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27 de abril de 2016

Declaran Zona Arqueológica el yacimiento de El Carambolo en Camas (Sevilla)

La declaración se produce casi 60 años después del hallazgo de su tesoro tartésico. La zona protegida tiene una superficie de 29.450 metros cuadrados y comprende la totalidad del yacimiento y de los vestigios materiales de sus cinco fases de ocupación.
El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ha acordado inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, con la tipología de Zona Arqueológica, el yacimiento de El Carambolo, situado en el término municipal de Camas (Sevilla) y donde en 1958 se produjo el hallazgo del tesoro tartésico del mismo nombre, uno de los lugares fundamentales para el conocimiento de las primeras culturas asentadas en el Bajo Guadalquivir y en el suroeste de la Península Ibérica.

Según ha informado la Junta en un comunicado, la zona protegida, con una superficie de 29.450 metros cuadrados en la parte alta del Cerro del Carambolo, comprende la totalidad del yacimiento y de los vestigios materiales de sus cinco fases de ocupación, correspondientes a los periodos Calcolítico (2500-1700 a.C.) y del Bronce Final (1400-1100 a.C.); la Protohistoria tartésica y fenicia (siglos IX al VII a.C.), y la época contemporánea. De esta última se incluyen un emplazamiento artillero de principios del siglo XIX y el edificio de Tiro de Pichón (segunda mitad del siglo XX).

El decreto de inscripción "delimita también un área adicional de protección de 495.080 metros cuadrados que abarca todo el perímetro del cerro, incluyendo las laderas que se han mantenido libres de edificaciones", ha añadido la Junta, que ha explicado que "se salvaguarda así uno de los hitos paisajísticos más sobresalientes del entorno metropolitano de Sevilla, un territorio donde los puntos elevados son muy escasos". Su visibilidad sin alteraciones es fundamental para entender la posición estratégica que motivó la temprana ocupación del enclave.

Asimismo, la norma aprobada inscribe como Bienes de Interés Cultural el tesoro tartésico y cinco piezas encontradas en las excavaciones, todas conservadas en el Museo Arqueológico de Sevilla. Entre ellas destaca el exvoto de la diosa Astarté, cuya inscripción frontal constituye uno de los testimonios más antiguos y extensos de lengua fenicia en la Península Ibérica.

Todos estos bienes muebles corresponden a la Protohistoria, la tercera y más importante de las cinco fases de ocupación del yacimiento, y las sucesivas excavaciones realizadas a partir de 1958 subrayan, como elemento fundamental de este periodo, la existencia de un santuario erigido por los fenicios hacia mediados del siglo VIII a.C., sobre el que se habrían construido edificaciones que mantuvieron el carácter sagrado del lugar durante algo más de 200 años.


Este centro ceremonial, posiblemente el de mayor entidad de la comunidad fenicia que ocupaba la antigua Ría Bética, alcanzó una amplia proyección territorial como lugar de referencia en las rutas de navegación que unían el Guadalquivir con el Atlántico y el Mediterráneo.

Los principales vestigios de este periodo, conocido como orientalizante o tartésico, corresponden a varios edificios superpuestos en la corona del cerro. El denominado 'Complejo A', orientado hacia el Este y construido con muros de ladrillo de adobe, ofrece restos de pavimentos realizados con conchas marinas perfectamente alineadas y de gradas decoradas en damero rojo y negro o fajas alternas rojas y blancas.

Algunos fragmentos fueron extraídos como muestras para su depósito en el Museo Arqueológico de Sevilla y destacan también un altar circular y otro en forma de piel de toro.

A mediados del siglo VI a.C., las edificaciones del conjunto se destruyeron parcialmente y fueron reutilizadas para usos metalúrgicos y artesanales, como atestigua la localización de 14 hornos en el lateral suroeste del cerro.

BIENES MUEBLES
Respecto a los bienes muebles vinculados al yacimiento, el más destacado es el del Tesoro del Carambolo, "un conjunto único y original, sin paralelos próximos, que parece ser obra de un taller local con un desarrollo propio, orientalizante tartésico, diferente del puramente oriental de carácter colonial". Integrado por 21 piezas huecas de oro con un peso de casi tres kilos, consta de dos brazaletes, dos colgantes en forma de piel de toro, ocho plaquetas con decoración de rosetas, otras ocho con decoración de semiesferas de polo rehundido y un collar de pseudosellos.

Otros objetos singulares procedentes del área excavada en 1958 por el profesor Juan de Mata Carriazo son, además del citado exvoto de la diosa Astarté, una pieza cerámica en forma de barca con un caballo en la proa, una cadena con apliques de oro, un escarbeo pétreo de color azul y otro de pasta blanca en cuya base aparecen motivos jeroglíficos egiptizantes.

