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17 de junio de 2016

Un yacimiento romano descubierto gracias a un puchero lleno de monedas en Lugo

Hace veinticinco años se produjo en una aldea de Chantada el hallazgo un puchero con 3.431 monedas romanas de bronce. Un estudio -todavía inédito- pone de manifiesto que el yacimiento de A Grade contiene probablemente los restos de una población relevante que incluiría una granja y una posada. El lugar está situado en el cruce de dos importantes vías romanas, la que iba de Lugo a Braga por Ourense y la que coincide con el trazado del Camino de Invierno.
En 1991 los especialistas calificaron de "tesoro de calderilla" el hallazgo de 3.500 monedas de bronce romanas. FOTO: ROI FERNÁNDEZ
Hace un cuarto de siglo, una sencilla obra de canalización de una traída de aguas en la aldea chantadina de Quintá -en la parroquia de A Grade- puso al descubierto uno de los más notables yacimientos arqueológicos del sur lucense. A finales de mayo de 1991, al abrir una zanja en aquellos trabajos, fue desenterrado un puchero de cerámica lleno de monedas romanas. Poco después, el 11 de junio, empezó en el lugar una intervención arqueológica de urgencia -que duraría cerca de un mes- en medio de la expectación de los vecinos.

Al principio no se dio mucha importancia al hallazgo y uno de los especialistas que participaron en el estudio lo calificó como «un tesoro de calderilla», según informó por aquellas fechas este diario. Pero una serie de catas arqueológicas que se practicaron poco después en siete fincas de la zona pusieron al descubierto algo de mucho mayor calado. Las monedas recuperadas, todas de bronce, fueron en total 3.431.Los arqueólogos estudiaron las veinticinco mejor conservadas, que fueron acuñadas en diferentes épocas del siglo IV y principios del V, durante los reinados de los emperadores Constantino I, Constancio II, Valentiniano I, Valente, Teodosio y Arcadio. La más antigua fue datada en el año año 324 y la más tardía, en el 402.

RESTOS DE CONSTRUCCIONES
En las excavaciones se pusieron al descubierto los restos de varias estructuras constructivas. Entre ellas se identificaron vestigios de viviendas -una de ellas con una lareira de gran tamaño- y una canalización de alcantarillado. También se encontraron numerosos fragmentos de cerámica y tégulas -tejas romanas de barro cocido-, utensilios domésticos, objetos de adorno y escorias de fundición de hierro. En el yacimiento apareció además una lápida dedicada a los lares viales, los dioses romanos de los caminos. Los materiales recuperados por entonces fueron depositados en el museo provincial lucense.

Desde aquella intervención de emergencia, en la zona no se realizó ninguna otra excavación, a pesar del gran interés que los especialistas ven en el yacimiento. El especial valor de este hallazgo es puesto de manifiesto en el estudio A cultura castrexa e galaico-romana no condado de Pallares -una obra todavía no publicada-, de los profesores Javier Gómez y Mar Neira, que llevó el premio de investigación Condado de Pallares en su última edición.

Gómez también habla de este conjunto arqueológico en un trabajo anterior, titulado Epigrafía romana de la provincia de Lugo. A su parecer, el yacimiento de A Grade contiene probablemente los restos de una población relevante que incluiría una granja y una posada. El lugar está situado en el cruce de dos importantes vías romanas, la que iba de Lugo a Braga por Ourense y la que coincide con el trazado del Camino de Invierno. La zona estuvo densamente poblada en la antigüedad, como lo prueba la presencia de siete castros en los alrededores.

  • En Pantón, la Xunta adquirió en la misma época una estela funeraria por 250.000 pesetas
El hallazgo del yacimiento de Quintá no fue el único acontecimiento arqueológico de relevancia que se produjo en el sur lucense en la primavera de 1991. Mientras se llevaban a cabo las excavaciones en la aldea chantadina, en la parroquia de Atán, en Pantón, se llegó a un acuerdo para la adquisición de una estela funeraria romana que había sido encontrada por un vecino de la localidad dos años antes.

La pieza arqueológica fue descubierta de manera fortuita cuando el propietario de la finca donde apareció estaba arando un terreno de uso agrícola. El hallazgo le produjo algún sinsabor, ya que por desconocer la legislación vigente sobre el patrimonio arqueológico -que después le fue explicada por funcionarios de la Consellería de Cultura- no comunicó el hallazgo a las autoridades durante los treinta días siguientes. Por ello, según le informaron, podría perder el derecho a cualquier gratificación e incluso incurrir en un delito.

No obstante, las negociaciones que entabló el dueño del terreno con los representantes de la Xunta llegaron a buen fin y dieron pie a un acuerdo que permitió a la administración autonómica adquirir la pieza por 250.000 pesetas. La estela fue trasladada más tarde al museo provincial, donde sigue depositada en la actualidad. La escultura fue examinada en su momento por el arqueólogo lucense Antonio Rodríguez Colmenero, quien la dató en el siglo IV y la calificó como de excepcional belleza. A juicio de este investigador, la pieza pudo haber salido de un taller escultórico ubicado en Lugo, en el que quizá también fue tallada otra importante estela funeraria descubierta en Vilar de Sarria.

3 de febrero de 2016

Descubren dos nuevos campamentos romanos entre Lugo y León

El de Sierra da Casiña, enclavado en la comarca de el Bierzo (León) ocuparía unas 12 hectáreas, mientras que el de Cortiña dos Mouros (Lugo) ocuparía 4. Ambos tienen relación con el trazado de la vía XIX del Itinerario de Antonino y estarían datados en época altoimperial durante las "Guerras Cántabras" y para su localización se ha empleado tecnología LIDAR.
Vista de la elevación de A Serra da Casiña, donde estaría el campamento romano. FOTO: ROMANARMY.EU
Un equipo de arqueólogos ha localizado una nueva fortificación militar vinculada con probabilidad a las Guerras Cántabras en una zona montañosa llamada Serra da Casiña, próxima a la localidad de Valverde (Balboa), en el Bierzo (León). La fortificación comprende entre 11 y 12 hectáreas y pudo acoger a un contingente expedicionario del tamaño de una legión que participase en el proceso de conquista del territorio, según confirmó el equipo de romanarmy.eu .

El hallazgo se dio a conocer en la revista científica especializada en arqueología Arkeogazte, editada por la Universidad del País Vasco, por parte de los investigadores Andrés Menéndez Blanco (Universidad de Oviedo), David González Álvarez (Universidad Complutense de Madrid) y José María Costa García (Universidad de Santiago). Pero a este hallazgo hay que sumarle la reciente aparición de otro campamento romano, a solo cinco kilómetros en línea recta del de Balboa. Se trata de el de A Cortiña dos Mouros, «en las inmediaciones de las aldeas de Castañeiras (León), Fontodoliva (León) y Porcís (Lugo). Esta otra fortificación, cuya extensión de casi cuatro hectáreas, se reparte entre los municipios de Balboa (León) y Cervantes (Lugo), y guarda cierta relación, al igual que A Serra da Casiña, con el trazado de la vía XIX del Itinerario de Antonino a través del puerto de O Cumial», señalan los investigadores de romanarmy.eu.

OTROS CAMPAMENTOS EN LA ZONA
A estos nuevos hallazgos hay que sumarle los ya conocidos campamentos romanos del límite entre Asturias, Lugo y León, los de A Granda das Xarras (5,5 hectáreas) y A Recacha (0,75 hectáreas), dominando los pasos de montaña que unen Os Ancares e Ibias, y que fueron excavados en los últimos tres años por especialistas del CSIC. «Se trata, en definitiva, de un territorio para el cual podemos considerar diferentes opciones encuadrables en la época altoimperial romana: avances militares durante las Guerras Cántabras (entre los años 29 y 19 a.C.); control y pacificación posterior del territorio; exploraciones de una zona con interesantes recursos mineros explotados por el Imperio Romano; infraestructura de apoyo para la construcción de vías romanas», explican los arqueólogos.

FORTIFICACIONES DE USO TEMPORAL
Estiman en sus conclusiones del estudio que se trata de un tipo de fortificación de uso temporal, de las que los romanos denominaban castra aestiua. Por su tamaño, el de Balboa estaría destinado a un cuerpo militar de entre 6.000 y 7.000 legionarios, que vivirían en él durante un breve período de tiempo (uno o varios días), cuando se encontraban en territorio hostil.

