreiro, en un territorio propicio para la meditación. En la cima, en la iglesia del lugar, una custodia rememora otro notable milagro, el de la conversión del pan y del vino en el cuerpo y sangre de Cristo, en el oficio litúrgico de un monje medieval descreído. El escudo de Galicia porta un cáliz que rememora este milagro vinculado al Camino.
Galicia.
Si en la Edad Media, los peregrinos buscaban el contacto con los  bienaventurados para conseguir la salvación eterna y el perdón de los pecados mediante su intercesión, hoy, los viajeros, en su inmensa mayoría, recorren el Camino motivados por otras razones, desde el arte al turismo. En consecuencia, en las grandes iglesia y catedrales, los visitantes apenas acuden a contemplar los relicarios, sino que buscan la belleza de la arquitectura y la calidad de los retablos o las imágenes.
Pero el viajero sigue encontrándose en el Camino, día a día, con un prodigio. En medio de las parameras o de los despoblados, cuando avanza solitario, padeciendo las inclemencias del tiempo, escuchando tan sólo el rumor de sus pisadas, se produce un nuevo milagro: el encuentro consigo mismo, algo realmente insólito en el tiempo de la cibernética y las telecomunicaciones. Palabra de peregrino.
(Fuente: EFE/Tomás Álvarez)

19 de diciembre de 2010

El hallazgo de policromía original del siglo XII prolongará el exámen del Pórtico de la Gloria un año más

Cualquier médico, antes de decidirse a realizar una operación a un paciente, tiene que asegurarse de que realiza un diagnóstico adecuado. Con el Pórtico da Gloria, de la Catedral de Santiago de Compostela, considerada la obra cumbre del románico escultórico, ocurre lo mismo. Antes de elaborar los proyectos de conservación preventiva y de intervención para protegerlo de los embates del tiempo, de los que tampoco se libra la piedra, es necesario comprobar cuáles son los males que le aquejan. Para eso servía la fase de monitorización del conjunto escultórico que está realizando un equipo coordinado por la Xunta y el Ministerio de Cultura y financiado por la Fundación Barrié de la Maza.
Sin embargo, el primer diagnóstico, realizado a partir de los datos recabados en las mediciones hechas entre marzo y julio, no es suficiente. La aparición de policromía original del siglo XII junto a las filtraciones de agua procedentes de las cubiertas que dañan las esculturas han motivado que el Comité Científico del Programa Catedral, que se reunió ayer, recomiende prolongar un año más las mediciones para el estudio microclimático y estructural y, enseguida, a partir de la segunda quincena de enero, realizar una segunda toma de muestras tras hallar los restos de pinturas en algunos puntos y figuras del Pórtico.

Tal y como lo explica una de las coordinadoras del Comité Científico, la representante del Ministerio de Cultura, Concha Cirujano, en este tipo de proyectos no se puede poner fecha de finalización, ya que "los datos arrojados en el proceso de investigación marcan el calendario y su adaptación a las necesidades científicas". De ahí la importancia de prolongar un año más –en un principio se había fijado la retirada del andamio, colocado en 2008, este verano y luego se aplazó hasta 2011, aunque lo previsible es que tenga que postergarse– la monitorización de las condiciones climáticas y estructurales, sobre todo porque el Pórtico está afectado por filtraciones de agua procedentes de las cubiertas de la basílica, especialmente, indican los expertos, en la zona sur.

Precisamente la Xunta aprobó en un Consello destinar 300.000 euros a obras de emergencia destinadas a subsanar este problema y previsiblemente, según Cultura, estarán finalizadas en tres meses.

Además, los técnicos necesitarán volver a montar parte de los andamios retirados por la visita del Papa para tomar nuevas muestras y realizar pruebas con biocidas, de consolidación superficial, de sistemas de limpieza y de fijación de policromías.