Respecto a las otras cuatro fases de ocupación, de la primera (Calcolítico) se conservan 14 fosas-silos, así como hogueras y un enterramiento infantil, mientras que del Bronce Final se han identificado varias fosas rellenas por detritos que podrían tener un carácter ritual. Una vez abandonado a partir del siglo VI a.C., y después de casi veinticinco siglos, el cerro tuvo un breve uso militar como emplazamiento artillero, posiblemente vinculado a la Guerra de la Independencia (1808-1814).

La última fase corresponde a la edificación de las instalaciones de la Real Sociedad de Tiro de Pichón en la primera mitad del siglo XX. Las obras para su ampliación y mejora motivaron el hallazgo casual del Tesoro del Carambolo en 1958 pero también ocasionaron la pérdida de la parte superior de estratigrafía arqueológica y del propio yacimiento en tres laderas del cerro.

21 de mayo de 2015

La Junta incoa un expediente para declarar BIC el yacimiento arqueológico del Carambolo, en Camas (Sevilla)

La zona a proteger abarca 29.450 metros cuadrados del cerro del Carambolo, incluyendo los sitios denominados "Carambolo Alto" y "Carambolo Bajo", e identificando diferentes fases de ocupación, entre los que destaca el Santuario del S. VIII a.C. La resolución también recuerda el descubrimiento del famoso "tesoro del Carambolo", formado por 21 piezas de oro de 24 quilates en 1958.
Arqueólogos y colectivos han alertado periódicamente del abandono del cerro y los vertidos incontrolados de basura en el mismo.
La Consejería de Educación, Cultura y Deporte ha incoado finalmente un procedimiento para incluir el yacimiento arqueológico del cerro del Carambolo, enclavado en Camas (Sevilla) y donde en 1958 fue descubierto el famoso tesoro homónimo, en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como bien de interés cultural (BIC), según una resolución de la Secretaría General de Cultura emitida este pasado martes. 

El cerro de El Carambolo, donde antiguamente se ubicaba la Sociedad de Tiro Pichón, fue el 30 de septiembre de 1958 el escenario de uno de los mayores descubrimientos del pasado de la provincia y de toda Andalucía; las ruinas de una antiquísima construcción y de un tesoro de 21 piezas de oro labradas al estilo oriental y cuyo origen se remonta a los siglos VII y VIII antes de Cristo. Se trata, como no, del famoso tesoro del Carambolo

Los suelos del cerro fueron adquiridos en el año 2000 por el grupo promotor de Gabriel Rojas, al objeto de construir un hotel de 150 habitaciones que integraría las ruinas del santuario, —principalmente vestigios de cimentaciones de adobe—, mediante un centro de interpretación. 

No obstante, las restricciones dictadas desde la Consejería de Cultura a esta iniciativa motivaron que en 2009, el citado grupo inmobiliario ofertase los terrenos a la Administración autonómica al considerar truncado su proyecto. Tres años después, ya en 2012, trascendió que Gabriel Rojas había emprendido una reclamación patrimonial contra la Junta de Andalucía, a cuenta de los perjuicios derivados del fracaso de su proyecto de hotel, extremo a su vez fruto de las restricciones urbanísticas impuestas sobre los terrenos, que seguirían en poder del grupo promotor. 

MÚLTIPLES AVISOS
Entretanto, los arqueólogos y colectivos conservacionistas han alertado periódicamente del abandono del cerro y los vertidos incontrolados de basura en el mismo, reclamando insistentemente medidas de protección para el yacimiento arqueológico, que fue sellado después de la última excavación e investigación científica. 
El tesoro de 21 piezas de oro se remonta a los siglos VIII-VII a.C.

Recientemente, de hecho, el pleno del Ayuntamiento de Camas aprobaba por unanimidad de sus fuerzas políticas reiterar a la Junta de Andalucía la petición de que el yacimiento arqueológico fuese declarado de una vez como bien de interés cultural, para que el mismo cuente con la debida protección. Finalmente, la Secretaría General de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte ha emitido una resolución este pasado martes, acordando incoar "el procedimiento para la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como bien de interés cultural, con la tipología de zona arqueológica, del yacimiento del Carambolo". 

La mencionada resolución, recogida por Europa Press, señala el descubrimiento del yacimiento y del famoso tesoro del Carambolo, formado por 21 piezas de oro de 24 kilates, allá por 1958, así como las primeras excavaciones arqueológicas dirigidas por Juan de Mata Carriazo y Juan Maluquer de Motes, extremo que supuso "un revolucionario incremento del conocimiento sobre la protohistoria del suroeste peninsular". 

"UN IMPORTANTE SANTUARIO" 
La resolución rememora además "las excavaciones e investigaciones realizadas a partir de 1989 y las mas recientes de 1997", según las cuales el yacimiento guarda los vestigios de "un importante santuario con las dependencias propias de los enclaves sacros, un lugar de culto erigido por los fenicios hacia mediados del siglo VIII antes de nuestra era, sobre el que se habrían construido edificaciones que perpetuaron el carácter sagrado del lugar durante algo más de doscientos años". 

