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1 de febrero de 2013

La Armada documenta 1580 pecios desde el Siglo XIII al XX

La Armada ha creado una base de datos de naufragios para registrar todos los barcos hundidos de los que existe constancia en sus archivos navales, con la identificación de 1.580 naufragios de buques españoles o de otra nacionalidad sumergidos en aguas jurisdiccionales españolas desde el siglo XIII, según ha informado el Ministerio de Defensa.
Ánfora procedente de un pecio romano en aguas de Mallorca descubierto recientemente. Foto: Mizona TV
Este proyecto comenzó en 2011 y ha continuado, en una segunda fase, durante el último trimestre de 2012. Entre los resultados recogidos, destaca que las zonas de mayor presencia de pecios son las costas de la Península Ibérica y del Caribe, consecuencia en este último caso del intenso tráfico marítimo mantenido con América durante más de tres siglos.

De los 1.580 naufragios registrados hasta ahora existe referencia de la localización en el 75 por ciento de los casos (1.176). Por áreas geográficas, Europa acumula el 59,3 por ciento de los registros documentados y, solo España, aporta, la mitad con 596 naufragios.

A estas zonas les siguen América del Norte, Central y el Caribe, donde se han identificado el 26,7 por ciento de barcos hundidos (314), la mayor parte de ellos en las costas de Cuba (176). En América del Sur se han catalogado el 6,8 por ciento del total (80); en Extremo Oriente y Australia, el 5,4 %, en especial en las costas de Filipinas, donde se concentran 50 naufragios y, por último, en el norte de África existe constancia de 21 hundimientos.

El informe señala que en ocho de cada diez de los registros se conoce la fecha del naufragio. Por siglos, es el XVIII el que se han documentado mayor número de hundimientos, con 390, mientras que le siguen en orden descendente los siglos XX (307), XIX (239), XVI (238) y XVII (147).

Entre los siglos XIII y XV se han catalogado 16 naufragios, si bien los archivos de la Armada custodian documentación original desde 1767, por lo que Defensa afirma que las entradas anteriores a esa fecha son menores y proceden de fuentes documentales secundarias y bibliográficas. Entre estas últimas destacan las obras del marino e historiador naval Cesáreo Fernández Duro, publicadas en la segunda mitad del XIX.

Otra referencia significativa presente en la base de datos es la tipología del barco, un dato conocido en el 84 por ciento de los casos, y que comprende más de 50 modalidades diferentes, desde pequeñas embarcaciones pesqueras hasta barcos comerciales y de guerra.

Gran número de pecios del S. XVIII
Así, el navío, buque de combate por excelencia del siglo XVIII, es del que se han consignado mayor número de naufragios, con 182; seguido por el laúd (141), una embarcación pesquera; el vapor (140), en sus distintas configuraciones como correo, trasatlántico, mercante o de ruedas; la nao (101), que formó la base de las flotas que aseguraron la navegación con las Indias hasta la segunda mitad del siglo XVII; y la fragata (98), buque de menor porte que los navíos, que apareció en el siglo XVII y se adaptó en los siglos posteriores a la aparición del vapor y a la navegación moderna.

Defensa ha resaltado que los datos recogidos pueden ser de gran valor para futuras investigaciones sobre la búsqueda e identificación de pecios, y también servirán como medida preventiva para proteger el patrimonio subacuático de la amenaza del expolio.

Así se ha puesto de relieve recientemente en el litigio contra la compañía Odyssey Marine Exploration. La aportación del Archivo General de la Marina contribuyó a que un tribunal estadounidense fallara hace un año a favor del Gobierno de España

Financiado por la Subdirección General de Publicaciones y Patrimonio Cultural del Ministerio de Defensa, el trabajo ha sido coordinado por el Subsistema Archivístico de la Armada y se ha llevado a cabo inicialmente en tres de los siete archivos de la Armada: el Archivo General de la Marina Alvaro de Bazán, en Viso del Marqués (Ciudad Real); el Archivo del Museo Naval, en Madrid; y el Archivo Naval de Cartagena, en Murcia.

(Fuente: La Razón)

13 de marzo de 2012

El naufragio de 1724 que hizo emerger la arqueología subacuática en España

Carlos León recuerda cómo logró financiar una excavación y la muestra sobre la Flota de Azogue que recibió 350.000 visitas
Carlos León, arqueólogo subacuático, en una imagen de archivo.
Además del caso Odyssey, un desastre de permisividad que acabó en expolio, hay un naufragio, acontecido en 1724, que cambió las cosas y demostró que en España se puede hacer buena arqueología subacuática sin tirar de dinero público. Hubo hace más de una década una gran exposición, financiada con dinero privado y que supuso el primer acercamiento científico a los métodos de construcción de losgaleones. Su responsable, Carlos León, arqueólogo y buzo profesional, rememora aquella experiencia, mientras prepara su siguiente y maravilloso proyecto.

