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5 de octubre de 2016

Unas obras sacan a la luz el puerto romano de Cartago Nova

El muelle datado en el S. I a.C. tiene una estructura formada por dos muros paralelos, realizados con sillares de arenisca y rematado en superficie por una losa de caliza. Se trataría de «uno de los escasos testimonios de la arquitectura portuaria de época romana que se pueden estudiar en nuestro país".
Los restos del S. I aC han aparecido a tres metros bajo el nivel freático.
Los cimientos de Cartagena siguen arrojando historia. El último hallazgo se ha producido en las obras de la Casa Llagostera de la calle Mayor. Los trabajos han 'descubierto' el antiguo puerto de Cartago Nova, un hito que ya ha sido confirmado por la consejería de Cultura.

Según el departamento regional, durante la supervisión arqueológica de las obras «se ha documentado el muro del muelle del puerto de la antigua ciudad romana». Explican desde Cultura que los trabajos en la Casa Llagostera -donde está en marcha la edificación de 23 viviendas, previa conservación de la fachada- cuentan con supervisión arqueológica por la sospecha de que en ese sector se conservasen estructuras portuarias de Cartago Nova, por lo que las obras se autorizaron con la condición de que se efectuase dicha intervención y de que en caso de que se documentasen restos de interés arqueológico de procediera a detener las obras y efectuar una excavación arqueológica manual.

De esta forma, según la consejera de Cultura, Noelia Arroyo, «el pasado día 27 de septiembre visitamos la excavación y se dieron instrucciones de que se detuvieran los trabajos y se presentara un informe con los resultados», el cual aún no ha sido recibido, pero es posible que llegue en los próximos días.

ESTRUCTURA ALTOIMPERIAL
Según Arroyo, «el muelle tiene una estructura formada por dos muros paralelos, realizados con sillares de arenisca, y rematado en superficie por una losa de caliza, ligados entre sí por tirantes a intervalos regulares». No obstante, la consejera precisó que ahora mismo se está en fase de estudio, «pero parece que tendría una datación altoimperial, del siglo I antes de Cristo, a falta de poder completar el informe».

De esta forma, el hallazgo vendría a confirmar las hipótesis que la investigación proponía sobre su localización, «si bien discurre de manera oblicua a la calle Mayor», concretó la consejera.

DE ESPECIAL RELEVANCIA

Desde la Consejería destacaron que «se trata de un hallazgo de especial relevancia para la investigación arqueológica de Cartago Nova, ya que hasta ahora sólo se disponía de una inscripción que se refería al puerto actualmente expuesta en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática (Arqua) de Cartagena, cedida por el Museo Arqueológico Nacional (MAN) de Madrid.

Pero es que además se trataría de «uno de los escasos testimonios de la arquitectura portuaria de época romana que se pueden estudiar en nuestro país», por lo que la magnitud del hallazgo aún no se puede percibir de forma global.

A TRES METROS DE PROFUNDIDAD
La consejera de Cultura explicó que los restos han aparecido «a más de tres metros de profundidad, por debajo del nivel freático actual, pero en buen estado de conservación» y vaticinó que «este hallazgo, sin duda, convertirá a Cartagena, una vez más, en referencia arqueológica de nuestro país».

«Estamos a la espera de que llegue el informe arqueológico para ordenar la suspensión de las obras -que ya están detenidas- la realización de una excavación arqueológica manual, y la futura conservación de los restos del muelle», explicó Arroyo. El director de la excavación es Francisco Fernández Matallana.

LA EMPRESA ESPERA
Por su parte, la constructora aguarda las decisiones que se tomen por parte de la Consejería, aunque fuentes consultadas hablan de que la empresa podría proponer la recuperación de los restos con el objetivo de incluirlos en los sótanos del edificio a construir.

6 de octubre de 2015

Hallan una casa púnica, un ninfeo monumental y el decumano máximo de Cartagena

La segunda fase de las excavaciones arqueológicas de la plaza de La Merced, en Cartagena, sacaron a la luz los restos de una casa de época púnica, de la calzada romana que dio acceso a la ciudad, y de un gran ninfeo o fuente en el que podría estar el origen del nombre popular de la plaza, conocida como "El Lago".
Decumano máximo descubierto en Cartagena. FOTO: TEINTERESA.ES
Así lo explicó esta mañana uno de los arqueólogos responsable de las excavaciones, Luis García, que señaló que el equipo está aún valorando los restos hallados en esta campaña, entre los que destaca una vivienda púnica en la parte meridional de la plaza.

