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9 de diciembre de 2013

Documentan los primeros lagares rupestres aparecidos en la Ribeira Sacra

Dos de ellos se ubican en antiguas zonas de viñedo en bancales del municipio ourensano de Trives. El tercero se encuentra situado en Quiroga, puerta de entrada del Sil en la provincia de Lugo. Se trata de excavaciones realizadas en la roca, provistas en uno de sus extremos de una cavidad que facilitaría la salida del liquido por gravedad tras la labor de prensado. Con estas construcciones se buscaba presumiblemente elaborar bebidas a partir de la extracción del zumo de la uva o, en última instancia, de la manzana.
Vista de la parte inferior del lagar rupestre de Peñalonga en la Ribera del Bibei (Trives) donde se recogía el líquido tras el prensado. Foto: Iván Álvarez.
Los lagares rupestres localizados en diversos puntos del sur de las provincias de Ourense y Pontevedra hace ahora dos años no son las únicas construcciones de estas características existentes en Galicia. A raíz de esa primera investigación, fruto de la inquietud del sumiller Luis Paadín, el arqueólogo monfortino Iván Álvarez Merayo realizó en los últimos meses tres hallazgos similares en la Ribeira Sacra. Dos de ellos se ubican en antiguas zonas de viñedo en bancales del municipio ourensano de Trives. El tercero se encuentra situado en Quiroga, puerta de entrada del Sil en la provincia de Lugo. Hasta ahora se pensaba que podía formar parte de alguna antigua explotación minera.

CERCA DE UN CASTRO
Los lagares rupestres descubiertos en la Ribeira Sacra ourensana se encuentran en Penalonga y Chao do Couso, parajes próximos entre sí y situados en las cercanías de un castro. Su tipología es muy similar a las construcciones de mayor tamaño que localizó el coruñés Luis Paadín, en colaboración con asociaciones culturales y particulares que conocían o habían oído hablar de su ubicación, en otros puntos de Galicia. Iván Álvarez, autor de la catalogación de bienes patrimoniales para el plan general de ordenación municipal de Trives, también recurrió a los lugareños para dar con los lagares. Se trata, en ambos casos, de excavaciones realizadas en la roca, provistas en uno de sus extremos de una cavidad que facilitaría la salida del liquido por gravedad tras la labor de prensado.

El lagar de Penalonga sobresale por las dimensiones y por la mayor profundidad de la excavación de su cuerpo principal, de forma rectangular. En este caso, por debajo del orificio de salida de la parte destinada al prensado aparece un segundo nivel al que pasaría el líquido por decantación. En los laterales de la pila se aprecian hendiduras simétricas que se cree sujetaban las vigas de los mecanismos empleados para el prensado. En Chao do Couso, por el contrario, la extracción parece haber sido más rudimentaria, mediante la aplicación de piedras sobre el fruto.


Con estas construcciones se buscaba presumiblemente elaborar bebidas a partir de la extracción del zumo de la uva o, en última instancia, de la manzana. Los tres lagares localizados en la Ribeira Sacra carecen del resalte en la parte central que, según los expertos, caracteriza a las prensas olearias, destinadas a la elaboración de aceite, de las que se conservan vestigios en zonas de Extremadura.

Las dos construcciones localizadas en Trives responden a una tipología muy frecuente y estudiada en zonas del norte de Portugal. En la línea de los investigadores de ese país, Paadín sostiene que la ubicación de los lagares que aparecieron en el sur de Galicia hace pensar en su vinculación al viñedo. «Se encuentran en altitudes medias consideradas óptimas para el cultivo de la vid, en laderas con buenas orientaciones, lo que hace pensar que estarían rodeados de viñas», opina el sumiller coruñés, cuya investigación surgió a raíz de una alusión del Tratado de Viticultura General de Luis Hidalgo a un lagar existente en Verín.