León se lamenta: «Tanto caso Odyssey, tanto pirata y tanto tesoro de monedas para un lado y para otro, ha desvirtuado la esencia de laarqueología: una actividad científica cuyo objetivo es la investigación, la conservación y la difusión del patrimonio histórico y arqueológico, ya sea en medio de una ciudad en forma de catedral gótica o bajo el mar en forma de barco hundido».

Pero como responsable de uno de los proyectos más ambiciosos llevados a cabo en España, y con financiación privada, sabe que «el éxito de la arqueología submarina está en la equilibrada combinación entre la iniciativa estatal y la privada».

Ancla del galeón hundido en 1724 por un huracán
 en República Dominicana.
Cultura-Defensa: el ejemplo de Francia
A través de la colaboración entre el Ministerio de Cultura y el de Defensa, León espera que imitemos el caso francés: «el barco de investigaciones arqueológicas submarinas Archeonaute es militar mientras que losarqueólogos pertenecen al CNRS, algo así como nuestro CSIC». Es lo mismo que ocurre con el Hesperides en la investigación oceanográfica española. «Este esquema funciona, tiene buenos resultados a medio y largo plazo y un óptimo aprovechamiento de los recursos económicos y los medios técnicos».

Además, subraya el arqueólogo, «genera una excelente imagen de España fuera de nuestras fronteras y entre la comunidad científica, como las antiguas expediciones ilustradas del siglo XVIII». Para él esto no es ajeno al Plan Nacional de Arqueología Subacuática y el famoso Libro Verde.

«La iniciativa privada también puede funcionar»Nadie como Carlos León para saber la verdad que subyace en esta afirmación: «La iniciativa privada es más complicada pero también puede funcionar. Al menos a mi me ha funcionado en varios casos. Uno de ellos fue el de los Galeones de Azogue. Para ello me remonto al año 1994, cuando el gobierno dominicano contacta con nosotros, Cruz Apestegui, Manu Izaguirre y yo, para que estudiemos la construcción naval de dos galeones españoles hundidos en la bahía de Samaná, excavados legalmente por un buscador de tesoros americano en el año 1975».

A pesar de ir a excavar el pecio después de que un cazatesoros lo hubiera explotado, el proyecto valía la pena «tanto por la cantidad y calidad de los restos conservados bajo el agua, como por la excelente información escrita que localizamos en el Archivo General de Indias de Sevillasobre las dos embarcaciones: San José alias La Tolosa y Nuestra Señora de Guadalupe».

¿Y cómo se involucró la iniciativa privada? «Por la Fundación La Caixa, a través de su director Luís Monreal, y el Museo de la Ciencia de Barcelona, con el profesor Jorge Wagensberg a la cabeza». El potencial de este hallazgo superó las expectativas y se decidieron a apoyar, primero, las dos campañas de investigación bajo el agua; en segundo lugar, varias publicaciones junto a la prestigiosa editorial Lunwerg con los resultados, y finalmente, «y ahí es donde realmente centraron susesfuerzos económicos -recuerda Carlos León-, generando la exposición temporal “Huracán, 1724”, que permaneció un año en el Museo de la Ciencia de Barcelona y otro en el entonces recién inaugurado CosmoCaixa de Madrid».
La tragedia de dos galeones
Muchos cientos de miles de visitantes disfrutaron de la historia naval recuerada y la aventura y desventura de aquellos marinos empujados por un huracán nocturno hacia el naufragio. Vajillas, utensilios y todo dipo de detalles sobre la vida a bordo evocaban para el público la tragedia.

León recuerda que, después de dos años buceando, «trajeron las mejores piezas halladas en ambos galeones: joyas, monedas, ánforas, armas, objetos religiosos, instrumentos de navegación, utensilios de la tripulación ... Se hicieron grandes maquetas, se creo una reconstrucción a escala real de la popa del Guadalupe, se instalaronacuarios recreando la fauna y flora de la zona, se construyó una escenografía del camarote del capitán del barco antes y después de su hundimiento, y otra del pañól de la pólvora con ratas de verdad». Quien la visitó no la ha olvidado.