Así, dicho documento detalla que la zona a proteger abarca 29.450 metros cuadrados del cerro del Carambolo, incluyendo los sitios denominados "Carambolo Alto" y "Carambolo Bajo", e identificando diferentes fases de ocupación, comenzando por la de la Edad del Cobre, una fase de ocupación humana correspondiente al periodo tardío o final de la Edad del Bronce y una fase correspondiente a la protohistoria, entre los siglos IX y VI antes de Cristo, fase a la que correspondería la creación del mencionado santuario.

"En el momento actual de las investigaciones, se atribuye al yacimiento arqueológico de El Carambolo un significado de centro ceremonial con amplia proyección territorial y un lugar de culto de referencia para la navegación en la rutas que unían el Guadalquivir con el Atlántico y el Mediterráneo, pudiendo tratarse del principal santuario de la comunidad fenicia que ocupaba la antigua ría bética", expone la resolución.
(Fuente: 20 Minutos / Europa Press)

21 de mayo de 2013

Astrofísicos y arqueólogos confirman que seis santuarios fenicios del sur peninsular rindieron culto a la diosa Astarté

Astrónomos del Instituto de Astrofísica de Canarias y arqueólogos de la Universidad de Sevilla han constatado que seis santuarios protohistóricos del sur de la Península presentan una misma orientación -hacia un acimut de 55 grados- lo que parece coincidir con la puesta de Venus y supone un posible indicio del culto a la diosa fenicia Astarté. 
Representación de la diosa fenicia Astarté
encontrada en el yacimiento de El Carambolo (Sevilla).
El estudio "Arqueología del cielo. Orientaciones astronómicas en edificios protohistóricos del sur de la Península Ibérica" ha sido realizado por el astrónomo César Esteban y el catedrático de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla José Luis Escacena, que han analizado seis santuarios.

  • El estudio se refiere en concreto a los yacimientos sevillanos de Coria del Río, El Carambolo, Satillo, Mesa de Setefilla , Tejada la Vieja (Huelva) y El Oral (Alicante). Es la primera investigación de este tipo que se realiza sobre edificios de la edad del Hierro Antiguo en este área geográfica.
El estudio se basa en la medida precisa de las orientaciones definidas por los edificios y el análisis del horizonte que les rodea, y que revela claros vínculos astronómicos, pues tampoco puede descartarse su posible relación con la salida y puesta del sol en los solsticios, lo que sugeriría además el culto al dios fenicio Baal, pareja masculina de Astarté.

César Esteban explica en una entrevista que los santuarios estudiados proceden de la época tartésica, que se extiende aproximadamente desde el mil hasta el 500 antes de Cristo, cuando se extendió en la mitad sur de la Península una cultura basada en los contactos entre la población autóctona de la zona y colonizadores fenicios.

Enclaves tartésicos de origen fenicio

Los fenicios fundaron Cádiz, la ciudad más antigua de Europa occidental, y otras colonias en el litoral atlántico y mediterráneo peninsular, aunque José Luis Escacena y otros arqueólogos piensan que también llegaron a establecerse en el interior y que incluso Sevilla y otros enclaves tartésicos pudieron realmente tener un origen fenicio.

Algunos yacimientos son muy conocidos, como el del Carambolo, situado en un cerro cerca del Guadalquivir, además del de Coria del Río y el Saltillo en Carmona, edificados entre el siglo IX y el VI antes de Cristo.

Para sorpresa de los investigadores, al estudiar los santuarios se encontraron con que estos tres compartían exactamente la misma orientación: hacia un acimut de 55 grados, y teniendo también en común dos de ellos altares con forma de piel de toro.

Para el arqueólogo José Luis Escacena, este altar podría estar relacionado con el culto al dios fenicio Baal, al que a veces se representa como un toro.

Posteriormente César Esteban midió la orientación de otro santuario al sur de Alicante, El Oral, que es de época ibérica -siglo V antes de Cristo- y que además de contar con un altar similar, también presenta la misma orientación de 55 grados.

Coincidencias

Estas coincidencias despertaron el interés de los investigadores por averiguar si había algún fenómeno astronómico relacionado con esta orientación, pues el que estos cuatro santuarios coincidan en esta cuestión sugiere que este hecho pudo ser un elemento esencial en el diseño y construcción de los templos.

Posteriormente los investigadores se percataron que el acimut de 55 grados podría coincidir, hacia el oeste, con la puesta de Venus en su posición más al sur, en coincidencia con los puntos extremos que alcanza este planeta en su ciclo de ocho años.

El astrónomo recuerda que los dioses principales del panteón fenicio son Baal y Astarté, y que mientras el primero es un dios masculino eminentemente solar, esta última es una deidad femenina identificada con Venus.