Los restos visibles sobre la superficie son apenas perceptibles por lo que tuvieron que usar tecnologías innovadoras de análisis y reconocimiento que están revolucionando el conocimiento arqueológico en los últimos años.

TÉCNOLOGIA "LIDAR"
Para localizar el campamento de A Serra da Casiña, cerca del núcleo berciano de Balboa, se utilizaron fotografías aéreas modernas y antiguas, imágenes satelitales y reconstrucciones 3D del territorio a partir de datos LIDAR. Para determinar el momento preciso de ocupación del campamento de A Serra da Casiña, apuntan los investigadores, será necesario realizar prospecciones o excavaciones arqueológicas sobre el terreno para las que aún no se dispone de financiación.

«A falta de planes de investigación concretos en la zona en este momento, esperamos poder emprender en un futuro próximo nuevas acciones que nos permitan ahondar en el conocimiento de este interesante yacimiento. Dichos trabajos permitirían, asimismo, una mejor contextualización para los nuevos enclaves campamentales romanos que en los últimos años están siendo identificados en el Noroeste peninsular», concluyen en su informe los arqueólogos del grupo romanarmy.eu .

27 de enero de 2016

Descubren un depósito de restos arqueológicos de los siglos XVII-XIX en Ribadeo (Lugo)

Anclas, jarrones, vasijas, piezas de cerámica e, incluso, una escudilla «intacta» forman parte del hallazgo realizado por los buzos de la Armada. Todas las piezas están datadas entre los siglos XVII y XIX. Los responsables de la intervención aseguran que "no hay constancia de ningún pecio en la zona".
Algunas de las piezas recogidas durante la intervención. FOTO: LA VOZ DE GALICIA.
La ría del Eo sigue deparando sorpresas. Buzos de la Armada iniciaron ayer los trabajos para analizar los restos arqueológicos hallados en el fondo arenoso a unos ocho metros de profundidad bajo el Puente de los Santos. Estos restos, que en un principio se creía que podrían pertenecer a un pecio, corresponden en realidad a varios barcos hundidos en la zona entre el siglo XVII y mediados del XIX. Así lo dio a conocer el arqueólogo subacuático encargado de la inmersión, Miguel San Claudio, quien añadió que «son restos de importancia arqueológica» y que podrán ayudar a profundizar en el estudio de las diferentes naves que alberga la ría.

En este nuevo punto donde se acumulan las piezas encontradas han aparecido restos de madera de grandes dimensiones, así como vasijas, jarrones y diversas cerámicas que aparentemente se encuentran en muy buen estado ya que algunas conservan incluso su color original. Entre los objetos destaca un plato de porcelana inglesa que conserva el sello de fabricación. «Tenemos que estudiar de dónde procede», señaló San Claudio.

Miguel San Claudio en el momento de una de las inmersiones.
FOTO: EL COMERCIO.

Los submarinistas han podido observar además lo que a primera vista parece un cañón lanzacabos, un frasco de cristal de un botiquín de uno de los navíos, así como varias anclas que tienen ciertas particularidades. Por ejemplo una de las anclas es fija, por lo que se podría haber utilizado en el cargadero de mineral que se encuentra en la ría. Además hay dos anclas admirantadas, uno de ellas es antigua, y la otra está modificada.

A UN MUSEO DE PONTEVEDRA
En este nuevo tesoro submarino no solo hay restos, sino también objetos que están en perfecto estado sin ningún tipo de rotura o deterioro. Es el caso de una escudilla que, según el arqueólogo subacuático, está «intacta» y que probablemente se le cayó por la borda a algún marinero. Además han conseguido rescatar varios platos enteros, procedentes de la vajilla de algún galeón, y que contienen dibujos que pueden ser muy interesantes para darán a conocer su procedencia. También han extraído de la ría tres botijas que se utilizaban entonces para el transporte de diversas mercancías, como aceites, agua o aceitunas.

Todos los objetos fueron inventariados utilizando técnicas de exploración y métodos no destructivos, realizaron fotografías e inspecciones visuales. Gran parte ellos fueron recuperados ayer para evitar su expolio y trasladados por parte de la Consejería de Cultura gallega, a través de su dirección general de Patrimonio Cultural, al Museo Masso de Bueu en Pontevedra.

DESALINIZAR LOS RESTOS
Los expertos que ayer realizaron la inmersión en la zona del hallazgo tendrán que desalinizar los restos para posteriormente proceder a su estudio y conocer con detalle la procedencia de los mismos.

Miguel San Claudio, arqueólogo encargado de la inmersión aseguró que «no hay presencia de un pecio», aunque la inspección realizada ha permitido descubrir una gran cantidad de material arqueológico en un nuevo punto que permitirá conocer nuevos detalles de la historia de la ría del Eo.

Estos restos fueron descubiertos por los buceadores del Centro de Actividades Subacuáticas Costa de Lugo, que realizaron una inmersión para despedir el año 2015, durante las pasadas navidades, encontrándose con el tesoro. Los buzos, que ya son conocedores de que «la ría está repleta de embarcaciones hundidas», alertaron a la Xunta de Galicia cuando pudieron ver estos restos de importante valor arqueológico. Julio Vázquez, encargado del Centro de actividades subacuáticas del Club Náutico de Ribadeo, cree que este hallazgo fue posible ya que «los temporales marítimos de finales de año hicieron aflorar estos restos», que hasta ahora estaban tapados por la arena, y de los que no se tenía constancia.

25 de enero de 2016

El Carbono-14 revela que el yacimiento de A Roda se construyó hace 3.700 años

El pasado verano se documentó el sistema constructivo de este yacimiento de Barreiros (Lugo) y como resultado de los análisis radiocarbónicos se ha fijado el momento de la construcción del yacimiento en el Bronce Medio. La Dirección General de Patrimonio avanza que tiene previsto promover un proyecto integral de conservación
El arqueólogo Ignacio Senín con la concejala Adela Rodríguez en el yacimiento. FOTO: LA VOZ DE GALICIA.
La Dirección General de Patrimonio aseguró que tiene previsto elaborar un proyecto integral de conservación del yacimiento de A Roda, en Barreiros (Lugo), sobre el que el pasado verano llevó a cabo una serie de trabajos arqueológicos que, según la Consejería de Cultura, «permitieron la limpieza y retirada de vegetación de la excavación arqueológica, así como la realización de sondeos en una estructura circular que la define. Entre otros aspectos se ha documentado el sistema constructivo y, como resultado de los análisis radiocarbónicos se ha fijado el momento de la construcción del yacimiento en el Bronce Medio (siglos XVII e XVI a. C.)».

Esta intervención, que financió Cultura con 9.000 euros, fue la segunda en el yacimiento, después de que en el año 2006, en el contexto de las obras de la A-8 Barreiros-Reinante, se llevase a cabo una primera excavación arqueológica que permitió documentar un yacimiento que inicialmente se pensaba que era un castro. Pero no es así, ya que tiene similitudes con los henge británicos, al estar configurado por un recinto circular definido por un foso y un parapeto sobre el que se asienta un muro en el exterior del recinto y otro en el interior, cubierto parcialmente por un nivel de piedra.


ESCOMBROS DE OBRA ¿PARA DENUNCIAR SU OLVIDO?
La concejal delegada de Cultura de Barreiros, Adela Rodríguez, y el arqueólogo del Servicio de Patrimonio Cultural de Lugo, Ignacio Senín, visitaron ayer el yacimiento de A Roda, donde continúan los restos de residuos de la construcción depositados hace días. Adela Rodríguez avanzó que hoy serán retirados: 

Su hipótesis es que probablemente fue un vertido provocado para llamar la atención de las administraciones: «Cando un tira entullos o fai de calquera xeito, pero neste caso están colocados sobre varios puntos determinados do muro. Penso que puido ser alguén molesto porque as administracións esquecen este xacemento e non o poñen en valor», señaló. 

Por parte del Concello, avanzó que se pondrán en contacto con la Dirección Xeral de Patrimonio para tratar de que cuando menos se instale algún tipo de señalización para orientar las visitas.