Fue una exposición inolvidable. Se vendieron más de diez mil ejemplares de los tres libros de la exposición (el catálogo de Lunwerg, un cómic de la editorial Sinsentido y una novela publicada por Plaza y Janés), hubo conferencias y un enorme impacto en la prensa, radio y televisión.

Lo más importante, para el arqueólogo: «terminada la exposición, las piezas de estos dos barcos españoles volvieron sanas y salvas a Santo Domingo, donde siguen expuestas en el Museo de las Casas Reales y en el Faro a Colón, y nadie se plantea, ni se planteó en su momento, si las piezas debían quedarse en España, en la República Dominicana, en la Fundación La Caixa, o en casa del buscador de tesoros que localizó los restos en 1975». Están donde tienen que estar.
Importa la historia
 Lo que queda es el mejor ejemplo de colaboración entre una fundación sin ánimo de lucro con fines sociales y culturales, un equipo de investigadores de dos países y un gobierno dominicano que supo aprovechar la oportunidad para formar a sus profesionales en esta disciplina científica. Nada que ver conOdyssey y el Nuestra Señora de las Mercedes, ni con Frank Goddio y el San Diego, donde lo importante no es la historia ni la conservación del patrimonio arqueológico sumergido sino los dólares que generó su venta.
(Fuente: ABC / Jesús García Calero)

20 de octubre de 2010

Arqueología submarina: El Gobierno de España planta cara a las grandes empresas de cazatesoros.

Ha sido necesario el escándalo Odyssey, de proporciones internacionales, para que las Administraciones reaccionen ante el expolio sistemático de nuestro patrimonio sumergido.
Entre los variados especímenes de turistas que invadieron las playas españolas del tardofranquismo, infiltrados en aquellas hordas de europeos pálidos y con posibles, Xavier Nieto, el pionero de la arqueología subacuática nacional, detectó un tipo de viajero muy particular. El uso del regulador en las botellas de oxígeno había convertido el submarinismo en una afición normalizada, y algunos franceses, ingleses e italianos alquilaban barquitos de pesca para alejarse de la costa y explorar los fondos. De allí sacaban ánforas, armas o monedas, que vendían a la vuelta sin ningún tipo de reparo. «Se pagaban las vacaciones expoliando. Literalmente». «Aquí se observaba el fenómeno con recelo, pero nadie asumía la responsabilidad de ponerle coto».
En los 80, algunos investigadores denunciaron que el litoral catalán estaba siendo sistemáticamente saqueado por los cazatesoros, el 'atraco' saltó a la prensa, y el Gobierno se decidió a tomar las primeras medidas. La Ley de Patrimonio Histórico incluyó a los yacimientos submarinos. Se abrieron los centros especializados de Cataluña, Murcia y And.alucía. El escándalo sirvió de revulsivo.
  • El caso 'Odyssey', con Greg Stemm y compañía sonriendo tranquilamente a la cámara mientras 'distraían' de Gibraltar 500 millones de dólares en las mismas narices del Gobierno español, puso en evidencia los agujeros del sistema y, de paso, subió los colores a la autoridad competente
Ha sido necesario otro, éste de proporciones internacionales, para que las administraciones espoleen la investigación y protección del inmenso caudal enfangado que todavía guardan las aguas españolas. El caso 'Odyssey', con Greg Stemm y compañía sonriendo tranquilamente a la cámara mientras 'distraían' de Gibraltar 500 millones de dólares en las mismas narices del Gobierno español, puso en evidencia los agujeros del sistema y, de paso, subió los colores a la autoridad competente.
Ahora de lo que se trata es de resarcirse del golpe económico y moral del 'Nuestra Señora de las Mercedes', cuya suerte todavía se debate en un tribunal de Tampa (Florida).
La 'contraofensiva' española cuenta con varios frentes. Andalucía, por ejemplo, ha sido la primera comunidad autónoma en aplicar un régimen de protección jurídica a los enclaves arqueológicos sumergidos según el protocolo recomendado por la Unesco. Pero el más mediático se abrió con la firma de un convenio entre los ministerios de Cultura y Defensa para implicar unidades militares en la localización de los pecios.
  • El Ministerio de Cultura cree que en la franja marina que une Cádiz y Huelva puede encontrarse hasta el 30% de los restos de naufragios contabilizados en España. Se calcula que en las aguas del Golfo de Cádiz hay 750 galeones hundidos.
De tesoros y lavadoras
La 'campaña piloto', desarrollada en Cádiz entre el 7 de septiembre y el 8 de octubre, ha sentado las bases de un modelo de colaboración que se exportará pronto a otros puntos estratégicos de la costa. Dos cazaminas, el 'Turia' y el 'Sella', con su correspondiente dotación de un centenar de marineros, técnicos y buzos, han rastreado el tramo de litoral que va desde la desembocadura del Guadalquivir hasta Tarifa. La elección de esta zona de prospecciones no es casual. El Ministerio de Cultura cree que en la franja marina que une Cádiz y Huelva puede encontrarse hasta el 30% de los restos de naufragios contabilizados en España. Se calcula que en las aguas del Golfo de Cádiz hay 750 galeones hundidos.
Uno de los robots submarinos empleados en la campaña.


