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23 de enero de 2015

El equinoccio en la Cueva de la Lobera de Castellar (Jaén) podría desentrañar los rituales ibéricos

Los investigadores han estudiado cómo la luz del sol en el ocaso de los equinoccios, al entrar en la cueva principal del santuario ibérico de Castellar (Jaén), proyecta una sombra que evoca a los exvotos, lo que puede dar información crucial sobre el calendario íbero y sus rituales.
Interior de la Cueva de la Lobera en Castellar (Jaén). FOTO: TANQUERAY / "Viaje al Tiempo de los Íberos".
El estudio, desarrollado por las investigadoras del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén Carmen Rísquez y Carmen Rueda, y por el astrónomo del Instituto de Astrofísica de Canarias César Esteban, se ha centrado en la Cueva de la Lobera, enclavada en el citado santuario ibérico.

La investigación, que ha sido publicada en el número anual de la revista Archivo Español de Arqueología -editado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)-, aborda lo que puede ser una "hierofanía" o manifestación de lo sagrado.

César Esteban explica, en una entrevista que visitó el recinto de Castellar, en el que hay varias cuevas en las que se han encontrados cientos de exvotos, figurillas de bronce que pueden representar a los propios devotos, sacerdotes, dioses y otras clases de ofrendas.

Cuando Esteban, especialista en arqueoastronomía, entró en la Cueva de la Lobera percibió que había una abertura a modo de ventana hacia el poniente que parecía alinearse hacia la dirección opuesta, el este, hacia una especie de nicho u hornacina que corresponde a la parte más profunda de la cueva

Además a través de la "ventana" se veía el horizonte, explica el astrónomo.

Sus sospechas de que este alineamiento podía estar relacionado con el ocaso del sol en los equinoccios se vieron confirmadas por fotos obtenidas por Lucas Rubio, del Museo de Arte Ibérico de Castellar posteriormente, y en colaboración con las arqueólogas de la Universidad de Jaén comprobaron el fenómeno.

Dos momentos de la entrada de luz solar en la Cueva-Santiario.
FOTO: INSTITUTO DE ASTROFÍSICA DE CANARIAS.

Unas pocas horas antes de la puesta de sol, la luz entra por la ventana hasta que, en los últimos minutos antes del ocaso, ilumina la hornacina, relata Esteban.

COINCIDENCIAS DEL RAYO DE LUZ CON LA HORNACINA
"Es algo muy llamativo porque solamente durante la puesta de los equinoccios y durante unos minutos se produce la coincidencia entre la forma y las dimensiones de la hornacina y la mancha de luz solar, que adquiere una vistosa coloración rojiza que se va desvaneciendo hasta desaparecer justo al ocaso", detalla el astrónomo.

Pero además Esteban percibió el fenómeno durante dos días seguidos y pudo ver cómo cambiaba la forma que proyectaba la luz solar "de forma perceptible".

"Es algo curioso y nos parece significativo pues nos ayuda a delimitar temporalmente el fenómeno", precisa el investigador, quien recuerda que ya se ha establecido la relación de otros santuarios ibéricos con el equinoccio.

Otro aspecto sugerente de este acontecimiento es la forma que adquiere la mancha de luz proyectada por la abertura, que recuerda ciertas representaciones muy comunes en los exvotos y que podría haber sido recreada artificialmente, según los investigadores.

La forma de la mancha creada por la luz solar recuerda al perfil de un tipo común de figuras íberas, que se interpretan como la representación de una diosa de la fecundidad o una gran sacerdotisa y cuyo ejemplo más conocido sería la Dama de Elche y en todo caso, recuerda Esteban, representaciones similares de cuerpo entero han aparecido entre los exvotos de este santuario.

4 de diciembre de 2012

Un desprendimiento destruye el eremitorio visigodo de Giribaile, en Vilches (Jaén)

Desaparece gran parte de uno de los cuatro complejos del importante eremitorio de este singular enclave arqueológico.
Giribaile, el extraordinario enclave arqueológico ubicado en término de Vilches, que conserva importantes restos ibéricos, romanos, visigodos y árabes, acaba de sufrir otra adversidad irreparable. El desplome de una inmensa masa rocosa ha aplastado buena parte de su eremitorio visigótico, concretamente el oratorio que ocupaba el tercero de los 4 complejos rupestres del antiguo refugio de eremitas ubicados en el farallón de la vertiente sur de la meseta de Giribaile.
Varias personas contemplan el desprendimiento del oratorio
visigodo de Giribaile.
Foto: J.A. García Márquez
El enorme bloque pétreo, cifrado en varios centenares de toneladas, aplastó también algunas viviendas. No hubo que lamentar desgracias personales porque nadie transitaba por el lugar y porque el conjunto de viviendas bajo el farallón rocoso de la meseta que mira al valle del Guadalimar están deshabitadas.