23 de julio de 2015

Desentierran los restos de cinco edificios en el castro de Arxeriz (Lugo)

Los nuevos hallazgos vienen a confirmar la existencia de una compleja estructura urbana asentada sobre un conjunto de terrazas en las laderas del promontorio, También se han encontrado restos de cerámica del tipo conocido como miñoto -negra y con poca decoración- y parece ser de carácter exclusivamente castreño, sin influjo romano.
Las construcciones desenterradas presentan plantas cuadrangulares o rectangulares con esquinales curvos.
La Fundación Xosé Soto de Fión inició el pasado día 7 la tercera campaña de excavaciones arqueológicas en el castro de Arxeriz, en el municipio de O Saviñao, el único proyecto privado de este tipo que se desarrolla en el sur lucense.

Según explica el director del museo, José Antonio Quiroga, los trabajos realizados hasta el momento en esta nueva campaña se han centrado especialmente en la ladera oeste del promontorio sobre el que se asienta el castro, una zona en la que anteriormente ya habían aparecido algunos restos de construcciones. Las excavaciones efectuadas en los pasados días en esta parte del yacimiento abarcan un área de unos 250 metros cuadrados, en la que se han desenterrado los vestigios de otros cinco edificios, dos de ellos de considerable tamaño.

Los nuevos hallazgos -añade Quiroga- vienen a confirmar la existencia de una compleja estructura urbana asentada sobre un conjunto de terrazas en las laderas del promontorio, una hipótesis que se planteó en las dos campañas precedentes. «Cremos que toda esa ladeira estaba cuberta de construccións ata a croa, a parte superior do castro -apunta a este respecto- e nas próximas semanas imos seguir escavando monte arriba por esa zona para corrobar esta impresión». Todas las construcciones que han sido desenterradas hasta ahora en el antiguo asentamiento presentan plantas cuadrangulares o rectangulares con esquinales curvos.

UN ALMACÉN DE CEREALES
Por otro lado, también se está lleva a cabo una excavación en el recinto central del castro, en torno a un edificio descubierto con anterioridad que se supone que pudo ser un almacén de cereales. Pero en este sector los trabajos acaban de empezar y todavía no dieron resultados apreciables.

La actual campaña de excavaciones -que cuenta con un presupuesto de en torno a 30.000 euros- continuará desarrollándose de forma continuada hasta finales de agosto. En las próximas semanas está previsto levantar otros trescientos metros cuadrados de terreno y los responsables del proyecto arqueológico esperan que se produzcan nuevos hallazgos significativos.

CERÁMICA CASTREÑA SIN INFLUENCIA ROMANA
Además de sacar a la luz nuevos vestigios constructivos, el equipo que realiza las excavaciones en el castro de Arxeriz ha conseguido exhumar numerosas piezas arqueológicas, entre las que hay un gran número de fragmentos de cerámica y algún objeto metálico. La cerámica es del tipo conocido como miñoto -negra y con poca decoración- y parece ser de carácter exclusivamente castreño, sin influjo romano. Al igual que en las campañas previas, de momento no aparecieron restos de terra sigillata, un tipo de cerámica romana que está presente en muchos castros.

La ausencia de indicios de la influencia cultural romana en Arxeriz ya fue notada en las anteriores excavaciones. Por este motivo se maneja la hipótesis de que el poblado quedase abandonado ya antes de la romanización de Galicia.

DOS OCUPACIONES DIFERENTES
Los arqueólogos que trabajan en el proyecto apuntan por otro lado que en el asentamiento puede haber rastros de dos ocupaciones de diferentes épocas, ambas encuadradas en la Edad del Hierro. Una de ellas correspondería a la etapa inicial de este período cultural y la otra correspondería a la época más avanzada de la civilización castreña, hacia el siglo II antes de Cristo. «Pero isto de momento son só conxecturas», puntualiza Quiroga.

20 de enero de 2015

Un equipo de arqueólogos rastrea las huellas de los vikingos por la costa de Lugo

La arqueóloga Irene García Losquiño, de la Universidad escocesa de Aberdeen, rastrea probables asentamientos de este pueblo nórdico en Galicia, tras el descubrimiento la pasada primavera en las playas lucenses de O Vicedo de un posible muelle de amarre, varios lastres de sílex (mineral casi inexistente en Galicia pero muy abundante en las costas inglesas y normandas) y de dos anclas de piedra.
La Dra Irene García Losquiño y el Dr. Jan Henrik Fallgren en un posible yacimiento arqueológico vikingo en el norte de España. Imagen: Universidad de Aberdeen.
La arqueóloga valenciana Irene García Losquiño, de la Universidad de Aberdeen (Escocia), lidera el primer estudio exhaustivo acerca de los asentamientos vikingos en nuestro país. «Se ha escrito mucho acerca de las incursiones vikingas en el norte de España. Sin embargo, arqueológicamente, no se ha hecho absolutamente nada en el plano académico», ha afirmado esta investigadora en una entrevista concedida a la revista Arqueology.

EVIDENCIAS ARQUEOLÓGICAS
García Losquiño visitaba Galicia junto a los arqueólogos Jan-Henrik Fallgren e Ylva Backstorm, especialistas en vikingos y ostología, respectivamente, y el documentalista Kenneth Oakes, la pasada primavera. Los especialistas acudieron a la zona después de que la Asociación Mariña Patrimonio encontrara restos arqueológicos en O Vicedo (Lugo) que los temporales sacaron a la luz. Se trataba de lastres (pesos que necesitan las embarcaciones para mantener la estabilidad) de sílex (casi inexistente en Galicia pero muy abundante en las costas inglesas y normandas) y de dos anclas de piedra.

Una de las anclas de piedra encontradas en O Vicedo.
Foto: ARQUEOLOGIA SUBACUÁTICA 

El equipo de García Losquiño estudió los citados restos y encontraron varios signos reveladores de la presencia de vikingos. 

Sobre la playa donde fueron encontrados había un montículo, donde los habitantes de la zona afirman que había una fortaleza con características típicamente normandas, «con la ayuda de un geógrafo ahora pensamos que era un muelle de amarre asignado a una fortaleza naval que solo se encuentra en Irlanda con los primeros vikingos».

MAPAS AÉREOS
La investigación también ha estado comparando mapas aéreos a partir de los años 1950 con imágenes de satélite para buscar asentamientos adicionales. «Queremos encontrar algo datable y, a partir de ahí, registrar los movimientos que les llevaron a establecer sus asentamientos» ha afirmado esta especialista.

El proyecto de García Losquiño (que incluiría, al parecer, un documental) de investigar el pasado vikingo de la Península Ibérica pasa por la captación de fondos públicos para rastrear los yacimientos, que tiene previsto abrir al público, así como dejar que aporten sus propios hallazgos a las exposiciones.

(Fuente: ABC)

14 de enero de 2015

Las excavaciones arqueológicas en Cova Eirós se quedan sin presupuesto para este año

Los 55.000 euros concedidos por el Ministerio de Economía se agotaron el pasado verano y no hay ayudas previstas para 2015. Los responsables del proyecto tratan de conseguir nueva financiación para no interrumpir las investigaciones.
Trabajos en Cova Eirós durante el pasado verano.
FOTO: ROSA FERNÁNDEZ / LA VOZ DE GALICIA.
El próximo abril se cumplirán nueve años desde el inicio del proyecto de investigación de los yacimientos paleolíticos del sur lucense que coordina la Universidad de Santiago. Por primera vez desde entonces, el plan no tiene previsto este año ningún presupuesto para continuar los trabajos de campo, que en las últimas campañas se han reducido a las excavaciones del yacimiento de Cova Eirós, en Triacastela (Lugo). 

En los próximos meses, los responsables del proyecto tratarán de conseguir nuevas ayudas para reanudar estos trabajos en verano, de forma que la investigación no se interrumpa.

La última campaña de excavaciones en Cova Eirós -el pasado agosto- pudo llevarse a cabo gracias a una partida de 10.000 euros que quedaban de la última subvención concedida a este proyecto por el Ministerio de Economía y Competitividad. El plazo de ejecución de esa ayuda -que ascendía a 55.000 euros- terminó en el 2013, pero se consiguió una prórroga de diez meses para invertir los 10.000 euros que la USC había reservado expresamente para realizar una nueva campaña arqueológica.

AYUDA AGOTADA
Esos fondos se agotaron en la intervención del año pasado y por ahora no hay ninguna ayuda prevista para el 2015. Los responsables del proyecto «Ocupaciones humanas durante el Pleistoceno de la cuenca media del Miño» han solicitado ya una nueva ayuda. Pero según indica el arqueólogo Arturo de Lombera, codirector de las excavaciones «en caso de que esa subvención se conceda, lo que aún no es seguro, llegaría a mediados de año y el tiempo nos quedaría demasiado justo para organizar otra campaña en Cova Eirós».