Aunque la ministra Carme Chacón, durante su reciente visita a la Base Naval de Rota, aseguró que los motivos que impulsan la iniciativa son puramente académicos, no sería de extrañar que el Gobierno hubiera tenido en cuenta otras variables más prosaicas para 'seleccionar' el Golfo de Cádiz como primer campo de pruebas. Hace ya 30 años que el arqueólogo norteamericano Robert Max cuantificó en 116.000 millones de euros el montante de oro y plata sumergido en la zona.
  • Sólo en EE.UU. hay 28 grandes empresas dedicadas al rescate de pecios con sofisticados equipos mientras que en España los centros de Arqueología Subacuática ni siquiera disponen de barcos propios. 
El convenio de Cultura y Defensa pretende también atajar una de las críticas habituales de los expertos en la materia: la batalla entre expoliadores y defensores del patrimonio sumergido ha estado siempre condicionada por una clara descompensación de fuerzas. Los 'cazatesoros' (sólo en EE UU hay 28 grandes empresas dedicadas al 'rescate' de pecios) cuentan con sofisticados equipos de barrido lateral, escáneres de ondas acústicas sensibles a los relieves del fondo, magnetómetros y detectores de metales de uso industrial; 'Odyssey', además de un presupuesto multimillonario, disponía de un prototipo de robot Hércules de 16 toneladas, capaz de remover, por control remoto, el légamo marino en busca de pistas fiables. Enfrente, la inmensa mayoría de los Centros de Arqueología Subacuática ni siquiera tiene un barco propio. Los técnicos del CAS de Cádiz salen al mar en zódiac.
En el rastreo de las 350 millas lineales que ha abarcado esta primera campaña, la tecnología militar del 'Turia' y el 'Sella' ha intentado equilibrar la balanza. Se ha utilizado un sónar de alta precisión, originalmente diseñado para la búsqueda de minas, un sondador multihaz y un vehículo de control remoto capaz de manipular piezas a más de 250 metros de profundidad. En el trabajo de campo han colaborado buceadores militares y arqueólogos de la Junta de Andalucía. Los resultados, por ahora, son relativos. La ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, cifró en 128 el número de contactos (posibles pecios) localizados, pero de todos ellos sólo uno se ha catalogado como «importante». Aun así, las autoridades militares recalcaron que son los especialistas en patrimonio los que, con los datos aportados por la Armada, deberán evaluar el alcance de los hallazgos.
Algunos expertos en el tema (Cádiz tiene una larguísima tradición de 'exploradores' oficiosos del patrimonio sumergido), cuestionan abiertamente la versión oficial. Unos creen que es imposible que «después de un mes, con esos medios, y tras haber invertido dos millones de euros, no hayan descubierto ningún naufragio de relevancia. Quizá lo han hecho y esperan la coyuntura adecuada para anunciarlo». Otros opinan que el verdadero objetivo («encontrar oro para las arcas del Estado»), no admite declaraciones públicas, ni luz ni taquígrafos.
El alférez de navío y jefe técnico de la campaña, Daniel González-Aller, fue muy directo cuando habló con la prensa: «Entre los posibles pecios puede haber restos de relevancia..., pero también lavadoras». Para González-Aller, lo importante «es que se ha puesto a prueba un método de trabajo en un área de visibilidad reducida, con corrientes cruzadas y fondos arenosos. Hemos aprendido de cara a futuras campañas».
¿Pero qué buscan?
Tres mil años de historia de la navegación dan para mucho, y los mares y océanos que cercan la Península están sembrados de galeras romanas, drómanas fenicias, buques, carabelas, goletas y galeones. Los pecios constituyen su propia geografía documental, imprescindible para los historiadores, pero también un botín más que suculento para los interesados en lo pecuniario.
  • El investigador Gonzalo Millán del Pozo cree que el total puede ascender a 160.000 millones de euros, el 16% del PIB español, lo equivalente a quitarse de un plumazo casi una tercera parte de la deuda pública del país.
El catedrático Manuel Martín Bueno hizo popular una frase que abarrotó de particulares el Archivo de Indias: «En el Golfo de Cádiz hay más oro que en todo el Banco de España». El investigador Gonzalo Millán del Pozo cree que el total puede ascender a 160.000 millones de euros, el 16% del PIB español, lo equivalente a quitarse de un plumazo casi una tercera parte de la deuda pública del país.
El sónar de la Armada podía haberse topado con los restos, por ejemplo, del 'Santa Cruz', hundido frente a Zahara de los Atunes en 1555 tras sufrir el abordaje de una flota de piratas berberiscos cuando regresaba de América cargado de metales preciosos. O con los galeones 'San Francisco Javier' y 'Nuestra Señora de la Victoria', joyas de la escuadra patria que enlazaban los puertos nacionales con Cartagena de Indias y que fue prácticamente aniquilada por los ingleses en 1656.
El 'San Hermenegildo' y el 'San Francisco' reposan junto a Chiclana; Conil guarda el 'Veracruz' y el 'San Juan Bautista'. La punta de las Palomas, en Tarifa, ejerce de panteón del 'San José' y el 'Nuestra Señora de la Soledad'. Y así, hasta completar cientos y cientos de tragedias ahogadas en algas y cieno.
(Fuente: Ideal)

