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22 de julio de 2014

Los arqueólogos encuentran un "edificio singular" en el poblado ibérico de La Bastida de Les Alcusses (Valencia)

Según el arqueólogo Jaime Vives, uno de los directores de la excavación, "el nuevo edificio desvela una arquitectura especial, en la que hay una escalera y decoraciones arquitectónicas con barro trabajado, enlucidas y encaladas --pintadas de blanco--". "Lo que es no lo sabemos, pero sí lo que no es. No es una casa o vivienda al uso, como las que ya se conocen. No hay nada igual en toda La Bastida, ni en los poblados coetáneos de la zona".
El poblado ibérico de Los Alcusses tiene una extensión de cuatro hectáreas, de las que ya se ha excavado un tercio.
Un equipo de 15 arqueólogos dirigido por Helena Bonet y Jaime Vives Ferrándiz ha finalizado la campaña de la Diputación de Valencia en 'La Bastida de les Alcusses' de Moixent y ha descubierto un nuevo edificio, según ha informado la corporación provincial en un comunicado.

La Diputación de Valencia ha explicado que La Bastida tiene una historia "compleja" en la que se diferencian con claridad cuatro fases distintas de ocupación o habitación. Desde hace casi 25 años, el Servicio de Investigación Prehistórica (SIP) desarrolla un proyecto de puesta en valor de la Bastida en colaboración con la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Moixent.

UN EDIFICIO SINGULAR
Las dimensiones del nuevo edificio descubierto en esta campaña aún no se pueden calcular porque sólo se ha sacado a la luz una fachada, un muro, "pero ya desvela una arquitectura especial, en la que hay una escalera y decoraciones arquitectónicas con barro trabajado, enlucidas y encaladas --pintadas de blanco--". "Lo que es no lo sabemos, pero sí lo que no es. No es una casa o vivienda al uso, como las que ya se conocen. No hay nada igual en toda La Bastida, ni en los poblados coetáneos de la zona", ha explicado el arqueólogo.

Jaime Vives ha comentado que aún falta investigar y comparar con más zonas, excavar más, para poder responder a los grandes interrogantes que ha abierto el descubrimiento de la singular construcción que presenta una planta inusual de lados redondeados.

Según ha explicado el codirector de la excavación, Jaime Vives, "después de tres años de excavación y estudio de las fases de habitación podemos aseverar que hay cuatro amortizaciones --o reformas-- de estructuras y es posible que también hayan sido habitadas por gentes distintas, sobre todo en las etapas anterior y posterior al gran incendio que arrasó y destruyó el poblado".

CUATRO ESTRUCTURAS URBANAS CONSECUTIVAS
Además, ha insistido en que los últimos hallazgos "no cambian" la cronología o fechas de ocupación con las que se estaba trabajando, desde finales del siglo V a. C. hasta mediados del IV a. C, sino que lo nuevo en esa franja temporal es "que hay más historia, hay más cosas que han pasado en un mismo poblado. Lo relevante es la certeza de que ha habido cuatro grandes estructuras urbanas sucesivas".

El poblado de La BAstida en el S. IV a.C.

El poblado de Les Alcusses, fundado por los íberos en la cima de la montaña, tiene una extensión de cuatro hectáreas, de las que ya han sido excavadas aproximadamente un tercio, y fue protegido por sus moradores por una muralla con cuatro puertas y tres torres.

OTRO EDIFICIO DE CRONOLOGÍA DISTINTA
Desde hace tres años, los trabajos de excavación se centran en las inmediaciones del Puerta Oeste, donde, además de detectar las fases de habitación, también han hallado un edificio singular, muy próximo al gran horno culinario descubierto el año pasado, aunque con cronología distinta.

Además, tras tres semanas de excavación, lo próximo es procesar toda la información, todas las piezas y hallazgos obtenidos. "Nos llevará meses estudiar todo el material y plantear una estrategia de excavación para ver el edificio en su totalidad y qué tiene realmente"ha señalado.

Casi todas las piezas halladas en la zona excavada son objetos cerámicos --tinajas, platos, ollas--, muchos de ellos con productos alimenticios entre los que abundan los higos. Asimismo, ha explicado que también han encontrado algunos objetos de metal --de plomo o bronce-- como algunas fíbulas --imperdibles para sujetar la ropa-- o pequeños punzones, pero en todo caso "son objetos muy fragmentados", ha apuntado Vives.