Al parecer el desplome en el conjunto de cuevas conocido como espeluca, ha sido causado por las fisuras que la lluvia, el calor y el paso del tiempo ocasionan en las enormes moles de rocas sedimentarias. Aunque es la versión más extendida, los expertos que en la mañana de ayer domingo se dejaban ver en la zona no descartaban la posibilidad de que las captaciones de agua subterráneas influyan en el desequilibrio geológico que se viene produciendo en la meseta en los últimos 4 años.

Ya en la primavera de 2008 se registró el desprendimiento de otra enorme masa de piedra a la altura del mismo complejo rupestre. «La naturaleza de la roca que sirve de soporte a estas cuevas y los propios procesos físicos a los que está sometida, convierten este entorno en un lugar muy inestable en el que es frecuente la caída de grandes bloques de piedras que se desgajan del frente externo del farallón, dificultando la lectura correcta de los espacios interiores», expresa el arqueólogo Luis María Gutiérrez Soler, autor de la 'Guía arqueológica de Giribaile'.
El profesor Juan Peña en una visita al eremitorio de Giribaile
 a principios de año con periodistas especializados
Foto: SEMER Turismo

Hace más de dos siglos la zona sufrió también graves alteraciones que le fueron atribuidas al terremoto de Lisboa de 1755. En aquella ocasión los daños se llevaron buena parte de estas cuevas, templos naturales del siglo IV, manifestación primitiva de la vida monástica en el mundo cristiano. 

Con una extensión de casi 16 hectáreas, Giribaile se considera clave para el estudio histórico de la evolución del territorio y de las bases sociales de las comunidades iberas. De estratégica ubicación entre los cauces del Guadalimar y el Guadalén, el conjunto mantiene estrecha relación con el centro neurálgico de Cástulo, los santuarios de Castellar y el Collado de los Jardines en Santa Elena.

Necesidad de un estudio geológico
En los próximos días está previsto que al lugar se personen geólogos, historiadores y arqueólogos para estudiar la posibilidad de nuevos desprendimientos. Todos coinciden en la necesidad de hacer un estudio geológico de esta inmensa zona arqueológica que contiene un gran poblado ibérico (oppidum), los restos de una monumental fortaleza medieval que vigiló la frontera tras la conquista cristiana de los pasos de Sierra Morena en 1212 y este interesante conjunto de cuevas del primer milenio de nuestra era, ahora parcialmente destruido. Estas covachas, conectadas entre sí por estrechos laberintos, constituyen un legado de nivel nacional.

La paulatina destrucción del conjunto arqueológico supone una pérdida patrimonial de capital importancia.

23 de febrero de 2011

Abre sus puertas el yacimiento íbero de la Cueva de la Lobera (Jaén)

El yacimiento arqueológico del Santuario Ibérico de la Cueva de la Lobera, del siglo IV antes de Cristo y que se cree que estaba dedicado a una divinidad femenina, ha abierto sus puertas tras su adecuación y musealizalización.
Cueva de la Lobera, en Castellar (Jaén)
La Diputación Provincial de Jaén y la Junta de Andalucía han realizado una inversión de 60.000 euros enmarcada en el plan turístico "Viaje al Tiempo de los Iberos" para que este yacimiento, situado a un kilómetro de la localidad jiennense de Castellar pueda ser visitado.
Del legado de este yacimiento destaca la presencia de más de 3.000 exvotos -ofrendas en forma de figuras que usaban los íberos para comunicarse con los dioses-, entre las que hay una figura femenina que podría ser la propia diosa representada con dos ánades en los laterales, y que están expuestos en el Museo situado en Castellar, único del mundo dedicado a esta particularidad de la religión ibérica.
La delegada provincial de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía, Antonia Olivares, ha explicado hoy en su visita al yacimiento que el Centro Andaluz de Arqueología Ibérica ha trabajado en el estudio sobre el sitio y las piezas encontradas, "una herencia que se debe potenciar como generadora de empleo y riqueza".
Santuario íbero de La Lobera.

El espacio histórico ha sido adecuado para su visita mediante la creación de una senda por la que el visitante podrá conocer y aprender el significado de este lugar sagrado para los íberos mediante paneles interpretativos.
(Fuente: Ideal)

9 de septiembre de 2010

El 'Viaje al tiempo de los iberos' en Castellar (Jaén) toma forma con un museo sobre exvotos