7 de octubre de 2010

La Armada detecta 128 pecios en el golfo de Cádiz durante la primera campaña arqueológica de su historia

A cuatro millas de la costa gaditana, frente a las aguas de la Base Naval de Rota, permanece hundido uno de los pecios entre los 500 y 800 que atesora el litoral gaditano. Uno de los 128 restos arqueológicos o "contactos" -como les llaman técnicamente desde la Armada- que han sido localizados entre el área de la desembocadura del Guadalquivir y Tarifa, a tenor de la campaña de protección de patrimonio arqueológico subacuático puesta en marcha por el Ministerio de Defensa, el Ministerio de Cultura y la Junta de Andalucía, con la participación del Centro de Arqueología Subacuática (CAS). No se trata delSantísima Trinidad ni del Reina Regente -que aún no han sido localizados-, pero sí de una parte sumergida de nuestra historia, hasta cuyas coordenadas arribó el cazaminas Sella, una de las embarcaciones destinadas a las labores de búsqueda e identificación de los naufragios. 


Desde aquí las ministras de Defensa, Carme Chacón y de Cultura, Ángeles González-Sinde, en compañía del consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Paulino Plata y la delegada provincial de Cultura, Yolanda Peinado, pudieron visualizar las imágenes que de estos vestigios emitía el vehículo de control remoto (ROV), sumergido previamente en las profundidades del apacible Océano del que se pudo disfrutar ayer. Su avanzado mecanismo permitió vislumbrar algunas de las múltiples radiografías realizadas de nuestros fondos durante el primer mes de trabajo, del que se hizo un "exitoso" balance, en este frente abierto hacia la protección de nuestro rico legado histórico subacuático. Según indicó el jefe de campaña, Daniel González Aller, durante estas semanas se han localizado 128 restos arqueológicos o contactos, de los cuales 15 ya han sido identificados y sólo uno -correspondiente a un conjunto de anclas del siglo XVIII-, ha sido declarado de gran interés arqueológico. 


Son los primeros datos de un programa puesto en marcha a fin de completar la carta arqueológica subacuática del litoral español que facilite la localización, identificación y evaluación de los yacimientos. Una labor que, tal y como señaló la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, pretende descifrar las páginas de "ese libro vivo que es el mar, en cuyo lecho está escrita una parte muy importante de nuestra historia". Tras alertar sobre el atractivo que suscitan estos pecios, incidió en la necesidad de protegerlos ante el expolio y en las ventajas que aporta su mayor conocimiento de cara al presente. "La oportunidad de leer este libro sólo surge una vez", dijo. La ministra de Defensa, Carme Chacón, hizo referencia a las bellas palabras de Álvaro Mutis en relación a la vocación, voluntad y obligación de conservar este legado. "Donde unos ven un botín, nosotros vemos historia, donde unos ven oro, nosotros encontramos patrimonio y donde unos quieren expoliar, nosotros queremos conservar". Y aunque avanzó que ninguno de los hallazgos responde a los emblemáticos buques -Reina Regente y Santísima Trinidad- de cuyas búsquedas partió el ambicioso proyecto, resaltó la valiosa "experiencia" adquirida a la hora de completar el trabajo de futuro, "que con el tiempo permitirá que la arqueología subacuática deje de ser una asignatura pendiente".