De hecho, según relatan los historiadores griegos y romanos de la antigüedad, en la costa sur de España había templos dedicados a una diosa relacionable con Astarté y con el citado planeta.

"En este contexto, merece recordarse que en el cerro de El Carambolo se encontró precisamente una estatua sedente dedicada a esta divinidad", explica César Esteban.

Los investigadores quieren proseguir el estudio de las orientaciones en otros yacimientos similares porque, precisa el astrónomo, la orientación astronómica, cuando presenta regularidades estadísticamente significativas, deja de ser algo subjetivo y es un hecho constatable que ayudan a conocer cómo las antiguas sociedades organizaban sus espacios sagrados, su calendario y festividades.

(Fuente: El DÍa / EFE / Ana Santana)

9 de noviembre de 2012

La "caja negra" de los fenicios

Se trata de un altar fenicio encontrado en Coria del Río (Sevilla) y que ha conservado restos biológicos durante 2.700 años. El altar ha revelado que los rituales fenicios efectuados por los tartesios en adoración al dios Baal incluían la incineración de vísceras de caprinos, empleando maderas de encinas, alcornoques, chaparros, olivos y jaras. Los especialistas buscan ADN de la grasa de las manos del constructor del altar.
La directora del Museo Arqueológico de Sevilla, Concepción San Martín
observa la pieza encontrada en Coria del Río.
Arqueólogos, biólogos, botánicos y restauradores del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) han extraído información de un altar fenicio del siglo VII antes de Cristo, hallado en Coria del Río (Sevilla), como si fuese "una caja negra" que ha conservado restos biológicos durante 2.700 años.

Los restos hallados en la tierra arcillosa prensada con la que se construyó este altar de 90 centímetros de largo por 60 de ancho y 45 de altura y casi media tonelada de peso ha revelado que los rituales fenicios efectuados por los tartesios incluían la incineración de vísceras de caprinos, empleando maderas de encinas, alcornoques, chaparros, olivos y jaras.

Del interior del altar se han extraído igualmente diversas muestras de polen y de cristales de oxalato, que producen algunas especies vegetales sometidas a estrés, restos de pino y encina y piedras que habían estado en el interior del intestino de una cabra.

Aún están por concluir la búsqueda de ADN de la grasa de las manos del constructor o constructores del altar, un rastreo del que no existe precedente y que se efectúa con ayuda de especialistas de la Universidad de Upsala (Suecia).


Sin monumentalidad, pero con información
El director general de Museos de Andalucía, Miguel Castellano, ha señalado que aunque el altar carezca de "monumentalidad, estética o belleza" es un hallazgo importante por la información que ha propiciado sobre los ritos al dios Baal y la información aportada sobre la cultura tartesia y fenicia.


De ahí que el equipo investigador que se ha hecho cargo de su investigación lo haya calificado de "caja negra" por la cantidad de información que contenía la tierra prensada de su interior, según ha explicado a los periodistas la restauradora de la pieza, Ana Bouzas.

La directora del Museo Arqueológico de Sevilla, Concepción Sanmartín, ha expresado la emoción que le produce esta pieza ahora restaurada y que se mostrará en el Arqueológico de Sevilla, en una nueva sala dedicada al Tesoro del Carambolo y la cultura tartésica.


Otros dos altares en la Península
Sanmartín ha asegurado que, en toda la Península, sólo existen otros dos altares similares, el del Carambolo y el de Cancho Roano (Zalamea de la Serena, Badajoz), y que el estudio de este de Coria ha permitido determinar que el sacrificio no se efectuaba en el altar, sino en una estancia apartada.

También que las vísceras y carne de animales se ofrecían ya asadas, probablemente en bandejas metálicas, ya que no se han hallado microcarbones, lo que elimina la posibilidad de combustión sobre el altar.

La tierra arcillosa prensada o adobe con la que fue construida tanto la base del altar como sus paredes era "tierra virgen", que el constructor extrajo a cierta profundidad, por lo que si se lograra extraer su ADN se podría obtener información sobre su procedencia, lo que, según Sanmartín, ayudaría a aclarar la relación entre fenicios procedentes de Oriente Próximo y población autóctona o tartesia.

Hallazgos como el de este altar demuestra, según Sanmartín, que los fenicios y la población autóctona convivían también en el interior de la Península y no solo en las costas, como se pensó durante años.

Tras cinco o seis generaciones de convivencia, como han demostrado otras investigaciones sobre cerámicas y orfebrería, Sanmartín ha señalado que quizás habría que hablar sólo de tartesios, por la integración de los fenicios.
(Fuente: EFE / El Mundo)

2 de octubre de 2012

Un estudio relaciona el tesoro del Carambolo con sacrificios rituales fenicios

Las placas y frontiles de oro de 24 kilates pertenecerían a un "ajuar litúrgico utilizado para la procesión presacrifical de un toro y una vaca" a los dioses fenicios Baal y Astarté.
Tesoro del Carambolo, descubierto en Camas (Sevilla) en 1958.
Un reciente estudio elaborador por los prestigiosos arqueólogos Fernando Amores y José Luis Escacena defiende la hipótesis de que el famoso tesoro del Carambolo, descubierto en 1958 en Camas y formado por 21 piezas de oro de 24 kilates, fue un ajuar que engalanaba a un sacerdote y a dos bóvidos destinados a ser inmolados en honor de los antiguos dioses fenicios Baal y Astarté.