Álvarez, por su parte, abunda en esta interpretación. «Se son medievais, pode dicirse ao noventa por cento que eran para viño. Foi a época da expansión do viñedo na Ribeira Sacra e se alguén se tomou a molestia de facelos é porque había unha necesidade produtiva. Están ademais en zonas de viñedo onde este cultivo vén de moi lonxe», apunta el arqueólogo.


Esta hipótesis ofrece pocas dudas, más allá de la datación de los hallazgos, en las construcciones localizadas en Trives, en la ribera del Bibei.

POZOS COMUNICADOS
En el caso de la Cova de Ricopete, situada en Paradaseca, municipio de Quiroga, Iván Álvarez conocía desde hace tiempo su existencia, pero siempre pensó que podía formar parte de una antigua ferrería. «Xa lle escoitara a meu pai [el también arqueólogo Antonio Álvarez] que podía tratarse dun lagar. Foi despois de saber que apareceran noutros puntos de Galicia cando reparei en que era un deles».

La construcción consta de dos pozos excavados en la piedra a distinto nivel. El más próximo a la roca tiene planta rectangular, de un metro por metro y medio, y casi medio metro de fondo. A través de un orificio, se comunica con un segundo depósito. «A día de hoxe estou convencido de que era un lagar de viño ou de mazá», dice Iván Álvarez.

Los hallazgos responden a una tipología habitual en otras zonas de tradición vitícola.

(Fuente: La Voz de Galicia / Luís Díaz / Fotos: Iván Álvarez)

20 de julio de 2011

La necrópolis medieval de Parada do Sil (Ourense) será visitable este verano

Excavaciones arqueológicas realizadas en San Víctor de Barxacoba, en el ayuntamiento ourensano de Parada de Sil, han descubierto una de las necrópolis medievales más extensas del noroeste peninsular, según ha explicado la directora general del proyecto de investigación, Beatriz Comendador, que ha asegurado que se trata de "uno de los hallazgos más importantes" de la provincia de Ourense en los últimos tiempos. (Ver "La Bitácora de Jenri" de 15 de junio).
Beatriz Comendador ha señalado que el proyecto comenzó en 2010, cuando se "conoció la existencia de algunas tumbas excavadas en la roca". Sin embargo, "las intervenciones que se hicieron comprobaron un número de tumbas mayor que el que se había previsto" y en la ampliación prevista en la actualidad "posiblemente aparezcan más", algo que evidencia que se trata de una "necrópolis muy importante".
En su intervención, la responsable ha apuntado que el proyecto continuará en los próximos días con "una campaña de cuatro semanas hasta el 10 ó 12 de agosto", en la que "colaboran alumnos voluntarios de la Universidad de Vigo" y se "realizarán trabajos específicamente enfocados a la investigación".
La directora general del proyecto de investigación ha reiterado que éste es un "hallazgo importante" y ha recordado que la "arqueología medieval en Galicia es un campo muy poco explorado". Asimismo ha recalcado que "la duplicidad de enfoque entre documentación e intervenciones arqueológicas", como se realiza en este proyecto, "no es muy frecuente pero da muy buenos resultados".
Beatriz Comendador ha recalcado que San Víctor de Barxacoba, en Parada do Sil, es "una zona de amplio interés" y ha admitido que "no se contaba en un principio un enclave con una entidad tan importante".
"Es un área muy poco trabajada desde el punto de vista de la investigación histórica con estas características y el área dará mucha información porque tiene mucha riqueza y potencial" ha señalado la también profesora del Área de Prehistoria de la Universidad de Vigo.
INTERVENCIONES Y NUEVOS YACIMIENTOS
El proyecto incluye trabajos de ampliación de las intervenciones arqueológicas realizadas en 2010, además de otros trabajos de búsqueda de nuevos yacimientos. La directora general del proyecto ha apostillado que "no sólo han aparecido yacimientos de origen medieval, sino también otros de la edad de bronce".
(Fuente: Qué)

15 de junio de 2011

Un viaje hacia los sepulcros de Barxacova (Orense)