La casa está a unos 4 metros de profundidad respecto al nivel actual del suelo, y presenta signos de la conquista de la ciudad púnica de Qart Hadast por los romanos, ya que se hallaron cerámicas rotas y con restos de un incendio, detalló el experto.

COCINA Y POSIBLE ALMACÉN DE LA VIVIENDA
En la vivienda se localizaron una posible cocina y un posible almacén, con restos de utensilios de cocina, para la conservación de alimentos, y vajillas de lujo, de materiales procedentes del sur de Italia que se utilizaban en la civilización púnica, y la estructura del edificio es muy sólida, con un zócalo de piedra.

El hallazgo es significativo, ya que no hay muchos vestigios de la civilización púnica, pues las construcciones romanas posteriores habrían destruido los cimientos de muchos de esos edificios.

BUENAS CONDICIONES DE CONSERVACIÓN
En este caso, la vivienda se halla en buenas condiciones de conservación ya que, según las hipótesis de los arqueólogos, la zona pudo ser un área pública, que ha pervivido como plaza a lo largo de los siglos.

Precisamente en las inmediaciones de la vivienda se encontraron evidencias de la existencia de un ninfeo monumental, un monumento similar a una fuente, coronado por una ninfa, en honor a esas divinidades.

El alcalde de la ciudad, José López, indicó que el nombre con el que popularmente se conoce esta área, "plaza del Lago", podría derivar precisamente de esa fuente, "lagum" en latín.

ACCESO A LA CIUDAD DE CARTHAGO NOVA
En la zona opuesta de la plaza se localizaron restos del decumano máximo, la calzada que daría acceso a la ciudad romana de Carthago Nova.

También se hallaron evidencias junto al margen izquierdo de la calzada de la existencia de un pórtico con pilares, un elemento novedoso en la arqueología de la ciudad y que avalaría la teoría de que la zona era un espacio público, que unía la calzada con el ninfeo a través de ese pórtico, si bien esas hipótesis están aún por confirmar.

Tampoco se determinó todavía con exactitud la época de estos restos, que podrían corresponder en su mayoría al siglo I después de Cristo, si bien también parece haber restos anteriores, de los años 50 antes de Cristo.

TALLERES SIDERÚRGICOS
Otros hallazgos, no monumentales pero sí importantes, según señaló el arqueólogo, vendrían a confirmar las fuentes documentales que hablan de Carthago Nova como una fábrica de armas para el imperio romano, puesto que se encontraron evidencias de la existencia de talleres siderúrgicos en los que se fabricaba metal que luego se emplearía para esos usos de armamento.

El alcalde mostró su satisfacción por estos hallazgos y aseguró que su voluntad es concluir las excavaciones, si bien esto dependerá de los fondos que se puedan recabar, hasta ahora, cien por cien procedentes de las arcas municipales.

El objetivo es que la plaza siga siendo un espacio público y, si el yacimiento termina de excavarse, podría visitarse a través un centro de interpretación bajo la superficie de la plaza.

(Fuente: La Verdad / EFE)

28 de enero de 2015

Descubren un gran foso defensivo ibérico en El Vilar de Valls (Tarragona)

Alumnos en prácticas del grado de Arqueología de la Universidad de Barcelona (UB) han descubierto un gran foso ibérico de más de 2.200 años de antigüedad que defendía la antigua ciudad de El Vilar de Valls, bajo el actual municipio de Valls (Tarragona). El foso tiene una anchura de 14 metros,  5 metros de profundidad, y una longitud superior a los 400 metros.
Estudiantes en el antiguo poblado ibérico de Valls, donde han localizado el foso de más de 2200 años de antigüedad.
FOTO: UNIVERSIDAD DE BARCELONA.
Según ha informado la Universidad de Barcelona, los estudiantes han encontrado los restos de una construcción ibérica durante las prácticas de la asignatura Metodología Arqueológica I, que llevaron a cabo los días 28 y 29 de octubre.