El tesoro del Carambolo, como es sabido, fue descubierto en 1958 en el cerro homónimo de Camas, en el marco del hallazgo de los vestigios arquitectónicos de un antiguo santuario que los expertos atribuyen a una población de influencia fenicia. La localización de una figura atribuida a la diosa fenicia Astarté, en ese sentido, sostiene la tesis tradicional de que el santuario estaba dedicado expresamente a esta divinidad, toda vez que la antigüedad de las 21 piezas de oro labradas al estilo oriental que conforman el tesoro del Carambolo se remontaría a los siglos VII y VIII antes de Cristo.

EL MOTIVO DEL TESORO
Pues bien, los arqueólogos sevillanos Fernando Amores y José Luis Escacena han elaborado un nuevo estudio, titulado 'Revestidos como Dios manda. El tesoro del Carambolo como ajuar de consagración', al objeto de profundizar en el papel que este fabuloso ajuar jugaba en el mencionado santuario de influencia fenicia. El objeto del estudio no es otro que esclarecer "quienes y para qué" poseían y utilizaban este ajuar áureo, según expone los arqueólogos Amores y José Luis Escacena en este documento publicado en la revista de prehistoria y arqueología de la Universidad de Sevilla y recogido por Europa Press.

Este estudio rememora que Juan de Mata Carriazo, el primer arqueólogo en investigar el yacimiento del Carambolo y el propio tesoro, sostuvo en su momento que "las joyas pertenecerían al ajuar de un monarca tartésico", aunque Amores y Escacena avisan de que la asunción de esta hipótesis obliga a pensar en un "Argantonio gigantesco" en el que encajasen las diferentes piezas del ajuar, en referencia al mítico monarca tartésico citado en los antiguos textos históricos. En ese sentido, Amores y Escacena recuperan una idea ya defendida por ellos mismos unos diez años atrás y sostienen que el tesoro del Carambolo no es otra cosa que "un ajuar litúrgico destinado por la comunidad fenicia a los sacrificios llevados a cabo en honor de sus principales dioses". "El conjunto incluiría el atuendo sacerdotal, más los atalajes de sendos bóvidos ofrecidos a Baal y a su compañera Astarté", señala el informe.

"AJUAR LITÚRGICO"
De tal manera, estos dos arqueólogos exponen que "el lote de joyas supone el ajuar litúrgico utilizado para la procesión presacrifical de un toro y una vaca inmolados, respectivamente, para Baal y Astarté". Para defender esta idea, que recupera y "matiza" la propuesta ya esgrimida por ambos en 2003, Amores y Escacena argumentan toda una serie de textos históricos que prueban que "durante la Antigüedad, la dedicación de primicias a los dioses que consistían en sacrificios de animales iban normalmente precedidas de la correspondiente procesión", toda vez que "las costumbres religiosas (...) requerían la vestimenta adecuada para la ocasión. De ahí que los animales se engalanaran convenientemente antes de ser presentados a la divinidad".

Amores y Escacena abundan en esta tesis con el argumento de que "para la época tartésica, algunos toros representados sobre vasijas llevan esta prenda u otra parecida que cuelga de la espalda del animal", en referencia a una banda ancha o cincha posada sobre el lomo del animal y que cae por sus flancos. Como ejemplo, citan los arqueólogos "una escena de decoración vascular" procedente de un yacimiento de Marchena, porque esta escena muestra "un bóvido pintado al estilo de las cerámicas orientalizantes del ámbito tartésico" y el animal en cuestión "aparece recorrido verticalmente por una especie de paño de bordes festoneados".

EL PAPEL DE LAS PLACAS
Además, citan un texto del poeta Prudencio que describe un toro engalanado para una ceremonia con "los flancos cubiertos entre guirnaldas entretejidas y los cuernos envainados", pues tal testimonio probaría "el posible papel de las placas rectangulares" del tesoro, que descansarían sobre "bandas" colocadas a su vez sobre la piel del animal. Las piezas que Juan de Mata Carriazo identificaba como 'pectorales' del ajuar de un jerarca o gran sacerdote, de otro lado, corresponderían a frontiles que adornarían la "testuz" de los bóvidos, con lo que la hipótesis de Amores y Escacena sostiene que "el sacerdote" del ritual "luce el collar y los brazaletes" del tesoro en sus bíceps "mientras que la vaca aparece engalanada con el juego de frontil y placas que dispone de rosetas y el toro con el que carece de ellas.

