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28 de octubre de 2012

El "tesoro" romano de la isla de Tabarca

Las prospecciones realizadas por el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) en aguas de la isla localizan el cepo de un ancla del Alto Imperio, de 1,40 metros y 130 kilogramos de peso. Estos datos van a permitir actualizar la Carta Arqueológica del Patrimonio Cultural Subacuático de las costas de la provincia de Alicante.
Han sido unas de las primeras prospecciones subacuáticas realizadas en los fondos marinos de Tabarca. Y su principal objetivo pasaba por confirmar las informaciones orales, los materiales sustraídos y los hallazgos casuales que han tenido lugar en este entorno, catalogado como Reserva Marina, a lo largo de los años. El Museo Arqueológico de Alicante acometió esta tarea del 1 al 15 de octubre y el principal resultado ha sido el hallazgo del cepo de un ancla romana. 
Rafael Azuar (sentado a la izquierda), director del MARQ junto a otros
 miembros del equipo. Foto: La Información
Con 1,40 metros de largo y un peso aproximado de 130 kilogramos, esta pieza de plomo correspondía, según los primeros estudios, al ancla de un navío mercante romano, muy probablemente del Alto Imperio. La pieza se encontraba oculta bajo las hojas secas de la posidonia, en una zona de intenso fondeo de embarcaciones que llegan a la isla, por lo que se optó por informar del hallazgo a la Conselleria de Cultura y solicitar su extracción para garantizar su conservación. De esta manera se procedió a sacar del agua el cepo, con la ayuda del barco Punta Falcó, con el que se consiguió recuperar la pieza de plomo, que posteriormente se traslado al MARQ donde permanece para su tratamiento y posterior estudio.

Este hallazgo viene a confirmar la importancia de la isla en las rutas de navegación de la antigüedad, ya que se ha comprobado la información que existía hasta ahora sobre pecios hundidos y se han documentado nuevos hallazgos, aunque se trata de restos puntuales y no de estructuras de barcos. Todos estos datos van a permitir actualizar la Carta Arqueológica del Patrimonio Cultural Subacuático de las costas de la provincia de Alicante que está llevando a cabo el MARQ, según los acuerdo de la Convención de la Unesco 2001.
Momento del izado del cepo del ancla romana.
Foto: La Información.

Las prospecciones se han realizado en más de una treintena de puntos de la isla, entre otros, los Farallones, el Campo de Ánforas, citado en los escritos del padre Belda, y frente a la Puerta de la Trancada. Así, se han localizado, identificado y referenciado diversas concentraciones de ánforas, lugares de fondeo y las dos anclas fenicias de piedra -cuya existencia se conocía y que se han documentado in situ-, así como restos de hundimientos y naufragios de finales del siglo XIX.

Esta campaña se ha realizado bajo la dirección del arqueólogo del MARQ Rafael Azuar, José Lajara y Omar Inglese, con un equipo integrado por Arturo Rey, técnico para la convención de la Unesco; Sergio Moreno, de la Universidad de Málaga; César Martínez, de la Universidad Autónoma de Madrid; Daniel Calatayud, fotógrafo subacuático; Alberto Bravo-Morata, de la Universidad de Alicante; Carlos Monfort, de la Universidad de Valencia, y Daniel Sirvent, profesor asociado de la Universidad Alicante, entre otros.

Además, este equipo ha contado con la colaboración de José Manuel Pérez Burgos, director del Museo Nueva Tabarca, y de Felio Lozano, técnico de la Reserva Marina, así como de la Concejalía de Medioambiente del Ayuntamiento de Alicante que ha puesto a disposición del equipo el Aula del Centro de Educación Ambiental de Tabarca.

23 de julio de 2012

El MARQ prepara la primera excavación subacuática en Tabarca

El equipo del Museo Arqueológico de Alicante iniciará en septiembre las prospecciones en la zona de la reserva marina.
El MARQ prepara la primera excavación subacuática en Tabarca.
Fue el padre Belda quien en los años 60 analizó las ánforas y objetos que los pescadores habían ido rescatando de manera fortuita de los fondos marinos de Tabarca. Sus trabajos de investigación le llevaron a concluir que las aguas de esta isla escondían uno o dos pecios. Desde entonces poco más se ha sabido. La declaración de Reserva Marina en 1986 de 1.400 hectáreas ha protegido los restos pero siguen sin estar localizados y documentados. Con este objetivo, el Museo Arqueológico de Alicante afrontará en el mes de septiembre la que será la primera prospección acuática en esta isla.

Una de las finalidades de esta campaña, según apunta Manuel Olcina, director técnico del MARQ, es "actualizar la carta subacuática y la reserva marina", para ver "los hallazgos que se pueden encontrar en la zona".

El arqueólogo Rafael Azuar es el encargado de dirigir esta campaña, que cuenta con un presupuesto, en principio, de 12.000 euros, y cuyos primeros pasos ya se dieron el pasado año. "En 2011 hicimos la primera fase de documentación y este año vamos a empezar los trabajos en el agua".