(Fuente: Europa Press)

14 de febrero de 2013

Recuperan piezas feno-púnicas en el yacimiento íbero de Carmoxen (Valencia)

La Sección de Estudios Arqueológicos Valencianos descubrió en el campo de trabajo de Moixent tres piezas de adscripción feno-púnica con dataciones que fluctúan entre los siglos IV y III a. de C. El ánfora restaurada estaba destinada a contener salazones u otros productos como aceite y vino.
José Aparicio junto al ánfora recuperada. Foto: Diputación de Valencia.
La actividad investigadora de la Diputación Provincial de Valencia, que comenzó oficialmente el año 1927, continua sin interrupción actualmente, tanto desde el Museo de Prehistoria como de su Sección de Estudios Arqueológicos Valencianos –SEAV-, estudiando científicamente los yacimientos arqueológicos valencianos, tras los trabajos de excavación correspondientes, así como los materiales que se obtienen en los mismos y que en realidad son los documentos que permiten la realización de los estudios.

Dichos materiales, además del estudio, exigen trabajos previos para su limpieza, dado que aparecen generalmente en el subsuelo cubiertos de tierra y, generalmente, con adherencias calcíticas que llevan las aguas al disolver las rocas y tierras calcáreas tan abundantes en nuestra Comunidad), consolidación y restauración subsiguiente.


Los frutos de Carmoxen

Los últimos trabajos se han realizado sobre materiales procedentes de las excavaciones de la Sección de Estudios Arqueológicos Valencianos en la ciudad ibérica de Carmoxen, en término de Moixent, en cuyo término municipal la dirección de la SEAV realizó la mayor parte de los trabajos que permitieron a La Bastida, el gran poblado ibérico destruido en el siglo IV antes de Cristo, convertirse en el gran museo arqueológico y lección permanente de Historia que es hoy.

Carmoxen, cuyo cementerio –necrópolis- ibérico ha proporcionado singulares materiales de la Etapa Orientalizante de la Escultura Ibérica, que aporta datos de primerísima mano para suponer la destrucción masiva de monumentos funerarios a través de la primera revolución social que registra nuestra historia, debe registrar también en su urbanismo rastros de dicho movimiento y, también y necesariamente, la evolución cronológico-cultural obtenida en la necrópolis.

Las excavaciones realizadas por la SEAV en esta ciudad así lo han constatado y las excavaciones del año pasado pusieron al descubierto tramas urbanas de dos ciudades superpuestas y la posibilidad de una tercera más profunda.

Los materiales también confirman las cronologías de la necrópolis pero, además, permiten recuperar singulares materiales arqueológicos, siendo, lo más espectacular, el hallazgo de tres ánforas de adscripción feno-púnicas con dataciones ahora en estudio pero que fluctúan entre los siglos IV y III a.C.

Primera ánfora restaurada

Una de las tres piezas ha sido restaurada hábilmente por el equipo que colabora con la SEAV, formado por Miquel Herrero Cortell, Clara Zanón Pastor, Nemesio Jiménez Jiménez y Laura Egido Alcaide, con estudios suficientes en la materia, titulación adecuada y la especialización precisa.

La pieza ahora restaurada y recompuesta es un ánfora destinada probablemente a contener salazones y se corresponde con la tipología T.8.2.1.1 de J. Ramón, aunque pudo contener otros productos como vino o aceite. Se encontró completa aunque agrietada por el peso de las tierras, lo que ha ocasionado un buen esfuerzo para eliminar sales y carbonatos para permitir su perfecto ajuste. Tiene forma cilíndrica con base apuntada y ensanchamiento en la parte próxima a ella -su tercio inferior- y dos asas de forma semicircular cerca del borde alargado y ligeramente exvasado al exterior.

Las excavaciones del SEAV

Las excavaciones arqueológicas que el SEAV de la Diputación de Valencia viene realizando en la ciudad ibérica de Carmoxen, situada en el término de Moixent (Valencia), dieron nuevos frutos en la campaña de 2012 en que se encontraron las primeras muestras de su trama urbana.