Por este motivo se han emprendido negociaciones con la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural y el Ayuntamiento de Triacastela, a fin de buscar alguna solución para que en agosto puedan llevarse a cabo nuevas excavaciones. De Lombera señala que todavía no se llegó a un acuerdo, pero los investigadores esperan que durante el primer semestre del año se encuentre una fórmula que permita proseguir los trabajos en verano.

3 de septiembre de 2014

Los últimos hallazgos confirman que A Recacha fue un campamento romano

Varias piquetas, tachuelas y una piedra de asentar filos son los hallazgos materiales que ha realizado el equipo del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el yacimiento romano de A Recacha, situado entre Ibias (Asturias), Candín (León) y Navia de Suarna (Lugo). Para los científicos, la aparición de estos materiales es muy importante porque "confirma que A Recacha fue un campamento militar romano", explica la jefa de equipo, Almudena Orejas.
Javier Sánchez, arqueólogo del CSIC, recoge muestras en el yacimiento de A Recacha. Foto: SEBAS SENANDE.
El hecho de que el yacimiento haya tenido un uso militar temporal hace que se reduzcan los hallazgos de materiales arqueológicos o restos monumentales. Sin embargo, la información que aportan el suelo de la zona y los pequeños objetos encontrados es más relevante para los arqueólogos. "Lo interesante es que hemos encontrado un registro arqueológico muy complejo, muy poco monumental, que es lo que llama la atención, pero que nos indica claramente cómo se inicia el proceso de dominación por parte de Roma en la zona, y tenemos también el registro de cómo se pone en marcha la enorme explotación de los yacimientos auríferos en los municipios", enfatiza Almudena Orejas.

TRES AYUNTAMIENTOS IMPLICADOS CON EL CSIC
Los trabajos de investigación en A Recacha se desarrollaron durante diez días y han sido financiados a través de un convenio firmado entre los tres ayuntamientos a los que pertenece el yacimiento arqueológico: Ibias, en Asturias, Candín, en León, y Navia de Suarna, en Lugo, junto con el CSIC.



La previsión de las administraciones locales es conseguir la colaboración económica de los respectivos gobiernos regionales para poder seguir trabajando en los campamentos, tanto en el de A Recacha como en el de A Granda das Xarras, donde se recogieron muestras el pasado verano. "Por el momento, hemos pedido presupuesto al CSIC de las cantidades que estima necesarias para poder poner en valor los campamentos descubiertos, así como las minas de oro, y ver cómo lo financiaremos", comenta el alcalde de Ibias, José Ron.

Para las tres administraciones locales implicadas continuar con el proyecto es muy importante, ya que el objetivo "es rentabilizar de forma turística los descubrimientos", subraya José Ron.

AVANZAR EN LAS INVESTIGACIONES
Por su parte, el CSIC tiene el propósito de continuar avanzando en las investigaciones dentro de los campamentos y en las minas de oro, así como revisar los datos del poblamiento antiguo en la zona identificado en los inventarios arqueológicos "para poder relacionarlo todo, especialmente la explotación minera con el padrón y los mapas de la zona", asegura la investigadora del CSIC Almudena Orejas.

Además, la arqueóloga considera que queda mucho trabajo por hacer; "cuando analicemos las muestras que hemos extraído obtendremos información cronológica más precisa, hasta datos de la historia ambiental y de la vegetación de la zona", agrega.

(Fuente: La Nueva España / Demelsa Álvarez)

18 de agosto de 2014

Una explotación minera amenaza el yacimiento paleolítico de Cova EIrós, en Triacastela (Lugo)

Diversos colectivos alertan de que la cantera pone en peligro esta joya del arte rupestre gallego, la más antigua del noroeste peninsular. Por otra parte, la campaña recién concluída en el yacimiento paleolítico ha sido una de de las más fructíferas, en la que se han documentado alrededor de 600 industrias líticas y fósiles de animales.
Explotación de Cemento Cosmos cuyo frente norte está muy próximo a Cova Eirós. Foto: SALVEMOS CABANA.
Cova Eirós (Triacastela, Lugo) alberga la muestra de arte rupestre más antigua del Noroeste Peninsular documentada hasta la fecha y es uno de los yacimientos paleontológicos con restos de oso cavernario más importantes de la Península Ibérica. Pese a estar considerado como la joya de la arqueología y la paleontología de Galicia, diversos colectivos alertan de que el conjunto se encuentra amenazado. El origen de ese peligro lo sitúan en una explotación minera que, tras diez meses paralizada, en las últimas semanas recibió un controvertido permiso para retomar la actividad.

Cementos Cosmos, del grupo brasileño Votorantim, explota desde 1978 una cantera de extracción de roca caliza cuyo frente norte se encuentra muy cerca de Cova Eirós y la propia Administración gallega reconoce, en un informe de de la Dirección General de Patrimonio Cultural, el "alto riesgo" que supone para la conservación del yacimiento el uso de explosivos de la explotación.

Al mismo tiempo que asume ese peligro, el mismo informe emite un dictamen favorable a la legalización de la cantera, siendo uno de los documentos en los que se basa el Ayuntamiento de Triacastela para darle permiso de actividad. Tras conocerse su contenido, se ha reavivado la polémica sobre la idoneidad en la que la asociación Salvemos Cabana alerta de que Cova Eirós "está seriamente amenazada" por la cercanía de la actividad extractiva: el uso de explosivos "ha deteriorado la integridad de la cueva" y han aumentado los niveles de humedad, "que son muy perjudiciales" para la conservación de las pinturas rupestres.


NUEVOS HALLAZGOS EN COVA EIRÖS
Cerrada oficialmente la octava campaña de excavaciones arqueológicas de Cova Eirós, la más corta de las que se han realizado hasta ahora en el yacimiento paleolítico de Triacastela -a causa de los recortes presupuestarios-, el resultado ha sido notablemente fructífero y los investigadores pudieron realizar más de seiscientos nuevos registros arqueológicos, que comprenden numerosos artefactos líticos y fósiles de animales.

Tal como esperaban los responsables de las excavaciones -encuadradas en el proyecto «Ocupaciones humanas durante el Pleistoceno de la cuenca media del Miño», coordinado por la Universidad de Santiago-, la gran mayoría de estos materiales corresponden al Paleolítico Medio o Musteriense, la época del hombre de Neandertal. En las anteriores campañas ya se excavaron casi por completo los niveles arqueológicos superiores del piso de la cueva, correspondientes a épocas menos antiguas. La mayor parte lo que se ha estado desenterrando estos días pertenece a los niveles catalogados como 3 y 4, que según las dataciones radiométricas tienen respectivamente en torno a 84.000 y 118.000 años de antigüedad. Ambos niveles corresponden a ocupaciones neandertales.

(Fuente: El Mundo / Natalia Puga y La Voz de Galicia / Francisco Albo)

7 de mayo de 2014

Unas obras en Lugo sacan a la luz restos de la basílica del foro romano

Las obras para ampliar la casa consistorial de Lugo han dejado al descubierto los restos de la antigua basílica del foro romano de la ciudad que, según el propio Ayuntamiento, serán musealizados 'in situ'. Su longitud, de unos diez metros, coincide con la del solar, y su anchura ronda los 1,30 metros.
Covadonga Carreño y Javier Chao ante los restos encontrados del S. I a.C. que  pertenecerían al muro de la fachada oeste de la basílica del foro. Foto: XESÚS PONTE 
Los restos romanos hallados en el solar contiguo a la actual casa consistorial, en la parte trasera del edificio, fueron mostrados este lunes a los medios de comunicación por la arqueóloga municipal, Covadonga Carreño, y el responsable de la excavación, Javier Chao. Según las primeras estimaciones, los restos pertenecen al siglo I d.C.

"Por trabajos anteriores que ya se habían hecho en la plaza y por la planimetría del Lugo romano, nos coincide con un tramo de la basílica del foro" de la ciudad, precisó Javier Chao, quien aclaró que los restos encontrados pertenecen al muro "de la fachada oeste".


Según el arqueólogo, "en el resto del solar lo único que aparece es la preparación del terreno para la construcción de esa basílica".