"El ajuar que engalanaba a la hembra sería el que muestra de forma insistente la roseta, representación gráfica de la hierofanía de la diosa madre e icono de Astarté (...) y, por exclusión, el otro lote revestiría al macho consagrado a Baal, lo que encajaría con este dios si las medias esferas constituyesen alusiones solares". "Rosetas y semiesferas están presentes, en fin, en los brazaletes, prenda reservada al clero encargado de llevar a cabo el sacrificio", resumen Amores y Escacena en este documento. Finalmente, los arqueólogos mencionan la oposición de la profesora de la Universidad de Sevilla María Luisa de la Bandera a la idea de que el tesoro fuese usado para adornar bóvidos bajo la premisa de que "el oro era un metal de uso exclusivo para los dioses".

Y es que, "al recibir el ajuar litúrgico sobre sus cuerpos, el dogma de la época sostendría que los animales experimentaban una transustanciación de su condición carnal, proceso por el que se convertían en la propia divinidad", defienden finalmente Fernando Amores y José Luis Escacena
.
(Fuente: Europa Press / La Vanguardia)

12 de abril de 2012

Denuncian el abandono del yacimiento tartésico de El Carambolo (Sevilla)

La Asociación Los Dólmenes denuncia que el yacimiento tartésico sevillano se encuentra en estado de dejadez y destrucción.
Estado del Carambolo en las proximidades de Sevilla.
Así lo aclara la Asociación Los Dólmenes, la cual ha emitido una queja-denuncia a la Delegación Provincial de Sevilla de la Consejería de Cultura y al Ayuntamiento de Camas. En el escrito se detalla que el yacimiento arqueológico se encuentra en un grave estado de abandono, y que “no se han llevado a cabo las medidas de protección y conservación obligadas para una actividad arqueológica”.

La Asociación ha decidido acometer esta denuncia debido a la información dada por un anónimo con la que se pudo comprobar el mal estado de conservación del yacimiento, el cual ha quedado relegado, según la Asociación, a “ser permanentemente una escombrera y basurero, en la que se acumulan restos de botellas rotas y bolsas de plástico”, convirtiendo al yacimiento en un espacio vulnerable desde que se realizaran las últimas campañas de excavaciones arqueológicas.

La situación ya fue denunciada en octubre de 2009 por la misma asociación, desde la cual se afirma que “hasta la fecha no ha habido respuesta al escrito por parte de las administraciones implicadas”. Con la actual queja, esperan “que se acometan las medidas necesarias para frenar el proceso de deterioro y abandono del Cerro del Carambolo, así como que se realicen actuaciones de protección y custodia del yacimiento”.

25 de enero de 2011

El templo del Carambolo ‘renacerá’ en la cornisa del Aljarafe (Sevilla), en un cerro próximo a su ubicación original

Un proyecto prevé la reconstrucción del santuario. Será lo más fiel posible y en un cerro al lado del original.La idea tiene el respaldo de las administraciones.