En Parada de Sil se conservan restos de un eremitorio y sepulturas de la Alta Edad Media
El origen del nombre de la Ribeira Sacra se ha atribuido habitualmente a la existencia de numerosas fundaciones monásticas en las orillas del Sil y del Miño. El actual topónimo -según las investigaciones realizadas hace años por el filólogo Manuel Vidán Torreira- parece deberse en realidad a un error del cronista benedictino Antonio Yepes, que en el siglo XVII interpretó equivocadamente los documentos medievales que hablaban de la Rivoira Sacrata, nombre que aludía en realidad a un bosque de robles. Pero la presencia de los eremitorios y los monasterios ha marcado indudablemente la historia de estas tierras ribereñas desde la temprana Edad Media.
Una posible tumba en San Vitor.
Unos estos antiguos asentamientos de origen eremítico es la necrópolis altomedieval de San Vítor, situada en las cercanías de la pequeña localidad de San Lourenzo de Barxacova, en el municipio ourensano de Parada de Sil. Recientes excavaciones arqueológicas han puesto al descubierto un conjunto de antiguas sepulturas que añaden un especial interés a la espectacularidad paisajística que caracteriza este lugar. 


Recorrido hasta las tumbas
Para llegar a la necrópolis hay que dirigirse primeramente al pueblo de San Lourenzo. Si se toma Monforte como punto de partida, hay que seguir la carretera de Doade, Castro Caldelas, A Teixeira y Parada de Sil, en un recorrido de unos 36 kilómetros. Una vez en San Lourenzo, hay que situarse en la parte alta de la aldea, de donde arranca un camino que lleva a San Vítor y a Val de Forgas. A unos quinientos metros del punto de partida hay una bifurcación señalizada como ruta del cañón del río Mao. Hay que seguir de frente sin desviarse y andar otros cien metros para llegar al emplazamiento del antiguo santuario de San Vítor.
En el lugar destaca la presencia de un peñasco de gran tamaño donde al parecer estuvo situada una capilla hoy desaparecida. Sobre la roca se pueden distinguir dos sepulturas y distintos rebajes que parecen corresponder a otra tumba que quedó a medio construir. En los alrededores se puede ver varios sepulcros tallados en la roca viva, posiblemente relacionados con el eremitorio que debió de existir en este lugar.
Una necrópolis altomedieval
En una intervención arqueológica realizada en el año 2010 en el lugar de San Vítor fueron identificados más de una decena de sepulcros antropomorfos y algunos más en fase de inicio o a medio construir. Según los investigadores que realizaron este estudio, esta podría ser una de las necrópolis del periodo altomedieval más importantes de Galicia. En la excavación también se hallaron restos de cerámica medieval y una moneda acuñada durante el reinado de Alfonso V de Portugal, en el siglo XV. En las proximidades de la capilla se encontró una moneda de plata de los tiempos de Enrique II de Castilla, es decir, un siglo más antigua que la anterior.
De la capilla que se alzó sobre la roca ya se tenía constancia desde tiempos antiguos. Las ruinas de esta construcción fueron derribadas al parecer en el siglo XIX y sus restos quedaron diseminados por el lugar, donde se encontraron varias piedras labradas y restos de cerámica.
Dos antiguos monasterios
En un documento de 1155 se menciona la existencia de los monasterios de San Lourenzo de Caldelas y de San Adrián, ambos situados en esta zona de la Ribeira Sacra y a escasa distancia entre sí. Cabe la posibilidad de que el primero de ellos estuviese situado en el actual pueblo de San Lourenzo, que en los muros algunas de sus viviendas se conservan piedras labradas que parecen de diversas épocas. También es posible que existiera una relación entre la necrópolis, la antigua ermita y los dos monasterios
Esta ruta, al igual que otras de esta serie, se ha recogido también en un vídeo que puede verse en el canal carlosrueda1954 de YouTube y que en La Bitácora te dejamos aquí.