También fue hallado, en este caso por debajo de la actual casa consistorial de Lugo (de 1738, según consta en la fachada), una parte del "muro norte", pero los arqueólogos sólo lo pudieron "documentar parcialmente".

"El muro actual del edificio" de la casa consistorial de Lugo "está apoyado sobre la cimentación romana", precisó Javier Chao.

(Fuente: El Progreso)

15 de enero de 2014

Las excavaciones de Cova Eirós podrán seguir gracias a fondos sobrantes

La Universidad de Santiago dará continuidad el próximo verano a las excavaciones del yacimiento paleolítico de Cova Eirós, en Triacastela (Lugo), gracias a un fondo de algo más de 10.000 euros que restaba de la última subvención concedida para este proyecto.

Los responsables del proyecto «Ocupaciones humanas durante el Pleistoceno de la cuenca media del Miño», en el que se encuadran las excavaciones, renunció a presentarse a la última convocatoria de solicitud de ayudas para investigación del Gobierno central por no tener tiempo para preparar la documentación necesaria.

Según Ramón Fábregas, el director del proyecto, la convocatoria se hizo con más de un año de retraso y los requisitos fueron más rígidos que en anteriores ediciones. «El plazo se abrió por muy poco tiempo y las exigencias fueron mayores», explica. «En este proyecto participan investigadores de todas las universidades gallegas y de otros países y no tuvimos tiempo para reunir los currículos de todos y otros documentos que hacían falta», añade.

La USC, por lo tanto, decidió dejar pasar esta convocatoria y esperar por la siguiente. «Por suerte, administramos bien la anterior subvención y sobró una cantidad que nos permitirá salvar la campaña de excavaciones de este año», dice Fábregas.

9 de diciembre de 2013

Documentan los primeros lagares rupestres aparecidos en la Ribeira Sacra

Dos de ellos se ubican en antiguas zonas de viñedo en bancales del municipio ourensano de Trives. El tercero se encuentra situado en Quiroga, puerta de entrada del Sil en la provincia de Lugo. Se trata de excavaciones realizadas en la roca, provistas en uno de sus extremos de una cavidad que facilitaría la salida del liquido por gravedad tras la labor de prensado. Con estas construcciones se buscaba presumiblemente elaborar bebidas a partir de la extracción del zumo de la uva o, en última instancia, de la manzana.
Vista de la parte inferior del lagar rupestre de Peñalonga en la Ribera del Bibei (Trives) donde se recogía el líquido tras el prensado. Foto: Iván Álvarez.
Los lagares rupestres localizados en diversos puntos del sur de las provincias de Ourense y Pontevedra hace ahora dos años no son las únicas construcciones de estas características existentes en Galicia. A raíz de esa primera investigación, fruto de la inquietud del sumiller Luis Paadín, el arqueólogo monfortino Iván Álvarez Merayo realizó en los últimos meses tres hallazgos similares en la Ribeira Sacra. Dos de ellos se ubican en antiguas zonas de viñedo en bancales del municipio ourensano de Trives. El tercero se encuentra situado en Quiroga, puerta de entrada del Sil en la provincia de Lugo. Hasta ahora se pensaba que podía formar parte de alguna antigua explotación minera.

CERCA DE UN CASTRO
Los lagares rupestres descubiertos en la Ribeira Sacra ourensana se encuentran en Penalonga y Chao do Couso, parajes próximos entre sí y situados en las cercanías de un castro. Su tipología es muy similar a las construcciones de mayor tamaño que localizó el coruñés Luis Paadín, en colaboración con asociaciones culturales y particulares que conocían o habían oído hablar de su ubicación, en otros puntos de Galicia. Iván Álvarez, autor de la catalogación de bienes patrimoniales para el plan general de ordenación municipal de Trives, también recurrió a los lugareños para dar con los lagares. Se trata, en ambos casos, de excavaciones realizadas en la roca, provistas en uno de sus extremos de una cavidad que facilitaría la salida del liquido por gravedad tras la labor de prensado.

El lagar de Penalonga sobresale por las dimensiones y por la mayor profundidad de la excavación de su cuerpo principal, de forma rectangular. En este caso, por debajo del orificio de salida de la parte destinada al prensado aparece un segundo nivel al que pasaría el líquido por decantación. En los laterales de la pila se aprecian hendiduras simétricas que se cree sujetaban las vigas de los mecanismos empleados para el prensado. En Chao do Couso, por el contrario, la extracción parece haber sido más rudimentaria, mediante la aplicación de piedras sobre el fruto.


Con estas construcciones se buscaba presumiblemente elaborar bebidas a partir de la extracción del zumo de la uva o, en última instancia, de la manzana. Los tres lagares localizados en la Ribeira Sacra carecen del resalte en la parte central que, según los expertos, caracteriza a las prensas olearias, destinadas a la elaboración de aceite, de las que se conservan vestigios en zonas de Extremadura.

Las dos construcciones localizadas en Trives responden a una tipología muy frecuente y estudiada en zonas del norte de Portugal. En la línea de los investigadores de ese país, Paadín sostiene que la ubicación de los lagares que aparecieron en el sur de Galicia hace pensar en su vinculación al viñedo. «Se encuentran en altitudes medias consideradas óptimas para el cultivo de la vid, en laderas con buenas orientaciones, lo que hace pensar que estarían rodeados de viñas», opina el sumiller coruñés, cuya investigación surgió a raíz de una alusión del Tratado de Viticultura General de Luis Hidalgo a un lagar existente en Verín.

Álvarez, por su parte, abunda en esta interpretación. «Se son medievais, pode dicirse ao noventa por cento que eran para viño. Foi a época da expansión do viñedo na Ribeira Sacra e se alguén se tomou a molestia de facelos é porque había unha necesidade produtiva. Están ademais en zonas de viñedo onde este cultivo vén de moi lonxe», apunta el arqueólogo.


Esta hipótesis ofrece pocas dudas, más allá de la datación de los hallazgos, en las construcciones localizadas en Trives, en la ribera del Bibei.

POZOS COMUNICADOS
En el caso de la Cova de Ricopete, situada en Paradaseca, municipio de Quiroga, Iván Álvarez conocía desde hace tiempo su existencia, pero siempre pensó que podía formar parte de una antigua ferrería. «Xa lle escoitara a meu pai [el también arqueólogo Antonio Álvarez] que podía tratarse dun lagar. Foi despois de saber que apareceran noutros puntos de Galicia cando reparei en que era un deles».

La construcción consta de dos pozos excavados en la piedra a distinto nivel. El más próximo a la roca tiene planta rectangular, de un metro por metro y medio, y casi medio metro de fondo. A través de un orificio, se comunica con un segundo depósito. «A día de hoxe estou convencido de que era un lagar de viño ou de mazá», dice Iván Álvarez.

Los hallazgos responden a una tipología habitual en otras zonas de tradición vitícola.

(Fuente: La Voz de Galicia / Luís Díaz / Fotos: Iván Álvarez)

4 de diciembre de 2013

La antigua cárcel de Lugo escondía una necrópolis romana «única»

Se han documentado varias urnas funerarias dentro de una estructura en la que también se ha encontrado una piscina ritual y unos columbarios donde se depositarían los huesos. El Ayuntamiento invertirá 34.000 euros en crear una "ventana arqueológica".
Estructura encontrada en el subsuelo de la antigua cárcel de Lugo. Foto: AEP
Las obras en la antigua cárcel de Lugo y en las oficinas que albergaron la Policía Local, en la Plaza de la Constitución, realizadas dentro del Plan Urban (financiado con fondos europeos, del Ayuntamiento y de la Diputación), para emplazar allí un centro cultural, pusieron al descubierto una necrópolis romana, «única» en el noroeste peninsular. Así lo ha señalado el arqueólogo encargado de estos trabajos, Francisco Hervés, quien ha explicado que afloraron varias urnas funerarias, «entre cuatro y cinco», dentro de esa estructura donde también se encontró una piscina ritual y una especie de «columbarios» donde se depositarían los huesos.

UN RITUAL "ÚNICO"

Precisamente, según ha comentado, la «humedad» de la zona no ha permitido la localización de restos óseos en este cementerio, donde primero se procedería con el lavado del cadáver y luego con la incineración. Una vez consumada esta operación se depositarían en esta necrópolis romana las cenizas de los difuntos. Hervés ha señalado que en esa época, del siglo I al siglo IV, también era frecuente que se celebrara un ritual, con «ágapes», durante el enterramiento, lo que vendría a ser una forma de honrar a sus muertos.