Los directores de la excavación, Jaume Noguera, del Departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología de la UB, y Jordi López, del Instituto Catalán de Arqueología Clásica, han explicado que este asentamiento podría haber sido destruido por los romanos durante la Segunda Guerra Púnica (218-202 a. C.), que enfrentó a Roma y Cartago por la hegemonía del Mediterráneo.

En las prácticas del grado, un centenar de estudiantes llevaron a cabo prospecciones a pie, con detectores de metales, fotografías aéreas y prospecciones geofísicas en la zona del Vilar de Valls.

Los resultados de una de las técnicas de prospección, las tomografías eléctricas, que detectan cambios de resistencia en los materiales del subsuelo, reveló alguna anomalía.

SONDEOS
A partir de estos resultados, a finales de diciembre hicieron un sondeo que ha confirmado que se trata de un enorme foso que defendía por el norte la ciudad ibérica del Vilar de Valls.

El foso podría tener una anchura de 14 metros y casi 5 metros de profundidad, y una longitud superior a los 400 metros.

Las prácticas de los alumnos de Arqueología han aprovechado la infraestructura del proyecto de investigación "Guerra y conflicto en el nordeste de la Península Ibérica en época romano-republicana (siglos III-I a. C.)", dirigido por Jaume Noguera, y financiado por la Fundación Privada Mutua Catalana y el Departamento de Cultura de la Generalitat, con el apoyo del Ayuntamiento de Valls.

"Este proyecto plantea como uno de sus objetivos la prospección sistemática de la zona, ya que los indicios recuperados hasta ahora, monedas cartaginesas y proyectiles de plomo, indican la presencia de contingentes militares punicocartagineses en el marco de la Segunda Guerra Púnica en la Península Ibérica", ha explicado Jaume Noguera.

Según los historiadores, durante aquella guerra, las comarcas meridionales de la actual Cataluña constituyeron uno de los espacios de operaciones más importantes del conflicto.

EN EL MARCO DE LA II GUERRA PÚNICA
El general cartaginés Aníbal Barca había atravesado los Pirineos y los Alpes con un potente ejército y amenazaba Roma, mientras los cartagineses se afanaban para consolidar su dominio en el corredor mediterráneo y poder garantizar una vía de suministro a sus tropas.

Pero Roma cortó esta posibilidad en su contraataque, en el que alcanzó diferentes victorias contra los cartagineses. Finalmente, los romanos asaltaron y capturaron Cartago Nova el año 209 a. C., la principal base cartaginesa en la Península.

Según Noguera, la presencia cartaginesa en la zona de la actual Tarragona y la destrucción violenta del asiento del Vilar de Valls podrían estar relacionados con una de estas batallas descritas en las fuentes antiguas.

Así, tras el desembarco del general romano Gneo Cornelio Escipión, tío del Africano, en Empúries en el verano del 218 a.C., las tropas romanas derrotaron a un contingente de 11.000 cartagineses dejados en la retaguardia por Aníbal Barca, cerca de una población llamada Kissa o Cissis. "Tras la batalla, los legionarios romanos asaltaron y destruyeron el campamento cartaginés y la población ibérica, quizás la que hay situada bajo la actual ciudad de Valls", ha augurado Jaume Noguera.

El proyecto prevé continuar las prospecciones geofísicas con el objetivo de delimitar la antigua ciudad, que podría abarcar entre seis y ocho hectáreas, y seleccionar una zona donde se puedan iniciar las excavaciones arqueológicas.

(Fuente: La Vanguardia / EFE )

27 de enero de 2015

El hallazgo de unos huesos pone rostro a la incendiaria toma de Alicante por los romanos

El inesperado hallazgo en el Tossal de Manises de una treintena de fragmentos de huesos humanos quemados ayuda a poner rostro a los antiguos habitantes de la Alicante cartaginesa que, a finales del siglo III antes de Cristo, murieron a manos de las tropas romanas en la toma de la ciudad, violentamente arrasada e incendiada.
Una investigadora observa una de las piezas encontradas. FOTO: EFE.
Aquel episodio bélico enmarcado dentro de la Segunda Guerra Púnica, que los arqueólogos e historiadores datan en el año 209 antes de nuestra Era, puso fin a la civilización cartaginesa en el sureste de la península ibérica.