15 de mayo de 2011

Eremitorio perdido en la Ribeira Sacra de Lugo

Excavado en la roca, tiene grabada una cruz latina sobre una especie de altar. Puede ser uno de los primeros templos de culto cristiano en suelo gallego


Muy bien podría ser uno de los primeros lugares destinados al culto cristiano en Galicia. Un eremitorio milenario, perdido y olvidado en pleno corazón de la Ribeira Sacra. Se encuentra en la parte alta de la ribera del río Cabe en Cotillón, pequeña aldea lucense de la parroquia pantonesa de San Román de Acerdre.
El altar del eremitorio de San Román de Acerde (Lugo).
Se trata de una pequeña cueva de planta cruciforme, en cuyo interior, en una reducida capilla pétrea, que semeja excavada en la roca por el hombre, puede verse grabada una cruz cristiana sobre una especie de altar o arca de la alianza, enmarcados por un arco semicircular. Todo ello resaltado en color blanco.
Formas y símbolos parecen vincular esta singular gruta a los primeros cultos cristianos en esta apartada zona, que florecieron aquí en la Alta Edad Media, de la mano de eremitas y monjes que comenzaron a poblarla en busca de sus tranquilas soledades, propicias para orar y celebrar los ritos del nuevo culto.
El monaquismo es uno de los fenómenos más claros del cristianismo de los primeros siglos. Galicia no fue ajena a este movimiento y entre los siglos IV y IX d. C. comienzan a extenderse por el suelo gallego eremitorios, cenobios y movimientos monacales estructurados y jerarquizados.
En el caso de la Ribeira Sacra, su topónimo podría proceder de época medieval y, en un principio, se atribuye su origen a la denominación Rivoira Sacrata, que podría responder a la gran cantidad de monasterios y templos ubicados en los impresionantes cañones y escarpadas laderas que jalonan los cursos de los ríos Miño, Sil y Cabe a su paso por estas agrestes tierras. De hecho, en la actualidad se pueden visitar una veintena de monasterios en estos parajes, entre los que cabe destacar el de San Estevo de Ribas de Sil, en el Ayuntamiento de Nogueira de Ramuín (Orense) y el de San Vicente del Pino, en Monforte de Lemos (Lugo).
El eremitorio de Cotillón se encuentra en una casa particular, ahora cerrada, que lo utilizaba como bodega. La vivienda corona la ribera del Cabe en Acedre, poco antes de su desembocadura en el Sil. Es un lugar resguardado y aunque hoy el acceso es fácil, en sus orígenes, llegar a ese núcleo tenía que ser una tarea complicada. Una circunstancia que lo alejaba de posible visitantes no deseados. Se trata de un punto estratégico ideal para un eremitorio o una pequeña comunidad de cenobitas. Con estas señas de identidad este primitivo templo muy bien pudo haber sido uno de esos lugares de culto cristiano en la geografía gallega.
 PATRIMONIO OLVIDADO. Hoy este singular templo primitivo se encuentra olvidado y cerrado a los ojos de posibles visitantes. Es un recurso desaprovechado que podría incorporarse a la nómina patrimonial de la Ribeira Sacra como un referente destacado en ese fenómeno monacal que vivió la Ribeira Sacra entre los siglos IV y IX d.C. y que es uno de sus signos de identidad, junto con el vino, cuyo cultivo, precisamente, impulsaron las órdenes religiosas hace ahora un milenio.
Aunque esa cueva se encuentra en una propiedad privada, desde determinados sectores vinculados con el turismo en la zona apuntan a que alguna Administración debería intentar negociar la adquisición de la propiedad, cerrada desde hace algunos años, y poner en valor ese vestigio patrimonial de alto interés para la particular historia de la Ribeira Sacra. No cabe duda que esta gruta sería un atractivo interesante para la zona de cara a ese turismo rural emergente en la Ribeira Sacra, que en su gran mayoría tiene un especial interés por el patrimonio artístico, etnográfico y natural de estos parajes, que todavía son, como en tiempos de los eremitas, un remanso verde de paz y sosiego.
(Fuente: El Correo Gallego)