Un bloque de un metro de hormigón tapó hace un lustro el yacimiento del cerro del Carambolo, tras varios años de reveladoras excavaciones arqueológicas, sepultando así toda posibilidad a los ciudadanos de conocer cómo era el lugar en el que se encontró el tesoro más conocido del pasado de Sevilla. Hasta ahora, cuando un grupo de expertos liderados por la Sociedad Española de Arqueología Virtual (SEAV) tiene el ambicioso objetivo de reconstruir el santuario en el que estaban las citadas joyas y en torno al que giraba esta devoción de los fenicios. Porque eran fenicios, tal y como desvelaron las últimas excavaciones arqueológicas en el yacimiento entre 2002 y 2004, y no tartésicos como se había creído hasta entonces.
Será de este modo un centro de interpretación que nada tendrá que ver con los construidos hasta el momento en nuestro entorno, ya que recreará lo más fielmente posible el templo de más de 3.000 metros cuadrados que empezó a nacer con pequeñas dimensiones en el siglo IX antes de Cristo y duró apenas dos siglos y medio. Es el momento de su máximo apogeo el que se reproducirá en un proyecto que pretende ir más allá de la experiencia de recorrer un museo y sumergir al visitante en un viaje al pasado con una atmósfera mágica.
Santuario de El Carambolo en el Cerro de Camas (Sevilla).
Será, como apunta Alfredo Grande, del SEAV en Sevilla, "una reconstrucción ex situ", es decir no exactamente en el cerro donde está, entre otras cosas porque pertenece al promotor Gabriel Rojas y la Consejería de Cultura no parece por ahora dispuesta a aceptar su oferta de compra, sino "en uno de los cabezos de al lado, también dentro de la cornisa del Aljarafe, de manera que sea el mismo paisaje que el original".
Pero también descarta una reconstrucción in situ porque "está condenada ya que enmascara los argumentos, prescinde de su entidad propia, crea extensiones superficiales con materiales nuevos...". Para agregar: "Haremos una representación histórica con el máximo nivel de realidad según lo que conocemos, por lo que este centro de interpretación no será un edificio moderno ni rompedor, y por tanto no va a perjudicar a la cornisa ni visualmente ni por sus materiales". La edificación, de una sola planta y un torreón, se creará con materiales contemporáneos pero ajustándose a los parámetros espaciales del monumento y a sus terminaciones de forma, color y textura. Con todo ello se recreará a escala 1:1 el santuario, no en el mismo sitio, pero sí cerca para que el lugar reúna las mismas condiciones paisajísticas.
El experto apunta que esta idea surgió a partir de la reconstrucción virtual que se hizo del santuario para la exposición organizada con motivo de la celebración en 2008 del 50 aniversario del hallazgo del tesoro de manera casual en este cerro. Todo ese trabajo se quiere aprovechar ahora con este centro de interpretación, que no tiene parangón en Andalucía "y tampoco en el resto de España y Europa porque aquí se podrán incorporar las últimas tecnologías en la materia".
Su compañera Ángeles Hernández-Barahona defiende este modelo por sus ventajas. "El público tiene mucha conciencia de lo que es el mundo romano, porque estamos rodeados, pero la protohistoria está muy desdibujada y realmente no hay una idea clara porque no es una etapa que se haya difundido de manera tan atractiva como otros periodos". En este sentido, expone que la idea es que el centro de interpretación no sólo explique el santuario, "sino que amplíe un poco el radio y dé una idea general de la protohistoria en esta parte baja del cauce del río Guadalquivir, ya que entonces era la desembocadura, porque la geografía también cambió mucho". De hecho, en la época la desembocadura estaba entre Coria del Río y Dos Hermanas, por lo que el Carambolo surgía en el último tramo antes del mar abierto y la cornisa era el primer punto de acceso fluvial.
Reconoce que en este caso es imposible plantear que la visita se haga al propio yacimiento "porque que el Carambolo es un galimatías con restos de hasta cinco edificios que se han ido superponiendo año tras año, por lo que es muy difícil de interpretar". Por eso se pretende hacer llegar de manera clara qué había ahí. Porque cuando se habla del Carambolo la mayoría de la gente sólo sabe que es un tesoro y de hecho muchos no conocen todavía que ya ni es tartésico, como estudiaron en el colegio.
El tesoro de El Carambolo.
Los investigadores que impulsan este proyecto están unidos en torno al grupo Antinoo de arqueología virtual, promovido por el departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla. José Luis Escacena, de dicho departamento, expone que "el proyecto trabaja en una idea similar a la Neocueva de Altamira, donde se reproduce fielmente cómo era la cueva y con todos sus detalles". El profesor, que se encargó del asesoramiento científico para el proyecto, reconoce que para hacerlo realidad, es necesario un equipo de arqueólogos, arquitectos, geógrafos, infógrafos y técnicos de gestión del patrimonio. "Entre todos tienen que limar hasta el último detalle y no sólo en el punto de vista histórico, sino en la manera de ofrecer esta reproducción al público, es decir, formularse preguntas como por dónde entra la gente y en qué estancias o qué materiales se utilizarán". De hecho, la construcción de la época era básicamente de adobe, lo que ahora se descarta por su poca durabilidad, pero se quiere que sí lo parezca.
"Estamos en una fase en la que el proyecto está vivo y abierto y eso permite pensar la mejor manera de hacerlo con los recursos con los que se cuente", agrega. Por ejemplo, no se descarta que se organicen en el templo "cosas por temporadas, es decir, los ritos de los fenicios que en la actualidad se asemejan a la Semana Santa o la colocación de belenes". Y es que considera que un proyecto de este tipo puede reflejar desde el detalle más ínfimo o quedarse en cuestiones elementales:"Si se colocan las tradicionales lámparas de aceite o se opta por una reconstrucción pero con luz eléctrica, si se queman vísceras de animales o se pone un hígado de plástico... Hay que mirar todos los detalles, cómo colocar cortinas, tejidos, decoración...".
De todas maneras, aclara: "Tampoco queremos ir tan al detalle porque se puede correr el riesgo de que se fuerce al visitante a eliminar la imaginación, y a nadie se le ocurre, por ejemplo, en Itálica montar una lucha de gladiadores o carreras de caballos para llevar al visitante a la antigua Roma". En eso coincide con los miembros del SEAV, que tienen claro que esto "no va a ser un parque temático, sino que busca profundizar en el conocimiento". De hecho, no hay que perder de vista que esta reconstrucción se hará siguiendo el resultado de años de investigación por los máximos especialistas, porque detrás de este proyecto y de la SEAV hay una veintena de universidades de toda España y grupos de investigación del máximo nivel.
Un triángulo que incluye a los dólmenes y a Itálica
El plan cuenta con el respaldo de la Diputación de Sevilla a través de Prodetur, ya que forma parte de un empeño por crear un producto turístico relacionado con la cultura en este entorno del área metropolitana. El centro de interpretación del Carambolo formará así parte de un triángulo en el que también se promocionarán como un recorrido completo por el pasado: desde el calcolítico de los dólmenes de Castilleja de Guzmán y Valencina de la Concepción hasta el Imperio Romano de Itálica en Santiponce. En estos momentos están también en la fase de conseguir financiación. No detallan el presupuesto pero aseguran que es "económicamente sostenible".
(Fuente: El Correo Web)