El Ayuntamiento de Lugo ha anunciado que abrirá una ventana arqueológica, para lo que se destinarán 34.000 euros, según ha avanzado el alcalde de la ciudad, José López Orozco, durante la presentación de los hallazgos. El regidor puso el acento en que se busca, con los restos de la estructura funeraria, «rescatarlos, restituirlos y dejarlos in situ».

(Fuente. ABC)

7 de noviembre de 2013

Arqueólogos del CSIC documentan un campamento romano en el límite asturleonés de Lugo

Un equipo de arqueólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han confirmado que las montañas de los límites de Lugo, León y Asturias sirvieron de asentamiento a las tropas romanas en sus incursiones en el noroeste de la Península. El fortín de carácter temporal se extiende sobre 5,5 hectáreas y podría haber participado en las guerras cántabras.
Excavaciones realizadas en el campamento romano.
Foto: EL PROGRESO LUGO

Los investigadores del CSIC, dirigidos por Javier Sánchez-Palencia y Almudena Orejas, realizaron recientemente las primeras catas en A Granda das Xarras, entre los municipios de San Antolín de Ibias (Asturias) y Candín (León), en las que documentaron la existencia de un campamento romano. En las proximidades se encuentra el lugar de A Recacha, en Navia de Suarna (Lugo), donde los arqueólogos sitúan otro asentamiento relacionado con el primero.

En concreto, 5,5 hectáreas que ocuparía el fortín romano, a lo que habría que sumar el entorno, con el objetivo de despejar el terreno para dar continuidad a los trabajos de los expertos. En concreto, éste tendría que arrojar luz sobre aspectos como la época a la que pertenece este campamento militar romano y la finalidad a la que estaba destinado.

"CASTRA AESTIVA"
Lo que está claro para los investigadores, y así ya lo había apuntado el equipo de la Universidad de Oviedo dirigido por el arqueólogo Jiménez Chaparro, es que estaríamos ante un campamento temporal —castra aestiva— del ejercito romano, muy diferentes de los cuarteles de invierno de las legiones realizadas en ciudades como León o Astorga.


El emplazamiento propiamente dicho consistiría en un rectángulo delimitado por una línea defensiva compuesta por un talud y un foso, coronados por una empalizada con estacas alineadas por todo el perímetro para cerrar el fortín

Dependiendo de la fecha en la que se puedan datar estos restos, su finalidad podría ir desde constituir una avanzadilla del ejército romano en las guerras cántabras (años 29 y 19 a.C) o un puesto de control y protección en las posteriores comunicaciones entre el centro y la zona astur-cantábrica (hasta mediados del siglo II d.C).

CONTROL DE LAS MINAS DE ORO

El estudio de los campamentos de A Granda das Xarras y A Recacha se enmarca en una investigación sobre las estrategias de control del territorio y de los recursos por parte de Roma, en particular de las minas de oro.

Infografía de M. Bascuas para "EL PROGRESO"

4 de octubre de 2013

El desplome de una iglesia en Sarria descubre unos murales del siglo XVI

El desplome de parte de la cubierta de la iglesia de Santa María da Pena, en Sarria (Lugo), ha dejado al descubierto un valioso hallazgo: unas pinturas murales que, según las primeras estimaciones, datarían de principios del siglo XVI.
El desplome obliga al traslado de los elementos que quedaban en la iglesia. Foto: Óscar Cela
Por ahora, el conjunto artístico ha quedado tapado por un plástico para que la lluvia no lo estropee. Sin embargo, la Diócesis ya ha puesto el hallazgo en conocimiento de Patrimonio y juntos estudiarán las medidas oportunas para recuperar los murales.


Actuaciones urgentes
Ante el desplome de parte de la cubierta del templo, el lunes por la noche, el delegado de Patrimonio de la Diócesis de Lugo, César Carnero explica que son necesarias actuaciones urgentes, tanto para las pinturas murales como para los tres retablos barrocos, que desmontarán para su conservación en un lugar seguro de la Diócesis. También será necesario reparar la cubierta, un problema que no es nuevo.

La iglesia de Santa María da Pena se quedó sin culto hace unos años. El cementerio se quedó pequeño y los feligreses empezaron a utilizar el de la parroquia vecina y, de ese modo, cambiaron también el lugar de culto. De modo que este templo se quedó primero con una misa al mes, luego con una misa al año y finalmente con ninguna. El deterioro fue ganando terreno y desde la Diócesis pidieron ayuda a Patrimonio, sobre todo, pensando en preservar los retablos.

El problema es que, al tener tantas iglesias y capillas, se priorizan las actuaciones en los centros con culto, así que propusieron una solución provisional: desmontar la pizarra y colocar una cubierta metálica. Desde Patrimonio no autorizaron esta alternativa porque corría el riesgo de convertirse en definitiva. Lo que sí hicieron fue autorizar en junio un proyecto para restaurar la cubierta con técnicas y material tradicionales. Eso incluía la sustitución completa de las tablas y losas de la iglesia para evitar la entrada de agua, además de una limpieza superficial para garantizar una ventilación natural. Las obras no se llevaron a cabo debido a su elevado coste.

Hoy estudiarán los restos

Ayer mismo, los técnicos de la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural se reunieron con miembros de la Diócesis de Lugo para acordar medidas urgentes para proteger la iglesia y los bienes que alberga. Además, técnicos de la Consellería de Cultura se desplazarán hoy a Sarria para comprobar el estado de la iglesia y determinar otras medidas para su conservación. Desde la Xunta explicaron que se está preparando un informe sobre el estado del inmueble, que se presentará en la próxima comisión territorial de Patrimonio Histórico de Lugo.

La Xunta también recordó que los propietarios de bienes históricos, en este caso, la Iglesia, «están obrigados a conservar, coidar e protexer debidamente para asegurar a súa integridade e evitar a súa perda, destrución ou deterioro».

(Fuente: La Voz de Galicia / Laura López)

5 de septiembre de 2013

Encuentran restos del "León de las Cavernas" en el yacimiento de Cova Eirós (Lugo)

Se trata de una especie poco frecuente en esta zona. En el noroeste "no hay apenas" rastros de este animal.
En las excavaciones de este año han participado alumnos de las universidades de Santiago y Rovira Virgil (Tarragona).
Los arqueólogos que realizaron en las últimas semanas excavaciones en la Cova Eirós, en el municipio lucense de Triacastela, terminaron el trabajo de campo previsto para esta campaña con "un balance positivo", después de hallar abundante "herramientas líticas" y restos de fauna, con vestigios incluso del llamado "León de las Cavernas".

En esta última campaña, que se desarrolló durante el mes de agosto en la misma cueva donde hace un año fueron hallados los"primeros restos de arte parietal paleolítico" localizados en Galicia, en forma de "pinturas y grabados rupestres", han participado una docena de arqueólogos de las universidades de Santiago de Compostela y de la 'Rovira y Virgill' (Tarragona).

En declaraciones a EFE, uno de los coordinadores de estas excavaciones, Arturo de Lombera, explicó que este año el trabajo de campo ha dejado "hallazgos menos vistosos", pero "muy interesantes", porque contienen "mucha información" y son "muy diagnósticos" de cara al estudio del paleolítico.

Alcanzan estratos del Paleolítico Medio

De hecho, en esta ocasión, el equipo de arqueólogos acabó de "excavar en los niveles del paleolítico superior, con unos 30.000 años de antigüedad", y ha conseguido alcanzar en toda la superficie del yacimiento los estratos de 80.000 años, que se corresponden con el paleolítico medio.

Entre los hallazgos, los investigadores han encontrado un buen número de herramientas líticas, labradas incluso con minerales "que no se encuentran en la zona", lo que demuestra que "neandertales, para hacer ese tipo de lascas, recorrían varios kilómetros para recoger materiales de buena calidad".

El "león de las cavernas" fué el mayor felino que existió
 hace 50.000 años. Foto: Zoo Tycoon 2

Marcas "de corte"
Además, aparecieron también vestigios de la fauna de la época, con "marcas de corte", que "indican que esos animales fueron cazados y consumidos por los humanos", y "restos del León de las Cavernas", a pesar de que "en el noroeste no hay apenas" rastros de la presencia de esa especie.