Los exvotos eran ofrendas en forma de figuras que usaban los íberos para comunicarse con los dioses. Uno de los santuarios más importantes sobre esa manifestación de la cultura ibérica ha abierto sus puertas este verano en Castellar (Jaén) y recoge más de 3.000 piezas arqueológicas o exvotos procedentes del yacimiento de la Cueva de la Lobera.
 Con este museo sobre la religiosidad de los íberos empieza a coger forma el Viaje al tiempo de los íberos, un ambicioso proyecto turístico-cultural con el que la Diputación de Jaén quiere poner en valor el excepcional patrimonio íbero de la provincia, con más de 500 yacimientos.
La relación de los íberos con los dioses, la forma de construir los exvotos, su visión del más allá o información sobre la evolución del territorio del municipio a lo largo de la historia son algunos de los contenidos del museo, dividido en cinco zonas y que cuenta con innovadores recursos basados en las nuevas tecnologías, como una mesa táctil, quioscos interactivos o vitrinas semicirculares. Además, el centro muestra al visitante las relaciones entre esta ancestral religiosidad y los diversos cultos existentes en el mundo. Junto al museo, también se está acondicionando en Castellar el yacimiento de la Cueva de la Lobera, el que fuera entre los siglos IV y III un santuario rupestre donde los antiguos pobladores rendían culto a los dioses. Este lugar reúne tres elementos importantes para los santuarios ibéricos, como el estar cerca de una vía de comunicación (Vía Heráclea), su posición estratégica y la cercanía de un manantial.
El de Castellar ha sido el primero de los museos y centros de interpretación de la cultura ibérica que se abrirán dentro del proyecto Viaje al tiempo de los iberos. Este peculiar itinerario cultural tendrá su epicentro en el futuro Museo Internacional de Arte Ibero de la capital jiennense, actualmente en obras y que podría estar listo para el primer semestre de 2012. Pero para este mes de septiembre se espera también que abra sus puertas el centro de interpretación sobre el yacimiento de Cerrillo Blanco de Porcuna, una necrópolis dinástica en la que se hallaron más de 30 esculturas de un gran valor patrimonial. Próxima también está la apertura del museo del yacimiento de Cástulo, en Linares.
La intención de la Diputación es que el Viaje al tiempo de los íberos comience en el Collado de los Jardines de Santa Elena, para seguir por el santuario de la Cueva de la Lobera (Castellar) y continuar en Vilches para ver un ejemplo de ciudad íbera. La ruta sigue con la visita a la cámara sepulcral de Toya, en Peal de Becerro, la plaza de armas del Puente Tablas de la capital jiennense, la necrópolis de Cerrillo Blanco en Porcuna, el citado yacimiento de Cástulo y culminar con el Museo de la capital.

El Museo del Santuario Ibérico de Castellar, ubicado en el rehabilitado Palacio de Medinaceli, está considerado el único del mundo dedicado a la religiosidad de la cultura ibérica. Pone en valor el patrimonio encontrado en la Cueva de la Lobera, un yacimiento situado a un kilómetro de Castellar que debió tener importancia a partir del siglo IV antes de Cristo. De entre todos los exvotos de su legado, hay una figura que se cree que estaba dedicado a una divinidad femenina. El director del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica, Arturo Ruiz, cree que "podría ser la propia diosa representada con dos ánades en los laterales, muy relacionada con la fertilidad".

(Fuente: elpais.es)

27 de julio de 2010

Abre sus puertas el Museo del Santuario Íbero de Castellar (Jaén)

El Museo del Santuario Ibérico de Castellar (Jaén) ha abierto sus puertas para dar a conocer la religiosidad de la cultura íbera a través de sus exvotos, un espacio que pone en valor el patrimonio encontrado en la Cueva de la Lobera, el yacimiento situado a las afueras del municipio castellariego en cuyo legado destaca la presencia de más de 3.000 de este tipo de piezas arqueológicas, ofrendas en forma de figuras que utilizaban los íberos para comunicarse con los dioses.





El Museo del Santuario Ibérico de Castellar está ubicado en el Palacio de Medinaceli del municipio castellariego, rehabilitado para tal efecto, y está dividido en cinco zonas en las que se enseñarán a través de innovadores recursos basados en las nuevas tecnologías, como una mesa táctil, quioscos interactivos o vitrinas semicirculares, aspectos como la relación de los íberos con los dioses, la forma de construir los exvotos, su visión del más allá o información sobre la evolución del territorio del municipio a lo largo de la historia. Además, el centro muestra al usuario relaciones entre esta ancestral religiosidad y los diversos cultos existentes en el mundo.
Además de este espacio, se está acondicionando en Castellar el yacimiento de la Cueva de la Lobera, el que fuera entre los siglos IV y III un santuario rupestre donde los habitantes de la zona iban a rendir culto a los dioses. Este espacio, situado a un kilómetro del museo, está siendo sometido a las últimas adecuaciones que permitirán que sea visitado. Las actuaciones incluyen la construcción de una playa de aparcamiento y la adaptación del espacio para que pueda ser visitado, que además dispondrá de información explicativa a través de diversos paneles.

En el marco de esta iniciativa se están realizando actuaciones en Linares, Peal de Becerro, Porcuna, Jaén, Ibros, Castellar, Huelma y Santa Elena para la recuperación y habilitación de espacios vinculados a este pueblo presente en la Península Ibérica entre los siglos VII y I antes de Cristo. Los próximos "hitos" del plan serán la próxima apertura de los centros de Cerrillo Blanco, en Porcuna, y el de la ciudad ibero-romana de Cástulo, o el Centro de Interpretación Íbero de Peal de Becerro, entre otros atractivos, a los que se sumará el Museo Íbero de Jaén.