Al mismo tiempo que fue destruida la ciudad alicantina (yacimiento del Tossal de Manises), cayó la capital de esa civilización a este lado del Mediterráneo, Cartagena y el resto de poblaciones que formaban parte de la retaguardia, con habitantes íberos y llegados del norte de África.

Los restos óseos descubiertos a dos metros de profundidad bajo el posterior Foro romano fueron extraídos en verano por un grupo de arqueólogos dirigido por Antonio Guilabert, Eva Tendero y Manuel Olcina, director técnico del Museo Arqueológico Provincial (MARQ), dependiente de la Diputación de Alicante.

PUBLICACIÓN CIENTÍFICA
El trabajo posterior de la antropóloga de este museo, Consuelo Roca, ha permitido verificar que son huesos humanos de uno o varios individuos de edad adulta que proceden del cráneo, costillas, fémur y otro tipo de huesos largos, un hallazgo que por lo "insólito" será objeto de publicación científica.

En declaraciones a Efe, la antropóloga ha relatado que cada hueso presenta un grado distinto de exposición al fuego, lo que se refleja en una gama de colores marrón-negro-gris-blanco (de menos a más temperatura).


Por su parte, Olcina ha explicado que en esa batalla los romanos debieron valerse de torres de asalto y rampas para lanzar ingenios incendiarios al interior de la ciudad con el fin de "sembrar el terror más absoluto", y las llamas afectaron a las zonas más cercanas a la muralla y menos al centro de la urbe.

ATRAPADOS EN EL DERRUMBE DE SU VIVIENDA
Los restos han sido datados a partir del estrato que ocupaban y se ha constatado que el individuo o individuos murieron posiblemente atrapados al derrumbarse su vivienda durante el asalto de la ciudad y quemados por las llamas.

Esto es así por el patrón de fractura de los restos óseos puesto que, en palabras de la antropóloga, el hueso "fresco" se rompe con el fuego mediante roturas transversales y una deformación de la pieza, lo que en algunos de los fragmentos "se ve clarísimo".

Esta víctima de las legiones romanas de Escipión vivía en la ciudad construida por los cartagineses a 400 metros del antiguo poblado íbero y a 3,5 kilómetros de la Alicante actual.

Para Olcina, la constatación del nivel de incendio y destrucción es "una auténtica novedad" desde el punto de vista científico y sirve para "iluminar" ese episodio que puso punto y final a una civilización.

Tras la destrucción en el 209 a.C., el enclave estuvo deshabitado más de un siglo hasta que, en un periodo de revueltas internas, los romanos decidieron aprovechar la situación elevada para erigir un acuartelamiento militar, y no fue hasta el año 26 antes de Cristo cuando el emperador Augusto, desplazado a Tarragona, otorgó el título de ciudad con el nombre de Lucentum.

(Fuente: ABC / EFE / A. Marín)

4 de julio de 2014

Restos cerámicos y arquitectónicos evidencian el paso de Cartago por el oppidum ibérico de Giribaile (Jaén)

Las excavaciones en el oppidum ibérico de Giribaile, en Vilches (Jaén) muestran las huellas cartaginesas en la zona, corrobaradas -entre otras más recientes- por el hallazgo de abundantes fragmentos de ánforas cartaginesas así como de un monumento funerario torriforme, el empleo de casamatas en la muralla de barrera y un opus signinum con lechada de cal, todas ellas técnicas constructivas características de la antigua Cartago.  
Luis María Gutiérrez, director de los trabajos en Giribaile, atiende a los periodistas durante una visita al yacimiento. 
Según Luís Maria Gutierrez, arqueólogo del Instituto Universitario de Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén, autor de la Guía Arqueológica de Giribaile y responsable de los trabajos de investigación en el oppidum íbero, los trabajos de campo "ya arrojan indicios claves para corroborar la huella cartaginesa en la zona», "como ya dedujimos en la recogida sistemática de materiales que realizamos entre 2004 y 2005, y en la que contabilizamos que aproximadamente el 15% de las piezas cerámicas recuperadas correspondían a ánforas cartaginesas."  