"Esos materiales se llevarán ahora a Santiago para ser estudiados", explicó Arturo de Lombera, para "sacar la mayor información posible de esos restos" y "preparar publicaciones" que llegarán a diferentes revistas de ámbito "internacional".

Las investigaciones que se están desarrollando en el entorno de la Cova Eirós, por parte de arqueólogos de las universidades de Santiago de Compostela y de la 'Rovira y Virgill' (Tarragona), forman parte del proyecto "Ocupaciones humanas durante el Pleistoceno en la cuenca media del Miño".

Desde 2008, se han desarrollado, con la de este año, seis campañas de excavaciones en la cueva, y en la entrada ya se han localizado varios niveles de ocupación del Paleolítico Medio y Superior, con una antigüedad que oscila entre 85.000 y 35.000 años, así como restos de la Edad de Bronce y el medievo.

El director del proyecto es el historiador Ramón Fábregas, mientras que Arturo de Lombera y Xosé Pedro Rodríguez actúan como coordinadores de las investigaciones.

(Fuente: Faro de Vigo / EFE)

7 de junio de 2013

Una autovía pone en peligro el castro y la necrópolis de Coeses (Lugo)

Los elementos localizados durante las obras de la autovía Santiago-Lugo, han sido calificados como un "hallazgo excepcional", dado que "permiten comenzar a despejar" la "gran incógnita sobre lo que hacían los castreños con los muertos".
El tercer trazado planteado para la autovía pasaría por encima
de la necrópolis destruyéndola.
Foto: La Voz de Galicia.
Varios grupos culturales de la ciudad de Lugo han expresado su preocupación por el conjunto arqueológico singular localizado en Coeses (en el municipio de Lugo), en la zona de obras de autovía de Santiago, la A-54.

La excavación, realizada en una zona muy próxima al lugar en el que también se encontró un castro, ha sacado a la luz una estructura singular, nunca vista antes en Galicia y que guarda similitud con algunos yacimientos funerarios del norte de Europa.

Así, la asociación Cultura do País presentó una solicitud de información a la Dirección Xeral de Patrimonio y al Ministerio de Fomento para que se aclaren los planes respecto al hallazgo.

De su lado, la asociación cultural Lugo Patrimonio remitió un escrito a la Consellería de Cultura en el que reclama que la Dirección Xeral de Patrimonio que adopte las medidas necesarias para "garantizar la unidad" del conjunto.

"Un hallazgo excepcional"

La asociación muestra su "preocupación" por el futuro del "singular y extraordinario conjunto arqueológico" formado por el Castro Valente y la necrópolis de inhumación e incineración situada en la Chousa de Rodeiro. Estos elementos, localizados durante las obras de la autovía Santiago-Lugo, han sido calificados como un "hallazgo excepcional", dado que "permite a comenzar a despejar" la "gran incógnita sobre lo que hacían los castreños con los muertos".
  • De hecho, según los expertos citados por Lugo Patrimonio, ambos elementos constituirían un único hallazgo arqueológico, que, de continuar las obras por el trazado actual, "quedaría dividido en dos partes", el Castro de Valente por un lado y la Chousa por otro, "y la autovía por el medio, destruyendo la necrópolis de inhumación", censuran.
Castro y necrópolis
Lugo Patrimonio explica que el yacimiento de Coeses está formado por un castro (Castro de Valente), un recinto circular cerrado mediante un parapeto (Chousa do Rodeiro o Chousa do Castro) y una necrópolis de inhumación. Señala que los tres elementos citados probablemente constituyen un único yacimiento. El castro -recuerda- estuvo a punto de desaparecer debido a las obras de la autovía, pero se salvó al cambiar el trazado. Añade: «A Chousa do Rodeiro é un sitio arqueolóxico único, composto por un recinto circular que mide uns 60 metros de diámetro e está defendido por un parapeto. Neste recinto apareceron unhas grandes olas de cerámica, con posibles restos de incineracións, que constituirían os primeiros enterramentos deste tipo que se coñecen en Galicia». El segundo trazado -señala- afectaba a la necrópolis, y, como se trata de un hallazgo excepcional, Fomento decidió otro cambio.

Enterramientos

Entre los dos ámbitos reseñados, los arqueólogos -indica Lugo Patrimonio- hallaron una necrópolis de inhumación. Explica: «Trátase dun espazo delimitado por gabias e alineacións de pedras no que se atopan unhas cavidades circulares de aproximadamente 1,5 metros de diámetro. Os arqueólogos aseguran que estas cavidades son enterramentos de inhumación, aínda que non se conservan restos óseos debido á acidez do solo. Si se atoparon, en cambio, olas de cerámica que formarían parte do enxoval funerario». El tercer trazado de la autovía, el actual -dice- pasa sobre la necrópolis y la destruirá. De ahí la petición de la citada asociación a la consellería para salvar «un patrimonio que ten máis de 3.000 anos».

21 de marzo de 2013

Descubierta una mina de oro romana en Lugo

Se trataría del aurífero romano más grande de Galicia, y el único conocido que lavaría el metal precioso no en dirección a un río, sino a una ría. El yacimiento puede llegar a ocupar 150 hectáreas. Es el primero de estas características que aparece en A Mariña, entre Foz y Barreiros.
"Pepitas" de oro extraídas actualmente de las arenas del río Miño
 en Salvaterra por la empresa "Áridos do Mendo".
FOTO: La Voz de Galicia / Óscar Vázquez
Las jornadas micológicas dan a veces frutos inesperados. Sobre todo cuando el amante de las setas sabe leer los mensajes ocultos bajo los montones de piedras y las formas onduladas del terreno, que no acostumbran ser caprichosas. En A Mariña coincide que hay varios de estos aficionados al níscalo y el cantarelo que además son capaces de emocionarse ante un petroglifo, una mámoa o lo que podría parecer el parapeto de un castro.

La última vez, en Foz, cesta de mimbre en mano, lo que creyeron toparse dos de estos vecinos de la comarca lucense fue precisamente eso, un parapeto y el consiguiente foso. Pero pasó que después de este foso se levantaba otro parapeto, seguido nuevamente de un foso, y de otro parapeto y otro foso. Parecía una sucesión eterna. La fortificación semejaba excesiva, imposible, y entonces Manuel Miranda, que era precisamente uno de los dos colectores de setas, se llevó la duda a casa tras la excursión. Y no se le ocurrió mejor cosa, a quien también ejerce de portavoz del colectivo Mariñapatrimonio, que empezar a despejar su intriga repasando la toponimia de la zona.

Toponimia referida al agua

Rego Grande, Pozo Mouro, Quebradoiro, Cal, Furada, Piego, Meixador, por la banda de Foz. Lagoa, Covas y Carral, ya al otro lado del límite municipal, en el ayuntamiento de Barreiros. “Nos dimos cuenta de que muchas de estas palabras hacían referencia al agua, a las conducciones, a los pozos, y que eso tenía que indicar algo”, explica Miranda. “Cal es canal; Piego es piélago, que en castellano tiene también la acepción de estanque; Meixador es, según algunos estudiosos de la toponimia, un lugar por donde se vierte agua; Carral es, entre otras cosas, un lugar con surcos que recuerdan el rastro de las ruedas de los carros”.

Los miembros de Mariñapatrimonio, un grupo que en el último lustro ha informado a la Xunta de numerosos hallazgos arqueológicos que nadie antes había identificado, comprobaron que aquella extraña estructura de fosos y parapetos encontrada en el lugar de A Espiñeira (Foz) tenía su continuidad en la vecina zona de As Covas, al borde de la ría, en Barreiros. Y descubrieron otros signos, como unos montículos de cantos rodados que bien podían ser murias, las escombreras que dejaban a su paso los romanos después de explotar una mina. 

Fotografía aérea del año 1956
Fotografía aérea de 1956 que ayudó a limitar la zona de la mina.
Las fotos aéreas que consultaron en Internet no ayudaban mucho. La zona está repoblada con pinos y eucaliptos que apenas dejan ver el suelo desde el cielo. Hasta que, buscando con paciencia, se toparon con imágenes en blanco y negro, del año 56. Ahí la vegetación todavía no había crecido, y el terreno aparecía dibujado de surcos que desembocaban en otros canales más grandes, ladera abajo.