3 de enero de 2011

Unos investigadores proyectan la reconstrucción virtual del Carambolo en Camas (Sevilla)

  • La intención es recrear el santuario en el que se adoraba a la diosa fenicia Asterté · El equipo de expertos digitalizará todos los datos arqueológicos del yacimiento
Un equipo de investigadores y expertos agrupados en torno al equipo Antinoo de arqueología virtual, promovido por el departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla, proyecta la "reconstrucción virtual" en formato digital del santuario fenicio en honor a la diosa Astarté que habría albergado la cima del cerro del Carambolo, enclavado en Camas y donde en 1958 fue descubierto el famoso tesoro asociado con la mítica cultura tartésica. 
Excavación en el Carambolo en 2002.

Los avances de este equipo de investigación han sido publicados por la revista digital Virtual Archaeology Review, creada con la colaboración de la Sociedad Española de Arqueología Virtual (SEAV). En concreto, en su volumen número uno de 2010, esta revista publicaba un informe elaborado por Ángeles Hernández-Barahona y José Luis Escacena y titulado A propósito de la 'anastylosis infográfica' del Carambolo. Diálogo teórico y metodológico sobre la arqueología virtual. 

Este informe, recogido por Europa Press, rememora cómo en 1958 las teorías científicas sobre el mito de Tartessos fueron revolucionadas a cuenta del hallazgo de un ajuar de 21 piezas de oro de 24 quilates en el cerro de Camas donde se alzaba la Sociedad de Tiro de Pichón. Este descubrimiento "casual", investigado por el arqueólogo Juan de Mata Carriazo, estuvo acompañado del hallazgo de "una realidad tangible", dado que las excavaciones arqueológicas asociadas a dicho descubrimiento sacaron a la superficie los vestigios de construcciones de adobe datadas en el siglo IX antes de Cristo. 

Gracias a esta "realidad arqueológica material", el tesoro del Carambolo y las ruinas, las diferentes interpretaciones de la antigua cultura identificada con el mundo tartésico evolucionaron hasta un extremo en el que, según este informe, los vestigios conservados en el cerro del Carambolo serían los restos de "un santuario consagrado" a la divinidad fenicia Astarté. Las diversas investigaciones, como recogen Hernández-Barahona y Escacena, han revelado que el conjunto monumental de la cima de este cerro sufrió "cinco fases constructivas de importancia y multitud de reformas menores", ya que actualmente las antiguas construcciones de adobe de este santuario fenicio están cubiertas por una losa de hormigón para su mejor conservación. 

Desde hace 11 años este cerro pertenece al grupo promotor inmobiliario Gabriel Rojas, que había proyectado en estos suelos un hotel de 150 habitaciones que integraría las ruinas del santuario mediante un centro de interpretación. Las sucesivas restricciones impuestas por la Consejería de Cultura para la conservación del yacimiento han ido estrangulando las opciones de los promotores, que en 2009 ofertaron al Gobierno andaluz la adquisición de estos terrenos. 

En el citado informe se detalla la creación de un grupo de trabajo que tiene como objetivo "desarrollar una hipótesis virtual del yacimiento" gracias a las nuevas tecnologías y a las fuentes documentales. "La reconstrucción virtual de lo que en su día fuera el Carambolo se ofrece, efectivamente, como la mejor solución a corto plazo para una exposición didáctica del conjunto", destaca el estudio que, no obstante, reconoce los "problemas" de la tarea debido a las cimentaciones a las que ha quedado reducido el templo y a "la escasez de documentación histórica que permita levantamientos en alzado de los edificios". No obstante, este equipo de arqueología virtual aspira a elaborar "una hipótesis verosímil sobre lo que pudo ser el complejo". 

La hipótesis sobre la que se trabaja es la reproducción del santuario gracias a "paralelismos formales" o "estructuras semejantes" que han sobrevivido a través de ruinas o de imágenes como legado de las culturas semitas del próximo Oriente, pues el yacimiento en cuestión "obedece más a la tradición constructiva fenicia que a la tartésica de finales de la Edad del Bronce". 

Cuando la revista Virtual Archaeology Review publicaba este informe, dicho equipo había resuelto la "hipótesis de reconstrucción arqueológica" y afrontaba la digitalización de los datos para comenzar con "su posterior tratamiento y posproducción".