UN CAMPAMENTO CARTAGINÉS
Según nos comentó el propio Gutiérrez poco antes de comenzar las excavaciones en Giribaile, "en estos trabajos de recogida de materiales nos acompañó José Luis López Castro, catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Almería y especialista en arqueología púnica y fenicia, quien ya nos apuntó entonces la hipótesis, basada en estos fragmentos cerámicos, de que se pudiera localizar un campamento cartaginés en Giribaile."
Parte del equipo de excavación que participa en la campaña de este año.
Foto: GIRIBAILE

CASAMATAS EN LA MURALLA DE BARRERA
Además, según nos contó Luis María Gutiérrez, en los trabajos previos a la excavación ya se constató la existencia de casamatas en algunos puntos de los 250 metros de la muralla de barrera que protegía el asentamiento, una técnica muy característica de la arquitectura defensiva cartaginesa.

Las casamatas eran unas estancias interiores que eran usadas como establos y también, para alojar a los soldados que custodiaban la muralla

OBRAS HIDRÁULICAS CARTAGINESAS
Otra de las evidencias que nos llevan a creer en la presencia cartaginesa en Giribaile, según Gutiérrez,  es el hallazgo de restos de opus signinum, una arquitectura hidráulica de mortero (cal, arena y fragmentos de roca silícea) muy propia de los romanos, pero con la peculiaridad de que el descubierto en Giribaile "cuenta con un revestimiento de lechada de cal, muy propio de las bolsas de agua empleadas en Cartago."

MONUMENTO FUNERARIO
"También descubrimos en su día, -prosigue el profesor Gutiérrez- la base de los que pensamos puede ser un monumento funerario torriforme, muy característico de Cartago que pudo estar erigido en el S. IV a.C y se mantuvo hasta la Segunda Guerra Púnica (aproximadamente el 207 a.C.)", que es cuando se data la destrucción de la ciudad de Oringis, que bien pudiera ser ésta.
Cueva-santuario de Giribaile.
Foto: GIRIBAILE

CUEVA-SANTUARIO DE GIRIBAILE
Ya se está trabajando en el conjunto eremítico de la cueva-santuario de Giribaile. Cuevas excavadas en la roca viva y que, recientemente sufrieron un gran deterioro al desplomarse varias de ellas a causa de las intensas lluvias. 


Ya en 1860 el investigador D. Manuel Góngora, que documentó este yacimiento por primera vez, ya decía que en esta cueva venían apareciendo "algunas figurillas de bronce similares a las de Sierra Morena", esto son exvotos como los aparecidos en la Cueva de la Lobera de Castellar y en El Collado de los Jardines Santa Elena, ambos enclaves también en la provincia de Jaén.  

Las otras dos zonas que se están excavando son: el área productiva -la zona de la muralla donde los habitantes trabajaban- y un almacén. El trabajo de campo se irá intercalando con el análisis de los materiales encontrados.

MUROS DE UN METRO DE ANCHO
Aunque queda mucho por excavar, descubrir y analizar, llaman la atención las dos áreas arqueológicas en las que se ha trabajado hasta junio, sobre todo, según ha comentado Luis María Gutiérrez,  por los muros exhumados que conservan un alzado de en torno a un metro.


CONFIRMAR LA PRESENCIA CARTAGINESA
Entre los objetivos de esta investigación está el de confirmar la presencia cartaginesa que, de corroborarse al final de este proyecto, «sería lo más novedoso, sumaría un elemento diferenciador al amplio y rico patrimonio cultural de la provincia». Según los arqueólogos, se cree que el oppidum de Giribaile llegó a estar poblado por unas 3.000 personas y que mantuvo una estrecha relación con el centro neurálgico de Cástulo, y los santuarios antes mencionados de Castellar y Santa Elena.  

El proyecto de excavación se va a extender durante más de cuatro años y cuenta con un presupuesto de 268.000 euros. 