Por entonces, y ya con la sospecha de que aquello se trataba de una mina, habían telefoneado al arqueólogo Santiago Ferrer, uno de los mayores expertos gallegos en yacimientos romanos, que dirige en Bande la excavación del campamento militar de Aquis Querquennis siempre que lo permite el nivel de las aguas (las ruinas duermen buena parte del año sumergidas en el embalse de As Conchas). Según Miranda, cuando le enviaron la vieja foto aérea, la respuesta de Ferrer fue rotunda. No cabía duda de que se trataba de una mina de oro romana, con canales, balsas y depósitos para el lavado y la decantación del mineral. 

Primera mina de oro en A Mariña
Nadie antes había sospechado que en A Mariña se hubiese extraído oro. Es la primera mina que aparece, y según Mariñapatrimonio, a juzgar por las estampas aéreas, podría alcanzar unas dimensiones enormes: 150 hectáreas de terreno repartidas entre Foz (50 hectáreas) y Barreiros (unas 100). Efectivamente, si así fuese, se trataría del aurífero romano más grande de Galicia, y el único conocido que lavaría el metal precioso no en dirección a un río, sino a una ría.

Pero el arqueólogo, que visitó el lugar con miembros de Mariñapatrimonio y el alcalde de Foz, es cauteloso. Según él, lo que de momento se puede decir de este yacimiento es que se encuentra en buen estado de conservación y que es “novedoso”, porque “nadie imaginaba que pudiera existir”. Miranda añade que esta mina, “una obra de ingeniería bestial”, podría explicar la abundancia de castros en la zona. Alrededor hay registrados 20 asentamientos que pudieron haber surgido para alimentar de mano de obra el filón. Se supone que los técnicos que dirigieron la construcción del complejo sistema de canales y compuertas eran ingenieros de la Legio VII Gemina, es decir, de León. La mina era propiedad de Roma, y los pobladores castrexos pagaban los impuestos al Imperio con su trabajo y las pepitas de oro que con él obtenían.

La actividad pudo llegar a extenderse, como en el resto de las minas romanas, del siglo I al III. “Entonces, todas se abandonaron”, ilustra Santiago Ferrer. “Se cree que en algún momento se dio una fluctuación en el precio del mineral. Bajó mucho y ya no interesaba... No, no fue porque se acabase el oro. El oro todavía sigue estando”.

(Fuente. El País / Silvia R. Pontevedra)

22 de agosto de 2012

Descubren en Cova Eirós las primeras pinturas rupestres de Galicia

Los investigadores han logrado documentar "líneas que dibujan motivos figurativos", como segmentos o cabezas de animales. También han apreciado la presencia de elementos "no figurativos", como "signos de puntos o grabados reticulados", que también aparecen en el arte paleolítico de otras cuevas del Cantábrico.
Parte de las pinturas halladas en Cova Eirós,
 y su representación gráfica (abajo).
Los trabajos arqueológicos desarrollados en Cova Eirós, en Triacastela (Lugo), han propiciado el descubrimiento de los "primeros restos de arte parietal paleolítico" del noroeste, en forma "de pinturas y grabados rupestres". El resultado de la investigación ha sido presentado esta mañana en Triacastela por el conselleiro de Cultura de la Xunta, Xesús Vázquez Abad, acompañado por el rector de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), Juan Casares e integrantes del equipo responsable de los trabajos arqueológicos.


"Todavía estamos a la espera de confirmar las sólidas hipótesis presentadas con los resultados de pruebas como las de fecha radiocarbónica', explicó el conselleiro, pero también recordó que 'el excelente nivel científico del equipo multidisciplinar que se ocupa de las intervenciones arqueológicas, permitirá contar con información precisa y fiable". Uno de los coordinadores de estas excavaciones, Arturo de Lombera, recordó que la principal implicación de este hallazgo arqueológico es el hecho de que se trata "de la primera cueva en todo el noroeste peninsular" donde se han encontrado este tipo de manifestaciones de arte rupestre paleolítico, dado que las más próximas están en el centro de Asturias y en la zona del Duero. 

"Durante la campaña de excavaciones del año pasado encontramos indicios de lo que parecían pinturas y grabados en el interior de la Cova Eirós, por lo que, a lo largo de este año, estuvimos haciendo una serie de trabajos analíticos y estudios descriptivos para confirmar la presencia de arte rupestre prehistórico", explicó Arturo de Lombera.

El investigador confirmó que la campaña de excavaciones continuará este año hasta el día 9 de septiembre, por lo que todavía quedan por delante tres semanas de trabajo, para seguir profundizando en el conocimiento del sector de la entrada y en el interior de la cavidad, donde aparecen los grabados, para buscar nuevos "vestigios arqueológicos relacionados con esas pinturas rupestres".

Con respecto a los motivos de las pinturas encontradas en la Cova Eirós, el coordinador de las excavaciones reconoció que están muy difuminados, a causa del agua, el paso del tiempo o la formación de depósitos naturales de sedimentos que pueden tapar parte de las imágenes.

"Los motivos no son muy evidentes, ni tan característicos como los que estamos acostumbrados a ver en arte rupestre del Cantábrico", aclaró, aunque los arqueólogos de la expedición, en la que participan catorce personas, han logrado documentar "líneas que dibujan motivos figurativos", como segmentos o cabezas de animales. Los expertos también han apreciado la presencia de elementos "no figurativos", como "signos de puntos o grabados reticulados", que también "aparecen en el arte paleolítico de otras cuevas del Cantábrico".

Las investigaciones que están desarrollando en el entorno de la Cova Eirós arqueólogos de las universidades de Santiago de Compostela y Rovira i Virgili (Tarragona) forman parte del proyecto 'Ocupaciones humanas durante el Pleistoceno en la cuenca media del Miño'.

Desde 2008 se han desarrollado, con la actual, cinco campañas de excavaciones en la cueva, y en la entrada ya se han localizado varios niveles de ocupación del Paleolítico Medio y Superior, con una antigüedad que oscila entre 35.000 y 85.000 años, así como restos de la Edad de Bronce y el medievo.

El director del proyecto es el historiador Ramón Fábregas, mientras que Arturo de Lombera y Xosé Pedro Rodríguez actúan como coordinadores de las investigaciones.

(Fuente: Agencias)

8 de agosto de 2012

La exploración de Cova Eirós avanza hacia dentro del monte

Los arqueólogos estudiarán zonas de la gruta no examinadas hasta ahora.
Boca del túnel de acceso a la parte más profunda de la cueva,
todavía no investigada. Foto: Alberto López.
El día 13 comenzará la quinta campaña anual de excavaciones en el yacimiento paleolítico de Cova Eirós (Triacastela, Lugo), en la que está previsto estudiar por primera vez la parte más profunda de la gruta. En esta zona no se espera encontrar rastros de ocupaciones de tipo doméstico, pero sí podría contener otros materiales arqueólogicos de un carácter diferente a los hallados hasta el momento.

Las excavaciones en Cova Eirós se limitaron por ahora al sector de la entrada de la cueva, una cavidad abovedada de una veintena de metros de longitud por cuatro de anchura y dos de altura. En esta zona es donde aparecieron todos los restos arqueológicos encontrados hasta la fecha en el yacimiento, que abarcan desde el Paleolítico Medio época del hombre de Neandertal hasta la Edad Media.

Al fondo de esta cavidad se abre un túnel mucho más pequeño, de unos quince metros de largo, por el que solo se puede andar a gatas. Este túnel da acceso a una sala de dimensiones mucho mayores, donde nunca se realizaron prospecciones arqueológicas. La cueva tiene en total una longitud de 104 metros desde la entrada hasta su parte más profunda, según las cartografías realizadas en los años ochenta y noventa por varios grupos espeleológicos gallegos.

«Es seguro que esa parte de la cueva no sirvió de habitación, porque no presenta las condiciones adecuadas, pero es posible que se utilizase para usos de tipo simbólico, como ocurrió en otras grutas», señala Arturo de Lombera, codirector de las excavaciones.

En busca de pinturas
Los investigadores creen que en esa sala podrían conservarse artefactos vinculados a rituales de tipo mágico-religioso. Cabe también la posibilidad de que en las paredes que aún no se han examinado haya rastros de pinturas rupestres. Mientras reanudan las excavaciones en el sector de la entrada, los arqueólogos realizarán las primeras catas en la sala interior e intentarán averiguar si sus paredes fueron decoradas por los hombres del Paleolítico.

(Fuente: La Voz de Galicia / Francisco Albo)