Por su parte el consejero de Cultura, Paulino Plata, destacó la importante labor de coordinación entre las distintas administraciones participantes, antes de valorar la riqueza de este patrimonio sumergido, "de los más ricos del mundo". "Pocos países cuentan con esta historia y pocos tienen el interés de España por protegerla", aseguró. El consejero señaló la atención que desde siempre ha prestado el gobierno andaluz a esta labor de protección, como muestra la creación del Centro de Arqueología Subacuática (CAS) en el año 1997 y la puesta en marcha de las cartas arqueológicas de los fondos. Labor que ha permitido la pionera declaración de Bien de Interés Cultural de 56 zonas protegidas y la declaración de 42 zonas de servidumbre. Un número de yacimientos que puede ampliarse con este proyecto. Y es que el convenio firmado entre los ministerios de Cultura y Defensa ha puesto sobre la mesa los medios materiales y humanos necesarios, así como los fondos documentales de que dispone la Armada, en la protección de estos vestigios. 


Concretamente han participado en esta campaña que mañana concluye los cazaminas Turia -del 8 a 17 de septiembre- y Sella -del 20 de septiembre al 7 de octubre-, así como la lancha del Instituto Hidrográfico de la Marina Escandallo. Más de un centenar de marinos, además del equipo mixto de buceadores procedentes de la Unidad de Buceo de la Flotilla Contra Minas y del CAS, han trabajado mano a mano en el proyecto con minuciosos sistemas de detección. Entre ellos, un sonar de profundidad variable -para la detección, localización y clasificación de objetos sobre el fondo marino-, un vehículo de control remoto ROV Pluto Plus -para la identificación mediante cámaras de televisión de los restos detectados-, un sondador multihaz -para los trabajos de mapeo y visualización de los fondos- y un sónar de barrido lateral -equipo portátil de alta resolución-. Este convenio, en el que se han invertido más de dos millones de euros , se enmarca en el Plan Nacional para la Protección del Patrimonio Arqueológico y forma parte de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático de la Unesco que España ratificó en 2005. Una primera campaña enmarcada en la actividades previstas en el Protocolo General sobre colaboración y coordinación en este ámbito suscrito en julio de 2009 en Cartagena. Ahora, sólo falta ahondar en los primeros resultados de este rastreo por el libro del rico legado sumergido del litoral español, andaluz y gaditano.
(Fuente: Diario de Cádiz)

7 de septiembre de 2010

La Armada zarpa mañana en defensa del patrimonio sumergido: es la primera consecuencia de la primera política de Estado real para evitar el expolio de los cazatesoros

Varios buques de la Armada Española comienzan mañana día 8 las operaciones en el Golfo de Cádiz con el fin de cooperar de manera activa -e inédita en nuestro país- en la defensa del patrimonio sumergido.
El arranque del convenio firmado ahora hace algo más de un año por las ministras de Defensa y Cultura, Carmen Chacón y Ángeles González Sinde, tuvo que salvar algunos escollos competenciales con la Junta de Andalucía, de ahí la tardanza. Pero la capacidad de diálogo de las partes implicadas ha puesto en marcha la primera política de Estado real para evitar el expolio de los cazatesoros en aguas españolas.
Así se vivió el caso Odyssey, en medio de la descoordinación de nuestras autoridades, con una polémica amarga que terminó en expolio, el de «La Mercedes» -al menos el de ese barco, puesto que los cazatesoros anduvieron 6 años «probando sus equipos» en aguas del Estrecho de Gibraltar con un control que acabó verificándose insuficiente-.






Foto: Cazaminas "Turia".




El lado verdaderamente positivo es que España ha incluido su historia naval entre las prioridades de la política cultural. Y que el Plan Nacional pone a prueba ahora la colaboración de la Junta con el Centro de Arqueología Subacuática de Cádiz y el Ministerio de Cultura para que la campaña que durará un mes se convierta en una rutina que permita el conocimiento exhaustivo de los fondos arqueológicos de nuestras costas. Para subrayarlo, se espera la visita de las ministras de Defensa y Cultura a los buques durante este mes de septiembre.
Los mejores medios
El objetivo principal de la campaña es realizar «la búsqueda, e identificación cuando sea posible, de naufragios en la plataforma continental del Golfo de Cádiz en el área entre la desembocadura del Guadalquivir y Tarifa, hasta una profundidad de 200 metros», informó la Armada en una nota esta mañana. «Buceadores de la Armada también participarían si fuese necesario».
Seguramente se identificarán irregularidades con el sónar de barrido lateral para posteriormente identificar si pertenecen a naufragios históricos documentados. Odyssey ya estudió un millar de esas irregularidades durante sus andanzas en la zona, sobre todo en el Mar de Alborán.
«Con la información obtenida se pretende elaborar una Carta Arqueológica Subacuática, que facilite la localización, identificación y evaluación de los yacimientos, valorando asimismo el riesgo al que están sometidos» continúa.