6 de mayo de 2014

Encuentran nuevas pinturas en el foro romano de Cartagena

Una de ellas podría corresponder a un tabique de la primera planta del Edificio del Atrio, que ardió a finales del Siglo III. Además los arqueólogos excavan la calzada romana que bordea por el norte tanto las Termas como el edificio de banquetes del Siglo I. 
 La decoración de desarrollo vertical está compuesta por un tallo vegetal adornado con cintas y aves. Foto: JOSÉ ALBADALEJO / EL PAJARITO.ES
El equipo de conservación-restauración, junto a varios arqueólogos, que trabaja en la excavación del Barrio del Foro Romano descubrió nuevas pinturas del Edificio del Atrio, concretamente en las salas de banquetes.

Tras retirar las capas de tierra en una de las instalaciones a consecuencia del derrumbe de la planta superior, las labores se centraron en hallar las pinturas de los tabiques que compartimentan la planta baja y que cayeron sobre el suelo, tras el incendio registrado a finales del siglo III.

La pintura más espectaculares se descubrieron en la sala que cierra el complejo por el norte, donde el estado de la decoración pictórica permitió recuperarla en grandes fragmentos. A raíz del fuego, los paños decorativos se deslizaron sobre los muros de la planta baja o cayeron en grandes placas. Una de éstas podría corresponder a un tabique interior del primer piso, donde alternan grandes paneles decorativos pintados en rojo, silueteados por bandas azules que marcan la separación con los interpaneles.

Los interpaneles son cuadros rectilíneos, mucho más estrechos que los anteriores, en los que sobre un fondo negro se dispone una decoración de desarrollo vertical compuesta por un tallo vegetal adornado con cintas y varios pajaritos en los que se advierte sutilmente el plumaje dibujado con finos trazos blancos.



FINANCIACIÓN DEL PROYECTO
Los trabajos de excavación comenzaron el pasado mes de enero y continúan avanzando en las tareas de recuperación de la calzada romana de Carthagonova y las pinturas murales del edificio. El proyecto es fruto del convenio que la Fundación Repsol y el Ayuntamiento, a través de Cartagena Puerto de Culturas, firmaron para la financiación de las obras de excavación.

CALZADA ROMANA
Uno de los principales trabajos de los que se están ocupando los arqueólogos consiste en la excavación de la calzada romana que bordea por el norte tanto las Termas como el edificio de banquetes del siglo I. Se localizaron además restos de varias calles o caminos anteriores a la construcción de este conjunto, fechados en diferentes momentos de los siglos II-I a.C.

El equipo de cantería está reparando el enlosado original de la calzada del siglo I a.C. empleando las piezas originales recuperadas durante el proceso de excavación y utilizando la misma técnica con la que se construyó en el año 54 a.C.

(Fuente: La Verdad)

17 de mayo de 2013

El yacimiento de Ruaya (Valencia) destapa una zona sacra de origen púnico anterior a la fundación de la ciudad

Como ya adelantamos en este blog el pasado mes de noviembre, los hallazgos arqueológicos localizados en el solar de la calle Ruaya de Valencia han desvelado la existencia de una zona sacra que dataría de la época púnica, de entre los siglos III y IV a.C, compuesta por pozos en los que se han encontrado restos óseos de animales que pudieron ser ofrecidos en señal de sacrificio, pequeños altares e, incluso, una pequeña figura que representaría a una deidad que los arqueólogos tratan de poner nombre.
Esta muestra supone un "aperitivo" de la "gran exposición" sobre este yacimiento que se presentará en cuestión de meses. Foto: EUROPA PRESS
Así lo ha indicado el jefe de la sección de Arqueología del servicio de Patrimonio Histórico, Albert Rivera, en una rueda de prensa ofrecida con motivo de la inauguración de la exposición 'Valencia antes de Valentia. De la Prehistoria a los Cartagineses. Hallazgos Arqueológicos de la calle Ruaya' que se exhibe en el Museo de L'Almoina.

La muestra recoge media docena de piezas extraídas de las excavaciones, como ánforas de Cartago o la pequeña imagen de la deidad cuyo simbolismo está siendo investigado. Asimismo, muestra en dos paneles la importancia de los restos, entre los que se encuentra el utensilio más antiguo hallado en el área metropolitana, un pequeño retocador que data de entre el 10.000 y el 7.000 a.C, una pequeña piedra que habría sido utilizada para preparar utilizado para preparar objetos de sílex.