Desde principios de siglo es conocido este paraje por haberse encontrado en él uno de los más famosos tesoros de plata de época bárquida y, desde principios de los años setenta por las esculturas en piedra de época orientalizante, siglos VI y V antes de Cristo, que realizó la dirección del SEAV de la Diputación Provincial.

En esta necrópolis se enterraron los más pudientes habitantes del Castellaret, de ahí el interés de la Diputación de Valencia por adquirir el poblado y la necrópolis por ser uno de los conjuntos más importantes del mundo ibérico.

Hasta el momento no había sido posible su localización. La excavación en profundidad y en extensión había permitido recoger ingentes cantidades de cerámica ibérica y de importación griega desde el siglo VI al I antes de Cristo, pero entre tierras probablemente deslizadas por la ladera.

El primer recinto amurallado

En esta campaña se ha encontrado, ya, el primer recinto murado, con tres lienzos de piedra en seco en el primer nivel, uno de los cuales forma medianera con un segundo recinto.

Con más de un metro de alzada el zócalo, el resto se levantaba hasta la techumbre con adobes, con restos claros de los mismos. Se ha datado en el siglo III-II antes de Cristo.

Un tercer nivel contiene una nueva trama urbana, bajo la primera naturalmente, datada provisionalmente en los siglos IV y V. Dos ánforas de adscripción greco-púnicas, más cerámicas ática de figuras rojas y negras nos remiten a los siglos IV y V.

(Fuente: Diputación de Valencia)

29 de octubre de 2012

Localizan en Valencia el poblado íbero de Carmoxen

En la última fase de excavaciones se han localizado tres ánforas, probablemente fenicias, de los siglos IV y V a. de C. Junto con su cementerio (necrópolis) inmediato, en el Corral de Saus, el yacimiento de Moixent constituye uno de los conjuntos más completos y espectaculares del mundo ibérico.
El Dr. Aparicio Pérez con parte de su equipo examinan una de las piezas
halladas en la excavación. Foto: 
Las excavaciones arqueológicas que el Servicio de Arqueología de la Diputación Provincial de Valencia (SEAV) está realizando en la ciudad ibérica de Carmoxen, situada en término municipal de Moixent (Valencia), están dando sus frutos e iniciada la campaña de 2012, se han encontrado las primeras muestras de su trama urbana.

La ciudad, que se extiende por la ladera meridional de la Sierra de Engue elra en el Valle del Cáñoles, paraje conocido como Garmoixent o Gramogente en la actualidad, en la partida de La Solana, ocupa una superficie superior a los cien mil metros cuadrados. Junto con su cementerio (necrópolis) inmediato, en el Corral de Saus, constituye uno de los conjuntos más completos y espectaculares del mundo ibérico.

Situada en la cabecera del Río Cáñoles, valle que se extiende de oeste a este desde Albacete hasta la Ribera Alta, el paso más idóneo desde el Mediterráneo al centro peninsular y a Andalucía, de ahí que por aquí se trazara la Vía Augusta, forma conjunto con otras dos ciudades inmediatas, la Mola Torró o Sto. Domingo y el Frare. Cerca, la Bastida de les Alcusses, durante los siglos V y VI antes de Cristo, visible desde el Castellaret, compartió tiempo y debió mantener relaciones.

Paraje conocido desde principios de siglo
Desde principios de siglo es conocido este paraje por haberse encontrado en él uno de los más famosos tesoros de plata de época bárquida y, desde principios de los años setenta por las esculturas en piedra de época orientalizante, siglos VI y V antes de Cristo, que realizó la dirección del SEAV de la Diputación Provincial.

En esta necrópolis se enterraron los más pudientes habitantes del Castellaret, de ahí el interés de la Diputación Provincial por adquirir el poblado y la necrópolis por ser uno de los conjuntos más importantes del mundo ibérico.

El Castellaret ha sufrido graves alteraciones tras dos mil años de abandono y transformación en terrazas de cultivo, por ello las excavaciones ofrecen muchos inconvenientes a la hora de identificar lo que corresponde a hormas de los campos o a muros ibéricos, siendo las excavaciones labor imprescindible para su delimitación.

Su trama urbana, de asentamiento en ladera, debe ofrecer vestigios desde el siglo VI a la Romanización cuanto menos y los trabajos han ido en su busca.