La Armada ha puesto a disposición del proyecto «sus Archivos Históricos, así como modernas unidades navales con personal muy cualificado y experimentado, pertenecientes a la Fuerza de Acción Marítima, bajo el mando del almirante Emilio José Nieto Manso», concluye.
Los cazaminas «Turia» y «Sella», y la lancha del Instituto Hidrográfico de la Marina «Escandallo», serán las primeras unidades involucradas. Los cazaminas, cuya base habitual es Cartagena, estarán basados en la Estación Naval de Puntales durante su despliegue.
(Fuente: ABC.es)

22 de junio de 2010

Un paso adelante para la protección del patrimonio subacuático español: El Libro Verde


El Ministerio de Cultura, el Ministerio de Defensa y la Junta de Andalucía han acordado iniciar las actuaciones para la protección conjunta del patrimonio subacuático de la comunidad. Entre estas acciones destaca la realización por parte de buques de nuestra Armada de prospecciones geofísicas con un objetivo muy preciso: localizar, identificar y evaluar yacimientos arqueológicos subacuáticos y establecer medidas concretas de protección frente a daños de cualquier tipo y expolios. La fecha prevista para el inicio de estos trabajos será en septiembre en la zona de la Bahía de Cádiz.
Para ello, se constituirá la Comisión Mixta prevista en el acuerdo entre ambos ministerios. La decisión se tomó un día después de la presentación del Libro Verde del Plan Nacional de Protección del Patrimonio Cultural Subacuático Español en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQUA, Cartagena).

Estos trabajos responden a los principios establecidos en el Anexo de la Convención para la Protección de Patrimonio Cultural Subacuático de la UNESCO que defienden como paso previo a cualquier actuación arqueológica el desarrollo de los inventarios. Esta misma filosofía se recoge también en el Plan, cuyo Comité Científico celebrará su primera reunión la semana que viene.

A continuación publicamos los enlaces a los diferentes capítulos del "Libro Verde":

Páginas de créditos.

Índice.

Introducción.

Presentación.

El patrimonio cultural subacuático en España

La situación de la arqueología subacuática española.

La documentación del patrimonio cultural subacuático español.

La protección jurídica.

Las intervenciones arqueológicas.

La conservación del patrimonio cultural subacuático.

La formación de personal.

La difusión.

Propuestas de actuación prioritaria en el Plan Nacional de Protección del Patrimonio Cultural Subacuático Español.

19 de junio de 2010

La Armada y la Guardia Civil protegerán los yacimientos sumergidos mientras se hace esperar la devolución de piezas de "Odyssey" al Estado español

Inventariar y proteger física y jurídicamente el rico patrimonio sumergido en aguas de jurisdicción española son parte de las propuestas de 'Libro verde' del Plan Nacional de Protección del Patrimonio Cultural Subacuático que la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, presentó el martes en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática ARQUA en Cartagena. La ministra confirmó que tanto los buques de la Armada como de La Guardia Civil velarán por la protección de estos yacimientos,  esquilmados en los últimos años por la desidia y unas poderosas empresas de cazatesoros que han operado con relativa impunidad. Será en virtud del convenio que suscriban Cultura y la Guardia Civil y la reactivación del acuerdo que el departamento de González-Sinde mantiene con Defensa hace un año  


Coordinado por Rafael Azuar, el 'Libro verde' que fija la  política estatal en  este ámbito, es el fruto de dos años de trabajo de una comisión de especialistas formada por expertos de Cultura vinculados al Museo Nacional de Arqueología Subacuática, Comunidades Autónomas y Universidades, "para analizar la situación de la arqueología subacuática en España y establecer programas que mejoren la gestión de ese patrimonio sumergido".   