Esta muestra supone un "aperitivo" de la "gran exposición" sobre este yacimiento que se presentará en cuestión de meses, una vez se hayan estudiado todas las piezas, con el objetivo de dar a conocer a los ciudadanos el "fascinante origen" de la ciudad de Valencia.

Los hallazgos de Ruaya han permitido abrir dos nuevos capítulos en la historia de Valencia, al dejar constancia de la existencia de actividad humana en la ciudad y en la huerta mucho antes de la fundación de la ciudad, fijada en el año 138 a.C. y atribuida a los romanos.

Rivera ha indicado que el yacimiento podría haber sido un lugar de culto, con decenas de pozos en los que se han hallado restos de animales como perros o caballos, que podrían haber sido sacrificados, quemaperfumes y hasta un pequeño altar con una imagen de una deidad en terracota. Así, ha indicado que el hecho de que se trate de una zona sacra no quiere decir que haya "grandes templos", sino que en la etapa púnica los templos podían ser pequeños habitáculos hechos por paredes de adobe. "Su valor es histórico, no monumental", ha insistido.


"Una Valencia anterior a la que conocíamos"
Precisamente los arqueozoólogos del IVACOR están estudiando los restos de animales encontrados, mientras que otros técnicos están restaurando las piezas --de Grecia, Italia, ciudades del sur de la Península Ibérica, Ibiza o Túnez-- encontradas para la futura exposición.

El arqueólogo ha apuntado que este enclave pudo ser una zona muy frecuentada, dada la variedad de restos encontrados, y ha agregado: "la globalización no se inventó hace 10 años, en la antigüedad también había, a su manera". Preguntado por si podría haber sido habitado, ha manifestado que en su opinión no, aunque aún se está investigando este aspecto. Por su parte, la máxima responsable del IVACOR ha resaltado el valor de estas pequeñas piezas que "nos hablan de una Valencia anterior a la Valencia que conocíamos hasta ahora".

(Fuente: Europa Press)

8 de abril de 2013

Denuncian el abandono del yacimiento arqueológico de la Serreta, en Cartagena

La asociación cultural Convergencia Cívica de Cartagena y Comarca denuncia el estado de abandono y deterioro en el que se encuentra un yacimiento arqueológico de época púnica y romana, localizado en un solar de la calle Serreta con la calle Martín Delgado.
La acumulación de basura y maleza apenas deja apreciar
los restos arqueológicos. Foto: "Cartagena de Hoy"
En el año 2007, se contrató por parte de la constructora Regia Carthago Promociones S.L la intervención arqueológica del solar situado en la calle Serreta esquina calle Martín Delgado.

Los restos arqueológicos encontrados en dicho solar están catalogados como pertenecientes a la época púnica y augustea. Según los expertos encargados del estudio del yacimiento, las características del mismo inducen a pensar que se trata de una de las principales obras públicas de la antigua ciudad de Carthago Nova.

Entre otros elementos, se pueden encontrar muros, en su mayoría pertenecientes a cimentaciones del edificio principal, canalizaciones hidráulicas de gran capacidad que discurrían por debajo del edificio e incluso restos de una de las calzadas principales de Carthago Nova con dirección NE-SO. 

También se encontraron restos de una pequeña escalinata y elementos que hacen pensar que estamos ante un nínfeo romano con una fachada monumental por la que circulaba agua a modo de fuente pública.

Desde el descubrimiento y posterior estudio de este yacimiento arqueológico en 2007, los restos han permanecido hasta hoy en día descubiertos, a la intemperie y sin ningún tipo de protección. En ningún momento se han cubierto estos restos con mantas geotextiles y arena como se hace en estos casos y el deterioro de los mismos ha ido en aumento.

 La acumulación de basura y maleza es tal que apenas se pueden apreciar los restos arqueológicos, de igual modo, la abundante vegetación que está apareciendo entre la mampostería, puede ocasionar grandes desperfectos en los muros encontrados.