Hasta el momento no había sido posible su localización. La excavación en profundidad y en extensión había permitido recoger ingentes cantidades de cerámica ibérica y de importación griega desde el siglo VI al I antes de Cristo, pero entre tierras probablemente deslizadas por la ladera.

El primer recinto amurallado
En esta campaña se ha encontrado, ya, el primer recinto murado, con tres lienzos de piedra en seco en el primer nivel, uno de los cuales forma medianera con un segundo recinto.

Con más de un metro de alzada el zócalo, el resto se levantaba hasta la techumbre con adobes, con restos claros de los mismos. Se ha datado en el siglo III-II antes de Cristo.

Un tercer nivel contiene una nueva trama urbana, bajo la primera naturalmente, datada provisionalmente en los siglos IV y V. Dos ánforas de adscripción greco-púnicas, más cerámicas ática de figuras rojas y negras nos remiten a los siglos IV y V.

La investigación, ya en curso, permitirá mayores precisiones, para la cual el Dr. Aparicio Pérez cuenta con la colaboración de Clara Zanón Pastor, Miquel Herrero Cortell, Nemesio Jiménez Jiménez, Laura Egido Alcaide y Paola Zincone.

2 de septiembre de 2012

Excavaciones en Requena revelan un asentamiento rural íbero de los siglos I-II a.C.

El equipo de investigación trabaja en el yacimiento Casa de la Cabeza desde 2009 cuando se diferenciaron dos sectores, en uno de los cuales se halló un área de trabajo con dos almacenes, espacios abiertos y restos de metalurgia. 
Los restos arqueológicos encontrados en el yacimiento Casa de la Cabeza de Requena (Valencia) han revelado estructuras de un asentamiento rural, de ocupación corta, comparable al de una granja en una antigua ciudad ibérica y que datan del periodo de los siglos I-II antes de Cristo.
El yacimiento íbero de Requena sigue aportando datos sobre
esta cultura en el área mediterránea. Foto: Diputación de Valencia

Según un comunicado de la Diputación de Valencia, el equipo de investigación trabaja en la zona desde 2009 cuando se diferenciaron dos sectores, en uno de los cuales, al año siguiente, se halló un área de trabajo con dos almacenes, espacios abiertos y restos de metalurgia.

El otro sector constituye la plataforma principal del yacimiento y según ha explicado uno de los directos de los trabajos de exploración, David Quixal, piensan que "constituiría el hábitat principal del poblado, donde se han encontrado estructuras más complejas".

Para Quixal, becario de investigación del Museo de Prehistoria, el estado de conservación de los restos "no siempre es el deseado", aunque se intuye "una planta de un edificio, tipo granja".

Los trabajos han permitido descubrir también estructuras auxiliares como posibles hornos, una cubeta de sal que, según los expertos, "podría ser para transformar alimentos, producir vino o hacer aceite, aunque esto está todavía en fase de estudio".

Los investigadores han detectado una última fase de ocupación corta posterior, en los siglos VIII-XIX, cuando parte del yacimiento "se desmonta para la construcción de un horno islámico, por lo que se produce un contacto cultural".

Los trabajos de este año, concebido como campaña final, se han centrado en delimitar la extensión del yacimiento, conocer bien sus límites e intentar obtener una planta del edificio.
"La superficie general del yacimiento abarca una extensión de 0,15 hectáreas", según Quixal.
El grupo, que trabaja de forma voluntaria en el yacimiento, está formado por ocho personas entre estudiantes valencianos y Erasmus y algún licenciado en arqueología que se alojan, estos días, en la misma aldea.

En el día a día, los voluntarios no sólo excavan, sino que también documentan el material, completan fichas o dibujan lo hallado, lo que a su vez combinan con excursiones a otros yacimientos de la provincia.

El Servicio de Investigación Prehistórica (SIP) del Museo de Prehistoria de la Diputación de Valencia mantiene un año más el programa de excavaciones que, para 2012 cuenta con un presupuesto de 60.000 euros repartido en seis proyectos y cuatro actividades de limpieza y mantenimiento.

El programa de actuaciones en yacimientos valencianos abarca un amplio cuadro cronológico desde el paleolítico inferior hasta la época romana.

Para el próximo mes de septiembre están programadas las excavaciones en la Bastida de les Alcusses en Moixent, la Lloma de Betxí en Paterna y la Cova del Bolomor de Tavernes de la Valldigna.