La Armada valora en más de 100.000 millones de euros el valor del oro y la plata sumergidos en aguas españolas  




El valor de los cargamentos en los barcos hundidos, según un documento militar, elaborado hace un año en el marco del Plan Nacional para la Protección del Patrimonio Arqueológico Subacuático Español, es similar al actual déficit público reconocido por el Estado. La Armada valoró en más de 100.000 millones de euros el valor del oro y la plata bajo las aguas españolas. Mientras estos tesoros siguen bajo el mar, el precio del oro alcanza cotas inéditas por encima de los 1.254 dólares la onza.
El informe de la Armada advirtió que la decisión de preservar del expolio los tesoros hundidos en nuestras aguas y la estimación de que habría sumergidas al menos 2.000 toneladas de este metal precioso -valoración considerada como "conservadora" por algunos historiadores- podría poner relanzar las actividades de cazatesoros, dado el alto precio alcanzado por el oro.

Gran riqueza submarina

El texto, publicado entonces por la revista 'Atenea', afirmaba que se tiene constancia de este gran tesoro por los "manifiestos de carga" que se conservan en distintos archivos históricos, principalmente el Archivo General de Indias (Sevilla) de los buques hundidos en aguas españolas. Sin embargo, los historiadores saben que esos datos se manipulaban para pagar menos impuestos.
El Plan Nacional de Arqueología Subacuática establecía que la Armada se encargara de lostrabajos de búsqueda y localización de los pecios, según algunas fuentes por decisión personal del propio presidente José Luis Rodríguez Zapatero. La Armada, además de disponer de buques y medios técnicos adecuados para ello, habría de garantizar la seguridad de los pecios.
La Armada quedó, por tanto, encargada de crear el primer mapa de los fondos marinos con las localizaciones de cientos de pecios. Sin embargo, esa información permanecerá como secreto de Estado para mantenerla a salvo de organizaciones de cazaterosos como Odyssey Marine Exploration (OME). De momento, se desconoce si se ha avanzado en esas investigaciones.

La devolución se hace esperar

Odyssey extrajo 500.000 monedas de oro de los restos de un navío hundido en aguas del Golfo de Cádiz, Nuestra Señora de las Mercedes, un botín valorado en 350 millones de dólares. Hace un año, un juez de Tampa (EE UU) condenó a la empresa a devolver el tesoro al Estado español, que le había demandado al considerar que el oro estaba en aguas españolas y además pertenecía al cargamento de un barco militar con "inmunidad soberana".
La devolución aún no se ha hecho efectiva, pese a la sentencia judicial condenatoria, dado que la empresa estadounidense ha presentado ante el Undécimo Tribunal de Apelaciones de EEUU, con sede en Atlanta, una nueva apelación basada en un informe contrario a la orden judicial de un juez de Tampa (Florida) para que entregue a España un tesoro valorado en 500 millones de dólares. Odissey, en cualquier caso, ha sido acusada de expoliar una treintena de pecios en el Mar de Alborán, todos bajo bandera española.
Hace ya cinco años, la empresa norteamericana See Hunt, también dedicada al rescate de tesoros, calculó que en el fondo de nuestras costas reposan unos 3.000 barcos, incluidos fenicios y romanos. Tan sólo de la época colonial, de 1492 a 1898, See Hunt estimó en 2006 que existen en los pecios en aguas españolas unos 800 toneladas de oro y 12.000 de plata, valoración que prácticamente coincide con la realizada por la Armada.

Derecho del Hallador

Esa estimación también coincide con la de Claudio Bonifacio, investigador en el Archivo de Indias y autor del libro 'Galeones con tesoros', obra en la que se ofrece una exhaustiva información sobre cientos de pecios, su carga y su supuesta posición.
Según las leyes españolas, todo resto arqueológico submarino encontrado de manera fortuita está protegido por el Derecho de Hallador: quien encuentra un pecio tiene derecho al valor económico del 50% de su cargamento. El otro 50% es propiedad del país armador. Pero en aguas españolas, el rescate sólo puede hacerse con permiso del Gobierno.
En las aguas del Golfo de Cádiz y del Mar de Alborán, donde trabajó la empresa Odyssey desde 1998, se acumulan más de 500 pecios, según el historiador Martín Almagro-Gorbea, integrante de la Real Academia de Historia, organismo que ha exigido al Gobierno una defensa clara de este patrimonio histórico. En la costa americana, la estimación apunta a unas 700 galeones españoles.
El cazaterosos español Luis Ángel Valero Bernabé (Madrid, 1954), sin embargo, defiende que el Gobierno debería facilitar su búsqueda y rescate. ?Mientras que en Reino Unido premian a quien encuentra un pecio, en España, hacerlo, te puede mandar a la cárcel?, afirma.  (eleconomista.com)