La asociación Convergencia Cívica de Cartagena y Comarca ya ha remitido esta información al Presidente del Servicio de Patrimonio Histórico de la Región, así como denunciado esta situación al Ayuntamiento, con el fin de solicitar de forma urgente la realización de cuantas medidas sean necesarias y pertinentes para solucionar esta grave situación.
(Fuente: Cartagena de Hoy)

6 de noviembre de 2012

Nuevos hallazgos cuestionan la fundación romana de Valencia

El origen prerromano de Valentia (la Tyris ibérica) ha sido una de las cuestiones más polémicas a las que se ha enfrentado la historiografía valenciana en las últimas décadas. Las piezas encontradas en la calle Ruaya servirán para demostrar si Valencia es más antigua de lo que se piensa., 
Poco sabemos de la fundación romana de Valencia, datada en el año 138 antes de Cristo, a cargo del cónsul Junio Bruto en la parte alta de una pequeña terraza fluvial del Turia atravesada por la vía Heraclea y a medio camino entre Saguntum y Cartago Nova. Y anterior a esa época, se cuestiona todo conforme se descubren hallazgos arqueológicos.
Vista de los restos hallados en la calle Ruaya en 2008 durante la
construcción de un parking y que demuestran que en esta zona hubo
actividad humana en los S. III y IV a. de C.
Foto: Juan Carlos Cárdenas / EFE

El último descubrimiento, un conjunto de piezas cerámicas datado en el siglo III antes de Cristo, hace tambalear los orígenes anteriores a la Valencia romana. 

Este «tesoro», en palabras de la concejal de Cultura, se localizó en la calle Ruaya durante unas excavaciones realizadas en 2008 previas a la construcción de un parking. 

Estas piezas servirán para demostrar si «Valencia es más antigua de lo que se piensa», matizó Mayrén Beneyto, quien anunció que los restos cerámicos, una vez limpiados y recuperados, se expondrán en un museo municipal.

Alrededor de una veintena de piezas aparecieron en un solar tras las primeras obras.
Una parte aún se conserva en las instalaciones del Servicio de Arqueología Municipal y el resto está en el Instituto Valenciano de Conservación y Restauración de Bienes Culturales (Ivacor).

El origen prerromano de Valentia (la Tyris ibérica) ha sido una de las cuestiones más polémicas a las que se ha enfrentado la historiografía valenciana en las últimas décadas. En esta línea profundizan los técnicos del Ayuntamiento de Valencia al revisar «cerámica ibérica, romana y griega, dos monedas cartaginenses, ánforas de Cádiz y Túnez, además de bolsas de riego, zonas de desperdicios y algún pozo, que indican que era una zona de huerta habitada y cultivada en esta época, antes de la fundación de la ciudad de Valencia», explicó Albert Rivera, el jefe del Servicio de Arqueología de Valencia.

¿Este hallazgo significa que Valencia ya existía antes de la fundación romana? No hay una respuesta cierta, pero sí numerosas hipótesis. Los restos encontrados en la calle Ruaya demuestran que anterior al nacimiento de la Valencia romana había actividad humana. Los expertos desconocen si este descubrimiento arqueológico corresponde a la existencia de una ciudad colindante o es la misma Valencia.

Puerto o emporio comercial
«No necesariamente ha de ser una cosa urbana», apuntó Rivera. Podría tratarse de un puerto, ya sea conectado a la Albufera o al Mediterráneo, o quizá los restos respondan a la existencia de un emporio comercial. Certezas históricas, de momento, hay pocas. Aún así la arqueología es de la única herramienta que permite desenterrar partes importantes del pasado para devolverlo al futuro.

Los restos arqueológicos de la calle Ruaya son de los más antiguos encontrados en la capital. Su valoración histórica está vinculada a su ubicación, alejado del centro de Valencia, que fue fundada siglos después al poblado íbero que, según las primeras investigaciones, tuvo actividad agrícola y comercial en lo que hoy se conoce como la calle Ruaya.

La Valencia actual acumula en su subsuelo abundantes fragmentos de las estructuras urbanas y las arquitecturas de las sucesivas ciudades que la precedieron. Conforme pasan los años es más complicado descubrir las huellas de los primeros pobladores. Tampoco facilita nuevos hallazgos la crisis económica, que no sólo congela el presupuesto para obras sino que frena cualquier actuación inmobiliaria que obligue a excavar o remover el subsuelo.