La zona en la que se realizará esta prospección se encuadra en la parte exterior de la reserva, en la parte oriental de la isla, la más alejada de la costa, cuya jurisdicción depende del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Es zona de máxima protección y máxima riqueza biológica con praderas de posidonia de alto valor. La otra parte, de aguas interiores, depende de la Conselleria de Medio Ambiente. Se trata por tanto de unas excavaciones que tienen "una mayor complejidad", ya que "hay que verificar los equipos de submarinismo, los seguros, ver cuántos voluntarios se necesitan y, sobre todo, los permisos al tratarse de una reserva", afirma Olcina.

Por eso, se va a trabajar con el ministerio y con la colaboración del Ayuntamiento de Alicante y el Museo de Tabarca. "El plan es empezar en septiembre y en principio trabajaremos durante tres semanas", asegura Azuar. "Vamos revisar los yacimientos de los que se tiene información y ver en qué condiciones se encuentran, además de recorrer la zona por si hay nuevos hallazgos, aunque no sabemos si hay uno o dos pecios".

De hecho, por los estudios previos, "contemplamos la posibilidad de que haya un antiguo pecio romano, ya que, según los datos del padre Belda, se encontraron cepos de anclas que ahora están en el MARQ". Además, "también nos consta que puede haber barcos hundidos desde la I Guerra Mundial y vamos a intentar localizarlos y situar su ubicación".

A Azuar le acompañarán en este proyecto José Lajara, Omar Inglese y Roberto Ferrer, además de algunos voluntarios de la Universidad de Alicante.

(Fuente: Diario Información / Cristina Martínez)

5 de noviembre de 2010

El Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) quiere actualizar el registro de yacimientos subacuáticos

El Museo acoge la presentación del Libro Verde para la protección del patrimonio submarino


No se puede proteger lo que no se conoce. Con esa premisa, el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) pretende acometer la actualización de la carta arqueológica subacuática del litoral alicantino, a propuesta del coordinador técnico del centro, Rafael Azuar. Este trabajo supondría completar este documento y ponerlo al día, ya que "en este momento hay una información muy desequilibrada" sobre los yacimientos submarinos de nuestra costa, asegura.

Rafael Azuar. Foto: José Navarro.
Azuar realizó estas declaraciones ayer, antes del acto de presentación en el MARQ del Libro Verde del Plan Nacional de Protección del Patrimonio Cultural Subacuático Español, en el que se analiza la situación actual de este país en relación a la arqueología submarina.


"Ahora conocemos bastante la costa norte, entre Villajoyosa y Dénia, también la costa de Alicante desde la playa de San Juan, pero de la parte sur hasta el límite con Murcia contamos con una información muy desigual", destaca el arqueólogo que puso en marcha el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena.

  • Los pecios de principios del S. XIX también son objeto de inventario.


En este sentido, destacó que tenemos "importantes pecios de la época romana", como el de Villajoyosa, que se ha estado excavando y ahora está en fase de estudio, "pero también de restos de naves de entreguerras por lo que hay mucho por conocer todavía, porque hay que registrar desde los pecios antiguos a las más recientes, desde principios del XIX, porque esos también son ya objeto de inventario".


Ánforas de un cargamento romano en Dénia.
El Libro Verde presentado ayer propone que las comunidades autónomas incorporen los criterios de la convención internacional para considerar patrimonio subacuático protegido también embarcaciones de principios del XX. Asimismo, se plantea la necesidad de que se utilicen "sistemas de protección no lesivos, a base de sónar y otros sistemas de teledetección, que permiten hacer un inventario de los restos que hay más allá de los 30 o 40 metros de profundidad". Estás nuevas tecnologías permiten "hacer un barrido de los fondos con grandes resultados, como se ha comprobado en zonas de la costa donde ya se han probado", afirmó Azuar.


En su opinión, en el litoral alicantino "hay un patrimonio riquísimo, sobre todo de barcos ingleses y franceses que aún están por descubrir".

19 de junio de 2010

La Armada y la Guardia Civil protegerán los yacimientos sumergidos mientras se hace esperar la devolución de piezas de "Odyssey" al Estado español

Inventariar y proteger física y jurídicamente el rico patrimonio sumergido en aguas de jurisdicción española son parte de las propuestas de 'Libro verde' del Plan Nacional de Protección del Patrimonio Cultural Subacuático que la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, presentó el martes en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática ARQUA en Cartagena. La ministra confirmó que tanto los buques de la Armada como de La Guardia Civil velarán por la protección de estos yacimientos,  esquilmados en los últimos años por la desidia y unas poderosas empresas de cazatesoros que han operado con relativa impunidad. Será en virtud del convenio que suscriban Cultura y la Guardia Civil y la reactivación del acuerdo que el departamento de González-Sinde mantiene con Defensa hace un año  


Coordinado por Rafael Azuar, el 'Libro verde' que fija la  política estatal en  este ámbito, es el fruto de dos años de trabajo de una comisión de especialistas formada por expertos de Cultura vinculados al Museo Nacional de Arqueología Subacuática, Comunidades Autónomas y Universidades, "para analizar la situación de la arqueología subacuática en España y establecer programas que mejoren la gestión de ese patrimonio sumergido".   


La Armada valora en más de 100.000 millones de euros el valor del oro y la plata sumergidos en aguas españolas  




El valor de los cargamentos en los barcos hundidos, según un documento militar, elaborado hace un año en el marco del Plan Nacional para la Protección del Patrimonio Arqueológico Subacuático Español, es similar al actual déficit público reconocido por el Estado. La Armada valoró en más de 100.000 millones de euros el valor del oro y la plata bajo las aguas españolas. Mientras estos tesoros siguen bajo el mar, el precio del oro alcanza cotas inéditas por encima de los 1.254 dólares la onza.
El informe de la Armada advirtió que la decisión de preservar del expolio los tesoros hundidos en nuestras aguas y la estimación de que habría sumergidas al menos 2.000 toneladas de este metal precioso -valoración considerada como "conservadora" por algunos historiadores- podría poner relanzar las actividades de cazatesoros, dado el alto precio alcanzado por el oro.

Gran riqueza submarina

El texto, publicado entonces por la revista 'Atenea', afirmaba que se tiene constancia de este gran tesoro por los "manifiestos de carga" que se conservan en distintos archivos históricos, principalmente el Archivo General de Indias (Sevilla) de los buques hundidos en aguas españolas. Sin embargo, los historiadores saben que esos datos se manipulaban para pagar menos impuestos.
El Plan Nacional de Arqueología Subacuática establecía que la Armada se encargara de lostrabajos de búsqueda y localización de los pecios, según algunas fuentes por decisión personal del propio presidente José Luis Rodríguez Zapatero. La Armada, además de disponer de buques y medios técnicos adecuados para ello, habría de garantizar la seguridad de los pecios.
La Armada quedó, por tanto, encargada de crear el primer mapa de los fondos marinos con las localizaciones de cientos de pecios. Sin embargo, esa información permanecerá como secreto de Estado para mantenerla a salvo de organizaciones de cazaterosos como Odyssey Marine Exploration (OME). De momento, se desconoce si se ha avanzado en esas investigaciones.

La devolución se hace esperar

Odyssey extrajo 500.000 monedas de oro de los restos de un navío hundido en aguas del Golfo de Cádiz, Nuestra Señora de las Mercedes, un botín valorado en 350 millones de dólares. Hace un año, un juez de Tampa (EE UU) condenó a la empresa a devolver el tesoro al Estado español, que le había demandado al considerar que el oro estaba en aguas españolas y además pertenecía al cargamento de un barco militar con "inmunidad soberana".
La devolución aún no se ha hecho efectiva, pese a la sentencia judicial condenatoria, dado que la empresa estadounidense ha presentado ante el Undécimo Tribunal de Apelaciones de EEUU, con sede en Atlanta, una nueva apelación basada en un informe contrario a la orden judicial de un juez de Tampa (Florida) para que entregue a España un tesoro valorado en 500 millones de dólares. Odissey, en cualquier caso, ha sido acusada de expoliar una treintena de pecios en el Mar de Alborán, todos bajo bandera española.
Hace ya cinco años, la empresa norteamericana See Hunt, también dedicada al rescate de tesoros, calculó que en el fondo de nuestras costas reposan unos 3.000 barcos, incluidos fenicios y romanos. Tan sólo de la época colonial, de 1492 a 1898, See Hunt estimó en 2006 que existen en los pecios en aguas españolas unos 800 toneladas de oro y 12.000 de plata, valoración que prácticamente coincide con la realizada por la Armada.

Derecho del Hallador

Esa estimación también coincide con la de Claudio Bonifacio, investigador en el Archivo de Indias y autor del libro 'Galeones con tesoros', obra en la que se ofrece una exhaustiva información sobre cientos de pecios, su carga y su supuesta posición.
Según las leyes españolas, todo resto arqueológico submarino encontrado de manera fortuita está protegido por el Derecho de Hallador: quien encuentra un pecio tiene derecho al valor económico del 50% de su cargamento. El otro 50% es propiedad del país armador. Pero en aguas españolas, el rescate sólo puede hacerse con permiso del Gobierno.
En las aguas del Golfo de Cádiz y del Mar de Alborán, donde trabajó la empresa Odyssey desde 1998, se acumulan más de 500 pecios, según el historiador Martín Almagro-Gorbea, integrante de la Real Academia de Historia, organismo que ha exigido al Gobierno una defensa clara de este patrimonio histórico. En la costa americana, la estimación apunta a unas 700 galeones españoles.
El cazaterosos español Luis Ángel Valero Bernabé (Madrid, 1954), sin embargo, defiende que el Gobierno debería facilitar su búsqueda y rescate. ?Mientras que en Reino Unido premian a quien encuentra un pecio, en España, hacerlo, te puede mandar a la cárcel?, afirma.  (eleconomista.com)